Enfermedades nefro-urológicas:
¿Podemos mejorar el manejo de la incontinencia urinaria? Pautas de actuación

 

CRITERIOS
DE DERIVACIóN
AL ESPECIALISTA

Aunque la clínica permite sospechar la naturaleza del desorden funcional, no siempre es suficiente ni concluyente. En el Tabla 7 se resumen una serie de criterios de derivación para evaluación especializada. Los exámenes más comúnmente solicitados son los estudios urodinámicos. Tradicionalmente se han considerado el "estándar oro" para la confirmación diagnóstica de IU y la elección de su tratamiento. En la actualidad este extremo puede ser válido en términos de investigación pero no aplicable clínicamente en todos los casos. Esto tiene especial importancia en el ámbito de Atención Primaria, teniendo en cuenta la elevada prevalencia de IU y las limitaciones de acceso a exploraciones complementarias de sus profesionales.

Metanálisis realizados en pacientes con IUE demuestran que la sensibilidad y especificidad del diagnóstico clínico basado en los síntomas y cuestionarios estandarizados respecto al diagnóstico urodinámico se cifran respectivamente en 0,9 y el 0,51, con valor predictivo positivo (VPP) de 0,75 y valor predictivo negativo (VPN) de 0,77. Otro estudio que incluye el diario miccional en el diagnóstico clínico demuestra que en el 19 por ciento de las pacientes no se halló ninguna anomalía en el estudio urodinámico a pesar de tener diagnóstico clínico compatible, en el 5 por ciento se encontró IUU y en el 11 por ciento IUM. Por otro lado, los resultados de un artículo de revisión realizado con la finalidad de demostrar si la exploración física en mujeres con IUE añade valor al diagnóstico basado en los síntomas, indicaron que la presencia de síntomas tiene un VPP de 0,77, y que la exploración física (test de la tos) tiene un VPP de 0,55 para el diagnóstico urodinámico de IUE. La combinación de los síntomas y la exploración física alcanza una sensibilidad del 0,8 por ciento y un VPP del 97 por ciento.

Podemos concluir que el diagnóstico clínico y la exploración física pueden ser suficientes para realizar un tratamiento conservador en las mujeres diagnosticadas de IUE. Sin embargo, antes de la intervención quirúrgica debe hacerse valoración urodinámica para descartar hiperactividad del detrusor, ya que la presencia de ésta empeora el pronóstico. Las mujeres menores de 50 años sin datos de complicación o mal pronóstico podrían constituir una excepción, ya que los resultados del tratamiento tanto fisioterapéutico como quirúrgico no difieren entre las pacientes sometidas y no sometidas a valoración urodinámica previa, por lo que la práctica de ésta es discutible.

En la IUU, el diagnóstico clínico tiene menor eficacia que en la IUE. La IUU, la urgencia aislada y el resto de los síntomas asociados a VHA, son pobres predictores de la hiperactividad del detrusor, con un VPP de 0,54. Esto es más acusado en población geriátrica (por deterioro cognitivo y en sus habilidades, así como por la coexistencia con otras patologías y/o alteraciones del tracto urinario inferior). Hasta en un 45 por ciento de las mujeres con síntomas de VHA no se evidenció hiperactividad del detrusor como causa fundamental en el estudio urodinámico y sólo un 9-27 por ciento de las mujeres con hiperactividad urodinámica del detrusor presentaban síntomas de VHA.

Sin embargo, el grado de respuesta al tratamiento con agentes antimuscarínicos es el mismo en las pacientes en las que se verificaron urodinámicamente los síntomas de VHA y en las que no por lo que se concluye que también en las mujeres diagnosticadas de IUU, el diagnóstico clínico puede ser suficiente para realizar un tratamiento conservador.


Caso clínico

Nuestra paciente no cumple ningún criterio de derivación al especialista. Carece de sentido someterla de entrada a una exploración invasiva y costosa, por lo que consideramos que debe comenzarse con el tratamiento conservador. No obstante, debemos conocer las pruebas urodinámicas, en qué consisten y qué nos aportan.


 




 

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