Enfermedades nefro-urológicas:
¿Podemos mejorar el manejo de la incontinencia urinaria? Pautas de actuación

 

PREVALENCIA
DE LA IU

Entre el 9 y el 72 por ciento de las mujeres son incontinentes. Este amplio rango de valores de prevalencia es debido a las diferentes definiciones de IU utilizadas en los diferentes estudios, donde varían la frecuencia de episodios considerada, severidad, grado de molestia, tipo de IU estudiado, población diana (edad, sexo, institucionalización o vida en comunidad), medio de recogida de datos (cuestionario postal, visita domiciliaria, ayuda clínica), tasa de respuesta, etc. La mayoría de los estudios utilizan cuestionarios autoadministrados y por tanto se basan en informes subjetivos de los síntomas. Además, la diferencia en la eficacia de cuidados de salud en las diferentes poblaciones, puede influir en la prevalencia de IU justificando diferencias regionales y culturales. Por otro lado, la IU es un proceso crónico dinámico. A menudo comienza lentamente y desaparece durante un periodo considerable de tiempo, antes de estar completamente establecido. Ya hemos mencionado el bajo porcentaje de pacientes que consulta por este problema. Incluso entre los que padecen IU severa, sólo consulta el 30-40 por ciento de los afectados.

La prevalencia de IU es dos veces más frecuente en la mujer que en el varón. De hecho, 1 de cada 4 mujeres y 1 de cada 9 hombres tendrán IU a lo largo de su vida. La debilidad del suelo de la pelvis (SP) en la mujer es la responsable de esta diferencia de prevalencia por géneros. Además, por lo general, los varones tienen síntomas menos invalidantes, pérdidas de orina menos severas, consultan menos con el médico y utilizan absorbentes con menos frecuencia que las mujeres.

En el estudio EPINCONT, realizado en 27.936 mujeres europeas, un 25 por ciento de las mujeres no institucionalizadas mayores o iguales a 20 años de edad resultaron incontinentes según la actual definición de la ICS. Aproximadamente el 7 por ciento tenía IU significativa, definida como IU moderada o severa. La revisión de Minassian15 sobre prevalencia en 230.000 mujeres mayores de 5 años incluídas en 35 estudios de todo el mundo, obtiene cifras muy similares en mujeres (27,6 por ciento, con rango 4,8-58,4 por ciento) y un 10,5 por ciento (rango 1-34,1 por ciento) en varones. En ambos estudios la prevalencia de IU aumenta con la edad.

Las mujeres presentan picos de incidencia en las edades medias de la vida (45-54 años) y de los 60 años en adelante (sobre todo 75-84 años). Entre los 42 y los 50 años, un tercio de las mujeres (31 por ciento) y por encima de los 60, dos de cada cinco (38 por ciento), sufren IU. La edad media de comienzo en las mujeres se encuentra en el 60 por ciento de los casos entre los 30 y los 51 años, entre 20-29 en el 22 por ciento de los casos y entre 52-65 en el 19 por ciento. La media de edad de debut para todos los hombres es muy superior, de 63 años.

En España, la prevalencia en mujeres entre 18-65 años oscila entre 20-40 por ciento. Es especialmente elevada en mayores de 80 años. En la población mayor de 65 años de nuestro país, la padecen entre un 30-43 por ciento de las mujeres y entre un 14-29 por ciento de los varones, aunque algún estudio en el medio urbano obtiene cifras del 15 por ciento tanto para varones como para mujeres. En general, la diferencia entre sexos es estadísticamente significativa y es más importante en los grupos de edad más jóvenes. En el grupo de mayores de 80 años esta diferencia desaparece.
En hospitalizados e institucionalizados, el porcentaje de incontinentes es aún mayor: el 30-40 por ciento de los primeros y alrededor del 50 por ciento de los segundos (en España, 60 por ciento), presentan IU.

 

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