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Tema11. Famacología de los corticoides Principales
indicaciones de los GC Enfermedades
reumáticas
Generalidades Los GC están indicados
en todas las enfermedades inflamatorias reumáticas y en las vasculitis.
Las principales indicaciones son la existencia de enfermedad con repercusión
orgánica grave y las artritis no controladas previamente con antiinflamatorios
no esteroides (AINE) y fármacos inductores de remisión.
Los
GC se utilizan fundamentalmente en las enfermedades reumáticas por su potente
efecto antiinflamatorio y su capacidad de modificar la respuesta inmunológica,
permitiendo, de esta forma, controlar las manifestaciones clínicas, aunque
no las causas de estas enfermedades.
En general, la vía de elección,
siempre que sea posible es la vía oral, si bien se pueden emplear también
otras vías de administración, como son la vía parenteral
(intramuscular o intravenosa), las infiltraciones (intra o periarticulares) o
la vía tópica (ocular o cutánea), siempre dependiendo de
cada caso.
Deteniéndonos brevemente en la vía parenteral,
conviene señalar que la vía intramuscular es poco recomendable por
que produce una biodisponibilidad muy irregular, aunque puede ser útil
en el tratamiento de los brotes de enfermedades como la artritis reumatoide y
en las crisis agudas de gota. En esta modalidad de administración se utilizan
GC de acción prolongada como betametasona o dexametasona. En lo que se
refiere a la vía intravenosa, destaca la pulsoterapia o administración
de bolos intravenosos de metilprednisolona, que se reserva para casos graves,
habiéndose utilizado para el tratamiento de las complicaciones graves de
las vasculitis o del lupus eritematoso sistémico, quedando en discusión
su validez para la artritis reumatoide.
En lo que a la elección
del GC por vía sistémica se refiere, en general, se prefiere el
uso de preparados de vida media intermedia, ya que suprimen menos el eje HHS y
son menos tóxicos, como la prednisona, prednisolona, 6-metilprednisolona
y deflazacort.
La dosis de GC a administrar debe individualizarse según
sea el diagnóstico, gravedad, pronóstico y probable duración
de la enfermedad, así como también la respuesta y tolerancia del
paciente. La utilización de GC a dosis bajas y de forma crónica
(menos de 7,5 mg/día de prednisona o equivalente) se realiza sobre todo
en la artritis reumatoide, a dosis medias (entre 7,5 y 30 mg/día) se indica
para el control de síntomas sistémicos o para un brote de poliartritis.
Suelen utilizarse dosis altas (entre 30 y 100 mg/día) para el control de
manifestaciones sistémicas graves o cuando se produce una exacerbación
aguda de poliartritis crónicas. Por vía oral la dosis para síntomas
graves es de 1 mg/kg/día.
En la terapia antiinflamatoria crónica,
una vez que se consiga estabilizar la clínica se debe procurar administrar
el GC a dosis única matinal diaria y, de este modo, respetar el ritmo circadiano
de secreción del cortisol. Artritis reumatoide (AR) Prácticamente
en todos los pacientes con artritis reumatoide se emplean esteroides en algún
momento durante la evolución de la enfermedad.
Su empleo se encuadra
básicamente formando parte de los fármacos útiles para tratar
los síntomas de la enfermedad (junto a analgésicos puros y AINE)
proporcionando una mejoría de las manifestaciones clínicas de la
misma. Aunque algunos autores han defendido la consideración de los GC
como fármacos modificadores de enfermedad (FAME), al demostrarse en algunos
estudios que eran capaces de retrasar la progresión radiológica
de la lesión del cartílago y el deterioro funcional, lo cierto es
que su empleo se establece sobre la base de su acción antiinflamatoria,
utilizándose con frecuencia en las fases de actividad de la enfermedad
y procurando su retirada y posterior suspensión cuando el paciente entra
en remisión o la actividad es muy baja, desbancando de alguna manera su
uso como terapia crónica de mantenimiento por la probable aparición
de efectos secundarios en un uso a largo plazo, aún a dosis bajas.
De
esta manera la mejor utilización de los GC implica:
- Empleo a dosis
bajas (sin sobrepasar los 7,5-10 mg/día de prednisona o equivalente) en
el control de síntomas y signos inflamatorios articulares como el dolor
y la rigidez articular cuando fracasan en un inicio los analgésicos puros
y los AINE. - Control de la presencia de manifestaciones sistémicas
graves tales como vasculitis reumatoide o afectación reumatoide visceral
grave (pleuritis, pericarditis, polineuritis, escleritis, fibrosis pulmonar o
bronquiolitis obliterante). En este caso se emplea corticoterapia a dosis altas. -
Empleo a modo de terapia "puente" a dosis bajas mientras responden al
tratamiento de los FAME que actúan lentamente necesitando, por lo menos,
más de un mes para mostrar sus efectos beneficiosos y no siendo útiles
para producir un alivio rápido de los síntomas, para lo cual son
de elección los AINE y/o los GC. - También se utilizan por vía
local en infiltración intra o periarticular para controlar la inflamación
articular cuando hay una artritis muy acusada en una o dos articulaciones, así
como para facilitar el tratamiento rehabilitador. Lupus eritematoso sistémico
(LES) El LES es una enfermedad multisistémica de causa desconocida,
etiopatogenia compleja y manifestaciones clínicas muy variables en cada
paciente. Los GC e inmunosupresores constituyen la base en su tratamiento, si
bien todavía no existe un tratamiento específico definitivo, por
lo cual se están estudiando hoy en día nuevos agentes terapéuticos. Indicaciones
de empleo de GC en el LES: La necesidad de usar GC en el LES y su dosificación
se basan exclusivamente en las manifestaciones clínicas de cada paciente
y en la gravedad de las mismas, individualizándose el tratamiento.
Ante
la variedad de manifestaciones existente en esta enfermedad, en líneas
generales, cuando se presentan con carácter menor o leve (artralgias o
artritis, fiebre, erupción, lupus discoide, serositis leve, etc.) pudiera
bastar con la indicación de AINE o antipalúdicos, y si la respuesta
no fuera favorable se pueden asociar GC a dosis bajas (5-15 mg/día). En
caso de producirse afectación importante de órganos vitales (pulmón,
riñón, sistema nervioso central o afectación hematológica)
sería necesaria la administración de GC en dosis altas (en general
de 1 mg/kg/día) por vía oral o, a veces, en bolos o pulsos de metilprednisolona.
En cuanto estas dosis elevadas consiguen el objetivo deseado de controlar
las manifestaciones clínicas deben reducirse progresivamente. Si fuera
necesario utilizar dosis altas de GC durante un tiempo prolongado, se debe añadir
tratamiento inmunosupresor que permita disminuir la dosis de GC.
Algunas
manifestaciones clínicas en el LES no responden a los GC como son la HTA,
la trombosis, el estadio final de las glomerulonefritis, los trastornos leves
de conducta y la hipertensión pulmonar. Arteritis de células
gigantes También llamada arteritis de la temporal o de Horton. Es
una vasculitis granulomatosa de causa desconocida que afecta predominantemente
a vasos de mediano y gran calibre y que aparece con mayor frecuencia en ancianos.
Destaca
su respuesta habitualmente espectacular a los GC. Ante su sospecha clínica
debe realizarse biopsia de la arteria temporal e instaurar cuanto antes tratamiento
con GC, sin esperar a los resultados de la biopsia. Se debe comenzar con dosis
altas de GC, que varían de 20 a 80 mg/día dependiendo del paciente,
por lo general, 45 mg diarios de prednisona o equivalente es suficiente en la
mayoría de los casos. Si existe amaurosis fugax o pérdida transitoria
de la visión (factor predictivo más importante para el desarrollo
de ceguera permanente) se debe iniciar precozmente el tratamiento con GC dentro
de las primeras 24 horas para evitar la pérdida de visión. En este
caso se administran dosis altas de GC (60-80 mg/día o metilprednisolona
en bolo).
Cuando la clínica y los parámetros biológicos
(sobre todo la velocidad de sedimentación globular-VSG-) mejoran, se debe
iniciar una reducción progresiva de la dosis hasta alcanzar la dosis de
mantenimiento (entorno a 5-7,5 mg/día), que debe mantenerse durante un
largo periodo de tiempo (puede oscilar entre 1 ó 2 años, y en algunos
casos más). En un pequeño porcentaje de pacientes no es posible
obtener el control de la sintomatología con dosis de 5-7,5 mg de prednisona
o menores, siendo preciso asociar otros fármacos, como inmunosupresores,
para no situar al paciente en riesgo de sufrir iatrogenia por uso prolongado de
GC a dosis más elevadas. Polimialgia reumática Se
caracteriza por dolor muscular moderado o intenso y rigidez matinal de predominio
proximal en cuello y cintura escapular y/o pélvica, con un substrato histológico
responsable de sinovitis inespecífica. La respuesta rápida al tratamiento
con GC a dosis bajas se usa en la práctica como prueba diagnóstica
para confirmar una sospecha clínica de polimialgia reumática. El
tratamiento de esta entidad nosológica se basa en la utilización
de GC. Se utilizan dosis de inicio de 10-20 mg/día de prednisona o equivalente,
en dosis única o fraccionada. La respuesta es rápida, iniciándose
la mejoría en pocos días y remitiendo los síntomas en la
primera semana. La falta de respuesta a los GC obliga a considerar otros diagnósticos.
Posteriormente la dosis de GC se reduce gradualmente hasta llegar a la dosis de
mantenimiento, que suele ser inferior a 5 mg/día de prednisona, siendo
la duración media del tratamiento de unos 2 años y la evolución
favorable en la mayoría de los casos. Como posible alternativa a la administración
por vía oral de GC, se puede emplear la vía intramuscular con 120
mg de metilprednisolona depot cada tres semanas. Arteritis de Takayasu En
esta vasculitis granulomatosa de origen desconocido que afecta a arterias de mediano
y gran calibre, en sus fases iniciales resulta eficaz el empleo de GC, pudiéndose
administrar en este caso prednisona a dosis de 1 mg/kg/día, consiguiéndose
así remisiones en hasta un 60 por ciento de los pacientes. En el caso de
no lograrse el control de esta manera, se debe recurrir a la asociación
de inmunosupresores (metotrexato o ciclofosfamida). Vasculitis sistémicas Vasculitis
primarias de vaso pequeño propiamente dichas (vasculitis de hipersensibilidad,
púrpura de Schönlein-Henoch, crioglobulinemia mixta esencial y vasculitis
urticariforme) y en las vasculitis de vaso pequeño y mediano o vasculitis
necrotizantes sistémicas (panarteritis nodosa, granulomatosis de Wegener
y síndrome de Churg-Strauss). Vasculitis de hipersensibilidad: Se
caracterizan por afectación cutánea (típicamente en extremidades
inferiores), artralgias y artritis, en la mitad de los casos, y ausencia de afectación
visceral importante. Los GC (prednisona 0,25-1 mg/kg/día) se emplean en
la afectación cutánea extensa o si hay tendencia a la cronicidad
y en la afectación sistémica. Púrpura de Schönlein-Henoch: Destaca
la tríada de púrpura, clínica articular y dolor abdominal.
La afectación cutánea puede desde ceder con el reposo hasta requerir
empleo de GC. La artritis responde a AINE, pero caso de existir afectación
digestiva o renal, puede preferirse el uso de GC a dosis bajas. Vasculitis
urticariforme: Se caracteriza por lesiones cutáneas urticariformes,
de duración superior a las 24 horas. Puede existir desde sólo afectación
cutánea hasta un cuadro sistémico grave. En su tratamiento, los
GC suelen ser los fármacos más eficaces, necesitándose, por
lo general, el empleo de dosis altas. Crioglobulinemia mixta esencial: Destaca
como dato analítico característico la presencia de crioglobulinas
(un tipo de inmunoglobulinas que precipitan con el frío y se redisuelven
con el calor). En su tratamiento, se emplean GC y citotóxicos, asociados
o no a plasmaféresis, de inicio en las complicaciones vasculíticas
graves (nefropatía grave, afectación neurológica progresiva,
afectación sistémica y afectación cutánea extensa). Vasculitis
necrotizantes sistémicas: Si bien son infrecuentes, resultan ser
las vasculitis más graves y de mayor mortalidad, por lo tanto es necesario
utilizar un tratamiento más agresivo. En general, a la hora de indicar
el tratamiento, la intensidad del mismo depende más del grado de afectación
sistémica que del tipo de vasculitis, pudiéndose emplear el mismo
esquema terapéutico para los distintos subtipos de vasculitis de este grupo
citados con anterioridad.
El empleo único de GC puede servir para
controlar las formas leves. Cuando los casos son de mayor gravedad, se emplean
dosis más altas de GC (prednisona 1 mg/kg/día) y se asocian inmunosupresores,
en especial ciclofosfamida. Cuando la actividad de la enfermedad ha remitido hay
que reducir la dosis de GC de modo progresivo. Los GC suelen ser necesarios durante
al menos un año. En presencia de manifestaciones vasculíticas graves,
puede recurrirse a la administración inicial de metilprednisolona endovenosa.
Artropatías
microcristalinas Gota: Los GC son útiles en el tratamiento
de una crisis gotosa en pacientes con alguna contraindicación para el tratamiento
clásico con AINE o con colchicina. Pueden administrarse por vía
oral, parenteral o intraarticular. Resulta eficaz la prednisona por vía
oral en dosis de 30 a 50 mg/día con reducción en 7-10 días,
betametasona o acetónido de triamcinolona depot i.m. o intraarticular en
dosis única. Igualmente, para la prevención de los ataques de gota,
como alternativa a la colchicina o a los AINE, se puede usar GC a dosis bajas. Artropatía
por depósito de cristales de pirofosfato cálcico: El tratamiento
de la pseudogota se basa en AINE, aspiración articular y colchicina. Los
GC pueden resultar útiles, en especial si se usan en los primeros días
de la crisis, reduciendo su duración. En los casos graves, con afectación
poliarticular, puede ser necesario usar GC por vía oral, en dosis de 30-50
mg/día de prednisona y descenso lento en 7-10 días. Artropatía
por cristales de fosfato cálcico básico: En líneas generales,
responde bien a tratamiento con AINE, si bien en algunas ocasiones hay que recurrir
a GC intraarticulares. Artrosis
No está indicada
la utilización de GC por vía sistémica en el tratamiento
de la artrosis, en cambio sí puede considerarse terapéuticamente
adecuado su uso por vía intraarticular mediante infiltración, como
ha podido demostrarse, resultando eficaz en la artrosis de rodilla.
Se
puede recomendar la infiltración de GC (de larga duración) en caso
de:
- Sinovitis aguda asociada a la artrosis. - Paciente en espera de
cirugía. - Estado avanzado del proceso artrósico y respuesta
desfavorable a tratamiento previo convencional, con escasas opciones terapéuticas
por utilizar. - Paciente con derrame sinovial asociado a la artrosis al que
se le practica una artrocentesis diagnóstica y/o terapéutica. Espondiloartropatías
inflamatorias
Espondilitis anquilosante: La mayoría
de los pacientes responde bien al tratamiento con AINE, pudiéndose emplear
como alternativa la sulfasalazina o terapias biológicas dirigidas contra
el factor de necrosis tumoral alfa. Los GC sistémicos no deben utilizarse,
salvo en casos excepcionales, como un brote articular periférico grave.
Además, pueden resultar útiles las infiltraciones locales, caso
de artritis o entesitis persistente. - Artritis psoriásica: Los
GC constituyen el fármaco de elección en las entesitis, las dactilitis
y las monoartritis, empleándose en infiltración local. No resultan
útiles en las formas axiales. Por vía oral, los GC son útiles
para el control de los brotes o en poliartritis agresivas con mala respuesta a
AINE y antirreumáticos de acción lenta. - Síndrome
de Reiter o artritis reactiva: Infiltrar localmente GC suele ser útil
si se afectan menos de 3 articulaciones, en la tendinitis aquílea y en
la fascitis plantar. Las uveítis se tratan con GC locales y midriáticos.
Los GC sistémicos se pueden utilizar en dosis bajas, tan sólo, caso
de afectación periférica de importancia. Miopatías
inflamatorias
Destacan como entidades más representativas la
polimiositis y la dermatomiositis.
Los GC constituyen el tratamiento fundamental
de estos procesos. Se emplean dosis iniciales de 1-2 mg/kg/día de prednisona
oral o equivalente (metilprednisolona por vía parenteral en casos graves)
hasta la normalización de los niveles de las enzimas musculares, habitualmente
creatincinasa. Tras un periodo variable de 1 a 12 semanas, se suele obtener una
mejoría clínica y analítica, que permite iniciar una reducción
gradual de la dosis de GC, a razón de 5-10 mg/mes, hasta alcanzar una dosis
de mantenimiento, entorno a 5-7,5 mg/día o inferior, que debe mantenerse
durante, al menos, 12-18 meses para evitar recidivas.
Una complicación
poco frecuente es la miopatía esteroidea. El agravamiento de la debilidad
proximal cuando se están empleando dosis altas de GC, especialmente si
coexiste normalización de la CK y ha existido respuesta previa al tratamiento,
sugieren esta posibilidad, que se puede confirmar con la mejoría al disminuir
la dosis de GC. Esclerosis sistémica y enfermedad mixta del
tejido conectivo
En estos procesos patológicos el empleo terapéutico
de los GC puede resultar beneficioso en las artritis, la serositis sintomática,
la miositis, la enfermedad pulmonar intersticial inflamatoria (en este caso asociando
citostáticos), la miocarditis con fallo cardiaco, en la fase edematosa
de la piel y en la tendinitis.
Por el contrario, los GC no resultan útiles
en estas enfermedades en el tratamiento del fenómeno de Raynaud, la hipertensión
pulmonar, la nefropatía, la afección esofágica o intestinal. Enfermedad
inflamatoria intestinal Dentro de este concepto se incluyen la enfermedad
de Crohn y la colitis ulcerosa, en cuyo tratamiento los GC tienen un papel destacado. Enfermedad
de Crohn Los GC destacan por su eficacia en el tratamiento del brote agudo,
siendo los fármacos más indicados y de elección en el manejo
inicial en situación de actividad moderada o grave. La tasa de respuesta
mantenida (eficacia final) es del 40-60 por ciento con independencia de la localización
de la enfermedad. - Brote leve El papel terapéutico de
los GC en esta situación consiste en un uso alternativo, que no de elección,
cuando no hay respuesta favorable a la primera línea de tratamiento establecida
mediante el empleo de salicilatos (mesalazina o, sólo en el Crohn de colon,
sulfasalazina), e incluso, si no fueran estos suficiente, metronidazol o ciprofloxacino.
Existe
la posibilidad en el brote leve de la afectación colónica, por su
parecido en la práctica con la colitis ulcerosa, de asociar al tratamiento
habitual corticoterapia tópica (aunque no está validado). -
Brote moderado Tanto la afectación ileal o ileocecal como la enfermedad
colónica, deben tratarse de inicio con esteroides sistémicos. Se
utiliza de modo preferente la prednisona a dosis de 0,75 mg/kg/día, con
pauta descendente tras experimentar mejoría. De igual modo podría
usarse, 6-metilprednisolona en dosis iniciales de 0,6 mg/kg/día. De no
obtenerse respuesta adecuada cabría la posibilidad de aumentar la dosis
a 1 mg/kg/día de prednisona o 0,8 mg/kg/día de 6-metilprednisolona
y evaluar la evolución tras 2 semanas, caso de resultar insatisfactoria
esta evaluación se pasaría a tratar como si fuera un brote grave.
Además la budesonida, con una eficacia ligeramente menor, es una alternativa
terapéutica en los brotes moderados bien tolerados, aunque sólo
en las formas ileales e ileocecales.
Conviene saber que la suma de tratamiento
inmunosupresor (2,5 mg/kg/día de azatioprina o 1,5 mg/kg/día de
6 mercaptopurina) al esteroideo en el tratamiento del brote aumenta la eficacia,
reduce el tiempo para lograr la remisión y trae consigo una dosis total
utilizada inferior de GC. - Brote grave En este caso se requiere
realizar un ingreso hospitalario para aplicar los cuidados y tratamiento adecuados.
Son de elección los esteroides parenterales (1 mg/kg/día). Colitis
ulcerosa De igual forma que en la enfermedad de Crohn, los GC juegan un
papel primordial en el tratamiento del brote agudo de la colitis ulcerosa, siendo
también de elección en las formas de actividad moderada y grave.
La tasa de respuesta mantenida es del 60-80 por ciento, superior a la conseguida
en la enfermedad de Crohn. - Brote leve En las formas distales
o colitis distal (donde la afectación es inferior al ángulo esplénico)
cabe el uso de esteroides tópicos.
Como en el Crohn, las formas
leves que no respondan al tratamiento inicial con salicilatos (sulfasalazina o
mesalazina) pueden ser susceptibles de tratamiento con GC sistémicos, como
si de un brote moderado se tratase. - Brote moderado De entrada
es indicación de uso de GC sistémicos (administración por
vía oral), empleándose para ello prednisona a 0,75-1 mg/kg/día
o equivalente. - Brote grave Esta situación obliga al ingreso
hospitalario del paciente. De inicio se administran GC parenterales tipo prednisona
a 1 mg/kg/día o equivalente, esperando unos 7-10 días para reducir
la dosis y cambiar a vía oral, caso de respuesta favorable. Corticoterapia
tópica en la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa La eficacia
del tratamiento tópico con GC de la enfermedad inflamatoria intestinal,
estaba demostrada desde hace más de 40 años si bien existe un antes
y un después si se compara los primeros fármacos utilizados como
la hidrocortisona y la prednisolona con los nuevos esteroides tópicos donde
destaca la budesonida. Los primeros reducen la inflamación en dos tercios
de los pacientes con colitis distal tras 3 ó 4 semanas de tratamiento,
si bien por el contrario tienen una alta toxicidad en los tratamientos prolongados
por su elevada absorción sistémica, entorno al 50-80 por ciento,
y su potencia antiinflamatoria es baja, en cambio los segundos son más
ventajosos al poseer una potencia local elevada e intenso metabolismo hepático
de primer paso, reduciéndose con ello considerablemente los efectos secundarios
sistémicos.
Los esteroides tópicos están indicados
en la proctitis, proctosigmoiditis y enfermedad inflamatoria izquierda (cuando
la afectación es inferior al ángulo esplénico) de la colitis
ulcerosa o granulomatosa. La budesonida tópica consigue mejorías
o remisión clínica en el 75 por ciento de los casos. Entre las formas
de administración se encuentran los enemas líquidos para las colitis
distales, las espumas para la proctosigmoiditis, los supositorios para la proctitis
y las cápsulas de budesonida de acción tópica por vía
oral que actúan tras absorberse en el íleon y colon ascendente. Neumología El
empleo de GC en los procesos neumológicos se basó en su potente
efecto antiinflamatorio así como en sus efectos inmunosupresores. Estos
fármacos presentan una serie de acciones directas sobre tejido pulmonar:
Potencian
la acción de los agonistas b2: al incrementar la afinidad del receptor,
favorecen la síntesis de nuevos receptores, y favorecen la broncodilatación
al disminuir la inflamación
Mejoran la hipoxia: reducen la diferencia
entre la ventilación y la perfusión Disminuyen la respuesta
broncoconstrictora.- al disminuir la síntesis de leucotrienos y redistribuir
las células inmunes. Reducen la broncorrea: al inhibir sustancias estimulantes
de la secreción bronquial. Este es un efecto más notable con los
GC sistémicos. GC en el tratamiento del asma El asma es
una enfermedad crónica de las vías aéreas caracterizada por
una inflamación, una respuesta exagerada a estímulos y una obstrucción
reversible.
En el tratamiento del asma los objetivos son:
- Rápido
control de los síntomas. - Prevenir exacerbaciones. - Mantener la
actividad sociolaboral lo más normal posible. Mantener la función
pulmonar. - Prevenir la obstrucción irreversible. - Prevenir la mortalidad. -
Evitar efectos adversos del tratamiento.
El asma se clasifica según
su causa (extrínseca o intrínseca), su evolución (intermitente,
o persistente) y su gravedad (leve, moderada, grave). Esta clasificación
es muy importante ya que va a suponer la base para la instauración del
tratamiento.
El hecho de que la causa primordial del asma sea la inflamación
hace que el tratamiento principal este basado en este aspecto, siendo por ello
los fármacos antiinflamatorios y de ellos los corticoides sobre todo los
inhalados el tratamiento de elección. Para un correcto tratamiento el
paciente debe conocer su enfermedad, factores desencadenantes, manejo del tratamiento,
y adoptar hábitos de vida saludables. Es recomendable el establecimiento
de un plan de autocontrol, monitorización y seguimiento del PEF así
como de su respuesta al tratamiento y el conocimiento de otros tratamientos.
El
tratamiento del asma se realiza de forma escalonada según el grado de severidad
del proceso.
Los corticoides mas frecuentemente empleados en el tratamiento
del asma son: INHALADOS - Beclometasona: dosis media 250-500 mcg/12
h dosis máxima 500-750 mcg/18 h. - Budesonida: dosis media 100-400 mcg/12
h dosis máxima 400-800 mcg/8h. - Fluticasona. dosis media 50-250 mcg/12
h dosis máxima 500-1000 mcg/12 h. Tiene mayor lipofilia y actividad lo
que lo hace estar más indicado en el tratamiento de procesos graves aunque
también es más toxico por su mayor capacidad en la reducción
de la secreción de cortisol.
Estos fármacos son básicos
en el tratamiento del asma, teniendo un mejor índice terapéutico
que los sistémicos, incluso se recomiendan en el tratamiento del asma leve
siempre que se precise una inhalación de b2 diaria. Se recomienda el inicio
precoz con corticoides inhalados para evitar la remodelación de la pared
del bronquio que no evitan los b2 y que se produce tras episodios de inflamación
repetidos.
En el inicio del tratamiento se recomienda el empleo de dosis
altas para bloquear el proceso inflamatorio, para posteriormente rebajar a la
dosis mínima para controlar los síntomas.
Los corticoides
inhalados comparten los mismos efectos secundarios que los sistémicos,
sin embargo por su vía de aplicación producen efectos secundarios
característicos de ellos:
- Candidiasis oral: es la mas frecuente,
depende de la dosis que se deposite en la mucosa y por ello del sistema de inhalación.
Se mejora con el empleo de cámaras de inhalación y de inhaladores
de polvo. - Disfonía: su aparición es muy variable. Se asocia
a estrés de las cuerdas bucales y se previene con el empleo de cámaras
de inhalación. - Tos y broncospasmo. - Epistaxis. SISTÉMICOS Los
GC sistémicos se emplean siempre que la gravedad del proceso lo indique
a la mínima dosis posible y hasta el control de los síntomas.
Se
deben emplear pautas cortas, preparados de vida media corta y dosis descendentes.
Una pauta eficaz y que minimiza los efectos secundarios es la pulsátil
a días alternos siempre que el proceso lo permita. La prednisona se considera
segura en tratamientos de hasta tres semanas.
Los preparados empleados
generalmente por vía sistémica son: - Prednisona. - Metilprednisolona. -
Deflazacort: en principio es el corticoide administrable por vía sistémica
con menos efectos sobre la osteoporosis y la glucemia, pero no existen estudios
concluyentes. GC en el tratamiento de la EPOC La enfermedad obstructiva
crónica es un trastorno ventilatorio-obstructivo crónico y poco
reversible, progresivo y asociado a una respuesta inflamatoria anormal de la vía
aérea frente a partículas o gases nocivos.
El tratamiento
farmacológico tiene como principal función el control de los síntomas
ya que no ha demostrado frenar el progreso de la enfermedad.
El tratamiento
de elección siempre son los broncodilatadores, siendo los corticoides considerados
de segunda elección en fases avanzadas o en las exacerbaciones de la enfermedad.
Aunque cada vez hay mas datos que recomiendan el uso de corticoides inhalados
no hay evidencia de que influyan en el deterioro de la función pulmonar.
Las
dosis recomendada en este proceso son: - Sistémicos. Metilprednisolona
0,5 mg/kg/6-8 h. - Inhalados.
Beclometasona 400-2000 mcg/día
cada 12 h.
Budesonida 400 mcg/12 h - 2000 mcg/día.
Fluticasona
500 mcg/12 h.
Estas dosis han demostrado ser seguras y eficaces a largo
plazo. Con dosis superiores a 800 mcg/día comienza el riesgo de efectos
secundarios.
Los corticoides sistémicos se emplearán en las
exacerbaciones que no respondan a los broncodilatadores.
Los corticoides
inhalados se deben emplear en pacientes con enfermedad moderada o grave en los
que se documente su mejoría con espirometría tras su empleo. También
están indicados en pacientes con FEV1<50 por ciento del teórico
que sufran repetidas exacerbaciones que hayan precisado el empleo de corticoides
o de antibióticos. Este ensayo debe realizarse durante 6 semanas a tres
meses con posterior evaluación de la función pulmonar y debe mostrar
una mejoría del 15 por ciento del FEV1 o aumento de 200 ml respecto a valores
anteriores.
A pesar de su eficacia en el tratamiento de las reagudizaciones
no se recomienda el empleo de corticoides en la EPOC estable. Enfermedad
pulmonar intersticial difusa Bajo este concepto se incluyen un grupo heterogéneo
de 200 enfermedades que presentan rasgos comunes y cuya incidencia en la población
es escasa, pero que es preciso tener en cuenta por la incapacidad que provocan.
Su evolución es muy variable, pero cuando no es favorable acaban llevando
a una insuficiencia respiratoria y a un cor pulmonale crónico.
El
tratamiento de estas enfermedades depende en gran medida de su etiología,
aunque todos los tratamientos van encaminados a identificar la etiología,
suprimir la inflamación y aliviar las complicaciones. Es en el tratamiento
de la inflamación donde interviene el empleo de lo GC. Su finalidad es
reducir rápidamente la inflamación para evitar la aparición
de la fibrosis, proceso que si se instaura es ya irreversible.
Para el
control de esta inflamación se utilizan preferentemente dosis altas de
corticoides prednisona o metilprednisolona a 1 mg Kg/día. Esto conlleva
la aparición de efectos secundarios que deben ser previstos y tratados.
Si el efecto secundario es grave pude llevar a la suspensión del tratamiento.
La
respuesta puede ser muy variable siendo desde días como en la neumonía
eosinofílica o no responder como en la fibrosis pulmonar idiopática.
La respuesta al tratamiento se valora con radiografía, y pruebas de función
pulmonar siendo preciso el tratamiento de 6-12 meses para comenzar a ver su aparición
(Tabla 8). Corticoterapia
en ORL El empleo de GC en este campo se debe a su efecto antiinflamatorio
y su fácil aplicación tópica bien sea solos o en asociación
a otros fármacos. Oído Otitis externa Es un proceso
que solo afecta al conducto auditivo externo y es provocado por un proceso infeccioso.
El
tratamiento siempre es mediante la administración de antimicrobianos aunque
dependiendo del grado de inflamación se pueda asociar un corticoide tópico
(dexametasona, fluocinolona, hidrocortisona) (Tabla
9).
Estos tratamientos se aplican en forma de gotas a razón
de tres aplicaciones aI día durante 7-10 días. Este tratamiento
debe ir acompañado de tratamiento por vía sistémica con antibioterapia
en relación al germen causante. Sordera súbita Cuadro
de aparición brusca de menos de 12 h de evolución, por lo general
unilateral, que deja secuelas en dos tercios de los que lo sufren, de causa desconocida
(autoinmune, vírica, vascular). Se recomienda ingreso hospitalario.
El
tratamiento actualmente recomendado es una asociación de varios fármacos
(pentoxifilina, expansores de plasma), con corticoterapia oral. Se suele emplear
prednisolona 1-2 mg/Kg/día durante 7 días, seguido de pauta descendente
hasta retirarlos. También se pueden emplear en dosis equivalentes deflazacort
o metitprednisolona. Policondritis recidivante Afectación
del tejido conectivo con posterior destrucción que evoluciona de forma
crónica deformando el pabellón auricular. El tratamiento en los
casos leves son los AINES pero en las formas graves se recomienda el empleo de
dosis de 30-60 mg/día de prednisona o dosis equivalentes de deflazacort
o metilprednisolona. Parálisis facial idiopática Afectación
del nervio trigémino de causa desconocida (vascular, autoinmune, vírica)
unilateral de instauración rápida, cursa con perdida de la movilidad
de la cara, disgeusia, hiperacusia y sequedad ocular. El tratamiento se realiza
con corticoides, prednisolona
1 mg/Kg/día durante 10 días,
con pauta descendente hasta su retirada. Si se sospecha origen vírico se
puede asociar a aciclovir. Nariz Sinusitis aguda Es un proceso
inflamatorio de la mucosa de los senos paranasales en general de causa infecciosa
o alérgica. El tratamiento depende de su etiología (antibiótico,
antihistamínico, mucolítico) aunque en casos graves se pueden asociar
a nebulizaciones de corticoides, metilprednisolona 8 mg/sesión. Rinitis Existen
dos subtipos fundamentales: - Rinitis intrínseca: inflamación
de la mucosa nasal que se trata con corticoides tópicos inhalados. -
Alérgica: inflamación de la mucosa producida por un mecanismo de
hipersensibilidad tipo I. El tratamiento de base es evitar el agente causal, tratamiento
desensibilizador y antihistamínicos. Si con ello no se controla la sintomatología
se puede realizar tratamiento con corticoides tópicos nasales.
Los
corticoides tópicos nasales no provocan efectos secundarios sistémicos
salvo en casos de sobredosificación, pero es muy característico
de ellos la aparición de epistaxis. Cuando esto ocurre solo puede evitarse
con la reducción de dosis o la suspensión del tratamiento. Otros
efectos secundarios al empleo de esta vía son, sensación de quemazón,
dolor, perforación de tabique, prurito y congestión. Poliposis
nasal Es un proceso causado por una degeneración de la mucosa nasal
de origen desconocido con síntomas de rinitis acuosa, anosmia y prurito
nasal. Su tratamiento se realiza con corticoides tópicos a dosis altas
y si esta muy extendida con cirugía. Cavidad bucal y faringe Aftas
bucales Son lesiones inflamatorias eritematosas que se ulceran, afectan
sobre todo a jóvenes y su tratamiento empírico consiste en hidrocortisona
tópica a la que se puede añadir antisépticos bucales. En
casos graves, con gran componente inflamatorio, se pueden administrar GC por vía
sistémica. Absceso periamigdalino Es una complicación
de la amigdalitis aguda, cursa con disfagia, odinofagia y trismus. Su tratamiento
consiste en drenaje, antibioterapia y corticoides orales, el que se emplea de
forma más habitual es metilprednisolona 40-80 mg /12-24 h. Epiglotitis Se
trata de una inflamación brusca secundaria a una infección que cursa
con estridor laríngeo, disfagia y dificultad respiratoria. Precisa mantener
vía aérea permeable, por lo que se deben emplear dosis altas de
metilprednisolona endovenosa junto a tratamiento antibiótico. Edema
de úvula v glotis Patología que ocurre en el contexto de
una reacción alérgica que provoca inflamación de faringe,
laringe, lengua y puede asociarse a broncospasmo.
La afectación
de la vía respiratoria lo convierte en un proceso urgente que precisa tratamiento
con metilprednisolona endovenosa 1-1,5 mg/Kg junto con adrenalina subcutánea
0,3-0,4 mg al 1/1000. Laringe Laringitis aguda Proceso inflamatorio
por lo general secundario a virus que cursa con tos perruna, ronquera, que puede
evolucionar a disnea con estridor. La reacción laríngea consiste
en edema de la mucosa y de la submucosa junto al aumento de la secreción
mucosa y de su viscosidad.
En los casos benignos el tratamiento solo consistirá
en humidificación del ambiente y reposo vocal. En los casos más
graves se precisara tratamiento con corticoides tanto inhalados como sistémicos
y adrenalina.
El tratamiento más habitual consiste en dexametasona
0.15-0,6 mg/Kg en dosis única (según la gravedad) junto con budesonida
nebulizada a 1mg/12 h durante tres días. En los casos graves se puede emplear
adrenalina nebulizada que se puede repetir hasta tres veces en 90 minutos. Corticoterapia
en dermatología La piel es uno de los órganos con mayor
superficie del organismo, que posee la capacidad de absorción de fármacos.
Esta absorción depende de diferentes factores como:
- Zona anatómica
de aplicación. - Principio activo. - Técnica de aplicación
(hidratación, oclusión). - Vehículo empleado (loción,
crema, pomada).
Estos factores junto con la gran capacidad de penetración
de los GC, su potencia y su concentración, hay que tenerlos presentes siempre
en el empleo de corticoterapia dérmica, ya que pueden influir en la aparición
de efectos secundarios, incluso los sistémicos.
Los GC se utilizan
con cierta frecuencia en forma de administración tópica en Atención
Primaria, por su efecto antinflamatorio, antiproliferativo e inmunosupresor.
Se
emplean en el tratamiento de múltiples dermatosis: - Psoriasis,
en todas sus formas. - Eczemas, liquen, neurodermatitis, dishidrosis, atopia,
alérgicos, de contacto, numulares. - Liquen plano. - Lupus discoide
y sistémico en sus manifestaciones cutáneas. - Dermatitis seborreica. -
Quemaduras solares. - Picaduras de insecto. - Queloides.
Los GC de
empleo en dermatología se clasifican según su potencia en (Tabla
10): - Débil o baja - grupo I. - Moderada o intermedia - grupo
II. - Alta - grupo III. - Muy alta - grupo IV. Duración
y frecuencia del tratamiento El tratamiento debe mantenerse hasta la mejoría
o curación de las lesiones, aunque no existe un consenso en la frecuencia
y la cantidad a administrar. Algunas de las recomendaciones sobre su administración
se resumen en la Tablas
11 y 12. Efectos secundarios Los corticoides tópicos
presentan los mismos efectos secundarios que los sistémicos (ya descritos)
aunque por su aplicación directa tienen algunas características
especificas: - Enmascaramiento de lesiones, cuando se aplican sobre lesiones
de tipo infeccioso, bien sean bacterianas o micóticas. - Lesiones reversibles:
atrofia dérmica, hipertricosis, hiperpigmentación, fragilidad cutánea,
acné, rosácea. - Lesiones no reversibles: telangiectasias y estrías. -
Efecto rebote. en la reagudización de las lesiones al suspender el tratamiento.
Mejora con la supresión paulatina. - Taquifilaxia: pérdida de
efecto del fármaco con el uso continuado, por saturación de los
receptores. Se soluciona respetando los tiempos recomendados de tratamiento, aumentando
la potencia o intercalando periodos de descanso en los tratamiento prolongados. -
Sensibilización: pueden provocar dermatitis de contacto. Corticoterapia
en Oftalmología Por las características del globo ocular,
en la mayor parte de los casos los GC se administran tópicamente. Utilizando
esta vía, en cámara anterior, se pueden alcanzar concentraciones
iguales o superiores a las vías sistémicas, con menores dosis y
menos efectos secundarios. También se pueden emplear otras vías
como oral, intravenosa e intraocular. Vía tópica La
disponibilidad del corticoide en las preparaciones oftalmológicas depende
no sólo de la potencia del fármaco sino también de la: -
Capacidad de penetración corneal - Transformación deI producto -
Velocidad de eliminación. - Vehículo (acetato, alcohol, etc.)
puede aumentar la afinidad por los receptores. Otros factores que influyen
en la penetración del colirio son: - Frecuencia de instilación
(el pico máximo de absorción es a los 30 minutos). - Solución
de continuidad corneal. - Inflamación conjuntival. - Oclusión
del lagrimal. - Ausencia o disminución de parpadeo. - Excipientes
viscosos o pomadas. - Conservantes. Vía sistémica a)
Oral Su utilidad como antiinflamatorios es superior a los AINES. Se emplea
cuando por vía tópica no se puede acceder a zonas específicas
(polo posterior, nervio óptico), cuando se precisa también un efecto
autoinmune (uveítis, trasplantes corneales), complicaciones oculares sistémicas
y como complementaria a la vía tópica. Cuando se emplea hay que
tener en cuenta que: - En patología intraocular las dosis alternas son
menos eficaces. - Si aparecen efectos secundarios se recomiendan inyecciones
perioculares para mantener la efectividad. Se debe comenzar con dosis elevadas
las dos primeras semanas para luego ajustar según la respuesta. La mayoría
de las alteraciones responden a una dosis inicial de 1 mg/Kg/día (60-70)
de prednisona. b) Inyectable Intravenosa: esta vía se emplea
en procesos tales como: - Reacciones alérgicas agudas. - Rechazo
de trasplantes cornéales. - Exoftalmos malignos con diplopia. - Compresión
de nervio óptico. Las dosis empleadas suelen ser muy altas de 750-1.000
mgIdía. Locorregional: vía alternativa en enfermedades a las
que no se puede acceder por vía tópica o cuando aparecen efectos
secundarios. Con ella se mejora la biodisponibilidad del fármaco precisándose
menor dosis que por vía sistémica. Se pueden emplear dos tipos de
productos: - Solubles - efecto intenso poco duradero 24- 48 h. - Depot -
efecto prolongado 2 6 semanas. Perioculares: se inyectan a nivel conjuntival
o directamente en el espesor de la órbita. Se emplean en el tratamiento
de inflamaciones de la cámara anterior ocular y de córnea. Su indicación
principal es la uveítis. Intraoculares: la inyección se realiza
directamente sobre humor vítreo. Sus indicaciones son: - Endoftalmitis
post operatoria: 400mcg de dexametasona+ antibioterapia. - Uveítis posteriores:
1-2 mg de triamcinolona acetato. En párpado: se emplea un corticoide
depot para el control de chalacion o hemangiomas congénitos. Enfermedades
oculares susceptibles de tratamiento corticoideo: - Palpebrales: dermatitis
de contacto, beflaritis, hemangiomas. - Conjuntivales: conjuntivitis en general
por. su efecto vasoconstritor y antinflamatorio. - Queratitis. - Causticaciones:
solo en la primera semana para impedir la activación de la colagenasa. -
Escleritis y epiescleritis. - Uveítis. - Neuritis óptica:
dosis altas en bolus. - Oftalmopatía tiroidea. - Cirugía ocular.
Complicaciones
del tratamiento corticoideo en oftalmología Son las mismas que se
han señalado anteriormente con otras presentaciones. Sin embargo algunas
son específicas y pueden derivarse:
Aplicación tópica -
Dermatitis y conjuntivitis - Glaucoma - Infecciones oculares. - Ptosis
palpebral. - Midriasis. - Queratopatía punteada. - Catarata subcapsular
posterior.
Técnica de inyección - Perforación
ocular. - Hematoma. - Prolapso de la grasa orbitaria. - Atrofia local
de la piel. - Fibrosis de los músculos oculares.
Corticoides
en Hematología
Las patologías en las que más frecuentemente
se emplean los corticoides son las enfermedades autoinmunes, tanto en las mediadas
por anticuerpos (lgG-IgM) como en las mediadas por células (linfocitos);
en el trasplantes de médula, como prevención y tratamiento del rechazo
injerto-huésped.
Las enfermedades que suelen precisar este tratamiento
son: 1. Periféricas - Púrpura trombocitopénica idiopática
(PTI). - Anemia hemolítica autoinmune. - Neutropenia autoinmune. -
Anticoagulantes circulantes. 2. Centrales - Trombopenia amegacariocítica. -
Aplasia pura de células rojas. - Aplasia pura de células blancas. -
Anemia aplásica severa. Púrpura trombocitopénica
idiopática Se pueden distinguir dos tipos de procesos dentro
de esta entidad: - Agudo - Afecta por lo general a niños tras infecciones
víricas. El uso de corticoides acelera la recuperación pero no han
demostrado otro beneficio, por lo que su indicación dependerá de
la clínica de la enfermedad. Si se presenta en adultos el tratamiento será
como en la patología crónica. - Crónica - Con tres niveles
de afectación o de gravedad, el tratamiento corticoideo sólo está
recomendado en él mas grave, en los otros dos niveles sólo es recomendable
realizar controles periódicos. En el segundo estadio se emplearán
corticoides en aquellas situaciones en las que exista un riesgo hemorrágico,
aunque se puede realizar un tratamiento de corta duración como valoración
para posteriores respuestas al tratamiento.
Los GC, aunque casi carecen
de efecto curativo, se emplean por los estados de remisión que se consiguen.
Los más empleados son los de vida media intermedia (prednisona, metilprednisolona,
deflazacort) por vía oral en tres o cuatro dosis diarias, para aumentar
su efectividad, aunque también se potencian los efectos secundarios.
La
dosis de corticoides recomendada es de 1 mg/Kg/día (aunque dosis menores
también consiguen su efecto) de prednisona o equivalente. Esta dosis se
mantiene hasta la normalización de las plaquetas (2-4 semanas) para posteriormente
suprimir paulatinamente el tratamiento a lo largo de 8-12 semanas. Si la cifra
no se mantiene dentro de la normalidad, que seria lo ideal, se mantendrá
una dosis de 5-10 mg/24-48h hasta conseguir cifras superiores a 50 x 109/L.
Tras
el tratamiento, responden un 60 por ciento de los pacientes, con una remisión
total entorno al 20 por ciento. Entre el 5-15 por ciento de los pacientes quedan
con estados compensados. En los pacientes no respondedores a esta terapia se emplearan
otros tratamientos o asociaciones.
También está recomendado
su empleo en situaciones especiales como: - Fracaso de esplenectomía.
Tratamiento crónico que se intentara mantener en dosis menores a 10-15
mg/día de prednisona o 12-18 mg/día de deflazacort. - PTI refractaria.
Afecta por lo general a mayores de 45 años. Se emplean dosis de 40 mg/día
cada 28 días durante 6 meses. - Situaciones urgentes. Se emplean dosis
elevadas endovenosas de 30 mg/Kg (1.000 mg) en media hora durante tres días.
Anemia
hemolítica autoinmune El empleo de corticoides es sobre todo útil
en la anemia mediada por autoanticuerpos calientes, siendo menos efectiva en la
mediada por autoanticuerpos fríos.
Las dosis indicadas son de 1-1,5
mg/kg/día de prednisona o equivalente, dosis mayores no han demostrado
mayor efectividad. El 80 por ciento mejoran en tres semanas, tras lo que se comenzará
la disminución a razón de 10 mg/semana para suspender el tratamiento
en dos tres meses. Si la respuesta no es de remisión completa, pero la
hemoglobina se mantiene por encima de 10 g/dl y el Hematocrito > 30 por ciento
se puede mantener con dosis de 10 mg/24 h ó 20 mg/48 h.
Si la anemia
fuese refractaria al tratamiento corticoideo o se precisasen dosis más
elevadas se asociaría el tratamiento a esplenectomía o inmunosupresores.
Neutropenia
autoinmune El tratamiento con GC se recomienda cuando la neutropenia es
severa y se acompañe de infecciones. Durante su empleo y debido al aumento
de riesgo por el propio tratamiento se tratarán las infecciones de forma
precoz e incluso se asociaran otros tratamientos.
Aplasia pura de
células rojas Proceso crónico progresivo congénito
en el que el tratamiento de elección son los GC, a dosis de 2-3 mg/Kg/día
que se mantienen durante 3-4 semanas (remisión 75 por ciento). En caso
de resistencia al tratamiento se asociaran otros tratamientos inmunosupresores,
incluido el trasplante de médula.
Anemia aplásica severa Alteración
en la producción de las células germinales hematopoyéticas.
Cifra de neutrófilos < 0,5 x 109/L, plaquetas <20 x 109/L, reticulocitos
< 1 por ciento, celularidad < 25 por ciento. El tratamiento indicado
es inmunosupresores. Los corticoides están indicados en: - Durante el
tratamiento con gammaglobulina, suspendiéndose a los 7-10 días.
La dosis es de 1-1,5 mg/Kg/día. - Si aparece enfermedad del suero (erupción,
fiebre, artralgias, angioedema, etc.) tras el tratamiento con gammaglobulina.
Se trata con antihistamínicos y corticoides a razón de 1-1,5 mg/Kg/día
de prednisona hasta la remisión y posterior retirada en 1-2 semanas. -
En pacientes refractarios al tratamiento inmunosupresor. Se emplean dosis elevadas
de GC como metilprednisolona 20 mg/Kg/día x 3 días, 10 mg/Kg/día
x 4 días, 5 mg/Kg/día x 4 días, 2 mg/Kg/día x 8 días
y 1 mg/Kg/día x 10 días.
Linfomas - Enfermedad
de Hodgkin: Los GC se emplean en casi todos los protocolos como fármacos
de asociación no siendo relevantes en la curación de la enfermedad. -
Linfoma no Hodgkin: Los GC están indicados en algunos protocolos a dosis
de 60-100 mg/m2 de prednisona o en los regímenes de rescate a dosis elevadas. Mieloma Se
emplean normalmente en asociación con otros fármacos como melfalán
o ciclofosfamida a dosis de 1mg/Kg día x 4 días en ciclos cada 6
semanas.
Leucemias Se emplean siempre asociados al tratamiento
de quimioterapia en los procesos linfoides y rara vez en los de origen mieloide. -
Aguda linfoblástica: Se emplean asociados a la quimioterapia a dosis de
60 mg/m2/día de prednisona durante 4-6 semanas. También se emplean
en los tratamientos de reinducción y en los protocolos de rescate o recidiva
del proceso. - Linfática crónica: Se realizan pautas asociadas
a la quimioterapia con dosis de 1 mg/Kg/día 3-5 días cada 15-30
días.
Trasplante de medula ósea Se emplean en
la enfermedad injerto contra huésped. - Rechazo agudo: es el tratamiento
de elección a dosis de 2-20 mg/Kg/día de prednisona o metilprednisolona
manteniéndose en dependencia de la respuesta. - Rechazo crónico:
cuando este es extenso, se prolonga el tratamiento inmunosupresor y se pueden
emplear GC a dosis de 1 mg/Kg/día en días alternos durante 9 meses,
bien solos o en combinación.
Neurología Los
corticoides se pueden emplear en todas las enfermedades con componente inflamatorio
(tumores, metástasis, neuritis, etc.) que afecten al sistema nervioso,
como tratamiento sintomático. En la esclerosis múltiple constituyen
uno de los pilares del tratamiento sobre todo en lo episodios de reagudización. Esclerosis
múltiple Los corticoides en la actualidad están indicados
en el control de los brotes ya que reducen su duración. Se ha empleado
la ACTH, aunque se comprobado un efecto mas rápido e intenso con el empleo
de metilprednisolona intravenosa (1 gr) en infusión lenta durante 3-7 días
seguida o no de reducción con tratamiento oral en 15-30 días. En
los brotes leves se emplea prednisona o equivalente a dosis de 1,5 mg/Kg/día
durante 1 semana con reducción paulatina en un mes.
En las formas
progresivas los corticoides no han demostrado una utilidad clara, aunque se logran
beneficios en las alteraciones piramidales, cerebelosas y sensitivas. En estos
caso la pauta recomendada es de dosis altas (1 gr/día) endovenosas durante
5 días seguida de pauta oral descendente durante 1 mes.
En algunos
estudios se ha demostrado recientemente una disminución de la progresión
de la enfermedad con el empleo de dosis de 1 gr de 6-metilprednisolona intravenosa
administrado 1 día al mes durante periodos de 1-2 años. El tratamiento
con corticoides de mantenimiento por vía oral no esta indicado ya que no
ha demostrado disminución de la tasa de brotes y si la aparición
de efectos secundarios. Se han ensayado tratamientos por vía intratecal
pero no han demostrado su eficacia y si numerosas complicaciones, por lo que están
contraindicados.
Bibliografía recomendada 1.
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Flórez J. Farmacología humana, 2003, 4ª Edición. 3.
Lipworth BJ. Systemic adverse effects of inhaled corticoesteroid therapy: A systematic
review and meta-analysis. Arch Intern Med.1999, May 10;159 (9): 941-55. 4.
A Escudero Soto. Cuadernos de actualización en corticoterapia. Formación
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Medicine 1994, 78 serie N° 61. 5. lsaksson M. Skin reactions to inhaled
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369-73. 6. J Costa, J Porta, V Amias.Tratamiento tópico de las enfermedades
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del uso de los corticoides en oftalmología. Medicine 7ª marzo 1999,
serie N° 115.
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