COMUNICACIÓN
MÉDICO PACIENTE:
Mejora de la capacidad empática
Lo
que necesita
el paciente
La
salud es el bien más importante que tenemos, aunque a veces no la valoramos
adecuadamente hasta que la perdemos. Cuando eso pasa, el médico puede llegar
a ser la persona más importante de nuestra vida, aunque él no sea
plenamente consciente. En ese momento, lo primero que se pide al profesional es
competencia científica, pero eso sólo no es suficiente. Los pacientes
necesitan participar del proceso, estar informados y crear una relación
de confianza. Estar enfermo genera casi siempre situaciones de angustia y duda,
que requieren una relación de confianza con el PS.
Importancia
de
la información
María, una mujer de 35
años con dos niños pequeños, acudió a su médico
de cabecera a entregar el resultado de una fibrogastroscopia que le había
solicitado por pesadez de estómago. María pensaba que podría
tener algo malo. El médico abrió el sobre, lo leyó y después
de leerlo le comentó.
Dr. Po: "Sería mejor que la viera
un especialista".
María: "¿Es algo importante, doctor?".
Dr.
Po: "Preferiría que la controlase un especialista".
María
fue al mostrador para solicitar la visita del "digestivo" pero no se
pudó esperar porque debía recoger a los niños del colegio.
Al día siguiente consiguió la cita para dentro de 10 días.
Pasó varias noches de insomnio, incluso tenía menos apetito. El
día de la visita su hijo menor amaneció con fiebre y no pudó
acudir. Gracias a un administrativo que ella conocía en el centro de salud
pudó tener visita para dos días después. Cuando el especialista
le dijo que la endoscopia no mostraba nada grave y que simplemente debería
tomar un tratamiento y controlarse de vez en cuando, María rompió
a llorar desconsoladamente. El especialista no entendió nada.
¿Cuál
es la valoración del caso?
La falta de información por
parte del médico de cabecera ha generado una cascada de preguntas en la
mente de María. La tendencia es a pensar que hay algo "malo".
María probablemente piensa que algo se le ha ocultado; debe ser algo importante,
por eso ha de ir al especialista. El silencio del médico le ha sugerido
gravedad. No podrá obtener una respuesta hasta que vaya al especialista,
y esa espera se hace eterna. Por las noches no puede dormir y el miedo inicial
por el que fue al médico la primera vez se ha duplicado.
¿Cuáles
eran las necesidades
de María en la entrevista
con su médico
de cabecera?
Probablemente, la primera necesidad de María es
que el médico la tranquilice. No conocemos los síntomas exactos
que presentaba y no podemos saber si sugerían gravedad o no. Tampoco sabemos
si la fibrogastroscopia fue solicitada por los síntomas, por la situación
estresada de María que a juicio del médico sólo se podía
calmar con una prueba diagnóstica negativa, o en el peor de los casos,
porque el Dr. Po hace medicina defensiva y prefiere no arriesgar en sus diagnósticos
asegurándose mediante exploraciones.
Probablemente María
necesitaba también hablar, expresar que tenía miedo de tener algo
malo. Otra necesidad será encontrarse bien, sin molestias, pero estó
es secundario a lo demás.
¿Se ajusta la ansiedad de
María
a la enfermedad que padece?
Desde un punto de vista
estrictamente clínico, hay un desnivel entre lo que tiene María,
que es algo poco importante según se desprende del informe de la fibrogastroscopia,
y la ansiedad que manifiesta. Es posible que durante esta espera los síntomas
clinicos también hayan empeorado. La ansiedad se ajusta al miedo y a la
incertidumbre de María, al "no saber".
¿Qué
fue lo que dejó de hacer
el Dr. Po?
Las omisiones del Dr.
Po son varias. En ninguno de los dos encuentros que ha tenido con María
ha descubierto que tenía miedo de tener algo malo. En la primera visita,
le solicita una fibrogastroscopia y seguramente no le explica por qué.
Para María esta prueba, que además es molesta, crea ya un interrogante
sobre lo serio que puede ser su problema. En la segunda entrevista, no le informa
del resultado, y cuando María le pregunta si es algo importante, no le
responde, y le contesta repitiendo que es mejor que la vea el especialista. Tampoco
le pregunta cómo se encuentra. Ejerce de médico-oficinista (leer
y escribir).
¿Qué frases podrían
haber mejorado (evitado) la situación?
Primera visita: comprendo
como te sientes. ¿A qué crees que son debidas las molestias?, ¿te
preocupa alguna cosa? (explora miedos y creencias). Explicar por qué solicita
la exploración.
Segunda visita: explicar el resultado del informe
(este punto es ineludible). Tranquilizar sobre la gravedad y explicar el tratamiento
o los pasos a seguir y por qué. Decirle que puede volver si empeora (dejar
la puerta abierta). Y al final de la entrevista decirle si quiere preguntar algo
más.
La satisfacción del cliente depende de muchos factores.
Uno de los que más tiene que ver con la sensación de la atención
prestada es la información. Si estamos informados tenemos mayor dominio
de la situación, no estamos perdidos. La percepción del buen clima
comunicativo es uno de los aspectos mejor valorados en las encuestas de satisfacción.
Las expectativas ante un encuentro sanitario son muchas y algunas varían
de unas personas a otras, pero nadie desea "no estar informado".
La
empatía en la exploración física
Nuestro
cuerpo es lo "más nuestro". Sólo es accesible por voluntad
propia a unas pocas personas, familiares y amigos, y por necesidad a otras pocas,
los profesionales sanitarios. Cuando el espacio íntimo se vulnera aparece
una sensación de indefensión que debe ser tratada con profundo respeto
y un alto grado de asertividad. Un buen profesional debe ser empático para
mantener cómodos y relajados a sus pacientes durante la exploración
física.
Un método sencillo es acompañar la exploración
e ir explicando lo que vamos a hacer. Hay que dar órdenes claras y breves:
"Si le parece (pidiendo permiso), pase a la camilla, quítese la camisa,
y quédese sentado. Voy a auscultarle para valorar esa tos que me comenta".
En
cambio, si digo:
"Pase a la camilla". Las dudas se agolpan en
nuestro paciente. ¿Qué me va a hacer?, ¿dolerá?, ¿hasta
dónde me tengo que desvestir?, ¿me quedo de pie, sentado, me estiro...?
Especial
importancia tiene el acompañamiento cuando curamos una herida o una maniobra
dolorosa, o cuando exploramos partes íntimas.
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