Aspectos
prácticos del abordaje de la tuberculosis
Puntos
clave
- La tuberculosis es un problema de salud pública
de primer orden a nivel mundial. En España, aunque con tendencia descendente,
siguen existiendo tasas más elevadas que en los países de nuestro
entorno.
- Hasta un 75 por ciento de los diagnósticos de enfermedad
tuberculosa son de localización pulmonar. En nuestro medio, la presencia
en un paciente de tos y/o expectoración durante dos o tres semanas obliga
a descartar la enfermedad tuberculosa.
- Ante sospecha de tuberculosis
está siempre indicada la realización de estudio microbiológico.
El esputo es la mejor muestra del tracto respiratorio para obtener el diagnóstico.
-
La radiología es muy sensible y de gran valor en la sospecha diagnóstica,
aunque inespecífica ya que los patrones radiológicos pueden darse
en otras enfermedades.
- En la práctica clínica, la prueba
de la tuberculina (PPD) o Mantoux debe realizarse sólo a las personas con
riesgo de estar infectados o de desarrollar la enfermedad tuberculosa.
-
En España, se considera que toda reacción a la tuberculina mayor
o igual de 5 mm podría considerarse como positiva en los grupos de riesgo,
salvo cuando se considere que se debe a una reacción cruzada con la vacuna
BCG o la sospecha de una infección por otra micobacteria atípica.
-
El tratamiento antituberculoso debe cumplir dos condiciones básicas: Incluir,
como mínimo, tres fármacos eficaces en la fase inicial para conseguir
la rápida reducción de la población bacilar, limitar la contagiosidad
e impedir el desarrollo de resistencias y mantener el tratamiento durante varios
meses para eliminar las diferentes poblaciones bacilares y evitar las recidivas.
-
En pacientes previamente no tratados, se recomienda el régimen terapéutico
de 6 meses (2 HRZ/4 RH): isoniazida, rifampicina y pirazinamida los primeros 2
meses (fase inicial), seguidos de isoniazida y rifampicina los 4 meses restantes
(fase de continuación).
- En los controles es muy importante investigar
sistemáticamente la presencia de yatrogenia e insistir al paciente sobre
la importancia de tomar la medicación correctamente para conseguir la curación
puesto que el incumplimiento es la primera razón de fracaso del tratamiento.
-
Al finalizar el tratamiento no es necesario realizar más controles excepto
en caso de mal cumplimiento, evolución bacteriológica irregular,
resistencias o situaciones de inmunodepresión.
- En ausencia de
resistencias, con la pauta estándar de 6 meses se consigue la curación
en la práctica totalidad de los casos con una tasa de recidiva a los 5
años inferior al 3 por ciento.
- Debe realizarse estudio de contactos
y convivientes siempre que se diagnostique un caso de tuberculosis pulmonar. En
caso de tuberculosis extrapulmonar es recomendable.
- La Quimioprofilaxis
(tradicionalmente QP 1ª) está indicada en los sujetos no infectados,
pero con elevado riesgo de infección por haber estado en contacto con enfermos
bacilíferos, principalmente en el caso de niños, adolescentes e
inmunodeprimidos.
- En el tratamiento de la infección tuberculosa
latente (TITL, antes QP 2ª) se han venido realizando pautas de 6 meses, por
ser la duración con la mejor relación coste/beneficio, aunque actualmente
se recomienda alargar el tratamiento hasta 9 meses por presentar una menor tasa
de fracasos terapéuticos.
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