COMUNICACIÓN MÉDICO PACIENTE:
Mejora de la capacidad empática

La importancia
de la empatía en el Sistema Sanitario


Vivimos en una sociedad cambiante que ha modificado sus creencias, sus percepciones y sus necesidades en torno a la salud. Los medios de comunicación de masas (prensa, TV, radio...) difunden diariamente multitud de noticias médicas, con mayor o menor rigor científico, que crean nuevas expectativas y por qué no decirlo, incitan al "consumo de salud".

Por otro lado, el médico, visto antes como el sacerdote-amigo en quien confiar a ciegas sin necesidad de explicación alguna, es visto ahora como un profesional cualificado, no tan distante en conocimientos como antaño, al que se le exige conocimientos científicos, veracidad, honradez, pero también cercanía. La relación de antes, infantil si cabe, ha sido sustituida por otra más madura donde la relación PS-P se mueve en las coordenadas de responsabilidad compartida.
La empatía pasa a ser, por tanto, una cualidad imprescindible para una adecuada comunicación, no sólo del PS, sino de toda la organización sanitaria.


Al sistema se le escapa la empatía

La propia dinámica de desarrollo del sistema, favorece la pérdida de la empatía. Los grandes hospitales o los centros de salud de Atención Primaria, sometidos a gran presión asistencial, a listas de espera, y a la necesidad imperiosa de ser eficientes corren el riesgo de sustituir la escucha atenta de "un sufrimiento" (más allá del dolor físico) por un escáner urgente para diagnóstico rápido, o la explicación motivada de una pauta terapéutica por una hoja informatizada de tratamiento.


Fallos habituales arraigados
en las instituciones

"Donde fueres, haz lo que vieres", dice un dicho popular que invita a la adaptación del individuo en situaciones nuevas.

Esta invitación, deseable inicialmente como norma para toda nueva situación, tiene el peligro de asumir como "normal" lo que todos hacen, perdiendo la crítica a lo presentado "como habitual". Este fenómeno de adaptación sucede en las grandes estructuras sanitarias, sobre todo en las que llevan muchos años en funcionamiento, donde se adoptan formas comunes, estereotipadas a veces, entre su personal en relación al trabajo, a las formas de trato al cliente, y también entre los propios profesionales sanitarios.

Veamos algunos de esos fallos que son inercia del pasado:

El lenguaje
Falta de respeto al hablar del cliente entre nosotros: "cartillero, ocho barra, pesados,...". El problema no está en el nombre, que en algún momento puede resultar gracioso, sino en el significado despreciativo. Esta "cultura colectiva", en contra de esa plaga que hay que combatir, cambia las mentes y las hace menos empáticas. Veamos un ejemplo en la Tabla 2.

La falta de presentaciones
El usuario a veces no sabe si habla con el médico, el enfermero o el camillero.

La falta de puntualidad
Es un hábito que implica que "ellos ya saben que tienen que esperar". Si el retraso es producido por la misma complejidad del trabajo debe entenderse como inherente al mismo, pero si es por mala organización o por descuido, genera indignación en el usuario. Esto dificulta la empatía posterior. Las instituciones privadas suelen tener más cuidado y son más respetuosas que las públicas, en general.

La falta de información

Sobre el uso del sistema
El usuario puede perderse entre los circuitos, ventanillas y colas. El ¿dónde tengo que ir ahora? puede tener difícil respuesta. Si el médico o la enfermera le hubiesen especificado mejor se habría ahorrado preguntas y colas innecesarias. Es importante que todos conozcamos los circuitos y que nos acordemos de informar al usuario. Eso es ponerse en el lugar del otro.

Sobre su proceso
Orientación diagnóstica, resultados de pruebas, plan a seguir, tratamiento (cuál, cuánto y hasta cuándo), etc.

El paciente puede no preguntar por miedo, o por respeto al médico. Es importante informar hasta dónde es bueno por el momento que el paciente conozca. Saber dosificar la información en la medida que es necesario darla, o en la medida que el paciente está motivado y preparado para conocerla. Dosificar no es lo mismo que negar. La información por etapas es una de las técnicas en comunicación que permite la acomodación de quien la ha de recibir, sobre todo cuando se refiere a la comunicación de malas noticias en relación al individuo o a sus seres queridos.

Deficiente respeto a la intimidad
Excesivo número de personas presentes en el encuentro clínico o en la exploración física, falta de respeto al pudor o a las comunicaciones muy personales, etc. son aspectos a tener en cuenta. Puertas cerradas, cortinas corridas, sábanas que tapan..., facilitan la comunicación, porque el paciente se siente más cómodo y protegido.


La empatía
y el personal administrativo

La empatía, la simpatía, la amabilidad o el respeto no son herramienta sólo de algunos, como médicos o enfermeras, sino de todos. Es importante recordar que "el equipo" debe ser empático consigo mismo. No vale ser muy amable con los pacientes y descargar el stress en los compañeros o en el personal administrativo (que también son compañeros).

El personal administrativo es esencial para el buen funcionamiento del sistema, no sólo por la gran destreza en el manejo informático sino, ante todo, porque "son la información", son los portavoces del equipo, son la cara de la empresa. Si no forman parte del equipo, pero de verdad, sintiéndose parte integrante del mismo, y sintiéndose comprendidos, transmitirán una imagen pobre del equipo. Si el equipo está unido, ilusionado y tiene unos objetivos comunes, ellos también transmitirán esa imagen activa de equipo. Defenderán a sus miembros delante de los usuarios y aplacaran situaciones de enfado simplemente con una explicación coherente, u ofreciendo una alternativa, etc... La sala de espera respirará paz.


El teléfono: aliado
del anonimato

- "Diga".
- "¿Es el hospital de Rocadura?".
- "Si".
- "Quería hora para traumatología, para el mes que viene".
- "Un momento". (Pasan 7 minutos): "no queda nada".
- "Pero, ¿cómo es posible?".
- "Yo que quiere que le diga".
- "¿Y para cuándo podría ser?".
- "A ver un momento. (Pasan 3 minutos más). Hay para julio".
- "Déjelo, estaré de vacaciones".
Veamos otro ejemplo enfocado desde otra perpectiva de recepción del usuario:
- "Hospital de La Montaña. ¿En qué puedo ayudarle?".
- "Mire, es que mi hijo es controlado en ese hospital y lo revisan cada 6 meses. Pero desde ayer ha empeorado bastante. ¿Sería posible ver al Dr. Méndez esta semana?".
- "Espere un momentito que intento localizarle con el busca (dos minutos después): hemos tenido suerte. Me ha dicho que mañana está de guardia. Si quiere puede venir y preguntar por él directamente".
- "Muchas, gracias. Muy amable".
- "Adiós, buenos días".


La cohesión en
el equipo. Analicemos un ejemplo de todos los días

- Sra. Tanez (usuaria conocida en el equipo se dirige al mostrador): "Señorita, apúnteme para urgencias del Dr. Agobiez".
- Elena (la administrativa): "¿Qué es lo que le pasa?".
- Sra. Tanez: "Se me han acabado las pastillas de la tensión y vengo a por la receta".
- Elena: "Ya sabe que para eso no se puede venir de urgencias. Tiene que venir en el horario de entrega de recetas de crónicos".
- Sra. Tanez: "Se me han acabado y son muy caras. ¿Qué tengo que hacer, no tomarlas y esperar que me de algo a la cabeza?".
- Elena: "El mes pasado hizo lo mismo".
- Sra. Tanez (Gritando): "Pues tú me apuntas o si no voy a ver al inspector".
- Elena: "Bueno, la apunto, pero ya le digo que no se la va a hacer. Además el Dr. Agobiez tiene ya 22 urgencias y aún no ha acabado las visitas".

La Sra. Tanez aguardó su turno durante una hora en la sala de espera, sin parar de hacer comentarios sobre lo mal que va la Seguridad Social. Cuando entró en la consulta, era la última visita, el Dr Agobiez estaba extenuado y una enfermera que estaba con él, también. No mediaron palabra. Una mirada y un gesto de "es igual, no puedo más" bastaron. En 15 segundos estaba hecha la receta.

La Sra. Tanez, triunfadora se acercó al mostrador y a pleno pulmón, ondeando la receta en la mano le dijo a Elena: "¿Así que no me la iba a hacer, verdad guapa?".

Elena se mordió los labios y pensó: "Es la última vez que me discuto por una urgencia. Las pasaré todas y ya se apañaran".

Al día siguiente se llevó tres broncas de tres médicos del equipo por no haber filtrado las urgencias. Sólo tenía ganas de llorar y de pedir un cambio de equipo.

¿Qué aspectos pone al descubierto este hecho?, ¿cómo parece que funciona este equipo?, ¿cree que es fácil de solucionar? Proponga la vía de solución que crea más sencilla.

Un equipo de profesionales de Atención Primaria cohesionado tiene que prever situaciones parecidas (porque sabe que va a tenerlas) y tener un circuito organizativo claro y una postura común para evitarlas. En caso contrario, situaciones parecidas al ejemplo, contaminan negativamente las emociones entre los miembros del equipo o entre los distintos estamentos del mismo.








 

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