Aportaciones en enfermedades infecciosas (I)
Infecciones urinarias

 

INFECCIÓN URINARIA EN EL PACIENTE CON SONDAJE VESICAL

Motivo de consulta

Se trata de un varón de 67 años, con antecedentes de diabetes mellitus tratada con sulfonilureas, dislipemia en tratamiento con simvastatina, e hiperplasia benigna de próstata tratada con finasteride. Es portador de sonda urinaria desde hace un mes por un cuadro de obstrucción miccional con globo vesical. Acude a la consulta por presentar fiebre no termometrada, dolor lumbar, disconfort en hipogastrio y hematuria.


Diagnóstico clínico

La orientación diagnóstica es de infección urinaria en el contexto de un paciente sondado, probablemente con afectación parenquimatosa. Hemos de tener en cuenta que la bacteriuria está presente en la mayoría de los pacientes sondados, siendo casi inevitable su aparición. Así, al tercer o cuarto día es frecuente hallar bacteriuria significativa, aumentando la proporción en un 5 por ciento (3-10 por ciento) cada día. El factor de riesgo de bacteriuria más importante es la duración del sondaje. De esta manera, observamos que al mes prácticamente el 100 por ciento presentan bacteriuria.

El conocimiento de la etiología y patogenia de las infecciones nos facilita el encontrar soluciones de carácter preventivo que minimicen los problemas derivados del sondaje. Al inicio se trata de infecciones monomicrobianas, pero una vez transcurrido el primer mes, es frecuente hallar infecciones polimicrobianas. Los gérmenes implicados pueden ser propios o bien proceder de las manos del cuidador. E. coli sigue siendo el germen más frecuente, seguido de P. Aeruginosa, enterococos, S. Epidermidis y Candida albicans (25 por ciento). La vía ascendente es la forma mas frecuente de colonización y hay dos maneras de ascender:

A) Ascensión extraluminal:

A1.-Precoz: al introducir la sonda se favorece un arrastre de gérmenes que colonizan la zona periuretral. Esta colonización se produce gracias a los detritus celulares acumulados, la humedad que provoca la orina y la irritación de la mucosa.

A2.-Tardía: los gérmenes del periné ascienden por capilaridad entre la sonda y la uretra. En esta zona se forma un biofilm por acumulación de bacterias y nutrientes (material extracelular formado por polisacáridos), que facilitan la adherencia de los gérmenes y que impiden la llegada de antibióticos y antisépticos. Los gérmenes que ascienden por vía extraluminal son gram-positivos (enterococos y estafilococos) y candidas.

B) Ascensión intraluminal: por reflujo de orina, debido a un fallo en el sistema de cierre o a la contaminación de la bolsa. Son gérmenes gram-negativos, procedentes de la flora colónica.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial lo hemos de hacer con todos aquellos procesos que pueden ocasionar fiebre y malestar general.

Dado que la existencia de bacteriuria es común a la mayoría de sondados, el mero hecho de encontrar un cultivo positivo en un paciente con fiebre no significa forzosamente que el origen de ésta sea el urinario. La existencia de síntomas de irritación vesical facilita el diagnóstico, pero la presencia de piúria y hematuria no son predictivos de infección, pues pueden deberse a traumatismos producidos por la misma sonda. En pacientes ancianos, la clínica puede ser inespecífica, como por ejemplo, estados confusionales o fiebre inexplicada.

Manejo terapéutico

El mejor tratamiento es, sin duda, la prevención. Una serie de medidas higiénicas nos ayudaran a retrasar la aparición de bacteriuria. Se han de utilizar sondas de silicona con sistema cerrado, vaciando la sonda cada 8 horas. Si utilizamos sistemas semicerrados, al desconectar la bolsa de la sonda se ha de pinzar el extremo y cubrirlo con una gasa con antiséptico. La bolsa se ha de mantener a un nivel inferior para evitar el reflujo de orina. La sonda ha de ser de pequeño tamaño y se ha de introducir con suavidad para evitar traumatismos, siempre con la máxima asepsia (pincelar con antiséptico y usar guantes estériles). Se ha de lavar cada día con jabón el prepucio y mantener la zona seca y, si está inflamada, utilizar también un antiséptico. No se recomiendan los lavados periódicos con antiséptico y para evitar la obstrucción se recomienda aumentar la ingesta de líquidos. Se han publicado diversos estudios sobre nuevas tecnologías aplicadas al tipo de sondaje (sondas impregnadas con distintos materiales que impiden la adherencia bacteriana al biofilm), con resultados dispares. Así, por ejemplo, las sondas impregnadas con hidrogeles de plata reducen las infecciones por gram-positivos y candidas, pero no por gram-negativos.

El tratamiento de una infección urinaria sintomática con o sin febrícula se inicia de inmediato de forma empírica, previa recogida de muestra urinaria para cultivar. Posteriormente se adecuará al antibiótico al antibiograma. En el caso de nuestro enfermo, el cultivo fue positivo para E. coli con más de 100.000 UFC/ml. Los antibióticos utilizados han de ser de amplio espectro (quinolonas, amoxicilina-clavulánico, cefalosporinas de 2ª generación) y se han de mantener durante 10-14 días. Si tenemos antibiogramas previos, utilizaremos el antibiótico adecuado al patrón de resistencias del enfermo. Al iniciar el tratamiento, se recomienda cambiar la sonda.

En cuanto a la infección por cándidas, la cistitis es poco frecuente en los sondados y, dada la alta prevalencia de candiduria, podemos pensar que la vejiga es resistente a la colonización por cándida. La candiduria asintomática no se ha de tratar, pues a menudo se resuelve al cambiar la sonda y no pasa casi nunca a candidemia. La cistitis se trata con fluconazol (200mg/día 7-14 días) y en caso de insuficiencia renal se recomiendan los lavados con anfotericina B.

Criterios de derivación

La derivación a un centro hospitalario se decide en base a la existencia de fiebre y malestar general, que nos haga sospechar de infección parenquimatosa y riesgo de bacteriemia, repercusión hemodinámica o a la presencia de una enfermedad de base que impliquen un gran riesgo de complicación.

Nuestro enfermo fue derivado a un centro hospitalario dada la sospecha de pielonefritis aguda en un enfermo sondado y diabético.


 

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