| RESPUESTAS CORRECTAS | |
| 1. Características de la desorientación del paciente. Síntomas
psíquicos o psiquiátricos acompañantes
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| 2. Analíticas anteriores que obren en el poder
del paciente con el fin de conocer parámetros
sanguíneos retrospectivos. En su defecto, realización
urgente |
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| 3. Estado neurológico y físico del paciente
anterior al episodio que nos ocupa y estado neurológico
actual . Síntomas orgánicos concomitantes
con el evento actual en cuestión |
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| 4. Control y evaluación de la medicación
que toma el paciente. Valorar posibilidad de descompensación
de alguna de sus enfermedades previas tanto por incumplimiento
como por abuso de medicación. Valorar automedicación
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RESPUESTA COMENTADA DE LAS OPCIONES ANTERIORES
1.- Se precisa conocer en primer lugar las características
de la desorientación que está sufriendo el enfermo.
Indagaremos sobre las formas de comienzo, (brusco, paulatino)
síntomas acompañantes (como deterioro de la función
cognitiva, ansiedad, irritabilidad, ira, alteraciones emocionales,
miedo, organización del pensamiento y del habla, alucinaciones,
etc). También preguntaremos a su hija por el tiempo de
duración del cuadro en sí mismo al objeto de despistar
un síndrome confusional o una enfermedad orgánica
(los síndromes confusionales agudos tiene una duración
breve. La confusión producida por fármacos dura
días o semanas, los cuadros orgánicos o neurológicos
cursan con sintomatología añadida dependiente de
la enfermedad de base que los causa)
Deberemos analizar la pérdida de memoria transitoria que
parece presentar el paciente cuando le ocurren estos episodios
y sus características. Los enfermos neurológicos
con lesiones focales pueden mostrar un defecto en la memoria reciente
de tipo sólo verbal o sólo no verbal, dependiendo
del lugar de la lesión.
También necesitaremos tener en cuenta otras capacidades
cognitivas que se hayan podido deteriorar, junto con la memoria,
en este episodio que presenta el paciente. Así pues, necesitaremos
saber como están la orientación espacial y temporal,
la capacidad de juicio, el pensamiento abstracto y el lenguaje
de este enfermo.
Por último preguntaremos a la familia por los trastornos
de percepción.
2.- En una primera instancia y de forma preferente,
deberemos conocer el resultado de análisis que el enfermo
se haya realizado tiempo atrás. No hay que olvidar que
es una persona diabética que podría estar presentando
variaciones en la glucemia nocturna. De ser así, la alteración
en las cifras de glucemia pueden ser la causa de un problema cognitivo.
También sería necesario saber otros valores de laboratorio,
como los referentes a las funciones hepática y renal cuya
alteración podría estar provocando el cuadro que
nos ocupa. La deshidratación, la alcalosis o la acidosis,
la hiponatremia o hipernatremia y el resto de electrolitos también
deberán ser tenidos en cuenta en la observación
de analíticas anteriores que el paciente se hubiera realizado.
Será también necesario indagar en análisis
previos una fórmula y un recuento hemático con sus
parámetros relacionados, así como una analítica
de orina. La vitamina B12, folatos, la función tiroidea,
el calcio y el fósforo, encuadrarán los próximos
valores analíticos que será conveniente escudriñar
en el historial médico del paciente con el fin de valorar
su situación clínica previa.
§ 3.- Resultará obligado en este enfermo tener en
cuenta y preguntar por el estado físico y neurológico
durante los días anteriores al episodio que nos ocupa.
Habrá que valorar esta cuestión, máxime sabiendo
que es un enfermo cardiópata y diabético que se
encuentra en tratamiento con medicación para ambos procesos.
Será preciso saber el estado de la función cardíaca
en fechas inmediatamente anteriores al suceso actual, así
como averiguar si existieron arritmias, insuficiencia respiratoria,
edemas, hipertensión arterial, disnea, etc. Estos procesos
pueden desencadenar, si se descompensan, o si han pasado inadvertidos,
un deterioro cognitivo similar al caso que estamos analizando.
El estado neurológico en semanas o días atrás
también tendrá que ser indagado (alteraciones de
la marcha, lenguaje, coordinación y organización
del pensamiento, memoria, orientación etc). Por este motivo,
la valoración del estado neurológico y físico
en tiempo pasado será fundamental. Del mismo modo, habrá
que conocer si ha existido alguna enfermedad o proceso (como fiebre,
catarro, infección urinaria, etc) en jornadas previas que
haya podido provocar o coadyuvar al desarrollo de los síntomas
actuales.
Deberemos investigar también la posible patología
orgánica asociada que pudiera acompañar al evento
presente y que se hubiera visto agravada con la instauración
del episodio (insuficiencia cardíaca congestiva, hipertensión
etc.) contribuyendo a su vez esta patología, a modo de
círculo vicioso, a perpetuar el proceso agudo que nos ocupa.
§ 4.- La confusión aguda en la vejez
es el resultado global de un conjunto de
factores biológicos, cognitivos y ambientales. La función
biológica del cerebro se deteriora con la edad, siendo
diferente la capacidad funcional para los distintos grupos de
edad. Las alteraciones degenerativas cerebrales en las personas
mayores hacen que los ancianos sean más propensos a los
cambios fisiológicos secundarios al envejecimiento y a
la enfermedad. Estos cambios fisiológicos incluyen: intoxicación
por fármacos, alteraciones electrolíticas, infecciones,
hipoalbuminemia e hipoxia.
Así pues, y en este sentido, tendremos que indagar sobre
una posible intoxicación por fármacos tanto en lo
que respecta al abuso como en lo referente a la asociación
o automedicación. No hay que olvidar que la sobredosificación
de fármacos o la automedicación pueden causar síndromes
confusionales y alteraciones en la orientación y la memoria
de las personas mayores. Hay que tener en cuenta, además,
que un paciente diabético y cardiópata puede sufrir
problemas orgánicos y descompensación de sus enfermedades
al asociar fármacos a su medicación habitual. Será
pues otro de los aspectos a valorar en la anamnesis del caso que
estamos estudiando.
§ 5.- La valoración de un traumatismo
craneal que haya pasado desapercibido (caída de la cama
por ejemplo) debe tenerse siempre en cuenta en pacientes ancianos.
Aunque dicha circunstancia presentaría unos síntomas
más acusados y continuados a lo largo del día (+
focalidad neurológica añadida con síntomas
agudos), es una posibilidad que también deberemos tener
presente.
RESUMEN DE LA ANAMNESIS COMPLETA DEL PACIENTE
Paciente de 88 años de edad. No alergias
conocidas. Vive con una hija desde hace 4 años. En tratamiento
actual para su cardiopatía isquémica y su diabetes
con: Insulina + Mononitrato de Isosorbida. La insuficiencia cardíaca
( y ocasionalmente mínimas cifras de tensión arterial
sistólica elevada) son tratadas con Losartán + Torasemida.
Desde hace un año toma Citalopram por síndrome de
tristeza y apatía. Lormetazepan de un miligramo para el
insomnio desde hace 10 años. Últimamente Alprazolam
de 0.25 en la cena por ansiedad " porque otras veces ya lo
ha tomado". Estaba perfectamente compensado, estable y con
buena memoria. Salía a la calle y era totalmente autónomo.
Sin embargo, desde hace 2-3 días se despierta desorientado,
algo obnubilado, y no recuerda muchas cosas al despertarse. Este
déficit ligero de memoria se recupera a lo largo del día,
recuperándose también totalmente el resto de cuadro
clínico semi-confusional matutino. Los síntomas
van disminuyendo conforme transcurre la jornada hasta su total
desaparición. Al anochecer se encuentra perfectamente bien
y restablecido. No refiere otra sintomatología orgánica
asociada. No vómitos, ni cefalea, ni síntoma alguno
neurológico.
La hija se lo encontró la noche pasada sentado en el suelo
de su habitación porque al intentar ir al baño tras
despertarse, no encontraba la puerta de salida hacia el pasillo.
Estaba desorientado y confuso creyendo que tenía una pesadilla.
Se encontraba algo obnubilado. A lo largo del día se recuperó.
Desde hace una semana ingiere un comprimido de Alprazolam de 0.25
con la cena (que ya ha tomado otras temporadas) porque le cuesta
dormirse. Toma también Lormetazepam de 1 mg desde hace
10 años. Otras veces sustituye el Alprazolam por “Valium”
también por la noche. No han observado alteración
física alguna añadida. No ingesta de alcohol ni
otras sustancias. Tampoco la hija refiere haber observado fiebre
u otro proceso orgánico anterior. El cuadro ha durado 12
días y actualmente ha curado tras la intervención
del médico de familia.