Drogasde
síntesis, ¿que podemos hacer?
Patrones
de
consumo
El perfil típico del consumidor de drogas
de síntesis es muy distinto en la gran mayoría de los casos del
estereotipo del consumidor de heroína por vía parenteral (Tabla
1). La aparición de drogas con una vía de administración
más aceptable que la inyección, su vinculación con espacios
recreativos y la ausencia de estigma social son aspectos clave para comprender
su difusión en población socialmente normalizada a lo largo de la
última década.
Las encuestas muestran incrementos en la prevalencia
de consumo de las drogas de síntesis, sobre todo del consumo ocasional,
durante la última década. Estos incrementos son especialmente notables
entre adolescentes y jóvenes. En contra de lo que se afirma en muchas ocasiones,
las encuestas oficiales no muestran un descenso significativo en la edad de primer
contacto con estas sustancias a lo largo de la última década. Este
hecho reviste especial importancia ya que se conoce que cuanto más precoz
es el contacto con las drogas en la historia de un individuo, mayores son las
probabilidades de presentar problemas relacionados con su uso.
En la mayoría
de los casos, el consumo es de tipo experimental o esporádico y no tiene
repercusiones sobre la vida social, laboral o escolar, siendo una minoría
de usuarios los terminan desarrollando patrones de consumo compulsivos y desadaptativos.
En todos los segmentos de población estudiados las prevalencias de consumo
son superiores en varones que en mujeres. Con respecto a la continuidad en el
consumo el único estudio de seguimiento de cohortes publicado hasta la
fecha señala que la gran mayoría de jóvenes consumidores
de MDMA, anfetaminas y alucinógenos abandonan este hábito al llegar
a la edad adulta de forma espontánea.
Los datos sobre prevalencia de
consumo a nivel estatal sólo hacen referencia a la MDMA (éxtasis),
anfetaminas y alucinógenos. Las prevalencias de consumo de otras sustancias
como la ketamina, GHB o nuevos alucinógenos de síntesis son probablemente
menores aunque no existen registros epidemiológicos directos acerca del
uso de estas sustancias. Los datos disponibles (incautaciones policiales y la
experiencia de los profesionales y organizaciones no gubernamentales que trabajan
en espacios recreativos) sugieren que la accesibilidad es en general mucho más
limitada, aunque en ciertos lugares y momentos cualquiera de estas sustancias
puede hacer su aparición en el mercado. Algunos estudios indican que, en
el momento actual, el uso recreativo de ketamina en zonas como el País
Vasco y Navarra podría estar en expansión.
Existe una vinculación
importante entre el consumo de drogas de síntesis con determinados espacios
de ocio (discotecas, after-hours, clubs y fiestas rave) y estilos de música
electrónica (acid-house, electro, psy-trance). Las raves son fiestas nocturnas,
que se celebran en espacios abiertos (campings, playas, bosques
) o abandonados
(túneles, naves industriales, ermitas
) alejados de los núcleos
urbanos y fuera de los circuitos del ocio comercial. La importancia de este fenómeno
pasa desapercibida hasta el momento para los medios de comunicación, pero
es un hecho objetivo la existencia de este tipo de eventos en España y
su creciente popularidad como alternativa a la discoteca tradicional. Distintos
estudios muestran prevalencias altas de consumo ocasional de éxtasis y
otras drogas sintéticas (25-80 por ciento) entre jóvenes vinculados
al entorno de la cultura de la música electrónica. En cualquier
caso no es conveniente caer en prejuicios: tener determinados gustos musicales
o estéticos no implica necesariamente consumir drogas o tener problemas
con ellas y además existen otros patrones de consumo como el psiconáutico
(experimentales, introspectivos, vinculados a la autoexploración) diferentes
al de la cultura de la música de baile.
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