Aportaciones
en enfermedades infecciosas(1):
Enfermedades de trasmisión sexual
PATOLOGÍAS
A
TRATAR
LESIONES ULCERADAS
Etiología
El
herpes genital es la causa más frecuente de úlcera genital, seguida
de la sífilis y menos frecuentemente del chancroide (Tabla
1). En un mismo paciente, puede coexistir más de una etiología.
Pueden existir úlceras genitales de etiología no infecciosa, tales
como traumáticas, tumorales, alérgicas e inmunológicas.
Epidemiología
Las
poblaciones de riesgo son aquellas con mayor actividad sexual: heterosexuales
y homosexuales con múltiples parejas, prostitución y drogadicción.
Las
úlceras genitales infecciosas aumentan el riesgo de infección y
transmisión del VIH. La infección VIH puede favorecer la persistencia
de la úlcera.
Diagnóstico diferencial
El
diagnóstico diferencial de las úlceras genitales se realiza atendiendo
al período de incubación, el tipo de lesión inicial, las
características de las úlceras y de las adenopatías inguinales
y la presencia de otros síntomas (Tabla
2).
En el manejo de las ulceras genitales es fundamental identificar el
tipo de lesión y las características de las adenopatías.
La aproximación diagnóstica obliga a diferenciar entre un origen
herpético, cancroide o sífilis (Figura 1).
Herpes
simple genital
Etiología
- 70-80 por
ciento de los casos el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2).
- El resto de
los caso se debe a VHS-1.
Epidemiología
Se
trata de una de las ETS más frecuentes a nivel mundial. La infección
primaria se da generalmente en adolescentes y adultos jóvenes. Su gran
problema reside en que existen gran cantidad de pacientes asintomáticos
que transmiten la infección.
Diagnóstico
clínico
La infección está caracterizada por episodios
de latencia, infecciones asintomáticas, recurrencias y posibilidad de transmisión
sexual y perinatal.
Nos encontramos con dos formas clínicas:
Primoinfección
herpética
Puede ser asintomática o presencia de síntomas
generales (fiebre, mialgias, malestar general), ulceraciones genitales dolorosas
(múltiples, de distribución bilateral, localizadas en genitales
externos y en mujeres en uretra y cérvix), síndrome miccional y
adenopatías inguinales dolorosas. Existe una forma de presentación
grave que requiere hospitalización (meningitis, meningoencefalitis), pero
esto es extremadamente raro.
Recurrencias de herpes genital
Tasas
de recurrencias: 90 por ciento de recidivas en VHS-2, en VHS-1 50 por ciento recidivas
y en menor cantidad.
Pueden ser asintomáticas o como síndrome
urogenital en mujeres y prostatitis en hombres.
Las lesiones pueden estar
localizadas en vulva, periné, muslos y nalgas si se trata de una mujer,
y glande, prepucio, ano o recto si se trata de un hombre.
Si la mujer está
embarazada puede producirse una posible infección del canal del parto.
Diagnóstico
de laboratorio
El diagnóstico es eminentemente clínico pero
contamos con las siguientes determinaciones de laboratorio:
Preparación
de Tzank
De sospecha diagnóstica. Poca sensibilidad.
Serologías
IgM
anti-VHS. De utilidad en estudio de parejas sexuales de pacientes, en cultivos
negativos y embarazadas. Los CDC recomiendan la determinación del serotipo
de HSV causante de la infección que puede servir para aconsejar e informar
acerca de las recaídas y para confirmación diagnóstica.
Definitivo
Poca
aplicación en Atención Primaria:
- Cultivo celular.
-
Detección viral por IFD.
- PCR.
Técnicas antigénicas
rápidas
Existen comercializados tests rápidos a realizar
con sangre capilar en la consulta: POCkit HSV-2, HerpeSelect-1 Elisa IgG o HerpeSelect-2
Elisa IgG. Su sensibilidad es del 80-95 por ciento y su especificidad superior
al 95 por ciento. Pueden ser de utilidad para confirmar diagnósticos clínicos
iniciales y para el manejo de parejas sexuales.
El screening para VHS1
y VHS2 en población general no está indicado.
Tratamiento
Los
ensayos clínicos indican que disponemos de 3 medicaciones antivirales que
son beneficiosas para el herpes genital:
aciclovir, valaciclovir y famciclovir.
Este tratamiento puede administrarse en el primer episodio de herpes genital y
durante largo tiempo como terapia supresiva para reducir las recidivas y los síntomas.
El
tratamiento tópico con fármacos antivirales ofrece pocos beneficios
y no está recomendado.
Primer episodio
Hay
muchos pacientes que los síntomas iniciales son leves pero posteriormente
pueden desarrollar síntomas más severos. Estaría indicado
iniciar el tratamiento desde el principio.
Tratamientos recomendados:
-
Aciclovir 400 mg/8 h/7-10 días vo.
- Aciclovir 200 mg/5 dosis cada día/7-10
días vo.
- Famciclovir 250 mg/8 h/7-10 días vo.
- Valaciclovir
1 g/12 h/7-10 días vo.
Episodios recurrentes
Acorta
la duración de las lesiones, eficaz cuando se inicia en el pródromo
o hasta un día después de aparecer las lesiones.
Tratamientos
recomendados:
- Aciclovir 400 mg/8 h/5 días ó 200 mg/5 dosis
cada día/5 días ó 800 mg/12 h/5 días.
- Famciclovir
125 mg/12 h/5 días.
- Valaciclovir 500 mg/12 h/5 días.
Terapia
supresora diaria
Reduce la frecuencia de las recurrencias y es útil
en pacientes con 6 ó más episodios al año. Después
de un año de tratamiento, se ha de plantear la retirada del mismo. No se
recomienda utilizar famciclovir o valaciclovir durante más de un año.
Tratamientos
recomendados:
- Aciclovir 400 mg/12 h.
- Famciclovir 250 mg/12 h.
- Valaciclovir
1g/24 h ó 500 mg/24 h.
Tratamiento a parejas
sexuales
o
La transmisión de la infección desde pacientes asintomáticos
puede ocurrir después de varios años.
o Tratar si tienen síntomas,
en asintomáticas interrogar sobre infecciones previas.
o No actividad
sexual cuando los síntomas estén presentes.
o Usar preservativos
en no infectados y nuevas parejas (se ha demostrado la transmisión del
herpes genital en ausencia de lesiones, por este motivo se aconseja el uso de
preservativo en las relaciones sexuales de parejas infectadas, aunque estén
asintomáticas). Limitar el número de parejas sexuales. El sexo oral
es una vía frecuente de transmisión de la infección herpética.
o
Explicar el riesgo de infección neonatal. La adquisición de una
infección herpética durante el tercer trimestre del embarazo puede
tener serias repercusiones en el feto y requiere la remisión a servicios
especializados.
Seguimiento
Las lesiones curan sin dejar cicatriz.
No requiere seguimiento especial excepto vigilar e informar acerca de las recurrencias.
El
herpes genital es una enfermedad incurable que cursa con un elevado número
de recurrencias. Tanto la primoinfección como las recurrencias pueden cursar
asintomáticas y pasar desapercibidas. En muchos casos, la transmisión
se produce por personas que desconocen estar infectadas o asintomáticas.
Sífilis
Etiología
Enfermedad
sistémica causada por Treponema pallidum, considerada la infección
de transmisión sexual más grave por su clínica de afectación
sistémica, su cronicidad y sus consecuencias.
Epidemiología
La
tasa de sífilis en España en 2002 fue 1,86 (734 casos). Recientemente,
se ha observado una tendencia ascendente afectando a varones homosexuales y heterosexuales
y también a mujeres.
Diagnóstico clínico
El
período de incubación es de 9 a 90 días, y el período
de contagio puede durar hasta 2 años.
La enfermedad presenta dos
grandes estadios:
a) Sífilis precoz: comprende la sífilis
primaria, la secundaria y el período latente precoz.
b) Sífilis
tardía: comprende período latente tardío, sífilis
tardía benigna (gomas). En la sífilis tardía maligna, existe
afectación cardiovascular y neurolúes.
Existen varias formas
clínicas:
Primoinfección, sífilis
primaria
o chancro luético
Aparece en el mismo lugar de
la inoculación y se manifiesta por:
- Úlcera indolora única,
indurada y profunda, de base limpia que cura espontáneamente entre 2-5
semanas. Localizada en prepucio, frenillo, escroto y parte distal del pene en
hombres y en la mujer en labios mayores o menores, zona periuretral y clítoris.
-
Adenopatías inguinales (7-14 días posteriores a la úlcera),
bilaterales, duras, no dolorosas con linfangitis subyacente y que pueden durar
meses.
Sífilis o infección secundaria
Aparece
a las 6-8 semanas de curación del chancro, con afectación sistémica
y manifestaciones en diversos órganos:
- Piel: roseola sifilítica
(máculas que afectan toda la superficie cutánea) o sifílide
papulosa (pápulas liquenoides, amarillentas, de distribución generalizada
sin respetar palmas y plantas) o sifílide pápulo-escamosa de localización
en la línea limítrofe del pelo o lesiones pustulosas o máculo-pustulosas.
-
Adenopatías generalizadas, induradas y no dolorosas.
- Afectación
del estado general: fiebre, anorexia, pérdida de peso, artralgias y malestar
general.
- Afectación de mucosas: lesiones muy contagiosas y aspecto
aplanado y húmedo (condilomas planos), en mucosa genital, bucal, lengua
o amígdalas.
- Otras manifestaciones menos frecuentes: hepatitis, glomerulonefritis,
meningitis, artritis.
Sífilis o infección
terciaria
- Gomas sifilíticas: lesiones granulomatosas, progresivas
y destructivas, de localización mucocutánea, musculoesquelética
y orgánica.
- Afectación cardiovascular: a partir de los 10 años
de evolución, existen múltiples formas de presentación: aortitis,
aneurisma aórtico, insuficiencia aórtica, estenosis coronaria, endocarditis
y miocarditis.
- Neurolúes: puede ser asintomática (alteraciones
del LCR) o sífilis meningovascular o parenquimatosa (parálisis general
progresiva, tabes dorsal) o sífilis ocular (atrofia óptica).
Sífilis
latente
Periodo de la enfermedad sin manifestaciones clínicas (no
implica ausencia de progresión de la enfermedad). En función del
tiempo transcurrido desde la primoinfección, se diferencia entre:
a)
Sífilis latente precoz: menos de un año desde la primoinfección.
b)
Sífilis latente tardía: más de un año desde la primoinfección
o se desconoce el tiempo transcurrido desde la misma.
Sífilis
congénita
Puede adquirirse a partir de la semana 16 de gestación
y manifestarse como aborto tardío, parto a término con feto muerto.
Se diferencia entre sífilis congénita precoz (lesiones mucosas o
óseas) antes de los dos años y sífilis congénita tardía
(sordera, afectación articular o complicaciones neurológicas) que
aparecen después de los dos años.
Diagnóstico
de laboratorio
Ver
Tabla 3. Existen dos tipos de exámenes:
a) Diagnóstico
definitivo. Identificación del T. pallidum mediante el examen directo del
exudado de la lesión:
- Examen de campo oscuro. Útil en estadios
primario y secundario.
- Inmunofluorescencia directa (IFD).
Son métodos
rápidos, económicos y permiten un diagnóstico previo a la
positivización de las pruebas sexológicas. Un resultado negativo
no descarta la infección y la mayoría de las veces presentan mucha
dificultades de realización.
b) Diagnóstico serológico
o indirecto. Detectan marcadores inmunológicos de la infección y
necesitan, aproximadamente, de unos 14 a 20 días para hacerse reactivos.
En la Tabla 4 se presentan algunas de las pruebas más utilizadas actualmente.
Se considera necesario un cambio en cuatro veces al título, equivalente
al cambio de dos diluciones para demostrar diferencia clínicamente significativa
entre dos resultados de un test no treponémico. No es suficiente con un
solo tipo de test para el diagnóstico. La positividad de la pruebas no
treponémicas, al no medir anticuerpos específicos frente a T. pallidum,
no asegura la enfermedad sifilítica. Las pruebas treponémicas se
emplean para confirmar los resultados positivos obtenidos con las pruebas reagínicas.
Se
deben realizar tests serológicos secuenciales utilizando el mismo test
y a ser posible el mismo laboratorio (Tabla
5). En ambos tipos de pruebas, existe la posibilidad de falsos positivos (Tabla
6).
Tratamiento
La penicilina G administrada
por vía parenteral es el tratamiento de elección en todos los estadios
de la sífilis. Las combinaciones de penicilina benzatina con procaína
o penicilina oral no son apropiadas para el tratamiento de la sífilis.
Es también el único tratamiento válido durante el embarazo.
Se
considera que el tratamiento ha fallado cuando:
- Persiste la clínica.
-
Se mantienen los títulos serológicos de las pruebas treponémicas
4 veces el valor basal o previo, o la no caída de los mismos a la cuarta
parte de los iniciales.
- No se normaliza la celularidad del LCR en la neurolúes.
Ante
fallos del tratamiento, estudiar una posible infección por VIH.
Las
pautas terapéuticas varían en función del estadio clínico
(Tabla
7).
Manejo de parejas sexuales
La transmisión
sexual ocurre cuando las lesiones cutáneo-mucosas están presentes,
estas lesiones no son frecuentes después del primer año de la infección.
-
Contactos de menos de 90 días: hay que darles tratamiento, aunque sean
seronegativos.
- Contactos de más de 90 días: realizar serología.
Si no es posible o seguimiento incierto hay que dar tratamiento.
- Parejas
habituales: estudio serológico y dar tratamiento según resultados.
Seguimiento
La
respuesta al tratamiento en la sífilis se realizará con las pruebas
no treponémicas cuantificadas.
Utilizaremos siempre el mismo test
que usamos para el diagnóstico, ya que aunque RPR y VDRL son igualmente
válidos, cuantitativamente no pueden compararse sus resultados.
-
Sífilis primaria y secundaria: control clínico y serológico
a los 1, 3, 6 y 12 meses.
- Sífilis latente: control serológico
a los 6,12 y 24 meses. El LCR cada 6 meses en la neurolúes.
Se considera
buena respuesta al tratamiento, si hay disminución de 4 veces el denominador
del título de las serologías de control.
Existe una elevada
tasa de coinfección del VIH con la sífilis y el chancro blando.
Siempre solicitaremos serología VIH en pacientes con sífilis o chancro
blando y sería recomendable en los pacientes con herpes genital.
Si
la serología VIH es negativa, repetir a los tres meses.
Chancroide
o chancro blando
Etiología
ITS causada
por un estreptobacilo gramnegativo, el Haemophilus ducreyi
Epidemiología
Enfermedad
muy contagiosa que afecta más a hombres que mujeres. Endémica en
regiones tropicales y subtropicales, esporádica en nuestro medio. Cofactor
de transmisión VIH.
Diagnóstico clínico
Una
o varias úlceras genitales dolorosas acompañadas de adenopatías
inguinales blandas que ocasionalmente pueden supurar.
Diagnóstico
de laboratorio
- Tinción de Gram o Giemsa. Poco sensible.
- Cultivo.
Es muy complejo.
Tratamiento
Recomendaciones terapéuticas:
-
Azitromicina 1g/dosis única.
- Ceftriaxona 250mg IM/dosis única.
-
Ciprofloxacino 500mg/12h/3días.
- Eritromicina base 500mg/6h/7días.
El
ciprofloxacino está contraindicado en mujeres embarazadas o que estén
dando lactancia materna.
Tratamiento a parejas sexuales
A
los contactos de los 10 días previos al inicio de los síntomas hay
que examinar y tratar aunque estén asintomáticos.
Seguimiento
Evaluar
a los pacientes a los 3-7 días de inicio del tratamiento en los que tendremos
que observar mejoría clínica.
Realizar estudios de sífilis
y VIH a los tres meses.
Linfogranuloma venéreo
Etiología
Chlamydia
trachomatis L1, L2, L3.
Epidemiología
Poco frecuente en
nuestro medio. Propia de países tropicales.
Diagnóstico
clínico
Pápula que se ulcera y posteriormente (7-14 días)
aparece la adenopatía inguinal, generalmente unilateral. Se acompaña
de fiebre y malestar general.
Diagnóstico de laboratorio
Serología
por fijación de complemento. Los títulos = 1:64 son muy sugestivos
del diagnóstico.
Tratamiento
Recomendados:
-
Doxiciclina 100 mg/12 h/21 días.
- Eritromicina base 500 mg/6 h/21 días.
Tratamiento
a parejas sexuales
Contactos de los 30 días previos, hay que tratar
si tienen síntomas o se aisla el germen en exudados uretrales o cervicales.
Seguimiento
Seguimiento
clínico hasta la resolución de lesiones y síntomas.
Granuloma
inguinal
Etiología
Calymmatobacterium
granulomatis.
Epidemiología
Enfermedad poco
frecuente. Endémica de áreas tropicales (India, Papua, Nueva Guinea,
Australia Central y Sudáfrica).
Diagnóstico
clínico
Pápula o nódulo que se ulcera, no se acompaña
de adenopatía. Evoluciona hacia la curación o destrucción.
Diagnóstico
de laboratorio
Visualización de cuerpos de Donovan en el estudio
histológico del raspado de la lesión y por biopsia.
Tratamiento
Recomendado:
-
Doxiciclina 100 mg/12 h/3 semanas.
- Trimetroprím-sulfametoxazol 800/160
mg/12 h/3 semanas.
Alternativas:
- Ciprofloxacino 750 mg/12 h/
3 semanas.
-
Eritromicina base 500 mg/
6 h/3 semanas.
- Azitromicina 1 g VO/semana/3
semanas.
Tratamiento a parejas sexuales
Examinar
a los contactos de 60 días previos al inicio de los síntomas y tratar
a los sintomáticos.
Seguimiento
Hasta la
curación de lesiones.
URETRITIS-CERVICITIS
Epidemiología
Las
ETS, según registros europeos, representan la segunda causa de morbilidad,
sólo superadas por las infecciones del tracto respiratorio. Las uretritis
gonocócicas han mostrado una disminución progresiva en los países
industrializados.
La tasa de presentación en España en 2002
era de 2,11/100.000 habitantes, existiendo grandes diferencias entre autonomías.
La
tasa de presentación en Cataluña de la infección por clamydias
era de aproximadamente un 6,7/ 100.000 habitantes. En todos los países
con estadísticas fiables, la uretritis no gonocócica (sobre todo
la producida por clamydias) ha superado a la gonocócica, representando
ya el 80 por ciento de todas las uretritis, de ellas por lo menos el 30-40 por
ciento son producidas por clamydias.
Tanto la uretritis gonocócica
como la no gonocócica, se presentan con mayor frecuencia en población
joven.
La gonococia tiene mayor incidencia en personas con más promiscuidad
sexual, y el coito anal y oral aumenta el riesgo.
La uretritis no gonocócica
es más frecuente en pacientes de nivel socio-cultural alto y con pocas
parejas sexuales.
Etiología
Los gérmenes
más frecuentemente implicados en la Uretritis-Cervicitis son:
-
Neisseria gonorreae (13 por ciento).
- Clamydia trachomatis (8,4 por ciento).
-
Micoplasma (Ureaplasma urealiticum y Micoplasma hominis) (4,7 por ciento).
-
Cándida albicans (4,2 por ciento).
Actualmente se piensa que entre
el 30-50 por ciento de los casos puede tener etiología mixta (Neisseria-Clamydia),
lo que hace poco práctica la clásica diferenciación entre
uretritis gonocócica y no gonocócica en el momento del tratamiento.
Diagnóstico
clínico
El período de incubación oscila entre 2 y
8 días (hasta 21 en el caso de clamydias).
Los síntomas son
comunes tanto si son producidos por uno u otro germen y, a efectos prácticos,
la sintomatología no nos sirve para distinguir la etiología del
proceso.
Clínica en el hombre
Suele tener
un inicio brusco con disuria, polaquiuria, y sensación de micción
imperiosa, presentando descarga de secreción uretral purulenta. También
puede producir orquiepididimitis, orquitis y estenosis uretral.
La proctitis
suele ser asintomática, en caso de presentar alguna clínica será
dolor y/o tenesmo.
Las relaciones oro-genitales pueden producir faringitis
asintomática en el 90 por ciento de los casos.
Clínica
en la mujer
Es más frecuente la cervicitis que la uretritis. La
cantidad de flujo mucopurulento es muy variable y el 70 por ciento de las mujeres
presentan formas sintomáticas o un cuadro de disuria o sangrado genital
postcoital.
En casos de infertilidad, embarazo ectópico y EPI podemos
sospechar de infección por clamydias.
También se pueden producir
infecciones anales o faríngeas con las mismas características que
en los varones.
Diagnóstico de laboratorio
Exudado
uretral y visión directa al microscopio óptico:
- Frotis
uretral con escobillon y tinción de Gram donde se ven > 50 leucos/campo.
-
Visualización de diplococos Gram (-) intracelulares o gonococos
Enzimoinmunoensayo
(ELA o ELISA).
Cultivo (tarda en obtener resultados unas 48-72 horas).
Test
de esterasa leucocitaria en orina: > de 10 leucos/campo.
Diagnóstico
diferencial
Además de los agentes y entidades antes mencionadas,
(gonococo, chlamydia) encontramos también otras etiologías:
-
Ureaplasma.
- Mycoplasma.
- Trichomonas.
- Herpes simple.
- E. Coli.
-
Bacteroides.
- Cistitis por otros gérmenes.
- Pielonefritis.
-
Traumatismos.
- Artritis Reactivas.
- Síndrome de Reiter y situaciones
relacionadas.
En toda uretritis solicitaremos serología para sífilis
y VIH ya que comparten vía de transmisión y es frecuente la coinfección
(Figura
2).
Tratamiento
En Atención Primaria, se recomienda
iniciar el tratamiento de forma empírica; no obstante, como vimos en el
apartado dedicado a manejo, habremos tomado muestra de exudado para cultivo. Después
en el apartado de seguimiento, veremos como proceder en las siguientes visitas
(Tabla
7). El tratamiento es común para la uretritis y la cervicitis teniendo
sólo algunas diferencias en situaciones especiales:
- Gestantes:
Ceftriaxona 125 mg/im/dosis única + Eritromicina o Azitromicina.
Se
puede emplear también Amoxicilina 500 mg/8 h/7 días.
- Afectación
faringea: el tratamiento de elección Ceftriaxona 125-250 mg/im/d.ú.
-
Paciente VIH: la misma pauta.
Aunque cualquiera de las pautas clásicas
anteriormente recomendadas son efectivas, teniendo en cuenta la facilidad posológica
(monodosis) y la eliminación de la vía parenteral para mejorar el
cumplimiento, recomendaríamos la pauta compuesta por:
Cefixima
400 mg/v.o/monodosis
ó ciprofloxacino 500 mg/v.o/monodosis + azitromicina
1 g/v.o/monodosis.
Tratamiento de los contactos sexuales
Todos
los contactos sexuales de hasta 30 días previos requerirán tratamiento
aunque estén asintomáticos y será con la misma pauta recomendada
anteriormente.
Seguimiento
El seguimiento de los
pacientes con cervicitis o uretritis se muestra en la Figura
3.
VULVOVAGINITIS
Epidemiología
El
flujo vaginal anómalo y las molestias vulvovaginales en forma de prurito
vulvar y quemazón son los problemas ginecológicos más frecuentes
en las consultas de Atención Primaria y representan entre un 15 y un 20
por ciento de los motivos de consulta en el área gineco-obstétrica.
El
90 por ciento de las mujeres con sintomatología padecen una de las formas
de vaginitis infecciosa. El 10 por ciento restante sufre otros trastornos: atrofia
vaginal, alergias, procesos dermatológicos, neoplasias, irritación
química, procesos sistémicos y otras ETS.
Etiología
Las
tres entidades que representan el 95 por ciento de los casos son:
- Vaginosis
Bacteriana: Gardenella vaginalis (95 por ciento de los casos), anaerobios (Prevotella
sp., Mobiluncus sp.,...), Mycoplasma hominis.
- Vaginitis Candidiásica:
Candida albicans (80-90 por ciento de los casos), Candidas no-albicans (C. krusei,
C. glabrata, S. cerevisiae,...).
- Vaginitis por Tricomonas: Tricomona vaginalis
(protozoo).
Vaginosis bacteriana
En la vagina de
la mujer en edad fértil, encontramos normalmente una flora bacteriana mixta
y lactobacilos (Doderlein) que condicionan un ph vaginal ácido (3,5-4,5).
Aunque la causa no es del todo conocida, si que se ha observado que en la vaginosis
bacteriana se produce la sustitución de esa flora vaginal normal a favor
de los agentes etiológicos señalados.
Es la causa más
frecuente de vulvovaginitis, pero más del 50 por ciento de mujeres en las
que se aisla Gardenella vaginalis son asintomáticas, lo que condiciona
el problema de las indicaciones de tratamiento, sobre todo en embarazadas.
No
puede clasificarse como ETS, pero es un fuerte predictor de infección para
gonococo y clamydias.
Complicaciones asociadas
- Gestantes: rotura
prematura de membranas, parto prematuro, bajo peso, aborto espontáneo y
endometriosis puerperal.
- Ginecológicas: EPI espontánea, endometritis
o EPI tras procedimientos invasivos como histerectomía, biopsia endometrial,
histerosalpingografía, colocación de DIU, cesárea y legrado.
Factores
predisponentes
Afecta a mujeres en edad fértil. Aunque puede aparecer
en mujeres sexualmente inactivas, es más frecuente en las que tienen múltiples
parejas, han iniciado a una edad temprana las relaciones sexuales, usan DIU, o
están embarazadas.
Clínica y diagnóstico
El
diagnóstico está basado en la clinica, los signos clínicos
y las características del flujo vaginal (Tabla
9).
Para el diagnóstico de Vaginosis Bacteriana, clásicamente
se han utilizado los criterios de Amsel o Nugent los cuales se basan en la presencia
de tres de los siguientes síntomas o signos:
- Flujo vaginal fino,
homogéneo, blanco, adherido a las paredes vaginales y uniforme.
- Ph
vaginal > 4,5.
- Olor a pescado tras añadir a la muestra KOH al 10
por ciento.
- Presencia de clue cells (células clave) > 20 por ciento
al microscopio óptico (M.O.).
La tinción de Gram es la utilizada
para la visualización de las clue cells, los cultivos son poco útiles
y no recomendados (Tabla
10).
Tratamiento
Las pautas de tratamiento
farmacológico recomendadas por los CDC en el 2002 se detallan en la Tabla
11.
Algunas consideraciones respecto al tratamiento:
- Las pacientes
deben ser avisadas de no consumir alcohol 24 horas después del tratamiento
con metronidazol por el efecto antabús. Las cremas y óvulos de clindamicina
tienen bases oleosas que pueden estropear el látex del preservativo o diafragmas.
-
No existen muchos estudios que evalúen la eficacia del uso de probiotas
(lactobacilos vía vaginal u oral) o la combinación con metronidazol.
Al no ser cepas de lactobacilos vaginales las utilizadas en el yogur, se adhieren
peor a las paredes vaginales.
- Cuando existen episodios recurrentes, está
recomendado el tratamiento con una pauta diferente al episodio inicial.
- El
tratamiento de la pareja sexual no afecta ni a la respuesta al tratamiento ni
a la reducción de recaídas o recurrencias. Por ello, el tratamiento
rutinario de la pareja sexual no está recomendado.
- No existen estudios
que apoyen el uso de clindamicina tópica en el embarazo, y sí su
asociación a efectos adversos como prematuridad e infecciones neonatales.
Existen múltiples estudios y metaanálisis que no evidencian teratogenicidad
del metronidazol en el feto.
- Existe controversia respecto al tratamiento
profiláctico, previo a procedimientos invasivos, para reducir la infección
y sus complicaciones.
Cribado
Algunos estudios desaconsejan la
búsqueda activa en mujeres gestantes asintomáticas sin factores
de riesgo, pero se ha demostrado que las mujeres embarazadas con complicaciones
obstétricas asociadas a la vaginosis en gestaciones previas se beneficiarían
de pruebas de cribado para su posterior tratamiento.
Seguimiento
No
es necesario si los síntomas se resuelven.
En las embarazadas se recomienda
el control un mes después del tratamiento.
Las recurrencias no son frecuentes.
Vaginitis
candidiásica
Tampoco puede ser considerada una ETS. Habitualmente
se origina por cepas propias de cada paciente, pero la transmisión sexual
es posible, lo que condiciona el tratamiento de la pareja cuando presente clínica
(balanitis candidiásica).
Representa el 20-30 por ciento de las
vaginitis. Se calcula que el 75 por ciento de las mujeres tendrán al menos
un episodio y un 40-45 por ciento dos o más. En un 20 por ciento de mujeres
asintomáticas en edad fértil puede aislarse Cándida.
Factores
predisponentes
- Embarazo, sobre todo el tercer trimestre.
- Anticonceptivos
orales de alta carga estrogénica y terapia hormonal sustitutiva.
- Diabetes.
-
Antibióticos, sobre todo los de amplio espectro, durante o tras el tratamiento.
-
Múltiples coitos.
- Inmunodepresión (VIH, uso crónico
de corticoides,...).
- Enfermedades sistémicas crónicas autoinmunes
(lupus, tiroidopatías,...).
- Uso de ropa ajustada, de nylon, y sustancias
de uso íntimo.
Clínica
Para entender
este punto ver Tabla 9. El principal avance en los últimos años
es la clasificación de las vulvovaginitis candidiásicas en complicadas
y no complicadas basándose en criterios clínicos, especie aislada,
condiciones del hospedador y respuesta al tratamiento (Tabla
12). Esta clasificación nos será muy útil para la elección
del tratamiento. Un 10-20 por ciento de los casos son complicados.
Las
candidiasis vulvovaginales recurrentes son las que se presentan de forma sintomática
en 4 o más ocasiones al año. Representan el 5 por ciento.
Diagnóstico
Se
realiza por los hallazgos clínicos, el examen del flujo al M.O. con la
adicción de KOH 10 por ciento, la medición de ph, y en ocasiones
el cultivo en medio de Sabouraud (sólo indicado en recurrencias, donde
se puede realizar antifungograma para identificar la especie de cándida).
Tabla
7.
Tratamiento
Para entender este punto ver
Tabla
13. En relación con el tratamiento de las vulvovaginitis, debemos tener
en cuenta:
- Los casos no complicados responden bien a los tratamientos tópicos
de corta duración o monodosis con azoles. En los complicados usaremos como
regla general pautas largas o vía sistémica.
- En casos de
vulvovaginitis recurrentes, es necesario identificar el factor predisponente para
poder actuar sobre él. Si no se consigue (lo más frecuente), se
trata de un cuadro recurrente idiopático. La regla de tratamiento es semejante
a las vaginitis candidiásicas complicadas, pero para mantener la remisión,
y tras finalizar el tratamiento del caso agudo, debe iniciarse un tratamiento
de mantenimiento durante 6 meses (durante este tiempo, el 90 por ciento de las
pacientes no presentaran recurrencias). En un 30-40 por ciento de los casos, al
suspender el tratamiento profiláctico, vuelven a aparecer los síntomas.
No existe consenso sobre la frecuencia con la que pueden usarse los tratamientos
profilácticos.
- C. albicans presenta muy rara resistencia a los azoles.
Las especies no albicans son más resistentes (sobre todo C. Krusei que
es insensible al fluconazol), pero no en todos los casos, por lo que se recomienda
una pauta con azoles tópicos durante 14 días. En caso de nueva recurrencia,
el compuesto que ofrece mejores resultados es el ácido bórico (se
prepara en la farmacia como óvulos de gelatina con 600 mg) a dosis de un
óvulo diario intravaginal durante dos semanas, consiguiendo una erradicación
del 70 por ciento de los casos.
- No existen pruebas de que sea beneficioso
tratar al compañero sexual, sólo lo haremos en casos de balanitis.
-
Desde los estudios de Hilton aconsejando la ingesta de yogur o utilización
de óvulos de lactobacilos, no han aparecido estudios controlados que aporten
evidencias de la utilidad del yogur en el tratamiento de estos procesos.
Seguimiento
No
precisa seguimiento ni cultivo post-tratamiento si están asintomáticas.
Vaginitis
por tricomonas
La Trichomona vaginalis es un protozoo móvil, flagelado
y anaerobio. La infección se adquiere por contacto sexual, y en un 30 por
ciento de los casos se asocia a otras enfermedades de transmisión sexual
(gonococo 10-20 por ciento, Chlamydia tracomatis 15 por ciento).
La tendencia
en los últimos años ha sido un descenso en los países occidentales,
debido al aumento del uso de los métodos de barrera, mientras que países
subdesarrollados mantienen una prevalencia elevada en torno al 15-20 por ciento.
Puede
causar también uretritis en el hombre, así el perfil del paciente
con tricomoniasis en nuestro medio es un varón de más de 30 años,
que en un tercio de los casos presenta una uretritis asintomática.
Factores
predisponentes
- Múltiples parejas sexuales.
- Historia previa
de ETS.
- No uso de anticonceptivos de barrera.
- Embarazo.
Complicaciones
asociadas
en embarazadas
- Rotura prematura de membranas.
- Parto
pretérmino.
- Bajo peso al nacer.
Clínica
Ver
Tabla 9. La mitad de las pacientes están asintomáticas en el
momento del diagnóstico, pero un tercio de ellas desarrollarán síntomas
en los seis meses siguientes si no se tratan.
En la exploración, encontramos
en un 25 por ciento de las mujeres un cérvix "en fresa", aumentando
al 90 por ciento si se realiza una colposcopia.
Habitualmente la pareja
sexual está asintomática.
Diagnóstico
Además
de la clínica, la exploración, y la medición del ph, lo más
útil es el examen en fresco con M.O. y adición de KOH (Tabla
7).
Tratamiento
Al tratarse de una infección
multifocal del epitelio vaginal, glándulas y uretra, es necesaria la terapia
sistémica para una curación completa (Tabla
14).
Algunas consideraciones respecto al tratamiento:
- Aunque
los datos de resistencia de T. vaginalis al metronidazol son limitados, en España
se estima alrededor del 2,2 por ciento.
- Es necesario el tratamiento de la
pareja sexual en todos los casos.
- Si no fuese efectivo el tratamiento, se
repetirá la pauta, incluyendo a la pareja si no se ha hecho, ya que lo
más frecuente es una reinfección de la paciente por esta vía.
Si persiste el fracaso terapéutico, se puede pasar a la pauta alternativa
de 7 días.
- El tratamiento en las mujeres embarazadas no ha demostrado
hasta la fecha la disminución de las complicaciones asociadas a la infección
por Tricomonas, pero si los síntomas. Por ello se recomienda el tratamiento
sólo de las gestantes sintomáticas.
- Debe recomendarse el uso
de preservativo hasta concluir el tratamiento y que ambos integrantes de la pareja
estén asintomáticos.
Seguimiento
No
es necesario si están asintomáticas.
Recomendaciones generales
para
pacientes
con vulvovaginitis
Ver
Tabla 15.
VERRUGAS GENITALES
Papilomavirus
humano (VPH)
Microbiología y epidemiología
Son
los causantes de las verrugas genitales (sinónimo de condiloma acuminado).
Se han descrito 120 tipos de VPH, de los cuales más de 30 infectan el tracto
genital.
- Los serotipos 6 y 11 son los considerados de "bajo riesgo",
y generalmente cursan con verrugas visibles.
- Los serotipos 16, 18, 31, 33
y 35 se asocian a carcinomas en diferentes localizaciones genitales (cérvix,
vulva, vagina, ano, pene,...) y se consideran de "alto riesgo". Pueden
encontrarse también en verrugas visibles.
Es importante saber que
la infección puede ser simultánea por varios tipos, por ello, todos
los pacientes con verrugas genitales deben considerarse de riesgo para padecer
neoplasias.
En ausencia de VPH, la probabilidad de desarrollo de cáncer
de cérvix es prácticamente nula, pero el riesgo no lo marca una
determinación aislada, sino la infección persistente (detección
de ADN viral en determinaciones seriadas).
Se estima una prevalencia en
España del 3-6 por ciento, siendo el número de parejas sexuales
el mayor factor predisponente. La infección por VIH constituye un factor
de riesgo para la infección y la progresión a neoplasia.
Clínica
Encontramos
un amplio espectro de cuadros clínicos que van desde el estado asintomático
(lo más frecuente) al carcinoma invasivo. Tanto el hombre como la mujer
pueden ser portadores y vehículos de transmisión.
Se presentan
como lesiones exofíticas que incluyen desde pápulas puntiformes
a masas en forma de coliflor (solas o agrupadas). Habitualmente son asintomáticas,
aunque según su localización y tamaño pueden provocar dolor,
sangrado o prurito.
Se localizan en genitales externos o internos (vagina,
uretra) y en boca o ano.
El período de incubación es de 2-3 meses
y la duración de las lesiones de meses a años.
Diagnóstico
La
serología y el cultivo tienen escaso valor.
El diagnóstico
se basa en pruebas moleculares, fundamentalmente PCR específica para cada
genotipo.
No existen pruebas de screening útiles.
No son indicación
de colposcopia, biopsia o ácido acético, salvo que se detecte displasia
en la citología o se localicen en cérvix.
Tratamiento
Su
objetivo es hacer desaparecer los síntomas y las lesiones visibles. Dejadas
sin tratar, pueden incluso desaparecer, pero también pueden crecer. El
efecto del tratamiento sobre la infectividad no se conoce con exactitud pero parece
ser que se reduce.
Existen diferentes posibilidades de tratamiento. No
se ha demostrado que unas sean mejores que otras. En general, los resultados no
son satisfactorios, pues si bien la respuesta inicial es elevada (50-75 por ciento),
las recurrencias son frecuentes.
Todas las técnicas pueden producir
reacciones locales en la piel (escozor, dolor, quemazón).
Hasta
la curación se evitarán las relaciones sexuales.
Respecto
al uso del preservativo en la prevención, y aunque no existen estudios
concluyentes, parece ser, que aunque no evita la infección por PVH, puede
reducir el riesgo de aparición de verrugas genitales, neoplasia intraepitelial
y carcinoma de cérvix invasivo.
Se están ensayando vacunas
para la prevención del cáncer genital y para el tratamiento inmunológico
de las verrugas y cáncer de cérvix.
Seguimiento
Tras
el tratamiento no son necesarios más controles, aunque hay que advertir
a los pacientes que existe un alto porcentaje de recidivas (25 por ciento a los
3 años), sobre todo en los 3 meses siguientes. Esto se debe a la persistencia
del HPV latente en la piel perilesional aparentemente normal.
Molusco
contagioso
Causado por un virus de la familia Poxviridae que se transmite
por vía sexual.
Se trata de una infección benigna cuya incidencia
está en aumento.
Produce pápulas o nódulos umbilicados
en la epidermis cutánea, que tienden espontáneamente a la curación
entre 6 meses y 5 años (en VIH pueden permanecer durante largos períodos).
El
tratamiento persigue reducir la transmisión, evitar la autoinoculación
y molestias en las relaciones sexuales. Las posibilidades terapéuticas
son las mismas que las del VPH.
ENFERMEDAD PÉLVICA
INFLAMATORIA
La Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI)
es un síndrome clínico caracterizado por la infección del
tracto genital alto y constituye la complicación más frecuente de
las ETS bacterianas, presentando secuelas como infertilidad por oclusión
tubárica (10-12 por ciento ETS-EPI), el embarazo ectópico (50 por
ciento por EPI) y dolor pélvico crónico (18 por ciento).
Epidemiología
Es
la infección ginecológica más frecuente en mujeres occidentales,
incidencia 7/100.000 casos nuevos al año.
Existe un aumento del riesgo
en adolescentes sexualmente activas (tres veces más riesgo que en las mujeres
entre 25-29 años) y es más frecuente en nulíparas, pacientes
de nivel socio-económico bajo y área urbana. Las irrigaciones vaginales
aumentan el riesgo, así como la promiscuidad sexual, la toxicomanía,
tener el primer coito antes de los 14 años, las manipulaciones uterinas
(legrado, histeroscopia) y los episodios previos. Se consideran factores protectores
el preservativo y los anticonceptivos orales.
Etiología
Es
una infección polimicrobiana. Los gérmenes mas frecuentemente descritos
son la Neisseria Gonorhoeae y la Chlamydia trachomatis. Otras bacterias descritas
son aerobios como: Gardnerella vaginalis, E.Coli, Proteus, Klebsiella y otros
anaerobios cada vez más frecuentes como Mycoplasma hominis, Ureaplasma
urealyticum, Actinomyces israeli,...
Diagnóstico
clínico
En la EPI aguda, el dolor abdominal es el principal síntoma,
pero es poco específico. El diagnóstico clínico se basa en
la presencia de una serie de criterios mayores y de por lo menos un criterio menor
(Tabla 17). Otros autores (Sociedad Española de Ginecología) incluyen
entre los criterios mayores la historia de actividad sexual en los últimos
seis meses y la ecografía no sugestiva de otras patologías.
Otros
métodos diagnósticos
Ecografía: una eco normal no
la excluye, su sensibilidad y especificidad son bajas.
Biopsia de endometrio:
es poco fiable, detecta endometritis.
Laparoscopia: es la técnica de
elección.
Criterios de ingreso
en la EPI aguda
-
Sospecha de embarazo.
- Temperatura > 38ºC.
- Leucocitosis >
16.000.
- Intolerancia a antibióticos orales.
- Peritonitis.
-
Diagnóstico no aclarado.
- Fracaso de tratamiento ambulatorio.
-
Presencia de DIU.
- Adolescentes.
Tratamiento
Comentaremos
distintas pautas terapéuticas aplicables de forma ambulatoria, sin entrar
en los tratamientos parenterales i.v. que se reservan para las pacientes ingresadas
en el hospital (Tabla 18). Las pacientes que no respondan satisfactoriamente al
tratamiento en 72 horas deben ser reevaluadas para confirmar el diagnóstico
o aplicar tratamientos parenterales.
La adición de metronidazol
pretende cubrir los gérmenes anaerobios que no serían tratados sólo
con los antibióticos anteriores.
Tratamiento de la pareja sexual
Los
compañeros sexuales de mujeres afectados por el EPI deben ser examinados
y tratados si mantuvieron contactos sexuales con la paciente sintomática
en los 60 días anteriores al diagnóstico, con un tratamiento similar
al aplicado a la paciente.
EPIDIDIMITIS
Entre
los varones sexualmente activos menores de 35 años, la epididimitis es
causada con mayor frecuencia por Chlamydia trachomatis o Neisseria gonorrheae.
La epididimitis causada por transmisión sexual generalmente se acompaña
de uretritis que con frecuencia es asintomática.
La epidimitis de
transmisión no sexual es más frecuente en varones mayores de 35
años, se asocia a infecciones del tracto urinario causadas por gram (-)
y se relaciona con frecuencia a cirugía, manipulaciones instrumentales
o alteraciones anatómicas del tracto urinario.
La mayoría
de los pacientes no requieren ingreso para tratamiento, a no ser que la clínica
sugiera otros diagnósticos (torsión testicular, absceso, alteración
vascular testicular, etc.) o que persista la fiebre tras el tratamiento o existan
problemas para la correcta cumplimentación terapéutica.
Clínica
El
paciente con epididimitis suele presentar dolor testicular unilateral con disminución
de la consistencia testicular al tacto, con hidrocele e hinchazón testicular.
Es importante sospechar otras patologías, como la torsión testicular
que representa una urgencia quirúrgica. Es más frecuente en adolescentes
sin clínica de infección o inflamación, y deben ser remitidos
de inmediato para valoración por especialista.
Diagnóstico
El
diagnóstico es fundamentalmente clínico, se debe realizar cultivo
de exudado uretral o tinción de gram y observación mediante microscopio
para descartar uretritis. Pediremos también analítica para descartar
VIH y serología luética.
Tratamiento
-
Epididimitis causadas por gonococos o clamydias: Ceftriaxona 250 mg IM en dosis
única + Doxiciclina/v.o/12 h/10 días.
- Epididimitis causada
por microorganismos entéricos, en alérgicos a cefalosporinas y/o
tetraciclinas o para epididimitis en pacientes mayores de 35 años: Ofloxacino
300 mg/v.o/12 h/10 días o Levofloxacino 500 mg/v.o/24 h/10 días.
Seguimiento
La
falta de mejoría pasados tres días tras el inicio de tratamiento
requiere nueva valoración del proceso.
Diagnóstico
diferencial
El diagnóstico diferencial incluye: tumoración, absceso,
infarto testicular, cáncer testicular, TBC testicular, epididimitis fúngica.
Tratamiento
de las parejas sexuales
Las parejas sexuales de los pacientes afectados
por epididimitis causadas por neisserias y clamydias que hayan tenido relaciones
sexuales en los 60 días anteriores a la presentación de los síntomas
deben ser tratadas como los pacientes sintomáticos.
INFECCIÓN
VIH
La infección VIH produce un espectro de
enfermedad que progresa desde formas latentes a estados asintomáticos y
a SIDA como última manifestación.
En pacientes no tratados
el período entre infección VIH y sida va desde pocos meses hasta
17 años, con un promedio de 10 años.
Muchos adultos y adolescentes
infectados por VIH permanecen asintomáticos por largos períodos
de tiempo, pero la replicación viral está presente en todos los
estadios e incrementa el deterioro del estado inmunitario.
Debido a este
efecto sobre el sistema inmunitario, la infección VIH afecta al diagnóstico,
evolución, tratamiento y seguimiento de muchas otras enfermedades, entre
ellas las ETS y asimismo puede afectar a la eficacia del tratamiento antimicrobiano
de varias enfermedades de transmisión sexual.
La determinación
de la serología VIH está recomendada y debe realizarse a todas las
personas en estudio o tratamiento por cualquier enfermedad de transmisión
sexual. Es muy importante la educación sanitaria (counseling) antes y después
de la solicitud de la prueba como parte integrante del proceso de diagnóstico.
Se debe solicitar consentimiento informado antes de la solicitud de la prueba
y en algunos países este consentimiento debe ser por escrito.
volver