Actualización en prevención y promoción de la salud
Evidencias de las intervenciones sobre los estilos de vida

 

UN NUEVO ENFOQUE PARA GRADUAR
LOS NIVELES DE EVIDENCIA Y GRADO DE RECOMENDACIÓN

La estrategia de separar los niveles de evidencia y los grados de recomendación tuvo como hemos ya comentado su origen en CTFPHC. En esta metodología se introduce la noción de que la evidencia científica se presenta de manera jerárquica, y que algunos diseños de estudio están más sujetos a sesgos que otros y, por lo tanto, justifican en menor medida las decisiones clínicas.

Posteriormente diferentes instituciones y sociedades científicas también han contemplado estas diferencias en la apreciación de la calidad de las evidencias y han ido desarrollando diversos sistemas de clasificación para evaluar y estructurar la evidencia y establecer los grados de recomendación. Actualmente existen más de 100 sistemas de clasificación para valorar la calidad de la evidencia. Entre la clasificaciones más conocidas y utilizadas en nuestro medio tenemos:

o Canadian Task Force on Preventive Health Care (CTFPHC).
o US Preventive Services Task Force (USPSTF). (actualmente integrada en la Agency for Healthcare Research and Quality-AHRQ).
o US Agency for Health Care Policy and Research (actualmente denominada AHRQ).
o Centro de Medicina Basado en la Evidencia de Oxford (OCEBM).
o Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN).
o National Institute for Clinical Excellence (NICE).

En la mayoría de las clasificaciones se opta por señalar unos niveles de evidencia y grado de recomendaciones que sólo tienen en cuenta los estudios sobre intervenciones terapéuticas. La clasificación del Centro de Medicina Basada en la Evidencia de Oxford, se justifica por la necesidad de evaluar no sólo las intervenciones terapéuticas y preventivas, sino también aquellas ligadas al diagnóstico, pronóstico, factores de riesgo y evaluación económica. La clasificación de NICE opta por adaptar la clasificación de SIGN para estudios de intervención y la clasificación de Oxford para estudios de pruebas diagnósticas (Tabla 7).

La proliferación de diferentes y múltiples clasificaciones para evaluar y clasificar la evidencia y las diferentes interpretaciones de los grados de evidencia plantea potenciales problemas para los usuarios. Por un lado, esta situación entra en contradicción con el propio concepto de Medicina Basada en la Evidencia (MBE), ya que la MBE es un instrumento que en parte ha sido creado para reducir las inconsistencias innecesarias y ayudar a estandarizar la práctica clínica. Y en consecuencia, estas diferentes permisiones y restricciones de las clasificaciones disponibles y las inconsistencias en la nomenclatura, introducen una amplia gama de diferentes prácticas basadas en la evidencia científica.

En el año 2000 y con el objetivo de abordar las deficiencias de los actuales sistemas de clasificación, personas de las diferentes instituciones que han desarrollado estas clasificaciones y/o elaboran guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones han creado el grupo de trabajo ''Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation (short GRADE) Working Group''. Este grupo de trabajo ha desarrollado el sistema GRADE, el cual persigue hacer juicios más coherentes y que la comunicación de dichos juicios pueda respaldar opciones mejor fundamentadas en la atención sanitaria. Este sistema para guiar los juicios complejos equilibra la necesidad de sencillez con la necesidad de considerar de forma global y transparente todos los aspectos importantes. A pesar de que actualmente todavía se está trabajando en la construcción de esta clasificación y en su validación, pensamos que GRADE puede ser un buen instrumento en el futuro. Este artículo de GRADE publicado en el BMJ, se ha traducido al castellano y actualmente está pendiente de pasar el proceso de aceptación por parte de los editores del BMJ y se publicará en la revista de Atención Primaria.

En este punto y teniendo en cuenta la necesidad de escoger una clasificación, nos parece que hasta que a nivel internacional no se llegue a un acuerdo, la opción de NICE es muy acertada. Como hemos comentado en los apartados previos NICE ha optado por utilizar la clasificación de SIGN para los estudios de intervención y la clasificación de Oxford para los estudios de diagnósticos (ver Tabla 7).

Síntesis de evidencias
y grado de recomendaciones en nuestro medio

En nuestro entorno, los diferentes grupos que elaboran recomendaciones y GPC parten de las mismas fuentes de información y han revisado los documentos y materiales de otros grupos internacionales como los de CTFPHC, USPSTF y AHRQ, SIGN, New Zealand, y más recientemente los materiales de NICE. No obstante, cada institución elaboradora de recomendaciones y GPC en nuestro medio, ha optado por una clasificación diferente. A modo de ejemplos, el PAPPS, aunque no utiliza de forma clara ninguna clasificación de evidencias y grado de recomendaciones, en su metodología aboga por CTFPHC. Las GPC de Osakidetza han utilizado la clasificación de SIGN. Las GPC del Institut Català de la Salut utilizan la clasificación de la AHQR. Las GPC realizadas por semFYC junto a las diversas sociedades científicas y el Centro Cochrane Iberoamericano, han utilizado la clasificación de Oxford. En consecuencia, posiblemente ello ha generado un poco más de inconsistencia y confusión a los usuarios de recomendaciones y GPC en nuestro entorno.







 

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