Aportaciónes
en enfermedades infecciosas (II)
Seguimiento del paciente VIH por Atención
Primaria
prevención
de
la infección
La infección por
el virus de la inmunodefiencia humana (VIH) la produce un retrovirus cuya característica
principal es la trascripción inversa de su ARN a ADN gracias a la enzima
transcriptasa inversa que deteriora progresivamente el sistema inmunitario del
paciente infectado fundamentalmente mediante la destrucción de los linfocitos
T CD4. De los dos tipos aislados VIH 1 y VIH 2 el primero es el de más
alta distribución y causante de la mayoría de los casos en occidente
.Es por tanto una infección vírica, transmisible y crónica.
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) es el resultado
final de la infección por el VIH que conlleva la aparición de enfermedades
oportunistas y ciertos tipos de tumores como consecuencia del deterioro progresivo
del sistema inmunitario del paciente infectado.
La pandemia causada por
la infección del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un problema
sanitario mundial de gran magnitud, sobretodo en países en vías
de desarrollo, en los que provoca una alta morbilidad y mortalidad y es donde
actualmente se concentran la mayoría de personas infectadas y enfermas.
Así ONUSIDA estimaba que el número de infectados en el mundo supera
los 40 millones de personas, de los cuales más de25 millones se concentran
en el África subsahariana donde han causado 2.4 millones de muertes en
el año 2000.
En países desarrollados sanitaria y económicamente
la situación es distinta. Las campañas sanitarias han logrado una
disminución del número de infectados, aunque no su control completo.
El tratamiento antirretroviral ha reducido de forma importante el número
de infecciones y tumores secundarios así como de su mortalidad, donde la
infección por VIH se ha convertido en una enfermedad crónica. En
Europa occidental se estima que hay más de medio millón de personas
y en España unas 65.000 desde el inicio de la epidemia en 1981, de los
cuales han fallecido alrededor de la mitad. En el último año se
diagnosticaron en España unos 2.300 pacientes de sida lo que supone un
descenso del 5 por ciento. El sida es una consecuencia tardía de la infección
por VIH, que no refleja la incidencia actual de nuevas infecciones. Aún
así es un buen indicador para evaluar el conjunto de actividades destinadas
al control de la enfermedad: prevención, diagnóstico precosed la
infección y el tratamiento de los infectados, siendo éstas dos últimas
las intervenciones con mayor impacto en la incidencia. Así el tratamiento
antirretroviral introducido en 1996 ha hecho descender la incidencia de casos
de sida un 64 por ciento en 5 años. Aunque la tendencia es favorable los
niveles de incidencia de sida en España siguen siendo elevados en comparación
con otros países de nuestro entorno, por lo que se hace necesario promover
las intervenciones que favorezcan el diagnóstico precoz en pacientes en
riesgo.
En España el perfil de paciente con sida es un varón
(80 por ciento), con edad media de 40 años, de los que el 50 por ciento
se contagió por compartir material de inyección en la administración
parenteral de drogas. El 28 por ciento contrajo la enfermedad por relaciones heterosexuales
no protegidas, adquiriendo especial relevancia en mujeres donde ascienda al 50
por ciento. Las relaciones sexuales no protegidas entre hombres alcanza el 15
por ciento. Las personas con sida cuyo país de origen es distinto a España
suponen un 13 por ciento de las notificaciones y la mayor parte de ellos (80 por
ciento) proceden de África y Latinoamérica.
La tuberculosis
sigue siendo la enfermedad diagnóstica de sida más frecuente.
Recordamos
que en España no existe registro obligatorio de infección por VIH
sino sólo de casos sida. Se estima que actualmente hay unas 100.000-150.000
personas infectadas por VIH incluyendo los casos sida. Hay que destacar que la
proporción de pacientes que desconocía su infección por VIH
alcanza el 38 por ciento y además es 65 por ciento en hombres que tienen
relaciones con hombres y en relaciones heterosexuales no protegidas un 58 por
ciento. Tenemos que destacar que el perfil del paciente infectado pueda se que
no corresponda al perfil del paciente con sida, quizá existan más
mujeres que se infectan vía heterosexual y que los varones nuevos infectados
no correspondan en tan elevada proporción a pacientes que consumen drogas
vía parenteral sino que se infecten así mismo vía sexual,
homo o heterosexual. Cabe presuponer así mismo que la edad de los recién
infectados sea unos 10 años inferior que los casos sida .
Las funciones
de Atención Primaria con respecto a la infección VIH son:
o
Prevención de la infección: educación para la salud y promoción
de salud.
o Diagnóstico precoz: captación de personas con prácticas
de riesgo, actuación con ellas, diagnóstico de la infección,
comunicación de resultados.
o Atención clínica del infectado:
apoyo a la adherencia al tratamiento, vacunaciones, problemas clínicos
generales.
o Soporte psicosocial de los afectados.
Las más importantes,
son la prevención y el diagnóstico precoz.
La prevención
es la única forma de frenar la transmisión del VIH. Pero la prevención
en la comunidad tiene limitaciones; el mensaje no siempre alcanza las necesidades
individuales, no llega a todas las personas en riesgo o en situaciones precarias.
Los profesionales de Atención Primaria tenemos contacto regular con personas
de la comunidad y disponemos de la oportunidad de reafirmar conductas saludables
especialmente en grupos de población más vulnerables como son los
adolescentes o los inmigrantes y por otro lado mandar mensajes preventivos, investigando
sobre la existencia de prácticas de riesgo para intentar llegar a un diagnóstico
lo más precoz posible. A veces podemos integrar estas actividades de promoción
en otras instituciones: la escuela, AAVV, ONGs. Además nos podemos acercar
a grupos marginados de difícil acceso mediante programas de alcance o grupos
de pares.
La educación para la salud pretende que la persona adopte
una conducta favorable para mejor y conservar su salud.
Para que sea efectiva
hay que conocer la realidad del usuario, descubrir que conocimientos tiene, necesidades,
dificultades para la prevención, con intervenciones individualizadas y
personalizadas, respetando sus decisiones.
Pero la realidad de la práctica
clínica en Atención Primaria es otra y encontramos dificultades
para realizar actividades preventivas en esta y en casi todas las enfermedades.
Unas dependen de la propia enfermedad:
o Es una infección ligada
a conductas y como tal es difícil indagar sobre ellas y sobretodo motivar
para el cambio no es una tarea fácil.
o En ocasiones las prácticas
de riesgo conllevan cierta estigmatización (consumo de drogas, prostitución),
por lo que estar cerca de estos pacientes puede resultar más difícil.
o
La infección por VIH ya no "está de moda", ahora hay temas
candentes como la violencia doméstica, la inmigración...
o Los
pacientes no vienen a primaria pues prefieren sitios más anónimos,
como si no tuviesen constancia de que en A.P. se asegura la confidencialidad
o
El paciente una vez diagnosticado se deriva a especializada y lo podemos perder.
Otros dependen de la estructura del nivel asistencial.
o La prevención
sigue siendo la hermana pobre de la Atención, no tenemos tiempo en consulta
y gestionamos favoreciendo lo que apremia.
o No es un problema cuantitativamente
muy importante en las actividades preventivas comparándolo por ejemplo
con la prevención cardiovascular.
o No es un tema prioritario para la
mayoría de las carteras de servicios por lo que prácticamente no
existen ayudas o incentivos.
o No estamos formados para tratar temas tan íntimos
como la conducta sexual o el consumo de tóxicos y menos aún en técnicas
de consejo asistido.
El objetivo de la prevención es disminuir
la incidencia de nuevas infecciones fomentando los hábitos de vida saludables.
A través de la detección de conductas de riesgo se puede modificar
éstas mediante el consejo asistido y la educación para la salud.
La educación sanitaria está destinada a conseguir cambios en la
conducta tanto de la población diana (personas infectadas por VIH y personas
con prácticas de riesgo), como de la población general, especialmente
en grupos de mayor vulnerabilidad social como los adolescentes, mujeres en edad
fértil, inmigrantes. Está íntimamente relacionado con al
educación afectivo-sexual y con el consumo de drogas sobretodo de las que
se usan vía parenteral (Tablas
1, 2, 3).
La importancia del diagnóstico precoz radica en que
evita la transmisión del virus, identificamos un problema importante de
salud como es la infección VIH, el tratamiento antirretroviral cuanto más
precoz más eficaz, evitando la progresión de la enfermedad y aumentado
la calidad de vida del infectado. Proporciona a los infectados un tratamiento
médico y social adecuado, facilita la profilaxis temprana de las infecciones
oportunistas e instruye en autocuidados.
Para poder realizar una adecuada
prevención y un diagnóstico precoz son necesarias una serie de habilidades:
o
Asegurar la confidencialidad y respetar la autonomía de la persona.
o
Trabajar la empatía, crear un clima adecuado para hablar de temas muy delicados
e íntimos, dándose tiempos, dejando una puerta abierta para retomar
el tema.
o Trabajar nuestros "prejuicios" para no reflejarlos en
la comunicación verbal o no verbal.
o En Atención Primaria tenemos
la oportunidad de trabajar longitudinalmente, no hace falta tener prisa ni para
preguntar ni para responder.
o Utilizar preguntas abiertas.
o Huir de los
tecnicismos.
o Comprobar que se entienden las preguntas.
o Cuantificar el
riesgo en función de la prevalencia de la infección en el grupo
en riesgo, tipo de práctica, coexistencia de otras ETS.
o Plantear alternativas
para reducir riesgo
Se puede concretar en la regla de las 4 C: confidencialidad,
consentimiento, consejo asistido y cautela en la interpretación de los
resultados (confirmación).
Debemos intenta hacer una captación
de las personas que están en riesgo, para ello profundizaremos en aspectos
de:
o Historia sexual: identidad sexual, tipo de prácticas, número
de parejas, antecedentes de ETS, uso métodos de barrera.
o Hábitos
tóxicos: tabaco, alcohol, otras drogas: tipo de sustancia consumida, vía
de administración, dosis, rituales de consumo, intentos previos de deshabituación
Una
vez detectada la práctica de riesgo se debe informar al paciente e investigar
su percepción de riesgo y su intención de cambio para elaborar un
plan de acción para disminuir o eliminar el riesgo.
1. Medidas de
prevención en conducta sexual: la abstinencia de las relaciones sexuales,
la relación basada en la confianza mutua con una sola pareja no infectada
y las formas de relación sexual sin penetración constituyen las
medidas de prevención más eficaces. Se informará acerca de
las prácticas sexuales de menos riesgo y el uso del preservativo. Sabemos
que la disminución en la eficacia del preservativo es el error en su utilización.
Hay que informar de la conveniencia del uso del condón, generar las habilidades
necesarias para su uso correcto, así como las habilidades psicosociales
para facilitar su uso. Hay que averiguar las dificultades o razones para no utilizar.
2.
Medidas de prevención en consumo de drogas: las drogas pueden facilitar
el contagio de infección VIH por dos mecanismos. Las primeras como el alcohol
y otras drogas asociadas al ocio como anfetaminas o éxtasis pueden aumentar
el contagio porque aumentan el riesgo de transmisión sexual. Las segundas,las
drogas inyectadas, facilitan directamente la transmisión al compartir material
de inyección. Son factores de riesgo compartir agujas y jeringuillas entre
varios consumidores, tiempo de drogadicción y nº de inyecciones diarias,
bajo nivel socioeconómico, ejercicio prostitución, ingreso en prisión.
La
estrategia de prevención debe priorizar la reducción de riesgo asociada
a la vía de administración como son los programas de intercambio
de jeringuillas y los programas de mantenimiento con metadona.
PREVENCIÓN
EN SITUACIONES ESPECIALES
Hay grupos que pueden presentan
una vulnerabilidad social especial para la infección por VIH, como son
los adolescentes, las mujeres y los inmigrantes.
Los adolescentes: es una
etapa en la que si conseguimos introducir hábitos de vida saludables, éstos
serán más duraderos. Pero por otro lado están expuestos a
más riesgo de adquirir algunas infecciones entre otras el VIH. Los adolescentes
al ser más inexpertos en la actividad sexual suelen tener falsas creencias,
con falta de percepción de riesgos y sensación de invulnerabilidad.
Además están menos preparados para negociar sexo más seguro
con sus parejas y tienen dificultad para acceder a medidas preventivas como el
preservativo. Es interesante empezar precozmente una educación afectivo-
sexual en la escuela y los profesionales de Atención Primaria podemos asesorar
a los educadores en esta tarea. Directamente en consulta podemos intervenir en
las consultas específicas para jóvenes o cuando busquemos la oportunidad.
Las
mujeres presentan algunas particularidades que convienen conocer. El contagio
vía sexual es 2-4 veces mayor de hombre a mujer porque la mujer expone
más cantidad de mucosa en la penetración y porque la presenta de
ETS asintomáticas es más frecuente en las mujeres. Además
hay factores culturales y económicos que pueden favorecer una subordinación
de roles. Casi ningún método de protección depende exclusivamente
de las mujeres y lo que es más importante las mujeres no se han identificado
como sujeto de riesgo para la infección por VIH y por tanto no se suelen
proteger. Podemos utilizar consultas de planificación familiar para introducir
conceptos preventivos. Una situación especial es la mujer embarazada en
las que se recomienda la realización de serología de forma sistemática,
debido a las alternativas terapéuticas para el VIH existentes en embarazo,
parto y puerperio, además de que ser seropositiva es un supuesto legal
para la interrupción voluntaria del embarazo.
La población
inmigrante también tiene algunas connotaciones especiales. Hay que aclarar
que la infección por VIH en España para la población inmigrante
no es importada sino autóctona, es decir, mayoritariamente los inmigrantes
no vienen infectados de su país de origen sino que se infectan en España
al adoptar practicas de riesgo asociadas a situaciones precarias. Además
hay dificultades añadidas como puede ser el idioma, la movilidad geográfica
y las diferencias culturales, pero fundamentalmente son las situaciones asociadas
a su situación de irregularidad las que crean barreras para la prevención
en este grupo de población.
CONSEJO
ASISTIDO
Una vez cuantificado el riesgo valoraremos
la oferta de la serología para VIH para detectar si la persona en riesgo
está o no infectada.
Una situación especial es la mujer embarazada.
Se recomienda siempre la realización de la serología para VIH debido
a las alternativas terapéuticas en la actualidad en embarazo, parto y puerperio.
La madre seropositiva es uno de los supuestos legales para la interrupción
voluntaria del embarazo.
Antes de realizar la prueba tenemos que hacer
consejo asistido. Sabemos que la analítica es voluntaria y se aconseja
que se haga un consentimiento informado verbal o escrito mediante formularios
específico o anotándolo en la historia clínica. Además
el paciente tiene que tener información suficiente acerca del riesgo real,
en qué consiste la prueba y el tiempo que transcurrirá hasta obtener
resultados, significado de la misma sea positiva o no, incluido periodo ventana.
Tenemos que adelantar posibles emociones que surgirán en la espera.
Con
respecto al propio análisis de sangre explicar que se realiza inicialmente
una prueba de cribado que es ELISA y si es positiva se confirmará mediante
Western-Blot, por lo que si se informa que es positivo ya se haya hecho la prueba
que lo confirma.
Comunicación de resultados: es un momento delicado,
por lo que hay que favorecer que tengamos el tiempo y el clima adecuado.
o
Si el resultado es negativo: hay que explicar el periodo ventana que es de 3 meses
desde la última práctica de riesgo. A veces le proporciona la paciente
una falsa sensación de protección lo que puede dificultar la aplicación
de medidas preventivas. Es importante trabajar esta actitud.
o Si el resultado
es positivo: es importante aplicar la C de cautela, es decir tenerlo confirmado,
dado el impacto de esta noticia. Es importante valorar el impacto emocional. Quizá
no sea el momento de informar sino de apoyar, dando tiempo a asimilarlo. Desde
este momento hay que planificar el trabajo para que el paciente pueda adoptar
conductas de disminución de riesgo especialmente con su pareja sexual.
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