Actualización
en vacunas Vacunación en población general y controversias
ESTRATEGIAS
DE VACUNACIÓN
El nivel primario
de atención, constituye un contexto único para aplicar estrategias
que favorezcan los objetivos del programa de vacunaciones. La casi totalidad de
la población adscrita, visita el centro de salud al menos una vez cada
cinco años, y se dispone de registros individualizados que permiten "repescar"
a los individuos insuficientemente vacunados.
Existen variadas estrategias
conducentes a reforzar la efectividad del programa de vacunaciones:
- Revisar
el calendario de vacunación vigente en las visitas del Programa de Niño
Sano.
- Aprovechar el paso de la consulta de pediatría a la de adultos
para comprobar el estado vacunal.
- En el programa de planificación
familiar, valorar el estado vacunal de la mujer frente a rubéola (vacunar
con triple vírica), tétanos-difteria y otras enfermedades.
-
Durante las visitas para el control del embarazo, debe inmunizarse contra el tétanos
a las gestantes susceptibles. Indagar igualmente el estado inmunitario frente
a rubéola, con la finalidad de vacunarla tras el parto.
- Las consultas
para el control de pacientes crónicos (diabéticos, cardiópatas,
bronquíticos,
), facilitan la administración de la vacuna antigripal
y antineumocócica.
- En las consultas de enfermería o durante
la atención a urgencias, aprovechar para revisar la vacunación antitetánica.
-
Proteger frente al tétanos antes de someterse a intervenciones quirúrgicas
de la cavidad abdominal y de extremidades inferiores. Valorar también la
indicación de otras vacunas en función de la intervención
o de enfermedades subyacentes, como la antineumocócica, antimeningocócica,
y anti-Haemophilus influenza tipo "b" en pacientes que van a ser esplenectomizados.
-
Revisar sistemáticamente el estado vacunal al abrir una historia clínica.
-
Siempre que no esté contraindicado, administrar el mayor número
de vacunas de forma simultánea.
- Divulgar información sobre
las vacunas en los centros de Atención Primaria mediante carteles y folletos
divulgativos, aparte de realizar actividades de educación para la salud.
Junto
a estas estrategias generales, existen estrategias específicas dirigidas
a grupos de riesgo. Éstos, suelen caracterizarse por bajas coberturas vacunales,
a veces relacionadas con falta de información sobre vacunaciones: viajeros,
inmigrantes, poblaciones marginales, profesiones de riesgo, discapacitados, enfermos
(inmunodeprimidos, enfermedades metabólicas, cardiópatas,...), sujetos
con hábitos malsanos (drogadicción, promiscuidad sexual,...):
-
Captación activa de personas insuficientemente inmunizadas. Tal captación
incluye -entre otras tareas- la "búsqueda" de estos sujetos y
el recordatorio, postal o telefónico, de las sucesivas dosis vacunales
a administrar. En ciertos casos (incapacitados, trabajadores,...), puede ser necesaria
la vacunación en el lugar de residencia o de trabajo. Los actuales registros,
en versión informática, facilitan enormemente tan exhaustiva labor.
-
Abordaje de las bolsas de riesgo vacunal. En este empeño, resulta vital
la colaboración del trabajador social, verdadero "puente" entre
la comunidad y el equipo de Atención Primaria.
- Intersectorialidad
y estrecha colaboración con colectivos e instituciones "diana"
de la zona, para un mejor acceso a poblaciones inmigrantes y marginales.
En
otras ocasiones, resulta conveniente organizar las actividades de vacunación
en forma de "campañas", como la anual frente a la gripe o la
vacunación contra el meningococo C en 1997, justificada por la situación
epidémica presente en dicho año. En estos casos, los equipos de
Atención Primaria de salud, han de hacer gala de la flexibilidad organizativa
necesaria para adaptarse a los nuevos contextos epidemiológicos, que con
frecuencia exigen intervenciones urgentes, coordinadas y efectivas.
En
cualquier intervención en materia de vacunaciones, se hace imprescindible
la coordinación entre los diferentes profesionales del equipo de Atención
Primaria: médicos de familia, pediatras, enfermeros/as y trabajadores sociales.
En
resumen, una adecuada estructura del programa, junto a una correcta práctica
profesional, son los apoyos básicos para la consecución de las metas
de todo programa de vacunaciones: elevadas coberturas inmunitarias -merced a la
consecución de altas coberturas vacunales- y desaparición de la
morbimortalidad por enfermedades inmunoprevenibles.
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