Actualización
en vacunas Vacunación en población general y controversias
Introducción
La
vacuna es el resultado de la manipulación de agentes infecciosos, vivos
o muertos, que administrados -completos o fraccionados- en personas o animales,
hacen que desarrollen inmunidad contra la enfermedad producida por el agente natural.
Es una inmunidad adquirida activa, en contraposición a la administración
de inmunoglobulinas, que produce una inmunidad rápida pero efímera,
catalogable como adquirida pasiva.
Las vacunas constituyen una de las intervenciones
preventivas más rentables y uno de los campos más dinámicos
de la experimentación biomédica. Es constante la salida al mercado
de nuevas vacunas: preparados con una formulación más avanzada -como
las vacunas conjugadas-, vacunas de presentación combinada -como penta
o hexavalentes- o inmunizaciones frente a enfermedades antes no inmunoprevenibles.
Las
vacunas reducen la incidencia y, por extensión, las posibles complicaciones
de las enfermedades contra las que inmuniza. Prueba de ello, fue la erradicación
de la viruela del planeta en 1979. Numerosos recursos, hasta entonces destinados
al control de esta viriasis, refuerzan ahora programas de salud vitales. El ahorro
que supone eliminar una infección grave de la faz de la tierra es incalculable.
Para
alcanzar la erradicación de una enfermedad de la que se disponga de inmunización
efectiva, han de eliminarse previamente las bolsas de riesgo vacunal. Éstas,
compuestas por colectivos insuficientemente inmunizados, suelen pertenecer a grupos
marginados socialmente (inmigrantes, indigentes,...) o a entidades contrarias
a la vacunación (algunas confesiones religiosas, naturistas,....).
Las
bolsas de riesgo vacunal pueden jugar malas pasadas a quienes piensen que para
controlar una enfermedad vacunable, basta con elevar coberturas: Holanda contaba,
en 1979, con unas coberturas contra la polio envidiables para la época
(sobre un 90 por ciento), lo que no le libró de una terrible epidemia con
110 casos, todos ellos pertenecientes a una comunidad religiosa que rehusa toda
vacunación (Iglesia Holandesa Reformada). Este ejemplo demostró,
trágicamente, que en materia de coberturas vacunales nunca se debe bajar
la guardia.
La necesidad de permanente actualización en vacunología,
por parte del personal sanitario del nivel primario de atención, se hace
más evidente si cabe, ante la constante difusión de presuntas contraindicaciones
y de nuevos efectos adversos, muchos de ellos referentes a vacunas ampliamente
experimentadas. La mayor parte de estos hallazgos carece de fundamento científico
alguno. El control de patologías tan lesivas como el tétanos o la
hepatitis B o la próxima erradicación de la faz de la tierra de
enfermedades como la polio o el sarampión, bien merece la pena este continuo
esfuerzo.
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