Enfermedades nefro-urológicas:
¿Podemos mejorar el manejo de la incontinencia urinaria? Pautas de actuación

 

ESTUDIO URODINÁMICO

El estudio urodinámico consiste en la valoración funcional del tracto urinario inferior, vejiga y uretra, durante las dos fases de la micción: llenado y vaciado. Incluye las mediciones de presión, flujo y volumen.
Las técnicas urodinámicas fundamentales son: la flujometría, la cistomanometría, curva de presión- flujo, perfil uretral y electromiografia perineal.

Algunas exploraciones, como la flujometría, son sencillas, no invasivas y deberían ser asequibles desde Atención Primaria. Otras requieren un equipamiento instrumental específico, en ocasiones novedoso y costoso, consumen mucho tiempo, son molestas para el paciente y exigen preparación y dedicación por parte del personal, por lo que son difícilmente aplicables desde Atención Primaria.

Flujometría

La flujometría es la exploración más sencilla y fácil de realizar y constituye una parte esencial de cualquier evaluación urodinámica. Con ella se estudia la fase de vaciado vesical. Mide el volumen de orina expulsado por unidad de tiempo (flujo), y se mide en ml/s. El paciente orina en un recipiente con forma de embudo acoplado al flujómetro, y éste transforma los resultados en una gráfica.

El flujo depende de 3 variables: la contractibilidad vesical (presión proporcionada a la orina por el músculo detrusor vesical), el volumen miccionado y la resistencia a la salida de la orina que ofrecen la uretra y los esfínteres.

Los parámetros que más información nos ofrecen son el flujo máximo o pico de flujo y la morfología de la curva o trazado flujométrico. La curva normal es acampanada, simétrica y con un flujo máximo de 15ml/s o superior. Una curva aplanada, larga e intermitente, con un pico de flujo inferior a 10 ml/s sugiere la existencia de una obstrucción o de una insuficiencia contráctil del detrusor (vejiga hipo o arrefléxica).

Aproximadamente el 75 por ciento de los flujos inferiores a 15 ml/sg se deben a una obstrucción y sólo el 25 por ciento de los flujos bajos a debilidad del detrusor. En un porcentaje indeterminado participan ambos factores. Para realizar un diagnóstico diferencial entre ambos trastornos, debe realizarse un estudio de presión-flujo.

La flujometría es imprescindible en el estudio de la obstrucción infravesical; de hecho, suele formar parte de la valoración inicial en varones con síntomas sugestivos de HBP, y es muy importante para evaluar eficacia del tratamiento farmacológico y quirúrgico en estos pacientes a lo largo del tiempo.

Medida del residuo postmiccional

Es un complemento fundamental de la flujometría. Su realización es muy necesaria en pacientes de edad avanzada con síntomas de vaciado incompleto o infecciones recurrentes del tracto urinario. Tras una micción espontánea la vejiga normal se vacía casi por completo y deja un residuo de unos 10-20 mls de orina, que puede ponerse de manifiesto tras ecografía o sondaje uretral. En la práctica, el límite de volumen superior aceptado está muy por encima de esta cifra. Un residuo postmiccional mayor a 100 ml se considera anormal y volúmenes persistentemente grandes (>200-250 ml) orientan a problemas de vaciado vesical por una alteración contráctil del detrusor, que puede ser secundaria a una obstrucción mantenida en el tiempo.

Aunque la mayoría de las guías de IU recomiendan la determinación inicial del volumen residual, su valor en la Atención Primaria ha sido evaluado en un estudio reciente, concluyéndose que en este nivel de atención es innecesaria su determinación sistemática. Es obligada su evaluación si la historia clínica o la exploración física revelan signos de vaciamiento incompleto o micción por rebosamiento secundaria a obstrucción o enfermedad neurológica.

La cistomanometría de llenado

Consiste en la determinación de los cambios de presión que experimenta la vejiga urinaria con el incremento progresivo de volumen intravesical resultante de la introducción de líquido en ella mediante una bomba de llenado, siendo representado todo ello en un registro gráfico. Permite el registro paralelo de la presión abdominal (mediante una sonda rectal), intravesical (con una sonda vesical) y del detrusor (resultante de restar la presión vesical de la presión abdominal), a la vez que se llena la vejiga. Constituye, por tanto, una técnica invasiva.

Durante la fase de llenado se valoran la actividad del detrusor, la sensibilidad o deseo miccional, la capacidad y la acomodación de la vejiga. Es la prueba fundamental para establecer el diagnóstico diferencial entre la IUE y la IUU. En la IUE se evidencia pérdida de orina coincidiendo con un aumento de presión abdominal durante la exploración, en ausencia de contracciones del detrusor vesical. En la VHA la capacidad vesical normalmente está reducida y, durante la fase de llenado, aparece incontinencia si la contracción vesical supera a la presión uretral. Toda contracción vesical mientras se realiza el llenado en una cistomanometría es anormal. La ICS establece en 15 cm de agua la presión mínima para realizar el diagnóstico de una contracción inestable o hiperrefléxica del detrusor. Las elevaciones de la presión del detrusor asociadas a tenesmo se consideran indicativas de vejiga inestable.

El estudio urodinámico convencional posee ciertas limitaciones derivadas de su realización en condiciones de laboratorio, durante un breve espacio de tiempo, con el paciente inmóvil y a una velocidad de llenado no fisiológica. Además, como hemos dicho, la concordancia con los hallazgos clínicos es pobre o moderada. En los casos dudosos, se debe realizar una cistometría de provocación que incluye llenado rápido, tos, movimientos, maniobras de Valsalva, mojar las manos o incluso utilizar colinérgico, objetivándose contracciones en el 78 por ciento de pacientes con sintomatología sugestiva. Si aún así la cistometría convencional es normal pero la paciente presenta síntomas claros de IUU o IUE, está indicada la realización de estudio ambulatorio.

Urodinámica ambulatoria (UA): frente a los estudios convencionales en los que el llenado vesical es artificial, la UA se vale del llenado natural vesical, para lo que el paciente reproduce sus actividades diarias durante un período variable entre 45 minutos y varias horas. Representa una prueba más fisiológica en el estudio de los síntomas del tracto urinario inferior y un método diagnóstico más sensible que la cistomanometría convencional para detectar la vejiga inestable, pero aún no forma parte de la evaluación rutinaria del tracto urinario bajo.

Curva de presión/ flujo (test de presión del detrusor/flujo miccional)

Representa la fase final y el complemento de la cistomanometría y, por valorar la fase de vaciado de la micción se llama también cistomanometría de vaciado o miccional. La disposición de catéteres es la misma (vesical y rectal). En conjunto, con ambas cistomanometrías podemos determinar las presiones vesicales durante el llenado y el vaciado, el índice de flujo urinario y la presencia o no de orina residual.

Sirve para establecer el diagnóstico diferencial entre obstrucción, insuficiencia contráctil del detrusor o ambas, por lo que puede ser útil para el estudio de la vejiga neurógena, de los síntomas obstructivos en pacientes jóvenes y, en la mujer, para el estudio del residuo postmiccional tras cirugía pélvica o de IU. Junto a la electromiografía del esfínter uretral externo, permite identificar la disinergia vesicoesfinteriana (falta de relajación de los músculos estriados del suelo de la pelvis y del esfínter uretral externo durante la contracción voluntaria del detrusor). Este trastorno se presenta en las lesiones medulares suprasacras y, como supone un obstáculo al flujo de la orina, clínicamente se manifiesta como una obstrucción vesical.

Medidas de la función uretral

Su utilidad más destacada radica en la diferenciación entre IUE por disfunción intrínseca del esfínter o por hipermovilidad uretral. Por este motivo está recomendada antes de indicar el tipo de cirugía correctora de IU, especialmente en mujeres mayores de 50 años con IUE (debido a la mayor probabilidad de que la causa de ésta sea una disfunción esfinteriana intrínseca) con IUE muy grave y en las que tengan antecedentes de cirugía de IU. En los últimos años, debido a la difusión de técnicas quirúrgicas efectivas en ambos tipos de IUE, han perdido parte de su utilidad.

Uretromanometria o perfiles de presión uretral: medidas de la presión uretral a lo largo de su trayecto y de la presión uretral de cierre máxima. Se utiliza un catéter de presión con dos vías, una más larga que la otra, que se introduce hasta la vejiga. Se inicia una infusión a través de la sonda corta y se va retirando el catéter registrando las presiones a su paso. No existen datos sobre el valor real de esta prueba porque no hay una correlación directa entre los perfiles de presión uretral, la continencia y la incontinencia, salvo en muy raras circunstancias. El registro a ciegas de las presiones uretrales sin la localización fluoroscópica del sensor de registro dificulta aun más la interpretación del estudio.

Las pacientes con una disfunción intrínseca del esfínter presentan presiones uretrales muy bajas aunque este hallazgo no indica necesariamente el padecimiento este trastorno.

Presión abdominal de fuga representa la mínima elevación de la presión abdominal necesaria para obtener un escape de orina (se explora, por ejemplo, con la tos). Presiones de fuga inferiores a los 60 cm de agua son indicadores de disfunción uretral intrínseca y superiores a 90 cm de agua de IUE por hipermovilidad, existiendo una zona intermedia mal delimitada.

Video-urodinamia

Combina un estudio de imagen videocistográfico con un estudio de presión/flujo. Se trata de un estudio altamente especializado que permite visualizar la morfología del tracto urinario inferior durante las fases de llenado y vaciado. Sus indicaciones son las siguientes: obstrucción compleja de la salida vesical como la que aparece en varones jóvenes y en la disinergia vesicoesfinteriana; estudio de la vejiga neurógena (disinergia vesicoesfinteriana, divertículos vesicales, reflujo vesicoureteral, etc.), incontinencia urinaria, para determinar el punto de pérdida en Valsalva y pacientes pediátricos complejos (mielomeningocele, incontinencias complejas, etc.).

Estudios electrofisiológicos

Son un conjunto de técnicas que estudian los potenciales eléctricos generados por la despolarización de las fibras musculares del esfínter externo uretral o de la musculatura del suelo pélvico. Se pueden realizar asociados a otros estudios urodinámicos. Permiten diagnosticar la lesión neurológica del nervio pudendo. Se diferencian los estudios cinesiológicos, que estudian la actividad perineal y periuretral durante el llenado y el vaciado vesical mediante electromiografía, y los estudios neurofisiológicos, que estudian la inervación muscular mediante potenciales de acción de la unidad motora o de potenciales evocados en el reflejo bulbocavernoso.

 



 

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