Actualización en prevención y promoción de la salud
Evidencias de las intervenciones sobre los estilos de vida

 

Alimentación/ Nutrición

El sobrepeso y la obesidad se relacionan con una incidencia aumentada de problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, dislipemia, artrosis y cáncer. También se asocian con una mayor mortalidad; pero esta relación es más débil en mujeres, personas ancianas, y en gente con buena forma física.
El estudio de seguimiento de las enfermeras americanas (Nurses' Health Study) ha mostrado que el sobrepeso y la obesidad son los factores de riesgo más importantes para la aparición de la diabetes. La falta de ejercicio, una alimentación inadecuada, el consumo de tabaco o del alcohol estaban también asociados a la aparición de diabetes, incluso después de haber ajustado por el índice de masa corporal. Un 91 por ciento de los casos que aparecieron en esta cohorte pueden ser atribuidos a los estilos de vida.

Según los datos de la última Encuesta Nacional de Salud (2003) un 13,6 por ciento de las personas de 18 o más años padece obesidad y el sobrepeso llega hasta un 36,8 por ciento adicional. Sólo un 69 por ciento toma fruta fresca a diario y parecen irse perdiendo algunos de los consumos característicos de la dieta mediterránea.

El informe del USPSTF sobre la evidencia y las recomendaciones basadas en él sobre las intervenciones de asesoramiento para promover una alimentación saludable concluyen que:

o Hay evidencia insuficiente para hacer una recomendación a favor o en contra del asesoramiento sistemático para promover una alimentación saludable en pacientes no seleccionados atendidos en Atención Primaria. Hay evidencia moderada de que una intervención breve, de intensidad desde baja a media, puede producir cambios desde pequeños a moderados en la ingesta promedio de componentes centrales de una alimentación saludable (especialmente grasa saturada y frutas y verduras). Sin embargo los estudios tienen defectos metodológicos que hacen que la USPSTF piense que los resultados no son concluyentes.

o La USPSTF recomienda el asesoramiento dietético intensivo en personas adultas con dislipemia u otros factores de riesgo cardiovascular o para enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación. Este asesoramiento puede ser desarrollado por profesionales sanitarios de Atención Primaria especialmente entrenados, o por derivación a otros especialistas como nutricionistas o dietistas. Es una recomendación B, basada en evidencia buena de que un asesoramiento de media hasta alta intensidad puede producir cambios de medios a importantes en la ingesta diaria de componentes centrales de una alimentación saludable.
o En general, las intervenciones dietéticas efectivas se estructuran en los 5 pasos de las 5 Aes antes citados:

- Averiguar (Assess) las prácticas dietéticas y los factores de riesgo relacionados.
- Aconsejar (Advise) el cambio de las prácticas dietéticas no saludables.
- Acordar (Agree) los objetivos individuales del cambio dietético.
- Ayudar (Assist) a cambiar las prácticas dietéticas o a afrontar las barreras motivacionales.
- Asegurar (Arrange) un seguimiento y apoyo regular o derivar a un recurso más intensivo.

Estudios recogidos en las revisiones Cochrane muestran como las dietistas obtienen mejores resultados que los médicos al conseguir cambios en la alimentación relacionados con la disminución de la colesterolemia a corto y medio plazo. Los estudios sin embargo son escasos y su calidad no es buena. Se necesita investigación que profundice en los componentes cuali y cuantitativos que diferencian las intervenciones efectivas y que valore los resultados a largo plazo. Aunque hay un único estudio, no hay evidencia de que las dietistas obtengan mejores resultados que las enfermeras.

Una revisión Cochrane de febrero de 2005 sobre los efectos de las estrategias conductuales y cognitivo conductuales y algunas otras estrategias psicológicas para la reducción del peso incluyó un total de 36 estudios con 3.495 participantes. La terapia conductual aislada produjo reducciones de peso significativamente mayores a las del placebo (Diferencia de medias ponderadas (DMP) de peso -2,5 kg; IC del 95 por ciento: -1,7 a -3,3). Cuando la terapia conductual se combinó con un tratamiento dietético/ejercicio y se comparó comparación con régimen dietético/ejercicio solamente, la intervención combinada resultó en una mayor reducción de peso (DMP -4,9 kg; IC del 95 por ciento: -7,3 a -2,4). Los estudios fueron heterogéneos, sin embargo en la mayoría de ellos los resultados fueron mejores para las intervenciones combinadas. La frecuencia de sesiones variaba de diarias a mensuales. La duración de las intervenciones varió entre cuatro semanas y 12 meses. La mediana de duración de las intervenciones fue de 12 semanas. El período de seguimiento post intervención varió desde tres meses a 36 meses. La duración promedio ponderada del ensayo fue de 18,6 meses (rango de 3 a 36 meses). De todos modos hubo muy pocos estudios con un período de seguimiento superior a 12 meses, por lo que el efecto real sobre la salud no se pudo valorar. El aumento de la intensidad de la intervención conductual aumentó significativamente la reducción de peso (DMP -2,3 kg; IC del 95 por ciento: -1,4 a - 3,3). No encontraron datos sobre mortalidad, morbilidad o calidad de vida.

Otra revisión Cochrane muestra como no hay diferencias en la pérdida de peso a largo plazo conseguida mediante intervenciones que aconsejaban dietas bajas en grasas en relación a hipocalóricas en individuos obesos o con sobrepeso.
Por otro lado los estudios en que las intervenciones intentan reducir o modificar la ingesta de grasa (reduciendo las grasas saturadas y reemplazándolas parcialmente por insaturadas) han demostrado una pequeña pero potencialmente importante reducción en el riesgo cardiovascular en los estudios que duran más de dos años.

Un ensayo clínico aleatorio realizado por Steptoe y colaboradores muestra que una intervención de asesoramiento conductual breve llevada a cabo por enfermeras en Atención Primaria puede producir un incremento mayor en el consumo de frutas y verduras confirmado por marcadores bioquímicas en un período de 12 meses en personas de nivel socioeconómico bajo que lo conseguido mediante consejo dietético breve.






 

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