Actualización en prevención y promoción de la salud
Evidencias de las intervenciones sobre los estilos de vida

 

EJEMPLOS
DE INTERVENCIONES DE CRIBADO

Para muchas intervenciones no existe todavía suficiente evidencia para conocer si la intervención mejora los resultados. El profesional sanitario además de la evidencia disponible, necesita valorar otros factores (recursos, tiempo, aceptación, creencias, valores, educación, experiencias previas), para determinar si debe o no ofrecer una intervención de cribado, sobretodo si esta intervención se va a aplicar a población sana. En la Tabla 8 y a modo de ejemplo se describen una serie de intervenciones recomendadas, otras no recomendadas y otra que todavía están en controversia.
A continuación se presenta a modo de ejemplo el cribado del cáncer colorrectal (CCR), que se basa en la GPC recientemente elaborada de prevención del cáncer Colorrectal, dentro del Programa de GPC de digestivo, en el que han participado la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), la semFYC y el Centro Cochrane Iberoamericano (CCIb).

Estrategias de cribado del cáncer colorrectal

El CCR es una entidad susceptible de cribado dado que constituye un problema de salud importante por su elevada incidencia y morbimortalidad asociada, se conoce su historia natural, se dispone de métodos diagnósticos que permiten detectar la enfermedad en fases iniciales y su tratamiento es más efectivo cuando se diagnostica en un estadio precoz. El objetivo de este cribado es reducir tanto la incidencia (mediante la detección y resección de los adenomas) como la mortalidad por CCR.

En las Tablas 9 y 10 se presentan un resumen de las recomendaciones de los métodos y estrategias de cribado del CCR disponibles en la actualidad, la aceptabilidad y los efectos adversos para la población de riesgo medio (individuos de edad = 50 años sin otros factores de riesgo para el desarrollo de CCR) y las estrategias de implementación del CCR en nuestro medio.

A pesar de la evidencia de que el cribado de CCR disminuye la incidencia y mortalidad por esta neoplasia, estas medidas están poco introducidas en la práctica clínica habitual. Los médicos deberían estar familiarizados con las diversas opciones de cribado disponibles y conocer sus riesgos potenciales, ofreciéndolas a los individuos tributarios de éstas.

Igualmente, los médicos también deberían cerciorarse de identificar a los individuos que pertenecen a grupos de alto riesgo de CCR, los cuales pueden beneficiarse de medidas de cribado o vigilancia específicas.

Aunque no existe una estrategia de cribado de elección, cualquiera de ellas es mejor que la ausencia de cribado. La prueba de detección de SOH, aunque no es la ideal, se justifica por la evidencia disponible derivada de ECA, su relación coste-efectividad y su mayor factibilidad en cuanto a recursos. La colonoscopia es la prueba más sensible y especifica, pero se asocia a un mayor índice de complicaciones y requiere mayores recursos (personal entrenado e instalaciones adecuadas). La sigmoidoscopia flexible parece ser más efectiva que la SOH y debe considerarse como una alternativa. Es más segura que la colonoscopia, la preparación del paciente es más fácil y no requiere sedación ni monitorización. Su aplicación como método de cribado también conlleva una importante inversión en instalaciones y formación de profesionales.

Las alternativas de cribado pueden variar en un futuro si los ECA en curso que evalúan la eficacia de una única exploración endoscópica (colonoscopia o sigmoidoscopia) a lo largo de la vida confirmasen una reducción de la incidencia y/o mortalidad por CCR. Si ello fuera así, esta aproximación, en combinación o no con la detección de SOH, podría ser la estrategia idónea.

En la actualidad, las directrices del Consejo de la Unión Europea y la propuesta incluida en el Plan Integral del Cáncer recomiendan la aplicación de un cribado poblacional de CCR con SOH en varones y mujeres de 50 a 74 años. En nuestro medio, antes de tomar decisiones con respecto a la aplicación de ésta u otras estrategias de cribado del CCR deberían considerarse los diversos aspectos éticos, legales, sociales, médicos, organizativos y económicos que permitan garantizar la calidad de todo el programa de cribado. Dado que en el momento actual la información disponible en nuestro medio es muy limitada, es imprescindible realizar estudios pilotos previos que evalúen cada uno de estos aspectos, en especial la aceptación de las diferentes estrategias por parte de la población, su efectividad, los recursos humanos y materiales disponibles, y la relación coste-efectividad en nuestro medio.






 

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