Aportaciones
en enfermedades infecciosas(1):
Enfermedades de trasmisión sexual
Introducción
Las
enfermedades de transmisión sexual (ETS) son una serie de enfermedades
infecciosas para las que la transmisión sexual tiene importancia epidemiológica.
Son las que se transmiten a menudo, si no en todos los casos, de persona a persona
a través del contacto sexual. Este término, ETS, sustituyó
al de enfermedades venéreas y en la actualidad es más correcto utilizar
el de infecciones de transmisión sexual (ITS).
Hay muchos agentes
infecciosos (bacterias, virus, protozoos, hongos, artrópodos) que pueden
producir enfermedades de transmisión sexual, pero en este capítulo
únicamente trataremos las más frecuentes.
En los países
industrializados, tanto de Europa como de América del Norte, la epidemiología
de las ETS es similar y en la mayor parte de estos estados, estas enfermedades
son de declaración obligatoria.
Después de un estancamiento
en su incidencia en la década de los ochenta (la sífilis y la gonococia
presentaron una disminución en el porcentaje anual de casos), a partir
de 1994-1996 se observa un aumento casi universal de las ETS (más de 250
millones de personas en todo el mundo se infectan cada año con gonorrea
y en cuanto a la sífilis, las cifras indican 50 millones de personas),
a pesar de que existen antimicrobianos para casi la mayoría de ellas. Este
incremento se observa particularmente en edades comprendidas entre 15 y 25 años.
Se
podrían considerar las siguientes razones para este aumento:
- Aumento
de la densidad y movilidad de la población humana
- Dificultad para
arbitrar cambios en la conducta sexual humana
- Inicio de las relaciones sexuales
a edades cada vez más tempranas
- Ausencia de vacunas para casi todas
las ETS
Por todo esto, es de gran importancia las estrategias de prevención
en el control de las ETS y el médico de familia está en una excelente
posición para ello.
Como estrategias mayores para la prevención
y control de las ETS consideraremos:
- Información y educación
sanitaria. Las únicas medidas que eliminan completamente la posibilidad
de contraer una ETS son la abstinencia total de relaciones sexuales o las relaciones
monogámicas entre personas no infectadas. Como esto no es generalizable
a la población general, se aconsejará: evitar relaciones sexuales
no protegidas con personas que tienen conductas de riesgo respecto a ETS, disminuir
el número de parejas sexuales, evitar aquellas prácticas sexuales
que comportan mayor riesgo para contraer infección por VIH u otra ETS y
utilizar correctamente el preservativo. Atención especial merecen las adolescentes
y adultos jóvenes.
- Diagnóstico y tratamiento precoz y eficaz
de los pacientes infectados. Identificación de personas asintomáticas
con infección.
- Evaluación, tratamiento y consejo a las parejas
sexuales. Control de los contactos.
- Búsqueda activa de casos (cribados)
en personas con conductas de riesgo y en embarazadas.
- Inmunizaciones pre-exposición
con vacunas en poblaciones seleccionadas: vacunación VHB. Los CDC también
recomiendan vacunación para VHA en adictos a drogas por vía parenteral
(ADVP) y relaciones homosexuales.
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