Actualización en prevención y promoción de la salud
Evidencias de las intervenciones sobre los estilos de vida

 

Consumo
de tabaco

El consumo de tabaco está relacionado con más de 25 enfermedades, muchas de ellas de larga evolución y que condicionan una importante pérdida de calidad de vida. Fumar acorta la vida y es responsable de la muerte de uno de cada dos fumadores regulares. Esto se tradujo en 54.233 personas en España en 2001 según los últimos datos publicados. A pesar de todo esto, un 28,1 por ciento de la población española de 16 o más años era fumador regular en 2003 y un 2,9 por ciento adicional fumaba ocasionalmente.

Tanto el consejo (intervención mínima o "advice") del médico como el del profesional de enfermería han demostrado su efectividad para ayudar a dejar de fumar. El análisis conjunto de 17 ensayos con asesoramiento breve versus ningún asesoramiento (o atención habitual) mostraron un aumento pequeño pero significativo en los odds de abandono (odds-ratio 1,74; intervalo de confianza del 95 por ciento: 1,48 a 2,05). Esto equivale a una diferencia absoluta en la tasa de abandono de aproximadamente el 2,5 por ciento. Para los autores de esta revisión, los ensayos en los cuales se proporcionó asesoramiento (con o sin folletos) durante una única consulta de 20 minutos o menos, más una sola visita de seguimiento se definieron como intervención mínima o asesoramiento breve . Se definió una intervención como intensiva cuando la consulta inicial duraba más de 20 minutos, cuando se utilizaron materiales adicionales con excepción de un folleto, o cuando se realizaba más de una visita de seguimiento. La comparación directa del asesoramiento mínimo versus el intensivo mostró mejores resultados para el asesoramiento intensivo (odds-ratio 1,44; intervalo de confianza del 95 por ciento: 1,24 a 1,67). La comparación directa también sugirió un beneficio pequeño de las visitas de seguimiento. Sólo el estudio de Rose determinó el efecto del asesoramiento del hábito de fumar sobre la mortalidad. A los 20 años de seguimiento, se produjo una disminución relativa de la mortalidad del grupo de intervención comparado con el de control de un 7 por ciento para la mortalidad total, un 13 por ciento para la enfermedad coronaria y un 11 por ciento para el cáncer de pulmón. Estas diferencias no eran estadísticamente significativas, en parte por un bajo poder estadístico y efectos de dilución del cumplimiento en el grupo de intervención, y una reducción progresiva del consumo de tabaco en los hombres del grupo control.

La evidencia de la efectividad de los consejos de enfermería dentro de los exámenes periódicos de salud es más controvertida.

Según la revisión Cochrane correspondiente, el asesoramiento ("counselling") individual por un terapeuta especializado se muestra superior a la intervención mínima. Estos datos son consistentes con la revisión que se realizó para las guías de práctica del US Public Health Service. En ella se realiza un análisis de 58 ensayos con diversos formatos de tratamiento (autoayuda, asesoramiento individual con contacto personal, asesoramiento telefónico proactivo o asesoramiento en grupos) y estimaron un odds-ratio (OR) con asesoramiento individual en comparación con ninguna intervención de 1,7 (Intervalo de confianza (IC) del 95 por ciento: 1,4 a 2,0). No parece haber diferencias según el tipo de profesional sanitario que realiza la intervención. Por otro lado según la revisión Cochrane antes citada, los tres ensayos que compararon directamente diferentes intensidades del apoyo individual no mostraron pruebas sólidas acerca de un efecto de dosis-respuesta, y así la odds-ratio fue de 0,98; (intervalo de confianza del 95 por ciento: 0,61 a 1,56). Este dato hay que tomarlo con cautela ya que se trata de muy pocos estudios y se consideraron sólo las intervenciones con terapeuta especializado, en que posiblemente, aunque se comparan intensidades de intervención, todas eran intensivas.

Las intervenciones grupales han demostrado ser mejores que no intervenir o que los materiales de autoayuda, pero no mejores que una terapia individual de igual intensidad. Hay evidencia limitada de que añadir terapia grupal al consejo de un profesional sanitario o a la terapia sustitutiva de la nicotina aumente sus efectos. El grado de aceptación de la terapia grupal es variable en los diversos estudios. La evidencia también es limitada sobre el hecho de que incluir componentes para aumentar las habilidades cognitivas y conductuales y evitar recaídas mejoren los resultados obtenidas mediante terapias más cortas o sin estos componentes. No hay evidencia de que manipular las interacciones sociales tenga un efecto en el resultado.

En la revisión Cochrane sobre intervenciones para prevenir recaídas, no se pudo detectar ningún efecto con significación clínica de los métodos existentes en la actualidad. En parte esta situación puede explicarse ya que los estudios existentes tienen limitaciones metodológicas y de contenido. Sólo una pequeña cantidad de los estudios incluidos tuvo el tamaño de muestra necesario para detectar los efectos esperados. La mayoría de los estudios aleatorizados emplearon intervenciones breves o escritas en lugar de tratamientos más intensivos, y en casi todos los casos se valoró sólo un enfoque terapéutico particular.

Sólo uno de los once estudios incluidos en la revisión Cochrane sobre los efectos del ejercicio a la hora de dejar de fumar muestra efectos positivos, pero únicamente uno de los restantes tiene un tamaño de muestra suficiente para excluir este efecto con suficientes garantías. Se necesitan investigaciones de mayor tamaño y mejor calidad antes de poder llegar a conclusiones sólidas sobre el efecto del ejercicio para ayudar a dejar de fumar.

La revisión Cochrane sobre las intervenciones para dejar de fumar durante el embarazo incluyó 51 ensayos controlados aleatorios individuales (20 931 mujeres) y seis ensayos aleatorios grupales (más de 7500 mujeres). Hubo una reducción significativa del porcentaje de mujeres que fumaban en los grupos de intervención: (riesgo relativo [RR] 0,94; intervalo de confianza [IC] del 95 por ciento: 0,93 a 0,95), una diferencia absoluta de seis de cada 100 mujeres. Los 36 ensayos con abandono del hábito de fumar validado tuvieron una reducción similar (RR 0,94; IC del 95 por ciento: 0,92 a 0,95).

Las intervenciones para dejar de fumar redujeron el bajo peso al nacer (RR 0,81; IC del 95 por ciento: 0,70 a 0,94) y el nacimiento de prematuros (RR 0,84; IC del 95 por ciento: 0,72 a 0,98); y hubo un aumento de 33 g (IC del 95 por ciento: 11 g a 55 g) en la media del peso al nacer. No hubo diferencias estadísticamente significativas en los recién nacidos de muy bajo peso al nacer, mortalidad perinatal o neonatal, pero estos análisis tuvieron un poder estadístico muy limitado. Una estrategia de intervención, recompensas más apoyo social (dos ensayos), produjo una reducción del consumo de tabaco significativamente mayor que otras estrategias (RR 0,77; IC del 95 por ciento: 0,72 a 0,82). Cinco ensayos sobre la prevención de recaídas del hábito de fumar (más de 800 mujeres) no mostraron una reducción estadísticamente significativa de las recaídas.

Una revisión sistemática previa sobre el mismo tema mostró que una intervención breve de entre 5 y 15 minutos llevada a cabo por un profesional entrenado utilizando materiales de autoayuda específicos para el embarazo incrementa de forma significativa la proporción de embarazadas que consiguen dejar de fumar. El efecto es modesto, pero clínicamente significativo.

Un ensayo clínico aleatorio en que adolescentes de entre 10 y 15 años no fumadores recibieron por correo información sobre fumar firmada por su médico de cabecera mostró que esta intervención reducía de forma significativa el porcentaje de personas que comenzaban a fumar un año después, particularmente entre los varones, y sobre todo en los que al comienzo estaban convencidos de que no iban a fumar.

Un tema controvertido en los últimos tiempos son las estrategias de reducción de riesgo en personas que no pueden dejar de fumar. Artículos del 2001-2002 basados en cohortes danesas han mostrado que conseguir reducciones de al menos un 50 por ciento en el número de cigarrillos fumados no se acompañan de mejoras en la mortalidad ni en la morbilidad cardiovascular ni respiratoria.

El consejo para ayudar a dejar de fumar es la intervención con mayor y mejor evidencia entre todas las actividades de consejo en Atención Primaria. Es una recomendación A para el USPSTF. Forma parte del paquete mínimo del PAPPS. La mayor parte de las guías internacionales recomiendan seguir la estrategia de las 5 Aes.






 

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