Aportaciones en enfermedades infecciosas (I)
Infecciones urinarias

 

BACTERIURIA ASINTOMÁTICA (BA)

Introducción

El hallazgo de una BA no es infrecuente y plantea, en algunas ocasiones, dudas en cuanto a la actitud terapéutica a seguir.

La BA es mucho más frecuente en la mujer, salvo en el recién nacido, y su prevalencia aumenta con la edad. El 1-5 por ciento de mujeres premenopáusicas tienen una BA, ascendiendo hasta el 10,8-16 por ciento en las mayores de 70 años y un 25-50 por ciento en pacientes ancianos ingresados en centros sociosanitarios. En las mujeres gestantes, la frecuencia es del 1,9-9,5 por ciento. Los hombres, en cambio, presentan una prevalencia mucho menor, aunque también va ascendiendo con la edad hasta alcanzar a los 70 años un 3,6-19 por ciento y en ingresados de larga estancia el 15-40 por ciento. La BA en el anciano no se asocia a un aumento de la mortalidad. Las pacientes diabéticas presentan una mayor frecuencia (9-27 por ciento).

El germen que con más frecuencia se aísla es Escherichia coli (90 por ciento). También podemos encontrar otros uropatógenos (Klebsiella pneumoniae, Proteus mirabilis...).

De las mujeres con BA, un 8 por ciento presentará una infección urinaria sintomática en la semana siguiente al diagnóstico. A largo plazo, aproximadamente la mitad de las pacientes con BA evolucionarán hacia una cistitis simple y un 4,5 por ciento a una pielonefritis aguda. Entre un 20-40 por ciento de BA se esterilizan solas, sin tratamiento antibiótico. Las pacientes con BA, a largo plazo, no tienen un aumento de la mortalidad, ni un deterioro de la función renal.

En las mujeres gestantes, los gérmenes etiológicos son similares al resto de pacientes. En éstas, el riesgo de presentar una infección de la vía urinaria alta es mayor. Un 30 por ciento de embarazadas con BA tendrán un episodio de pielonefritis aguda en el tercer trimestre, si no se trata. Además el riesgo de parto prematuro es el doble y hay un 50 por ciento de riesgo de recién nacidos de bajo peso, así como la persistencia de BA después del parto (A-Ia).


Motivo de consulta

La señora RLM, diabética de 54 años, acude a la consulta para recoger la analítica de control periódico. En el análisis de orina destaca un urocultivo con 100.000 UFC/ml de E. coli. La paciente no refiere disuria.


Diagnóstico clínico
y definitivo

Según la Guía de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA) aparecida este año, se establecen los siguientes criterios diagnósticos para la bacteriuria asintomática:

- Mujeres asintomáticas: existencia de dos urocultivos consecutivos con más de 100.000 UFC/ml, en un intervalo de al menos 24 horas (B-II).
- Hombres asintomáticos: existencia de un urocultivo con más de 100.000 UFC/ml (B-III).
- Paciente con sondaje vesical: existencia de un urocultivo con más de 100.000 UFC/ml (A-II).
La existencia de piúria acompañando la bacteriuria no modifica la pauta a seguir (A-II).


Manejo terapéutico

Hay cierta controversia sobre qué casos de BA deben ser tratados. En la última guía de la IDSA se hacen las siguientes recomendaciones:

- Gestantes: se ha de hacer urocultivo protocolizado y tratamiento (A-I).
- Pacientes en los que se ha de realizar una resección prostática. Urocultivo protocolizado y tratamiento (A-I).
- Previo a una manipulación urológica mayor (no se considera el sondaje vesical). Estudio y tratamiento (A-III).
- En mujeres asintomáticas con bacteriuria asociada a sondaje vesical en las que persiste la bacteriuria 48 horas después de retirada la sonda, se debe considerar el tratamiento (B-I).
- No se recomienda el tratamiento en los siguientes casos: mujeres premenopáusicas no embarazadas (A-I), mujeres diabéticas (A-I), ancianos que viven en la comunidad (A-II), ancianos institucionalizados (A-I), personas con daño medular (A-II), pacientes son sondaje vesical (A-I).
- No se recomienda el estudio y tratamiento en pacientes con transplante renal (C-III).

Las pacientes con diabetes mellitus tipo 2 que tienen BA desarrollan con más frecuencia una infección urinaria sintomática. Las pielonefritis y las complicaciones de las infecciones urinarias son más frecuentes en los diabéticos. Por tanto, sería aconsejable el tratamiento de la BA en esta población. Recientemente, se ha sido publicado un estudio prospectivo de cohortes donde no se demuestra un mejor pronóstico, en cuanto al desarrollo de infecciones urinarias sintomáticas, de los pacientes diabéticos con BA que se trataron con una pauta antibiótica, respecto al grupo control.

En los pacientes portadores de sonda urinaria, está contraindicado el tratamiento, ya que lo único que conseguiremos es seleccionar cepas resistentes, sin llegar nunca a esterilizar la orina.

En las gestantes, se aconseja realizar cultivos urinarios de control para descartar la presencia de BA (12-16 semana de gestación). Cuando se presente el tratamiento antibiótico, se llevará a cabo según el resultado del antibiograma. Son de elección los antibióticos betalactámicos y la fosfomicina. Ninguno de estos dos grupos de antibióticos presentan una acción nociva para el feto (categoría B). La nitrofurantoina se debe evitar al final del embarazo por el peligro de hemólisis. Los aminoglicósidos presentan un potencial de ototoxicidad y nefrotoxidad importante. Las sulfamidas no se deben utilizar en las últimas semanas de gestación, ya que pueden provocar una ictericia nuclear en el recién nacido por competición para conjugar la bilirrubina. El trimetoprim en el primer trimestre puede tener una acción antifólica. Las quinolonas pueden tener efectos indeseados a nivel del cartílago óseo del feto.

El tratamiento deberá realizarse durante 3-7 días (A-II). Una revisión reciente de Cochrane concluyó que no había evidencia suficiente para aconsejar sobre la duración del tratamiento antibiótico. Recientemente se ha publicado algún artículo donde se obtienen buenos resultados utilizando una monodosis de 3 gr de fosfomicina-trometamol.

Debemos repetir siempre el urocultivo después del tratamiento antibiótico. Si la orina es estéril, se deben repetir urocultivos de control mensualmente hasta el fin del embarazo. En un 20-30 por ciento de casos persistirá la bacteriuria. En este caso, se administrará una pauta de 14 días según el resultado del antibiograma. En las pacientes que no se consiga esterilizar la orina, se realizará una quimioprofilaxis hasta el momento del parto. Después de éste, se repetirá el urocultivo y a los tres meses se evaluará la vía urinaria (radiografía de abdomen y ecografía renal) (Figura 3).

En el resto de casos en que esté indicado el tratamiento de la BA, se realizará con una pauta antibiótica durante 3-7 días, según el antibiograma.

En el caso de nuestra paciente, no se instauró ningún tratamiento y se le avisó que consultara en caso de disuria.


 

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