Aportaciones
en enfermedades infecciosas (I)
Infecciones urinarias
CISTITIS
RECURRENTE EN LA MUJER
Motivo de consulta
Acude
a la consulta la paciente RLP refiriendo disuria desde hace dos días y
episodios repetidos desde hace varios años. Éste es el cuarto en
un año y el último desde hace dos meses. Está afebril.
Un
20-40 por ciento de las mujeres que presentan un primera cistitis, tendrán
algún otro episodio recurrente a lo largo de su vida.
Diagnóstico
diferencial
Ante una recurrencia, es importante diferenciar
entre una recidiva y una reinfección. Las recidivas representan el 20 por
ciento de las recurrencias y son aquellas que se producen por el mismo microorganismo,
debido a la persistencia del foco de infección, dentro de las primeras
dos semanas tras el episodio de cistitis. Se asocian, en general, a alteraciones
de la vía urinaria o a la realización de un tratamiento inadecuado.
Las reinfecciones representan el 80 por ciento de las recurrencias y se presentan
después de dos semanas de haber acabado el tratamiento antibiótico,
en general varios meses después. Clásicamente, se decía que
están producidas por un germen diferente al del episodio anterior, aunque
en estudios recientes se ha observado que pueden estar causadas por la misma cepa
proveniente del tracto digestivo. No se suelen asociar a ninguna alteración
urológica.
En el caso de nuestra paciente sospecharíamos
una cistitis recurrente por reinfección.
Diagnóstico
clínico
Ante una recurrencia se debe realizar
una tira reactiva en orina y cursar un urocultivo pretratamiento. El manejo será
diferente según se trate de una recidiva o una reinfección (Figura
2). Ante una recidiva, iniciaremos un tratamiento con alguno de los antibióticos
que se comentaron en la cistitis simple, durante dos semanas. Debemos hacer un
urocultivo postratamiento y solicitar un estudio de la vía urinaria (radiografía
simple de abdomen y ecografía renovesical). Ante una reinfección,
es interesante indagar sobre posibles factores predisponentes y que sean solucionables
(uso de espermicidas, existencia de cistocele, etc.).
Manejo
terapéutico
Diferenciaremos el manejo de las
reinfecciones según la frecuencia de los episodios. Aquellas pacientes
que tienen menos de tres cistitis en un año o menos de dos en los últimos
seis meses, las trataremos como una cistitis simple. En el resto, pautaremos tratamiento
antibiótico durante una semana y, en aquellas que queramos iniciar una
profilaxis, se debe realizar un urocultivo posterior al tratamiento para constatar
la esterilidad de la orina.
En los casos en que la frecuencia es mayor,
deberemos plantearnos la posibilidad de ofrecerle a la paciente realizar una profilaxis
para evitar los episodios de cistitis (B-IIa). Si estos se producen en relación
con el coito, se puede ofrecer una profilaxis postcoital. En los demás
casos, se puede prescribir la toma de una dosis de antibiótico diaria o
tres días a la semana. Una alternativa, en el caso de mujeres postmenopáusicas,
es la administración vaginal de estriol cada noche durante dos semanas
y posteriormente dos aplicaciones a la semana durante ocho meses (Tabla
7).
Últimamente, han aparecido trabajos que demuestran la eficacia
del zumo de arándanos en la prevención de las reinfecciones, pero
falta por establecer la pauta de tratamiento.
La profilaxis la mantendremos
durante seis meses. Con ésta, se logra reducir hasta un 90 por ciento los
episodios de cistitis, pero, tras su finalización, un 60 por ciento de
pacientes volverán a tener reinfecciones. En estos casos, se puede volver
a instaurar una pauta de profilaxis y mantenerla hasta dos años.
Otra
estrategia a tener en cuenta en las pacientes con recurrencias es la posibilidad
de que realicen un autotratamiento.
Esta pauta se ha mostrado eficaz,
pero se constató en un grupo de mujeres jóvenes universitarias.
Pensamos que puede tener validez en aquellas pacientes que saben identificar claramente
los episodios de cistitis y de los cuales tenemos una constatación bacteriológica
de manera repetida.
En las pacientes, sobre todo postmenopáusicas,
en las que se evidencia una alteración de la vía, se ha de plantear
la posible corrección quirúrgica. Hay otras técnicas en experimentación
y sin aplicación actual en la clínica (instilación intravesical
de cepas avirulentas, vacunas, lactobacilos, etc.).
En el caso de nuestra
paciente, prescribimos tratamiento durante 1 semana con norfloxacino 400 mg/12h
y le propusimos realizar una profilaxis antibiótica. Por ello, solicitamos
un urocultivo posterior al tratamiento, que resultó estéril, e iniciamos
profilaxis con 50 mg de nitrofurantoina cada noche.
Evolución
y
seguimiento
Dado que la existencia de una alteración
de la vía urinaria como causa de las reinfecciones es algo excepcional,
tan sólo estará indicado el estudio de la misma en el caso de que
estas sean frecuentes (más de tres en un año) y se acompañen
de antecedentes de infección urinaria en la infancia, alteración
de la función renal, hematúria persistente o sospecha de obstrucción
urinaria.
En nuestra paciente no se solicitó estudio de la vía
urinaria. Mantuvimos la profilaxis durante seis meses. Tras suspenderla, la paciente
permaneció asintomática.
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