|
Tema 2. Interacciones medicamentosas Interacciones
relevantes de los fármacos más utilizados en AP Interacciones
fármaco-fármaco Dada la amplia gama de fármacos
que se manejan en atención primaria resulta materialmente imposible referirnos
a todas ellas por lo que citaremos únicamente, a título de ejemplo,
las que afectan a los fármacos que se manejan en el tratamiento de enfermedades
cardiovasculares y las correspondientes a algunos antimicrobianos puesto que pueden
ser dos de los grupos farmacológicos más frecuentemente utilizados
(ver Tablas anexas). Interacciones con alimentos Los
alimentos contienen numerosas sustancias que pueden interaccionar con los fármacos
no solo en el momento de la absorción sino también en otras etapas
del proceso farmacocinético. El proceso de absorción de
un fármaco puede verse afectado por la ingesta concomitante de alimentos
ya que esta induce cambios importantes en el pH gástrico. En nuestro país
existe cierta costumbre de tomar los medicamentos que se administran por vía
oral con el desayuno, comida y cena. Conviene cerciorarse de si este tipo de administración
es correcta. En la actualidad los fármacos que se han comercializado en
los últimos años están muy bien documentados en este sentido
porque se han hecho ensayos clínicos en fase I con voluntarios sanos administrando
el medicamento en ayunas o después de haber comido. Existe por lo tanto
una buena información en este aspecto, que conviene consultar.
Algunos alimentos pueden formar, con los medicamentos, complejos de difícil
absorción lo que les impide alcanzar concentraciones eficaces en plasma.
Es el ejemplo ya conocido de la formación de quelantes cuando se administran
alimentos ricos en calcio con tetraciclinas. La velocidad de vaciamiento
gástrico puede estar disminuida por algunos tipos de alimentos: comidas
muy calientes o con alto contenido en grasa. Este retraso del vaciamiento no implica
que los fármacos que se administran concomitantemente vean reducida su
absorción, pero si puede retrasarse, con lo que tarda más tiempo
en producirse su efecto. Algunos fármacos cuya absorción
puede verse retrasada (A) o reducida (B) por la administración conjunta
con alimentos o minerales figuran en la siguiente relación: Alendronato
(A), amoxicilina (AB), ampicilina (B), azitromicina (B), atenolol (B), bifosfonatos
(B), captopril (B), carbidopa (B), cefaclor (A), cefalexina (A), cefixima (A),
cefprozil (B), cefradina (A), ceftibuteno (B), cloroquina (B), clortetraciclina
(B), cloxacilina (B), didanosina (B), digoxina (A), doxiciclina (B), eritromicina
(B), etidronato (B), fenitoína (B), flecainida (B), isoniazida (B), levodopa
(B), lincomicina (B), minociclina (B), nitrendipino (B), oxitetraciclina (B),
paracetamol (A), penicilamina (B), penicilinas (B), quinolonas (A), roxitromicina
(B), sulfamidas (A), tetraciclinas (B), warfarina (antagonismo), zidovudina (A).
Hay fármacos cuya absorción y por lo tanto biodisponibilidad aumenta
cuando se administran junto con alimentos. Los mecanismos que pueden estar involucrados
en esta interacción pueden corresponder a que: los alimentos produzcan
una mayor solubilidad en el estómago, una mejora en la dispersión
que luego facilita la absorción en el intestino, una reducción de
la fijación a proteínas o a que el aumento del flujo esplácnico
contribuya a una mayor absorción. El zumo de pomelo (ZP) puede
incrementar las concentraciones plasmáticas de bastantes fármacos
ya que los flavonoides que contiene pueden inhibir los isoenzimas del CYP 1A2
y 3A4 implicados en su metabolización. Algunos fármacos
cuya absorción pueda verse incrementada (A) o cuya biodisponibilidad aumente
(B) cuando se administra con alimentos son los siguientes: Cefuroxima
axetil (A), ciclosporina (B) (ZP), clofazimina (A), espironolactona (A), felodipino
(B) (ZP), griseofulvina (A), hidralazina (B), ibuprofeno (A), itraconazol (A),
ketoconazol (A), labetalol (B), metoprolol (B), midazolam (B), nifedipino (B)
(ZP), nisoldipino (B) (ZP), nitrendipino (B) (ZP), nitrofurantoína (A),
propranolol (B) pseudoefedrina (A), terfenadina (A), ticlopidina (A), tramadol
(A). Los alimentos ricos en tiramina pueden producir crisis hipertensivas
graves en los pacientes que están tomando antidepresivos IMAO y esta interacción
puede producirse incluso dos semanas después de haber suspendido el tratamiento
con IMAO. Son alimentos ricos en tiramina: algunas conservas, aguacates, caviar,
cerveza, chocolate, embutidos, gambas, hígado, higos, levaduras, pescados
secos, plátanos, quesos fermentados, soja, sopas precocinadas, vinos y
yogur. La sal de los alimentos es otra sustancia que produce interacciones
de farmacodinamia porque aumenta la retención de líquidos y antagoniza
los efectos de los fármacos antihipertensivos. Las dietas hiperproteicas
inducen un incremento del metabolismo oxidativo al aumentar el contenido enzimático
del CYP por lo que pueden producir fenómenos de inducción enzimática
con acortamiento de la vida media de eliminación de muchos fármacos.
Por el contrario las dietas pobres en proteínas pueden reducir el flujo
renal con disminución del aclaramiento de creatinina y de numerosos fármacos
por lo que puede producirse una prolongación de sus efectos. En este sentido
pueden actuar también las dietas vegetarianas. La trascendencia de estas
interacciones es desconocida pero en todo caso conviene pensar en esta posibilidad
cuando en algún paciente que este sometido a este tipo de dietas no se
obtenga el rendimiento esperado de un determinado fármaco. Interacciones
con sustancias procedentes de plantas medicinales Las llamadas
medicinas paralelas o la fitoterapia están en pleno auge en nuestra sociedad
y cada vez se consumen más diferentes tipos de plantas para el tratamiento
de numerosas enfermedades. La diversidad de productos es tal que resulta imposible
hacer una sistematización de las interacciones que pueden producirse por
lo que resulta un territorio bastante desconocido. Por otra parte este tipo de
tratamientos se utiliza la mayor parte de las veces como automedicación
y no solo no se consulta al médico sino que la inmensa mayoría de
los pacientes tienen cierto reparo en comentarle lo que están tomando con
lo que el médico no puede ni siquiera sospechar que pueda producirse una
interacción de este tipo con el tratamiento que él recomienda.
A título de ejemplo podemos citar las interacciones que puede producir
el Hipericum perforatum o Hierba de San Juan que es una de las plantas medicinales
más utilizadas. El hipérico es un inhibidor enzimático de
los isoenzimas CYP3A4, CYP1A2 y CYP2C9 del citocromo P-450 por lo que puede dar
lugar a disminución de las concentraciones plasmáticas de otros
fármacos que sean sustratos de estos enzimas, con la consiguiente reducción
de sus efectos. También puede producir interacciones farmacodinámicas
porque tiene actividad inhibidora tanto de la MAO como de la recaptación
de serotonina por lo que puede potenciar el efecto de diversos fármacos.
Algunas interacciones del hipericum figuran en la Tabla 3. Las posibilidades
de que se produzcan interacciones, algunas de repercusión clínica
grave, cuando se utilizan hierbas es muy importante por lo que conviene valorar
con detenimiento la posible suspensión de estas sustancias cuando se quiere
poner un tratamiento farmacológico. Interacciones con otras
sustancias El alcohol puede producir numerosas interacciones. Muchas
veces se aconseja al paciente que no tome alcohol durante un determinado tratamiento
pero por lo general o no se hace suficiente énfasis en la advertencia o
al paciente no le interesa mucho enterarse por lo que la impresión general
es que el porcentaje de pacientes que siguen este consejo no es elevado. Es posible
que el cumplimiento de esta advertencia se podría mejorar si en lugar de
hacer una referencia genérica se entrara en detalles como: hasta que punto
la abstinencia tiene que ser total, cuanto tiempo va a durar y que peligros implica
el tomar alcohol. Las interacciones producidas por el alcohol pueden dividirse
en dos clases: a) las que se producen por modificaciones, a veces recíprocas,
en el metabolismo; y b) las que se producen por el efecto depresor del alcohol
sobre el SNC. Al primer grupo pertenecen las que modifican el metabolismo
del alcohol; por ejemplo, el disulfiram inhibe la aldehido deshidrogenasa que
es un enzima que cataliza la reacción de oxidación del acetaldehido,
que es el primer producto de metabolización del alcohol, e impide su transformación
en ácido acético, la acumulación de aldehido da lugar a un
cuadro clínico muy típico y muy molesto para el paciente con: náuseas,
vómitos, sudoración profusa, taquicardia, etc. Es el llamado efecto
antabús. Hay otros medicamentos que pueden inhibir la aldehido deshidrogenasa
y dar lugar a cuadros similares, estos fármacos son: antidiabéticos
orales, cefamandol, cefoperazona, tinidazol, metronidazol, isoniazida, etc.
Hay fármacos que incrementan la absorción del alcohol como:
anticolinérgicos, antisecretores gástricos y las ortopramidas. El
verapamilo también aumenta las concentraciones plasmáticas de alcohol.
A su vez el alcohol puede disminuir la absorción de fármacos
como: eritromicina. El alcohol, a su vez, puede actuar como inductor
del metabolismo de otros fármacos entre los que se encuentran: fenitoína,
paracetamol y warfarina. El alcohol incrementa la hepatotoxicidad del paracetamol.
El alcohol incrementa el efecto antihipertensivo de: a-bloqueante, antagonistas
del calcio, ARA II, b-bloqueantes, IECAs, diuréticos, nicorandil y nitratos.
En todo caso las interacciones más importantes que produce el alcohol
son las interacciones farmacodinámicas debido a que su efecto depresor
del sistema nervioso central potencia el efecto de todos los fármacos que
tienen este mecanismo de acción y a su vez estos potencian los efectos
del alcohol. Entre estos fármacos se encuentran: analgésicos opioides,
fenilbutazona, fenotiazinas, sales de litio, antihistamínicos, ansiolíticos,
antidepresivos tricíclicos, etc. Los fármacos que incrementan
el efecto sedante cuando se administran con alcohol son: analgésicos opioides,
antidepresivos tricíclicos, antihistamínicos, antipsicóticos,
ansiolíticos, barbitúricos, escopolamina, hipnóticos, inhibidores
de recaptación de la serotonina, mirtazapina, primidona y tizanidina. Este
tipo de interacción puede jugar un papel determinante en la génesis
de muchos accidentes de tráfico y laborales por lo que las advertencias
al paciente deben ser especialmente duras cuando el alcohol se asocia con estos
grupos de fármacos. El vino tinto es un modulador del CYP3A4 y
hasta ahora se ha demostrado que produce una disminución de las concentraciones
plasmáticas de ciclosporina que puede conducir a una disminución
importante de su efecto y por lo tanto a la aparición de episodios de rechazo.
Algunos componentes del humo del tabaco actúan como inductores del
isoenzima CYP1A2 y por lo tanto acortan la vida media de eliminación de
los fármacos que se eliminan por esta vía, entre otros: alprazolam,
amitriptilina, cimetidina, clorpromazina clozapina, dextropropoxifeno, diazepam,
fenilbutazona, fluvoxamina, haloperidol, imipramina, lorazepam, mexiletina, nortriptilina,
propranolol, ranitidina, tacrina y teofilina. Como puede verse la mayoría
de ellos tiene un margen terapéutico estrecho por lo que esta interacción
podría conducir a la presencia de concentraciones plasmáticas bajas
y por lo tanto ineficaces. Por otro lado es bien conocido que el uso de anticonceptivos
orales en las mujeres que fuman, aunque sea poco (1-4 cigarrillos al día)
se ha asociado a un incremento del riesgo relativo de infarto de miocardio de
un 2,4. Algunas sustancias que proceden de la forma de cocinar los alimentos
pueden producir interacciones y así el asado a la brasa sobre carbón
vegetal favorece el depósito sobre la carne de hidrocarburos aromáticos
policíclicos que inducen la oxidación y la glucuronización,
acortando la vida media de eliminación de los fármacos que siguen
estas vías metabólicas.
indice
|