Actualización
en prevención y promoción de la salud
Evidencias de las intervenciones
sobre los estilos de vida
INTERPRETANDO
E
INTEGRANDO RECOMENDACIONES EN LA PRÁCTICA CLÍNICA
La
prevención primaria es más coste-efectiva que la prevención
secundaria y la terciaria. Algunos estudios hablan de cuatro veces más
coste-efectiva. Los dos temas más importantes en prevención primaria
son el consejo y las vacunaciones, aspectos que se tratan ampliamente en el primer
capítulo de este módulo. En este apartado, el énfasis lo
hacemos en la prevención secundaria.
El objetivo de las pruebas
de cribado es determinar la probabilidad de que una persona, aparentemente sana,
presente una enfermedad, con la intención, además, de detectar aquellas
que progresan a estadios avanzados. Sin embargo, a pesar de que la historia natural
de la enfermedad es en general progresiva, en el caso de las enfermedades diagnosticadas
a través del cribado es posible detectar casos que nunca hubiesen progresado
o perder aquellos casos más graves en los que la fase preclínica
sea tan corta que no da tiempo a ser detectada.
Algunos cribados han demostrado
ser claramente efectivos, y sus beneficios están por encima de sus riesgos
(daños) (por ejemplo el cribado de la hipertensión entre las personas
mayores). Sin embargo, para muchas intervenciones el beneficio es menos claro
o incluso la intervención se puede considerar que presenta potenciales
daños. En estas situaciones los profesionales de la salud han de identificar
los verdaderos beneficios para una persona en concreto frente a los potenciales
riesgos. Asimismo, a la hora de tomar una decisión sobre una intervención
de cribado se tendrán que tener en cuenta los valores individuales de las
personas. Una pauta a seguir para evaluar estos aspectos es la siguiente:
¿Existe
evidencia de calidad de que un determinado cribado y/o detección precoz
vale la pena?
Las recomendaciones acerca de un cribado se basan en los
resultados de los ECA, en los cuales se ha comparado la intervención con
los cuidados habituales (por ejemplo cribado del cáncer de mama). Cuando
se dispone de varios ECA, las revisiones sistemáticas y los meta-análisis
son de ayuda y nos ayudan a valorar posibles resultados conflictivos. En ocasiones,
puede ser suficiente hacer una recomendación en base a los estudios observacionales,
siempre que se hayan mostrado beneficios claros y los riesgos potenciales sean
mínimos (por ejemplo cribado del cáncer cérvix). No obstante,
si el balance entre los beneficios y riesgos no está claro, es necesario
disponer de ECA que permitan analizar el impacto sobre la morbilidad y/o mortalidad
de la enfermedad cribada, ya que los ECA de calidad tienen en cuenta los sesgos
de adelanto del tiempo de diagnóstico (lead time bias) y sesgo de duración
(lenght bias) de la enfermedad.
El sesgo de adelanto del diagnóstico,
consiste en que nosotros al adelantar el diagnóstico, aún en el
caso de que el tratamiento sea absolutamente inefectivo, "alargamos"
la etapa clínica de la enfermedad a expensas de la etapa preclínica,
pero sin mejorar el pronóstico. Si no existe un tratamiento eficaz, el
diagnóstico precoz hace que el individuo viva el mismo tiempo pero que
pase más de ese tiempo sabiendo que tiene una enfermedad grave. El sesgo
de duración de la enfermedad ocurre por el hecho de que hay tumores que
tienen un crecimiento lento y que otros son de crecimiento muy rápido.
Habitualmente aquellos de crecimiento lento tienen fases preclínicas y
clínicas largas y ocurre lo contrario con los de crecimiento rápido.
Esta particularidad hace que sea más fácil diagnosticar precozmente
un tumor de crecimiento lento, y por lo tanto de mejor pronóstico, desde
el inicio e independiente del momento del diagnóstico.
¿La
información se ha identificado, seleccionado y combinado de manera imparcial?
Las
recomendaciones han de estar basadas en una búsqueda exhaustiva de la literatura,
señalando los criterios de inclusión y exclusión. Se debe
valorar la calidad metodológica de los estudios evaluados
¿Cuáles
son los beneficios esperados?
Los beneficios de las intervenciones preventivas
se miden en general en términos de reducción de la mortalidad y
aumento de la calidad de vida. Esto se puede expresar como reducción absoluta
o reducción relativa del riesgo. La reducción absoluta de riesgo
depende del riesgo basal y por lo tanto, representa de forma más realista
el tamaño del efecto. El número de personas a cribar (NPC) para
prevenir un efecto adverso es una manera alternativa de medir el beneficio.
Por
ejemplo, si el riesgo en el grupo no cribado (riesgo basal) es de 4 y el riesgo
en el grupo cribado de 3, la reducción relativa del riesgo será
de 50, la reducción absoluta de 2 y el NPC de 50. Si por el contrario,
el riesgo en el grupo no cribado (riesgo basal) es de 1 y el riesgo en el grupo
cribado de 0,5, tendremos la misma reducción relativa del riesgo (50),
pero una reducción absoluta de 0,5 y el NPC de 200.
¿Cuáles
son los riesgos (daños) esperados?
El riesgo proviene de las complicaciones
derivadas de un test positivo y de los efectos adverso del tratamiento. Otros
aspectos a considerar son la ansiedad generada mientras se espera los resultados
del test y posiblemente durante el tratamiento, los efectos adversos de etiquetar
o identificar por ejemplo un cáncer en una persona que nunca lo hubiera
presentado y la falsa seguridad que da un resultado falso negativo.
¿Cuál
es la distribución de los beneficios y los riesgos entre las diferentes
poblaciones y las diferentes estrategias de cribado?
Los beneficios y
riesgos no se distribuyen de forma uniforme en la población susceptible
de cribado. Las personas que presentan un mayor riesgo para una determinada enfermedad
se podrán beneficiar más de una intervención de prevención
o cribado (por ejemplo población sexualmente activa y cáncer de
cérvix). A menudo la mortalidad de las enfermedades aumenta con la edad,
por lo que las personas jóvenes se benefician menos de las intervenciones
de cribado que las mayores (por ejemplo cribado de cáncer de colon en población
de riesgo medio a partir de 50 años). No obstante, los beneficios de una
intervención también dependen de la esperanza de vida. En las personas
muy mayores, el número de años ganado a partir de una intervención
preventiva es más reducido que en las personas jóvenes (por ejemplo
dejar de ofrecer cribado de cáncer cérvix a partir de los 64 años).
La susceptibilidad genética para una determinada condición puede
beneficiarse más del cribado (p.e cribado de cáncer de colon en
personas con polipossis adenomatosafamiliar). El beneficio también puede
ser mayor si el intervalo de la prueba de cribado es menor (por ejemplo Sangre
oculta en heces (SOH) anual es más eficaz que la SOH cada dos años).
Pero el intervalo propuesto también se ha de sopesar con los riesgos (daños)
y costes de las intervenciones. Cualquier balance entre los beneficios y los riesgos
depende de cada intervención de cribado.
¿Cuál
es el impacto de los valores y preferencias de las personas?
La decisión
de participar en un cribado depende en gran parte de la opinión individual
acerca de los beneficios de la intervención. Esta opinión parte
de la calidad de información que la persona dispone sobre estos beneficios
y riesgos y de las creencias personales de cada uno. Por ejemplo, la decisión
de solicitud de un APE (antígeno prostático específico),
por parte del médico o del propio paciente, ha de ir precedida de una rigurosa
información acerca de los beneficios y riesgos del cribado y del tratamiento,
para que los pacientes puedan tomar decisiones informados.
¿Cuál
es el impacto de la incertidumbre asociado a la evidencia disponible?
La
incertidumbre tanto para los beneficios como para los riesgos se expresa con el
intervalo de confianza (95 por ciento) alrededor del valor estimado. Cuanto más
amplios son los intervalos de confianza mayor es la incertidumbre, y dependiendo
del entorno donde se va aplicar esta incertidumbre puede crecer o decrecer.
¿Cuál
es el coste-efectividad de la intervención?
El análisis coste
efectividad relaciona el balance beneficio-riesgo de un intervención preventiva
con su valor en términos monetarios. El resultado de tal análisis
puede ayudar en la decisión de si hay que poner en práctica una
determinada intervención preventiva. Sin embargo, se habría de tener
presente que las suposiciones pueden cambiar con el tiempo y también según
el ámbito dónde se vayan a aplicar. Por tanto, todos estos aspectos
se tendrían que tener en cuenta con un análisis de sensibilidad.
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