Trastornos respiratorios agudos y crónicos Control del paciente asmático por el médico de familia

RELACIóN MÉDICO-PACIENTE

En las enfermedades agudas el objetivo del tratamiento es volver a la normalidad, pero en las enfermedades crónicas la vida del paciente está irreversiblemente alterada, y ni la enfermedad ni sus consecuencias son estáticas, sino que interactúan creando patrones de enfermedad que requieren un abordaje continuado y en ocasiones complejo por parte del profesional sanitario. De esta forma, en las enfermedades agudas los pacientes son generalmente meros receptores de los cuidados expertos del médico, pero en las enfermedades crónicas deben pasar a ser colaboradores del sanitario en el proceso educativo. Pero conseguir esta "colaboración" no resulta fácil, y requiere de cambios en los comportamientos y adquisición de habilidades, tanto por parte de los profesionales de la salud como de los pacientes. Comentar en este punto que implicar a enfermeras y enfermeros en la educación y comunicación con el paciente asmático es fundamental debido a la frecuente falta de tiempo de los médicos y a que en muchas ocasiones son vistos por los pacientes como más cercanos y accesibles.

Es fundamental que el profesional de la salud adquiera ciertas habilidades en comunicación y técnicas de entrevista motivacional. Estas habilidades requieren de un aprendizaje previo.

La educación del paciente asmático no debe ser entendida como una transferencia de conocimientos y habilidades en un solo sentido. Es fundamental que tanto el paciente asmático como su familia puedan intervenir en este proceso de comunicación expresando aspectos como: miedo a la propia enfermedad, desconfianza del diagnóstico, miedos relacionados con los tratamientos, desconocimiento sobre su efectividad, sentimientos de estigmatización e incluso de culpa, frustración o conceptos erróneos sobre la posible influencia de factores psicológicos o de personalidad en su enfermedad. Muchos de estos sentimientos quedarán ocultos al clínico, imposibilitando actuar sobre ellos y favoreciendo fundamentalmente la falta de adherencia a los tratamientos y al resto de las recomendaciones. Por ello es tan importante una adecuada relación de confianza médico y enfermera-paciente.

Queda por tanto bastante claro que se debe abandonar el antiguo concepto de adherencia, por el que se asumía que el paciente abandonaría sus propias creencias y objetivos de vida para seguir las recomendaciones del clínico.

Es fundamental favorecer una comunicación y cooperación en la que es tarea del paciente "enseñar" al profesional de la salud cómo afecta el asma a su vida y cuáles son los aspectos fundamentales que espera mejorar con el tratamiento, mientras que el profesional de la salud deberá esclarecer los temores cuando estos sean infundados y proporcionar los medios para que el paciente y su familia alcancen los objetivos que esperan con la terapia.

 

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