Aportaciones
en enfermedades infecciosas (II)
Infecciones de las vías respiratorias
bajas
ÚLTIMAS NOVEDADES
BIBLIOGRÁFICAS
Criterios
de ingreso hospitalario
La gravedad de la NAC es el
principal criterio de ingreso hospitalario. La decisión de hospitalización,
presenta una gran variabilidad entre los diferentes hospitales, medios asistenciales
y profesionales. No es habitual seguir unas normas objetivas y uniformes, ingresándose
en muchas ocasiones casos de NAC con bajo riesgo. La estratificación objetiva
del riesgo de los pacientes debería ayudar a reducir esta variabilidad
y mejorar la decisión de ingreso, así como el abordaje coste-efectivo
de la enfermedad. Existen diferentes escalas de predicción de gravedad
que pueden ayudar al clínico en la toma de decisiones sobre el ingreso
hospitalario. Una de las más conocidas y refrendadas internacionalmente
es el índice pronóstico de severidad (IPS), desarrollada por Fine
y colaboradores en 1997. Esta escala identifica a pacientes con NAC de bajo riesgo
de mortalidad. Para identificar a los pacientes con riesgo elevado la British
Thoracic Society (BTS) desarrolló una escala de predicción de riesgo
de mortalidad en las NAC basada en la presencia de una serie de variables que
han demostrado incrementar el riesgo de muertes en estos pacientes: edad, confusión
mental, frecuencia respiratoria, presión arterial y niveles de nitrógeno
ureico (BUN). Una modificación posterior de estos criterios, planteó
la supresión del BUN de las variables a considerar (CURB).
Recientemente
se ha publicado un estudio prospectivo con 3181 pacientes con NAC atendidos en
servicios de urgencias de 31 hospitales americanos, para valorar el poder de discriminación
de las 3 reglas de pronóstico (Pneumonia Severity Index, CURB y CURB-65)
validadas en la predicción del riesgo de mortalidad a los 30 días
(Aujesky D, 2005). La regla PSI presentaba un mayor poder de discriminación
para predecir la mortalidad a corto plazo, definiendo una mayor proporción
de pacientes en riesgo bajo, y era ligeramente más exacto en la identificación
de los pacientes con este tipo de riesgo que las otras 2 escalas. La escala PSI
tenían una sensibilidad y un valor predictivo negativo mayor que la regla
CURB.
Tratamiento
Diferentes
sociedades científicas e institucciones nacionales e internacionales han
elaborado en los últimos años guías y/o recomendaciones sobre
el diagnóstico y tratamiento de la NAC. El cumplimiento de estas recomendaciones
entre los profesionales es muy variable. Existen diferentes estudios que han demostrado
que el cumplimiento de estas recomendaciones reduce los costes, días de
hospitalización, mortalidad (fundamentalmente en los casos severos) y probablemente
el nivel de resistencias a antibióticos de los principales patógenos
(Menéndez, 2002).
Los antibióticos son la base del tratamiento
de la NAC, contribuyendo de forma significativa al uso de estos fármacos,
lo que se asocia inevitablemente con el desarrollo de resistencias bacterianas.
El tratamiento antibiótico empírico de la NAC debe ser activo frente
a los patógenos más frecuentemente implicados en su etiología
y, especialmente, frente a neumococo. En los últimos años ha adquirido
una gran relevancia a nivel mundial el aumento del número de cepas de neumococo
resistentes a la penicilina y betalactalámicos, que en muchas ocasiones
también implica resistencias cruzadas a macrólidos. España
es uno de los países con más alta incidencia de cepas de neumococo
resistente (Tabla
2), que se relaciona directamente con el aumento del consumo de antimicrobianos
(85-90 por ciento de los antibióticos son utilizados en la comunidad).
A nivel europeo, desde 1988 la vigilancia epidemiológica de estas resistencias
es realiza por el European Antimicrobial Resistance Surveillance System (EARSS)
y los datos actualizados se pueden obtener en su página Web (http://www.earss.rivm.nl/)
No
obstante, a pesar de los elevados porcentajes de cepas de neumococo con sensibilidad
disminuida a betalactámicos, la mayor parte de estudios no han demostrado
un impacto negativo de este tratamiento sobre la mortalidad en estos pacientes
con infecciones resistentes con CMI < 4 mcg/ml. A penas se han descrito fracasos
terapéuticos en NAC con betalactámicos y macrólidos. Estos
datos han sido confirmados por diferentes estudios, tanto para betalactámicos
como para macrólidos (Rothermel, 2004). También en un reciente estudio
realizado en España se compararon los resultados clínicos del tratamiento
de NAC con betalactámicos (penicilina, amoxicilina, amoxicilina/clavulánico
a dosis altas). La mortalidad no fue diferente entre el grupo infectado por neumococo
susceptible a penicilina frente a neumococos con resistencia intermedia a penicilina
(Falco, 2004).
La elección del tratamiento de los pacientes con
NAC plantea en muchas ocasiones dudas sobre el antibiótico más adecuado
para conseguir efectividad clínica sin generar resistencias. Aunque existen
muchos ensayos clínicos que evalúan y comparan la eficacia de los
antibióticos para la NAC, éstos son en su mayoría de ámbito
hospitalario (pacientes con comorbilidad importante y casos más graves).
Además tampoco existen suficientes ensayos clínicos comparativos
entre los diferentes antibióticos. En un reciente metanálisis de
la biblioteca Cochrane, se evaluó y comparó la eficacia de los grupos
de antibióticos en el tratamiento ambulatorios de los adultos con NAC (Bjerre,
2005). Los ensayos analizados no permitieron comparar los efectos de diferentes
grupos de antibióticos y el grupo de expertos concluyó que no era
posible hacer recomendaciones basadas en la evidencias sobre la elección
del antibiótico adecuado para el tratamiento de la NAC.
En las diferentes
recomendaciones actuales para el tratamiento empírico de la NAC en pacientes
ambulatorios, la primera elección consiste la utilización de un
betalactámico (amoxicilina) a dosis altas, reservándose las fluoroquinolonas
antineumocóccicas o ketólidos para aquellas situaciones en las que
no se puede utilizar un betalactámico o se tenga una elevada sospecha de
neumococo resistente o la necesidad de cubrir gérmenes atípicos.
La monoterapia con macrólido no estaría justifica como tratamiento
inicial, excepto en pacientes con elevada sospecha de etiología por gérmenes
atípicos.
En un reciente metanálisis diseñado para comparar
la actividad de betalactámicos frente a antibióticos empleados para
los casos de NAC por gérmenes atípicos, se concluyó a que
lo betalactámicos deberían ser la opción inicial en la mayoría
de los casos de NAC no severa (Mills, 2005).
En pacientes que precisan
ser hospitalizados, y en ocasiones en pacinets trados a nivel ambulatorio sin
una clara orientación etiológica, la primera elección consiste
en una combinación de un betalactámico y un macrólido o una
fluoroquinolona antineumocóccica. Recientemente se ha publicado una revisión
sobre los diferentes estudios publicados en los últimos años para
comparar la efectividad de la monoterapia frente a la terapia combinada en el
tratamiento de la neumonía neumocóccica (Waterer, GW, 2005). La
doble terapia es más efectiva en los casos severos. En los casos de menor
gravedad, la monoterapia con fluorquinolonas es igual de efectiva que el tratamiento
combinado.
La aparición de nuevos patógenos, el aumento de
la tasa de resistencias bacterianas a los antibióticos convencionales,
así como el elevado coste asociado con esta patología, ha facilitado
la aparición en el mercado nuevos antibióticos para el tratamiento
de la NAC (fluoquinolonas respiratorias, telitromicina) y presentaciones de antibióticos
clásicos muy eficaces frente a neumococos resistentes (Amoxicilina-ácido
clavulánico 2000/125). No obstante, estas nuevas moléculas requieren
ser utilizadas de modo racional y responsable, par evitar el incremento de las
resistencias.
Las estrategias actuales y pautas para el tratamiento NAC
se dirigen hacia el tratamiento ambulatorio siempre que posible para ahorrar costes.
Las nuevas fluoroquinolonas podrían ayudar a conseguir estos objetivos.
Estos agentes tienen una buena absorción y alta biodisponibilidad y pueden
facilitar el tratamiento oral y la interrupción temprana de la terapia
intravenosa iniciada a en el hospital. En pacientes hospitalizados o tratados
ambulatoriamente que presentan factores de riesgo clínicos para la infección
por neumococo resistente, las quinolonas respiratorias representan una opción
de monoterapia fiable y una alternativa eficaz a una combinación de betalactámicos
con macrólido. Las quinolonas con mayor actividad in vitro frente al neumococo,
podrían tener una mayor eficacia clínica, mayor rapidez en la resolución
de la fiebre y, potencialmente, menos selección del futuras resistencias
por neumococo que se asocian a quinolonas con menos actividad intrínseca
(Niederman MS, 2005).
El incremento de las cepas de neumococo de sensibilidad
disminuida a penicilinas y betalactámicos que se vence aumentando la dosis
del antimicrobiano betalactámico. Una nueva formulación de la asociación
amoxicilina-clavulánico (2000/125 mg, dos veces al día), proporciona
la liberación inmediata del ácido clavulánico y también
la liberación inmediata y sostenida de amoxicilina para mantener concentraciones
elevadas en el suero de la amoxicilina que excedan la CMI del patógeno,
durante un período ampliado de tiempo (aproximadamente el 50 por ciento
del tiempo). Las propiedades farmacodinámicas y farmacocinéticas
de esta nueva formulación, le confieren elevados porcentajes de éxito
microbiológico frente a los neumococos con sensibilidad intermedia a penicilinas
y betalactámicos, responsables de las infecciones de vías respiratorias
altas y bajas. La asociación en liberación retardada amoxicilina/ácido
clavulánico 2000/125 mg cada 12 horas, ha demostrado ser tan eficaz como
las presentaciones clásicas (875/125 mg) en el tratamiento de la NAC, y
exacerbación de EPOC, sin aumentar los efectos adversos. (McCormack, 2005,
Ford AC 2005, File TM 2004).
Los ketólidos constituyen un nuevo
grupo de antibióticos que tiene como primera molécula desarrollada
a la telitromicina. Son antimicrobianos de amplio espectro, incluyendo a los gérmenes
respiratorios más frecuentes de las NAC. Son activos frente a neumococos
resistentes a macrólidos y constituye una alternativa en el tratamiento
de NAC leve-moderada o en la reagudización de la EPOC leve-moderado, en
aquellas situaciones en las que existe una alta probabilidad de un neumococo resistente
a macrólidos y betalactámicos.
Recientemente se ha comercializado
en nuestro país una cefalosporina de 3ª generación oral, el
cefditoren pivoxilo. Su espectro de actividad incluye patógenos Gram-positivos
y Gram-negativos respiratorios (neumococo, S. aureus, H.
influenzae, M. catarrhalis),
no tiene actividad contra Pseudomonas aeruginosa y tampoco contra microrganismos
intracelulares. Los niveles de eficacia clínica y perfil toxicológico
e indicaciones son similare a otras cefalosporinas orales 3ª generación.
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