Comunicación médico-paciente
Habilidades de comunicación para mejorar la gestión del tiempo en las consultas de Atención Primaria

ORGANIZACIÓN DEL ENCUENTRO CLÍNICO


La entrevista clínica es el encuentro dedicado al intercambio de ideas y datos entre un profesional sanitario y un paciente. Pero además, y fundamentalmente, es un espacio para la comunicación humana. Este espacio debe ser controlado en el tiempo porque su tendencia innata es a "durar más", sobre todo, si se establece un clima empático en el que el paciente y el médico se encuentran cómodos. En ocasiones, tanto los médicos como los pacientes nos encontramos tan a gusto durante dicho encuentro que se nos pasa el tiempo "volando". Pero lo cierto es que el tiempo de "exceso" que dediquemos a un paciente puede faltarnos para atender a otro. Por otra parte, existe un tiempo óptimo de atención en un encuentro clínico eficiente que no mejora la calidad de la misma sólo por la duración de dicho encuentro sino que también va ligado a la realización de una serie de tareas concretas tanto clínicas como relacionales.

Algunos médicos piensan que crear un clima demasiado cómodo en la entrevista puede inducir al paciente y a sus acompañantes a consultar y a extenderse más en las diferentes explicaciones y viven esto como un problema. Como nosotros, el paciente y su familia quieren gestionar su también escaso tiempo y aprovechar el encuentro clínico para resolver varios motivos de consulta relacionados con su salud "pues ya que estoy aquí" "me ha costado pedir la cita y he tenido que dejar cosas que hacer… aprovecho la ocasión". Estas legítimas aspiraciones de los pacientes no deben entrar en colisión con el deber del profesional de gestionar adecuadamente los medios a su alcance, entre ellos el tiempo y garantizando la equidad con todos los pacientes de su lista. Este momento en lugar de un problema puede ser una buena oportunidad para, dentro de un clima de confianza previamente creado, acordar con el paciente que aspecto o aspecto de su salud tratamos y cual podemos abordar en ocasiones posteriores, priorizando estos con criterios establecidos por ambos (paciente y profesional).

Control de la entrevista clínica

La entrevista clínica es el encuentro comunicacional entre dos expertos (a veces más…, la familia, la enfermera…). Nosotros somos expertos en salud, para eso nos preparamos día a día. Los pacientes son expertos en su persona. Ellos se comprenden a si mismos y conocen a su familia, su vida, sus recursos y carencias.

Este encuentro debe orientarse hacia un fin: intentar mejorar el nivel de salud del paciente o al menos ayudarle a ello. Es por ello que conviene que el entrevistador sepa en todo momento la dirección a seguir, con la flexibilidad de cambiar la ruta elegida si la entrevista aporta nuevos datos que así lo aconsejen. En la primera parte de la entrevista, consciente y activamente (escucha activa), el entrevistador debe facilitar un papel más activo al paciente para que exprese sus ideas, preocupaciones, sentimientos y expectativas. Pactaremos, posteriormente, entrevistador y paciente el o los problemas a manejar y será en la segunda parte, la de manejo del problema, donde el peso activo de la entrevista recaerá en el profesional, favoreciendo la bidireccionalidad y las aportaciones del paciente que nos indicará si la propuesta terapeútica o exploratoria es aceptable para él. Tendremos en cuenta que cuando un paciente presenta una resistencia a una propuesta del médico, tiene poderosas razones para ello, las suyas. Descubrirlas para poder alcanzar el objetivo común de ayudarle a mejorar su salud puede requerir un reenfoque del plan inicial pero, en todo caso, este plan se adaptará más a la realidad del paciente y, por tanto, tendrá más posibilidades de ser resolutivo. Aunque esto lleve tiempo, es parte esencial de una buena gestión del mismo.

Un paciente callado o que sólo responde con monosílabos puede hacernos "gastar" tiempo por la dificultad para establecer una conversación fluida y obtener todos los datos que son necesarios para una orientación diagnóstica o para la adaptación de un plan terapéutico acorde a sus necesidades y a sus posibilidades. Un paciente de un nivel cultural diferente al nuestro, o de otra cultura, nos creará dificultades de lenguaje (ej: me daba angunia, equivale a tuve náuseas), especialmente si hablamos de sentimientos o emociones. Por el contrario, un paciente muy simpático y extrovertido nos hará "gastar tiempo" para delimitar datos concretos que consideremos de interés para su caso clínico ya que tenderá a hacer profusas explicaciones y a poner de su propia cosecha. Invertir tiempo en conocer a dicho paciente, cómo es, cómo habla, nos lleva a sintonizar la misma onda de frecuencia para hacer que nos allane el camino del encuentro comunicacional y que dicho camino lleno de baches y barreras se convierta en una autopista de comunicación.
En cualquier caso, nuestro papel es similar al de un director de orquesta.


Tipos de entrevista clínica

¿Qué tipos de entrevista podemos realizar y que implicación tienen en la gestión del tiempo? La entrevista según el modo de entrevistar se divide en (Borrell 1989):

Libre
Libertad total del entrevistado para escoger los contenidos a explicar. La entrevista libre es la que se utiliza fundamentalmente en por algunas escuelas de psiquiatría y psicología clínica.

Dirigida/estructurada
Contenidos totalmente predeterminados por el sanitario. La entrevista estructurada se desarrolla utilizando preguntas cerradas, muy concretas, que buscan respuestas breves del paciente. Las interrupciones del profesional son frecuentes para no dejar la narrativa libre y reorientar constantemente la conversación hacia el objetivo del profesional. Es el tipo de entrevista que permite un mayor control del tiempo, pero también es el prototipo que obtiene información de peor calidad, ya que apenas existe comunicación, reduciéndose más bien a una mera transmisión de datos. Este tipo de entrevista está más centrada en las necesidades del médico de conseguir un diagnostico que en las necesidades del paciente.

Semidirigida/semiestructurada
Contenidos parcialmente predeterminados por el sanitario, con espacio para la libre narración del paciente. La entrevista semiestructurada permite improvisar sobre un esquema general. Es el tipo de entrevista que mejor combina el diálogo profesional con una posible gestión del tiempo, y que permite, además, el abordaje biopsicosocial centrado en el paciente, donde son muy importantes las ideas, las preocupaciones, los sentimientos y las repercusiones que tienen sus problemas de salud en su vida. Nos centraremos, pues, en este modelo de entrevista.


La entrevista semiestructurada

La dividimos estructuralmente en dos partes: parte exploratoria y parte resolutiva. La primera parte de una entrevista es la parte exploratoria. Son los minutos en que el profesional debe "situarse" ante la consulta del paciente. Al final de esta parte debe conocer el motivo o motivos de consulta y todo aquello que considere relevante, para poder hacer un abordaje del problema. Incluye por tanto la conexión con el paciente y/o la familia, la escucha activa y las preguntas, la exploración física, lectura de informes, la revisión de exploraciones, el repaso de la historia clínica,...y todo aquello que sea necesario para hacerse "una composición de lugar". Es importante en un primer contacto, delimitar el motivo o motivos de consulta y acordar con el paciente qué es lo que vamos a manejar e intentar resolver. Aquí tenemos el primer centro de control de nuestro tiempo.

Para organizarnos en la entrevista no hay recetas, ni algoritmos a seguir, porque cada situación va a ser diferente, pero sí podemos tener en cuenta algunos aspectos y consideraciones generales:

¿Qué hora es?
La puntualidad es una virtud que dice mucho de nosotros mismos, de nuestra "organización interna", del respeto hacia los demás. En muchas consultas de Atención Primaria los pacientes están citados cada cinco minutos. Si en lugar de empezar a las 9,00 h, empiezo a las 9,10 h, en lugar del primer paciente, debería estar entrando el tercer paciente.
Los tiempos de café y tertulia deben ser respetados. Es importante que nos cuidemos, que descansemos, en definitiva que "guardemos nuestra casa" para poder seguir cuidando y ayudando. También es necesario que no nos alarguemos más de lo previsto y crear cultura de puntualidad. Pero también es justo decir que no nos debemos medir por el retraso, sino fundamentalmente por el trato a nuestros pacientes y por la mejora en salud que les brindamos.

¿Cómo vamos de orden?
Los textos que hablan de administración del tiempo están basados fundamentalmente en el orden de las cosas y en la organización de las actividades.

Dos preguntas son clave antes de hacer pasar al primer paciente: ¿tengo todo lo que necesito para trabajar? ¿está cada cosa en su sitio? Es aconsejable "preparar la mesa" antes de empezar: sello, recetas, impresos... Cada uno según su estilo de trabajo y su especialidad. La imagen de orden y limpieza en una consulta da tranquilidad.

¿Qué me dice su historia clínica?
El orden en la historia es fundamental. Según el tipo de impresos de que dispone un centro, facilita la lectura rápida y el conocimiento del paciente. La lectura de una historia clínica nos dice mucho del profesional que la ha escrito.

¿Por qué viene el paciente?
¿Es un problema nuevo o puede estar relacionado con alguno anterior? ¿Viene por iniciativa propia o le hemos hecho volver nosotros? ¿Debería saberlo yo? Para saberlo puede ser importante primero ojear la historia clínica y después llamar al paciente. Prevenga las "Sorpresas de última hora": ¿no podría tomarme también la tensión? Son frecuentes los motivos de consulta "escondidos" que aparecen a última hora y que a veces son el verdadero motivo por el que aquella persona ha venido a consultarnos.

¿Cómo prevenir las consultas
de última hora?
Las consultas "secundarias" emitidas al final son uno de los motivos que más exasperan y desconciertan a los profesionales. Estas consultas son el "by the way" de los anglosajones ("por cierto", "ya que estoy aquí"). Para prevenirlas, lo mejor es preguntar directamente al paciente. Tras la exposición del motivo que le ha traído a vernos, podemos hacerle una pregunta del tipo: ¿Querrá consultarme algo más? ¿Quería alguna otra cosa?

Saber posponer: control
de la multidemanda
Una vez conocidos todos los temas que habría que abordar con aquella persona, bien a propuesta del propio paciente, bien porque el profesional lo considere necesario, deberemos ordenar los temas y priorizar. Es bueno anunciar que tal vez hoy no tengamos tiempo de abordarlo todo. Le ofreceremos la oportunidad de priorizar con el paciente por dónde empezar y le propondremos sucesivas visitas para seguir trabajando. En este caso, las técnicas de negociación nos serán de mucha utilidad.

Las interrupciones
El ritmo del trabajo se ve roto en algunos momentos por situaciones y personas que no pueden esperar. Analicemos algunos de los motivos más frecuentes de interrupción.

"¿Estamos todos?": el equipo ha de estar al completo. No debemos perder tiempo porque no estemos todos. Ahora falta el médico, después la enfermera, ahora no encuentro al administrativo, etc. El paciente entra y sale al pasillo esperando que venga el que falta.

Cuando el médico dice: "si no te importa se espera un momentito" fuera a que venga la enfermera, porque ella es la que sabe dónde están las hojas que faltan está cometiendo tres errores que saltan a la vista fácilmente:

1. La enfermera no está en su sitio.
2. El médico no conoce dónde están los papeles.
3. El paciente se espera.

Los tres pierden tiempo: Será necesario que el paciente entre de nuevo en la consulta para que el médico le explique a la enfermera el caso y esta pueda localizar los impresos que faltan.

Causas de interrupción
Analicemos dos aspectos cotidianos como "causas de interrupción". Son dos de nuestros grandes "ladrones de tiempo": el teléfono y las visitas. El médico debe controlar y prever estas fugas que le hacen perder muchos minutos.

El teléfono

Una vez llegados puntuales, todo en orden en la consulta, no falta nada, y estamos todos... RIIIING, RIIIING!!, suena el teléfono y responde el médico:

- Diga
- Soy Juan, el administrativo ¿Está la enfermera?
- Sí, un momentito.
- Por favor doctor dígale que llame a extracciones que le quieren preguntar no se qué.
- Bien. Ahora se lo digo.

La enfermera llama a extracciones pero comunica; prueba varias veces sin conseguirlo. Entonces llama al administrativo que le pasó el recado para ver si sabe de qué se trataba... pero también comunica.

¡Ibamos a empezar puntuales, pero ya pasan 7 minutos!
El teléfono es normalmente el causante de un buen número de interrupciones durante el trabajo, bien sea en la consulta, en una reunión, en el despacho de dirección.

Habitualmente el teléfono de los centros se gestiona desde una centralita a través de extensiones. El control pues lo ejerce "el/los administrativo/s que está/n al teléfono", y aquí radica uno de los puntos importantes de la gestión del tiempo.

Es fundamental que los administrativos y personal del Área de Atención al Cliente se entrene en la gestión de dichas llamadas. Qué llamadas deben pasar, cuáles no, en qué momentos y la forma de coger los recados. Para esto ayuda mucho que estos circuitos estén previamente pactados entre los integrantes del equipo y queden reflejados por escrito.
Veamos un ejemplo de gestión del tiempo por el administrativo:

"El Dr. Fernández es coordinador de un centro de Atención Primaria. Elena, la administrativa, está cansada de recibir "broncas" por las llamadas de teléfono que no se deben pasar. El Dr. Fernández aquel día está pasando consulta y Elena decide no molestarle. Las visitas se alargan y acaba casi a las 15 h.

Cuando sale de la consulta, Elena le pasa una lista y le dice: le ha llamado el gerente, tres veces; me ha dicho que hasta las 14 h estaría en su despacho... que no se olvide. Ha llamado el inspector, dice que a las cuatro pasará a recoger el informe de no se qué... que usted ya lo sabe; yo le he dicho que usted estaría aquí toda la tarde. Y también han llamado del cole de sus hijos que hay uno con un poco de fiebre, pero me ha dicho que no era nada importante, han llamado sobre las 10. Las demás llamadas están aquí apuntadas, he quedado que ya llamará usted.

Dr. Fernández: Pero Elena, ¿cómo es posible que no me pases la llamada del gerente? Son más de las dos y no le puedo ya localizar, pensará que no he querido hablar con él. Y el colegio... si nunca llaman del colegio, algo debe pasar... Y ... con la hora que es ¿tú crees que puedo ponerme a llamar a toda esta lista de personas?... y... ¿dices que ahora viene el inspector?, pero... si no tengo el informe preparado... y además necesito ir a comer algo...

Elena: Yo he hecho lo que usted me dijo. Si las paso, por qué las paso, si no las paso, por qué no las paso... A ver si se aclaran porque ya no sé qué hacer. Y ahora me marcho que son las tres".

El mal control del teléfono en este caso va a suponer un "gasto" posterior de tiempo mucho mayor y, probablemente, algunos temas van a tener consecuencias importantes por no haberlos atendido en el momento.

Póngase en el sitio del Dr. Fernández. Debe preparar una reunión con los tres administrativos del centro que cogen el teléfono para clarificar los mensajes que deben darse, y las llamadas que deben pasarse.

Las visitas
El trabajo no debe ser interrumpido por personas, pero en ocasiones no se puede evitar. El mensaje general al personal del centro es que las consultas no deben interrumpirse, por varios motivos, uno es por el tiempo que se pierde, pero no es lo más importante, lo fundamental aquí es el respeto a la persona que tenemos delante. Hay dos situaciones que son especialmente incómodas y que nunca se debieran interrumpir: la exploración física y las comunicaciones muy personales. Por todo esto, tenemos que tener unas normas inexcusables cuando es imprescindible interrumpir:

1. Llamar a la puerta.
2. Preguntar si se puede pasar.
3. Excusarse al paciente: perdone, un momentito...
4. Si quien entra no se disculpa, deberá hacerlo el profesional: perdone, enseguida estoy con usted.
5. Si la persona no es identificable (por ejemplo, va vestida de calle) es aconsejable decir de quién se trata: perdone, es una enfermera que quiere comentarme algo...
6. Ser breve en el mensaje
7. Despedirse y dar las gracias mirando al paciente: perdone y gracias.





 

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