Situaciones de urgencia cardiológica
Actuación urgente del médico de familia ante las arritmias


RITMOS LENTOS: BRADICARDIA

ÚLTIMAS NOVEDADES

Una de las causas que debemos tener en cuenta en un paciente con síncope es la posible relación con arritmias primarias. Dado que las estrategias en la evaluación del síncope son muy variadas, es necesario coordinar la evaluación del síncope, debido a las grandes diferencias en la actuación tanto entre los médicos como entre los diferentes hospitales.

En la guía para el diagnóstico y tratamiento del síncope del grupo de trabajo sobre el síncope de la Sociedad Europea de Cardiología, en lo que respecta a las arritmias, se indica que en aquellos pacientes con palpitaciones asociadas al síncope, se recomienda una monitorización electrocardiográfica como primeros pasos de evaluación (Clase I). Además, cuando el mecanismo del síncope no es evidente, la confirmación o incluso la sospecha de cardiopatía se asocia a un mayor riesgo de arritmias y a una mayor mortalidad al año. Si la evaluación cardíaca no puede confirmar que la arritmia sea la causa del síncope, se recomienda una evaluación para síncope neurovegetativo, cuando dichos síncopes son recurrentes o graves.

Aunque el motivo de esta revisión no sea un conocimiento exhaustivo sobre indicaciones de implantación de marcapasos, es conveniente conocer, al menos, aquellas indicaciones en las que existe una evidencia de que dicho tratamiento es útil y eficaz, ya que su conocimiento nos facilitará la toma de decisiones terapéuticas o de derivación en los pacientes con bradicardia. En la guía de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología, se indica que la implantación de un marcapasos en el bloqueo AV en el adulto debe basarse en la presencia o no de síntomas o signos importantes relacionados con la bradicardia. En dicho artículo, se indica como Clase I (existe evidencia y/o acuerdo general en que un procedimiento o tratamiento es beneficioso, útil y eficaz) la bradicardia sintomática. En cuanto a la estimulación cardíaca en la enfermedad del nodo sinusal, la sintomatología que refieren dichos pacientes puede ser debida tanto a la bradicardia como a las taquiarritmias, o incluso, en ambas situaciones. Según los expertos, en dicha guía se indica como Grupo I la disfunción sinusal con bradicardia sinusal documentada, incluyendo las pausas sinusales frecuentes que incluyen síntomas, así como la incompetencia cronotrópica sinusal sintomática.

En la "Recomendaciones 2000 del Europea Resucitation Council para soporte vital avanzado en adultos", se modificó la secuencia del algoritmo para bradicardias. En dicho documento, ya no se recomienda la isoprenalina, y en caso de no disponer de marcapasos externos, se recomienda en su lugar la infusión de dosis bajas de adrenalina.

CASO CLíNICO
Y REVISIÓN TEÓRICA

Paciente de 78 años con antecedentes de episodios de fibrilación auricular que acude por haber presentado ayer un episodio de pérdida súbita de conciencia de 3 minutos de duración, recuperándose posteriormente. Hoy acude a nuestra consulta estando en el momento actual asintomático. El paciente está en tratamiento crónico con amiodarona y anticoagulado. Se objetiva frecuencia cardíaca de 50 lpm.

Se define bradicardia como una frecuencia cardíaca inferior a 60 lpm. La presencia de una bradicardia puede objetivarse tanto en personas sanas y la denominamos fisiológica (en jóvenes, deportistas, durante el sueño), como en varios procesos patológicos, por disfunción del sistema de conducción bien sea intrínseco o extrínseco, destacando como efecto secundario del consumo de medicamentos.

Motivo de consulta

La detección de una arritmia cardíaca puede ser debida a un hallazgo casual (en pacientes asintomáticos), o en el estudio de un cuadro clínico concreto. En nuestro caso, el paciente acude a nuestra consulta por el episodio sincopal, aunque en el momento actual se encuentra asintomático.

Los signos y síntomas que aparecen en un paciente con bradicardia están relacionados con las variaciones que presenta el gasto cardíaco y se manifiestan por mareos de intensidad variable hasta llegar a episodios sincopales. Otros síntomas que pueden presentarse son palpitaciones, astenia, disnea e insuficiencia cardíaca.

Es frecuente que dichos síntomas aparezcan de forma esporádica asociados a la presencia, en ese momento, de la bradiarritmia, lo cual puede dificultarnos el diagnóstico. Además, ya que los síntomas son debidos a un bajo gasto cardíaco, puede ocurrir que se encuentre asintomático en reposo y únicamente refiera síntomas compatibles con insuficiencia cardíaca coincidiendo con los esfuerzos físicos (astenia, anorexia, disnea, angina de pecho, edemas…).

En los casos en que el paciente acuda asintomático a la consulta y nos refiera unos síntomas muy inespecíficos, la dificultad del diagnóstico aumenta. La clave del diagnóstico y actitud terapéutica en las arritmias, y específicamente en las bradicardias, es poder establecer una relación entre la presencia de la arritmia y los síntomas referidos por el paciente. Por ello, si en el momento de acudir a la consulta el paciente se encuentra sintomático, tras una exploración deberemos realizar un registro electrocardiográfico.

Debemos ser muy cuidadosos en la realización de la anamnesis cuando detectamos la presencia de una bradicardia, investigando la posibilidad de que dicha bradicardia haya motivado la presencia de síntomas, aunque éstos fueran inespecíficos.

En nuestro caso, la clínica que refiere el paciente es un episodio sincopal, pero pudiera ocurrir que refiriera únicamente episodios tan inespecíficos como es la sensación de mareo.

Diagnóstico clínico

Como en cualquier otro proceso, el diagnóstico viene determinado por una anamnesis detallada, realizando un especial hincapié en la existencia de síntomas compatibles con bajo gasto cardíaco (mareo, síncope, dolor torácico, disnea, insuficiencia cardíaca).

La presencia de un episodio sincopal en un paciente con antecedentes de arritmia (fibrilación auricular), en tratamiento médico antiarrítmico y anticoagulado, debe obligarnos a ser especialmente meticulosos tanto en la recogida de información adicional como en la exploración. Los datos que debemos comprobar son:

o Antecedentes familiares: cardiopatías, muerte súbita.

o Antecedentes personales: comprobaremos la existencia de procesos patológicos y consumo de fármacos que se asocian a las bradiarritmias. Cabe resaltar que además de patologías cardiovasculares (cardiopatía isquémica, disfunción del nodo sinusal, bloqueos auriculoventriculares), existen otras como determinadas metabolopatías (hipotiroidismo, hipoxemia, hipercaliemia, acidosis) que también facilitan la presencia de bradicardia.

o En un paciente diagnosticado de bradicardia, debemos investigar la existencia de causas reversibles, estando en primer lugar los medicamentos que está tomando (principalmente betabloquantes, calcioantagonistas, amiodarona o digital). La utilización de estos fármacos en patología cardiovascular (hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca) facilita el que se tengan en cuenta como etiopatogenia de la bradicardia, pero no nos debemos olvidar que es frecuente el uso de medicación como betabloqueantes o la pilocarpina en los colirios.

En nuestro caso, es importante registrar la toma de amiodarona.

La confirmación de nuestra sospecha de bradicardia se establece en la exploración física general, donde objetivaremos una frecuencia cardíaca menor de 60 lpm. En la exploración física, nos centraremos en la presencia de signos que nos sugieran inestabilidad hemodinámica, ya que es la clave para la toma de decisiones en las bradicardias. En el paciente inestable hemodinámicamente podemos objetivar signos de bajo gasto cardíaco o de insuficiencia cardíaca congestiva. Se debe valorar, por lo tanto, si se encuentra sudoroso, taquipneico, con palidez o cianosis cutánea, disminución del nivel de conciencia, disneico e hipotenso, así como con ingurgitación yugular o edemas.

Aunque en nuestro caso, el paciente se encuentra asintomático, en este momento y en la exploración sólo se detectó la bradicardia. Además, es importante descartar la presencia de los signos que se indican a continuación.

o Cabeza y cuello: valorar la presencia de cianosis labial e ingurgitación yugular.
o Auscultación cardíaca: determinamos la frecuencia y el ritmo cardíaco (si es menor de 60 lpm nos encontramos ante una bradicardia que puede ser rítmica o arrítmica). Otro dato sería la presencia de soplos.
o Auscultación pulmonar: detectar datos de insuficiencia cardíaca como crepitantes o derrame pleural.
o Abdomen: hepatomegalia, reflujo hepatoyugular.
o Extremidades: comprobar la existencia de edemas, así como los pulsos periféricos y comparar con los pulsos centrales (carotídeo) y auscultación cardíaca.

Tras el diagnóstico de bradicardia, deberemos realizar un ECG con una tira de ritmo para poder clasificar esta arritmia. El ECG realizado a nuestro paciente es el de la Figura 1.

Diagnóstico diferencial

Una vez diagnosticada la bradicardia, debemos realizar un diagnóstico diferencial dentro de la clasificación de las bradicardias:

Bradicardia Sinusal
Es una de las arritmias más frecuentes. Este ritmo tiene un origen sinusal, pero con una frecuencia menor de 60 lpm.
Onda P de origen sinusal con frecuencia <60 lpm.

Su presencia no implica un proceso patológico, ya que es frecuente en personas jóvenes y deportistas o durante el sueño. Sin embargo, también se presenta en patológicos como la disfunción del nodo sinusal, donde es la bradiarritmia más frecuente.

La clave, una vez más, que nos determina si se considera patológica o no, debe ser la presencia de síntomas que interfieran con las actividades de la vida diaria del paciente.
La presencia de bradiarritmias asintomáticas son frecuentes en personas sanas. (Figura 2).

Paro Sinusal
El paro sinusal está determinado por una pausa en el ritmo que finaliza con otro latido sinusal o bien con un ritmo de escape de la unión o ventricular. Se objetivan ondas P de origen sinusal. Sobre un ritmo sinusal existen intervalos PP intermitentemente irregulares, que no son múltiplos del ciclo anterior, presentando pausas sin una cadencia determinada.
Consideraremos indicación de implante de marcapasos ante la presencia de pausas sinusales superiores a tres segundos.
Puede objetivarse tanto en pacientes asintomáticos como si presentan cualquier síntoma descrito en las bradicardias. En estos casos, será necesario valorar la existencia de una disfunción del seno.

Ritmo de escape de la unión
o ritmo nodal
Es un ritmo de escape cuando falla el marcapasos del nodo sinusal. Se presenta como un ritmo regular con una frecuencia entre 40 y 60 lpm.

Disfunción del nodo sinusal. Enfermedad del seno
Es una causa muy común de bradicardia, siendo la principal causa de implantes de marcapasos. Es más frecuente en mayores de 60 años, sin diferencia entre ambos sexos. Cuando aparece en adultos jóvenes es la principal indicación de marcapasos.

La disfunción del nodo sinusal se puede presentar de varias formas: bradicardia sinusal, paro sinusal o bloqueo sinoauricular.

o El bloqueo sinoauricular se determina por la ausencia de una onda P esperada y, a diferencia con lo descrito en el paro sinusal, el intervalo PP es múltiplo del basal. Podemos encontrar 3 grados como en el bloqueo AV. El de primer grado no es posible determinarlo salvo con los estudios electrofisiológicos. El de segundo grado viene determinado por la ausencia intermitente de ondas P y se divide en 2 tipos: Tipo I en el que se objetiva un acortamiento progresivo de los intervalos PP consecutivos, hasta que uno se alarga abruptamente por la pausa; el tipo II se reconoce por presentar los intervalos PP iguales antes de la pausa. El de tercer grado determina un paro auricular en ausencia de un ritmo de escape.
o La manifestación como síndrome de bradicardia-taquicardia se basa en la presencia de episodios de bradicardia con otros de taquicardia, en los cuales, la fibrilación y el flutter auricular son las taquiarritmias más frecuentes.
El ECG realizado a nuestro paciente se corresponde con este tipo de bloqueo.

Bloqueo auriculoventricular

Bloqueo AV de primer grado
Se define por un PR largo (superior a 0'20 segundos). Todas las P conducen y por lo tanto se siguen de un QRS. Es un hallazgo frecuente que por sí mismo suele ser asintomático.
Bloqueo AV de segundo grado
Se manifiesta porque existen algunas P que no se siguen de un QRS y existen dos tipos:

Bloqueo AV de segundo grado tipo I, Mobitz I o Wenckebach
Se presenta un alargamiento progresivo del intervalo PR hasta llegar a una onda P que no conduce y se inicia de nuevo el ciclo. Se asocia a infartos agudos de miocardio inferiores (IAM inferior) o por fármacos y suelen tener buen pronóstico. (Figura 3).

Bloqueo AV de segundo grado tipo II o Mobitz II
Se observa un intervalo PR sin prolongarse hasta la aparición de una onda P que no conduce. El intervalo PP es estable. Se asocian a IAM anterior y presentan un peor pronóstico.

Bloqueo AV de tercer grado
o completo
Existe una ausencia de conducción entre las aurículas y los ventrículos, por lo que la actividad de las aurículas (ondas P) es independiente del de los ventrículos (QRS). Suele presentarse un ritmo de escape. Por un lado, las ondas P van a una frecuencia determinada y los QRS a otra frecuencia. La presencia de un QRS estrecho con frecuencias, entre 40 y 60 lpm, indica un bloqueo en el nodo auriculoventricular (NAV), mientras que QRS anchos con menor frecuencia ventricular son infrahisianos y tienen un peor pronóstico, pues suele ser un ritmo premonitorio de asistolia. (Figura 4).

Diagnóstico definitivo

El diagnóstico definitivo vendrá determinado por la asociación de la alteración electrocardiográfica con la sintomatología del paciente.

Manejo terapéutico

Debemos tener siempre presente que tratamos al paciente y no al electrocardiograma y, por lo tanto, el manejo terapéutico viene determinado principalmente por la severidad de la sintomatología y su correlación electrocardiográfica, la estabilidad hemodinámica, el riesgo potencial de dicha arritmia y por el proceso etiopatogénico de la arritmia. En aquellos casos con inestabilidad hemodinámica, el paciente deberá ser trasladado a un servicio de urgencias hospitalario, pero debemos iniciar las actuaciones pertinentes según el esquema terapéutico de bradicardia. (Figura 1).

A pesar de que nuestro paciente se encuentra asintomático y no se objetivan signos de bajo gasto ni insuficiencia cardíaca en el momento actual, el antecedente de episodio sincopal y la presencia de bradicardia-taquicardia nos debe hacer pensar en disfunción del nodo sinusal. Esta disfunción sinusal está favorecida por el tratamiento con la amiodarona y, ante la existencia de un episodio sincopal previo, debe ser remitido al servicio de urgencias. En dicho servicio, se suspendió la amiodarona, precisando tratamiento con marcapasos.

El manejo terapéutico se fundamenta en estudiar las posibles causas y actuar sobre ellas (modificación de prescripciones farmacológicas o tratamiento de patología de base). Con respecto al tratamiento específico de la bradicardia lo dividiremos en tratamiento farmacológico y en estimulación cardíaca temporal.

Tratamiento farmacológico
Atropina: su uso debe ser limitado a la disminución del automatismo sinusal o si el bloqueo AV es suprahisiano (QRS estrecho), administrando atropina 0,5 mg iv en bolo hasta un máximo de 2 ó 3 mg iv. Si la afectación es a nivel intra o infrahisiano la atropina es ineficaz.

Isoproterenol: en el momento actual, el ERC no recomienda su utilización. Su utilización estaba indicada en bloqueos AV intra o infrahisianos. Se administra 1 mg en 500 ml de suero glucosado al 5 por ciento y se inicia la infusión hasta elevar la frecuencia ventricular lo suficiente para mejorar los síntomas.

Tratamiento del proceso patológico subyacente, así como inicio de anticoagulación en pacientes con síndrome de bradicardia-taquicardia por el riesgo de enfermedad tromboembólica.

Estimulación cardíaca temporal
Su indicación se basa tanto en la severidad de los síntomas como en el riesgo elevado de asistolia. En casos de urgencia, podemos necesitar aplicar una estimulación transcutánea. El marcapasos externo tiene una colocación sencilla y se considera adecuado como primera atención en urgencias a la espera de implantar un marcapasos venoso, ya que son frecuentes los fallos de captura eléctrica y mecánica. Debemos tener en cuenta que suele ser dolorosa, por lo que deberemos administrar analgésicos.

Evolución y seguimiento
de las bradiarritmias

El seguimiento de pacientes con bradiarritmia se basa en el control de reaparición de la sintomatología, así como de los procesos etiopatogénicos, haciendo especial referencia a la administración de fármacos. En el caso de inicio de tratamiento anticoagulador, se establecerán los controles pertinentes.





 

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