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FERRER INTERNACIONAL

Programa de Formación Continuada Acreditada para médicos de Atención Primaria desarrollado para la Revista EL MEDICO y EL MEDICO INTERACTIVO, diario electrónico de la sanidad

Elaborado en colaboración con la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria

 


EL MÉDICO DE FAMILIA Y EL ADOLESCENTE
La entrevista clínica

Entrevista
con el adolescente

La entrevista clínica es la herramienta esencial para la práctica profesional en Atención Primaria, pero además es el acto de comunicación por excelencia. En los adolescentes, las entrevistas tienen unas características particulares que la convierten en el método por excelencia en la intervención interpersonal. Por supuesto, la entrevista nos ayuda en la recogida de información que nos facilita el diagnóstico adecuado y la aplicación del tratamiento, pero en la relación y la atención en el adolescente tiene muchas más cualidades que los profesionales debemos conocer y manejar correctamente, éstas son algunas de ellas (Tabla 4):

• Uno de los objetivos ha de ser el de establecer una relación de confianza entre el adolescente y el profesional que le atiende. Como hemos visto anteriormente, los jóvenes son individuos en general sanos, que no precisan habitualmente de los servicios sanitarios. Las pocas ocasiones que acuden lo hacen para resolver problemas de salud agudos, de escasa importancia y de rápida solución. En general, en tiempos en los que las consultas están masificadas y disponemos pocos minutos para atender a los pacientes, la aparición de un adolescente en la consulta casi siempre es sinónimo de rápida y fácil ejecución y de recuperación de tiempo de agenda sobre el acumulado de retraso en el día. Sin embargo, para el joven es una situación de inquietud y casi siempre de incertidumbre, no tan sólo por la enfermedad por la que consulta, sino también porque acude con un profesional que en general desconoce, y además en un periodo en el que las relaciones con los adultos suelen ser conflictivas.

Por tanto, en este contexto los profesionales tenemos la responsabilidad de crear un clima de respeto, confianza y comodidad, para conseguir que el adolescente identifique a su médico como alguien que es accesible, que no representa estrictamente el rol de "controlador" de su conducta, y que le puede resultar de utilidad mantener un contacto con él. En definitiva, se trata de dar una estrategia que hay que incorporar porque puede determinar qué va a suceder con la salud del joven en los próximos años (Tabla 5).

• En las primeras visitas hay que intentar ampliar el campo de exploración de manera independiente de la causa que motive la consulta. Lo más frecuente es que el joven acuda presentando un problema de índole muy concreto, en este caso, y salvo alguna situación excepcional que no lo aconseje, debemos realizar una somera exploración hacia áreas relacionadas con conductas de riesgo. La entrevista en este caso debe realizarse con cautela, prudencia y siempre solicitando permiso para realizar una intromisión en áreas de la conducta del joven que no han sido motivo de demanda por su parte. Con bastante frecuencia los adolescentes van acompañados por sus padres, ante esta situación hemos de ser especialmente cuidadosos con su intimidad. No es aconsejable "forzar" ninguna pregunta que genere desconcierto o preocupación, y mucho menos si vamos a ocasionar que el padre pueda enfrentarse con el hijo. La prudencia ha de evitar que perdamos para mucho tiempo la confianza del joven.

• Se puede aprovechar la visita para darle a conocer la cartera de servicios y los recursos que se ofrecen desde el centro de salud. No es preciso disponer de una consulta específica de atención a los adolescentes, ni tampoco es necesario disponer de un folleto informativo sobre los servicios que se les pueden ofrecer desde el centro, aunque no es nada descabellado, pero sí se le puede ofrecer información sobre asesoramiento sanitario que le podemos facilitar: desde información sobre medidas anticonceptivas y profilácticas, o acerca del consumo y las consecuencias de drogas, incluyendo orientación en situaciones de estrés o desajustes personales, pasando por la estructura y funcionamiento del centro de salud. Se trata en definitiva de abrir una vía de comunicación y generar confianza para mejorar la accesibilidad del joven.

• Además, en cualquier visita del adolescente es bueno aprovechar para actuar sobre alguna de las conductas de riesgo que hayamos identificado o para advertir de las prácticas saludables que pueden evitar alteraciones en su salud. En estos casos es importante encontrar la medida de la cantidad e intensidad de la información, pues si no es así corremos el riesgo de saturar de mensajes y obtener los resultados opuestos a los deseados. La metodología de la educación de la salud nos enseña que no merece la pena seleccionar más de un solo mensaje, que debemos presentarlo de una manera que permita al joven participar en ella, así como hacerlo partícipe en la búsqueda de las alternativas, y finalizar la recomendación con dos o tres ideas muy concretas y que pueda el adolescente ponerlas en práctica en su actividad cotidiana.


Criterios que ha
de cumplir la entrevista con adolescentes

Cuando un adolescente tiene que consultar con un médico lleva en su cabeza establecido todo un código de información y valoración previa. En ocasiones se trata de una imagen global creada por sus relaciones históricas y por su contexto familiar, y en otras es por haber tenido experiencias determinadas con el mismo médico u otros en funciones similares.

Por tanto, hemos de estar atentos a cualquier tipo de reacción en la comunicación, pues no tiene por qué al principio estar condicionada por nosotros, sino que lo más probable es que sea consecuencia de experiencias y condicionantes previos. Para afrontar bien las primeras visitas hemos de adoptar una baja reactividad con la conducta del joven, sea tanto cordial como árida.

En cualquier caso, la mayoría de autores destacan los siguientes elementos como esenciales en la comunicación con los adolescentes. Nuestro objetivo como profesionales es que se cumplan en todo momento, pero que también los conozca el joven.

Confidencialidad

La atención integral al adolescente ha de basarse en la confidencialidad y además así debe transmitirlo desde el principio de la relación. En una consulta de Atención Primaria están presentes de manera permanente los padres, que en muchos casos, aún con excelentes relaciones entre padres e hijos, son una amenaza para los jóvenes. Por este motivo se ha de ofrecer seguridad absoluta de que la información sólo se comparte entre el médico y el paciente.

El respeto a la confidencialidad suele crear en ocasiones dificultades de comunicación con los padres, pues siempre tienen la tendencia de demandar toda la información que su hijo nos ha contado. Es importante entender que es básico gestionar y facilitar la relación en la familia, evitando momentos de tensión derivados del silencio del joven y de las preguntas persistentes de los padres. Una medida bastante adecuada es acordar con el joven qué información van a facilitar a los padres, si es que hay alguna información que se puede ofrecer. Además, en las situaciones más complicadas esta información se puede transmitir en la consulta, de tal manera que el profesional puede contemplar el alcance real del conflicto y poder ofrecer salidas de respeto y entendimiento.

La confianza del adolescente hacia el profesional sólo será posible si hay una constatación permanente de respeto de la confidencialidad.

Respeto a la intimidad

El adolescente ha de sentir que el médico siente respeto hacia él, y por tanto que avanza y pregunta en busca de información hasta el límite que el joven decide. El profesional debe saber cuándo está realizando una exploración que puede incomodar o desagradar al adolescente, o cuándo está entrando en parcelas que puede considerar de su intimidad, porque en estos casos ha de ser especialmente cuidadoso. Como norma general, es conveniente explicar con detalles en qué consiste la exploración, tanto sea física como emocional o psicológica, para que el joven sepa cuál es el nivel de información que se necesita saber. Pero, además, es necesario pedir autorización verbal de manera expresa, y justificando con claridad las intervenciones. Lo más habitual es que no encontremos obstáculos y como resultado de esta actitud nos ganemos la confianza del joven.


Técnicas de entrevista con los adolescentes

La entrevista con el adolescente nos sirve para profundizar en el motivo de consulta y para completar la historia psicosocial, teniendo en cuenta que lo importante es crear un clima adecuado y distendido, intentando mantener una charla o conversación fluida.

El lenguaje oral debe ser comprensible, adaptado a la capacidad de entendimiento del adolescente y asegurándonos de que comprende el sentido de las preguntas realizadas. El vocabulario ha de ser llano y coloquial, de fácil entendimiento y si es posible recogiendo expresiones propias de su estilo de comunicación. Pero es muy importante evitar que el lenguaje utilizado por el profesional se convierta en una parodia ridícula por intentar representar un rol de cercanía al joven.

Cuando se adoptan de manera rutinaria expresiones y entonaciones propias de los jóvenes, pero inadecuadas y estrambóticas para un adulto, se cae en el riesgo de hacer el ridículo y limitar la capacidad real de comunicación.

Es también muy importante estar atentos al lenguaje no verbal, prestando atención a los signos que aparecen en la entrevista y en especial a qué situaciones les provoca cambios emocionales. En general, el rostro de los adolescentes es muy sensible a expresar los cambios emocionales y se ha de convertir en una excelente fuente de información. Además, si realizamos esta evaluación integral de la comunicación verbal y no verbal, obtendremos más información de los aspectos que les generan más o menos tensión, y por tanto son motivo de preocupación para ellos.

Cuando se presentan dificultades en la comunicación con los adolescentes es importante tener bien definidas las técnicas más comunes de comunicación que nos pueden permitir romper los silencios y la distancia con el adolescente. Algunas de las técnicas de entrevistas que pueden ayudar al joven a responder son las siguientes:

• Preguntas abiertas: permiten que la respuesta no se limite a un sí o un no; de esta manera, el joven se puede explicar e incluso reflexionar en voz alta.

• Preguntas facilitadoras: son útiles para abordar temas delicados con gran contenido emocional; le transmitimos que lo que le sucede también le pasa a otras personas y que no es el único que se encuentra en esa situación.

• Estrategias de empatía: le hacemos saber que podemos entender lo que le sucede, estemos o no de acuerdo con su conducta.

• Sumario: hacemos un resumen en voz alta de lo que nos explica; ponemos de manifiesto si lo hemos entendido y permite exponer la posibles contradicciones de sus conductas

• Silencios funcionales: en ocasiones después de una pregunta se produce un largo silencio, o bien fruto de que el adolescente está elaborando la respuesta o por cualquier otra razón. Es importante esperar e incluso reformular la pregunta desde otra perspectiva, porque pudiera ser un indicador de un problema. En cualquier caso, también hemos de saber respetar una pregunta sin respuesta.




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