Trastornos adictivos Alcohol, ¿es suficiente la detección?

DIAGNóSTICO

De acuerdo con las recomendaciones del PAPPS debemos explorar sistemáticamente el consumo de alcohol en todos los pacientes mayores de 14 años cada dos años, cuando abramos una Historia Clínica, cuando la actualicemos y ante cualquier indicio de sospecha.

Para explorar los consumos en la consulta debemos ofrecer un ambiente compresivo con una actitud empática y ausente de valoraciones morales. El abordaje del consumo de drogas, entre ellas el alcohol, desde Atención Primaria requiere de una serie de condiciones que permitan al paciente sentirse confiado y atendido profesionalmente.

El diagnóstico de los distintos problemas relacionados con el consumo de alcohol se realiza detectando la presencia de determinados parámetros clínicos que se complementarán con marcadores biológicos y psicológicos.

Anamnesis

Se dirigirá hacia la recogida de información sobre el consumo y sus consecuencias sobre los usuarios. Además de la anamnesis habitual, determinaremos:

Antecedentes familiares de alcoholismo e historia del consumo

o Inicio del consumo: Edad, características de las primeras ingestas, primera borrachera,…
o Patrón de consumo: si la ingesta es diaria o centrada en el fin de semana, consumo ligado al trabajo, al ocio o a ambos, tipos de bebidas, determinar cambios en patrones de consumo y a que son debidos.
o Periodos de abstinencia: frecuencia, circunstancias con las que se relacionan, duración,…
o Recaídas: intensidad, causas, consecuencias,…
o Consumos asociados de otras sustancias: tabaco y cocaína especialmente.

Cuantificación
del consumo

Para la cuantificación del consumo de alcohol, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) desarrolló en 1960 el concepto de Unidad de Bebida Estándar (UBE). En el Estado Español una UBE equivale a 10 grs. de alcohol puro. Otras equivalencias a nivel mundial; Japón 20 grs., EEUU 12 grs. o 8grs. Reino Unido y Australia. La tabla aporta el contenido en UBE y en grs. de alcohol puro de las bebidas más comunes en nuestro medio (Tabla 1).

La cuantificación de los consumos es aconsejable realizarla semanal por la tendencia actual a concentrar las ingestas durante el fin de semana. Los consumos referidos por los pacientes, tanto dependientes al alcohol como sanos, se estima que están minimizados hasta en un 20 por ciento respecto del real. Este desfase no es decisivo ya que en el diagnóstico de los problemas relacionados con el alcohol la cuantificación del consumo es una variable más a tener en cuenta que se completará con marcadores psicológicos, biológicos y clínicos.

El PAPPS considera consumo de riesgo una ingesta semanal mayor de 28 UBE en el hombre y de 17 UBE en la mujer. También considera de riesgo una ingesta mayor o igual a 5 UBE en un solo episodio una o más veces al mes y aquel consumo que realizan personas que tienen antecedentes familiares de alcoholismo o consumen alcohol en situaciones potencialmente peligrosas (conducción, trabajos de riesgo, embarazo,…) independientemente de la cantidad de alcohol consumida.

Los niveles de riesgo son más bajos en la mujer teniendo en cuenta la mayor sensibilidad de esta al alcohol, ya que presenta una diferente distribución de la grasa y el agua corporal, una mayor sensibilidad hepática al alcohol y una menor concentración de alcohol deshidrogenasa en la mucosa gástrica.

Exploración física

El consumo crónico de alcohol se relaciona con un amplio grupo de alteraciones de la salud física, psíquica y social que se engloban dentro del concepto de Trastornos Relacionados con el Alcohol (TRA). La OMS lo define como cualquier deterioro del funcionamiento físico, psíquico o social de un individuo, cuya naturaleza permite inferir que el consumo de alcohol mantiene una relación causal directa o indirecta con la aparición de dicho trastorno.

La exploración física irá dirigida a la detección de signos y síntomas de estos trastornos. Existen una serie de TRA que afectan a diferentes órganos y sistemas (Anexo 1).

La posición del Médico de Familia es privilegiada para el diagnóstico precoz de estos trastornos para su abordaje conjunto y enfoque terapéutico.

En la exploración física también cabe destacar una serie de trastornos inducidos por el alcohol siendo los más importantes:

a. Intoxicación alcohólica aguda: aparecen signos neurológicos que dependerán del grado de ingesta alcohólica y de la susceptibilidad individual.

1. Alteraciones conductuales: desinhibición, descontrol emocional, prácticas sexuales menos seguras.
2. Incoordinación motora, marcha inestable y trastornos del lenguaje.
3. Deterioro cognitivo, de la atención y de la memoria.

Si la intoxicación es mayor, la depresión del Sistema Nervioso Central es más severa y aparece estupor, coma e incluso la muerte por parada respiratoria.

b. Abstinencia del alcohol: el Síndrome de Abstinencia Alcohólica (SAA) es el conjunto de alteraciones que aparecen tras la deprivación total o parcial de alcohol, en una persona que presenta dependencia física al alcohol.

1. SAA leve: aparición de uno o más síntomas: inquietud psicomotora, temblor distal, alteraciones gastrointestinales, trastornos de memoria, deseo intenso de beber o craving.
2. Delirium tremens: mayor intensidad de los síntomas del SAA leve, convulsiones generalizadas, ilusiones y alucinaciones o agitación psicomotriz.
3. Síndrome de Wernicke. Producido por un déficit de tiamina (vitamina B1), es transitorio y cursa con confusión mental, estrabismo, ataxia y disminución del tono muscular con incontinencia de esfínteres. Si evoluciona a un trastorno amnésico persistente se denomina Síndrome de Korsakoff.

Marcadores biológicos

Los marcadores biológicos por su baja sensibilidad y especificidad no sirven por si solos como método de cribado aunque nos resultan de gran utilidad para confirmar el diagnóstico y para el control de la evolución de los pacientes con consumo de alcohol. De entre los marcadores biológicos existentes los más utilizados en Atención Primaria son los siguientes:

Enzimas hepáticas

Transaminasas
Son la Glutámico oxalacético transaminasa (GOT/AST) y la Glutámico pirúvico transaminasa (GPT/ALT). Se utilizan frecuentemente en la práctica diaria y son enzimas cuya elevación es indicativa de necrosis celular. Su origen puede ser hepático, cardiaco, muscular, pancreático y cerebral. Si la causa de la hipertransaminasemia es el consumo excesivo de alcohol es típico una elevación moderada y que el cociente GOT/GPT sea mayor de 1.

Glutamiltranspeptidasa (GGT)
Es otra enzima de origen hepático que se elevará por distintos procesos hepáticos entre ellos la necrosis celular provocada por el consumo excesivo de alcohol. Es el marcador biológico más sensible (33-52 por ciento) y específico (81-89 por ciento) de los utilizados habitualmente en Atención Primaria. La abstinencia mantenida normaliza los niveles plasmáticos en 6 semanas por lo que nos resulta de utilidad para monitorización de la misma y detección de recaídas.

Volumen Corpuscular Medio (VCM)

El aumento del VCM aparecerá generalmente en aquellos consumos dependientes de larga evolución como consecuencia del efecto tóxico del alcohol sobre los hematíes y de las probables carencias nutricionales que presentan estos pacientes. Son necesarios varios meses de abstinencia para que se normalice su incremento por lo que únicamente nos será de utilidad para confirmación del diagnóstico.

Transferrina deficiente en carbohidratos (TDC)

La TDC es una isoforma de la transferrina que incrementa su concentración proporcionalmente al consumo de alcohol. La TDC es el marcador biológico más específico (72-92 por ciento) y presenta una sensibilidad variable (31-81 por ciento), se observa una elevación de sus niveles con consumos entre 6-8 UBE durante únicamente una semana y normaliza su valor con abstinencia de dos semanas de duración por lo que estará indicada para detección de alcoholismo, seguimiento de abstinencia y detección de recaídas. Tiene limitaciones en consumos no dependientes, en mujeres y ancianos. No es un marcador utilizado de manera sistemática por en Atención Primaria.

El mayor rendimiento de los marcadores se consigue determinando de manera conjunta la GPT, la GGT y el VCM.

Cuestionarios
de detección

De cribado

CAGE
Cuestionario cerrado compuesto por cuatro preguntas. Cada respuesta afirmativa obtiene un punto (Tabla 2). Cuatro puntos diagnostican Dependencia, dos y tres puntos probable dependencia alcohólica y un punto nos obliga a valorar y hacer un seguimiento de ese paciente. Tiene una alta sensibilidad y especificidad pero también un número elevado de falsos positivos.

Es un cuestionario rápido, fácil de recoger los datos pero que debido a la evidencia de las preguntas conviene hacerlas en el contexto de una entrevista clínica más amplia para evitar actitudes defensivas del paciente.

AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test)
Cuestionario diseñado por la OMS para la detección precoz de consumos de riesgo y perjudicial, esta compuesto por diez preguntas que puntúan de uno a cuatro (Anexo 2).
Siete puntos en mujeres y ocho en hombres identifican consumo de riesgo, por encima de veinte sugiere dependencia aunque se requiere confirmación con otras variables diagnósticas.

Existen versiones reducidas con solo las tres primeras preguntas (AUDIT-C) o constituida solo por la tercera pregunta (AUDIT-3) que pueden ser de gran utilidad en Atención Primaria por su rapidez y que presentan una aceptable sensibilidad y especificidad.

CBA (Cuestionario Breve para Alcoholismo)
Consta de veintidós ítems y está indicado para detección precoz de la Dependencia. El punto de corte son cinco o más puntos con una alta sensibilidad y especificidad.

De confirmación

Malt (Müncher alkoholismus test)
Cuestionario que consta de dos partes, una subjetiva (MALT-S) con veintiséis ítems autoadministrable por el paciente y otra objetiva (MALT-O) con siete ítems que cumplimenta el profesional (Anexo 3). Entre seis y diez puntos indica sospecha de dependencia y por encima de diez puntos es diagnóstico de dependencia alcohólica.
Clasificaciones DSM IV/ CIE-10

También serán de utilidad los sistemas clásicos de clasificación de las enfermedades, con estos sistemas se determina el diagnóstico de los distintos trastornos producidos por el alcohol en base a las distintas manifestaciones clínicas que produce su consumo.

Las dos clasificaciones más importantes que recogen los trastornos relacionados con el consumo de alcohol son la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) elaborado por la American Psychiatric Association y la decima versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la OMS.

A pesar que los distintos trastornos provocados por el consumo de alcohol reciben denominaciones diferentes en las dos clasificaciones los criterios diagnósticos son parejos por lo que podemos considerarlas equivalentes. Las siguientes tablas recogen los criterios para el diagnóstico de dependencia y consumo perjudicial-abuso de las dos clasificaciones.

Criterios para el diagnóstico del Síndrome de Dependencia Alcohólica (SDA)

CIE-10
Tres o más de los ítems presentes en los últimos 12 meses o de manera continuada determinan el diagnóstico de dependencia alcohólica (Tabla 3).

DSM-IV
Establece una serie de criterios para la dependencia de sustancias psicoactivas, entre las que se influye el alcohol (Tabla 4).


Criterios para
el diagnóstico
de abuso/consumo perjudicial

DSM-IV (abuso de alcohol)
Al igual que con la dependencia se propone usar los criterios para evaluar las sustancias que producen abuso, entre las que se encuentra el alcohol (Tabla 5). Un patrón desadaptativo del consumo que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativo, expresado por 1 o más de los siguientes ítems en algún momento de un periodo continuado de 12 meses.

CIE-10 (consumo perjudicial)
Será aquella forma de consumo que esté afectando ya a la salud física (por ejemplo una hepatitis) o mental (trastornos depresivos). Las formas perjudiciales de consumo suelen dar lugar a consecuencias adversas sociales de distinto tipo. El hecho que un consumo sea reprobado por terceros o por el entorno general, no es por si mismo indicativo de consumo perjudicial, como tampoco lo es el sólo hecho de haber podido derivar en alguna consecuencia social negativa como una ruptura sentimental.








 

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