Drogasde
síntesis, ¿que podemos hacer?
Las
sustancias
Una clasificación de las drogas
de síntesis atendiendo a criterios exclusivamente químicos o farmacológicos
(Tabla
2) es útil desde un punto de vista teórico pero no tiene en
cuenta la importancia real de cada una de estas drogas, sujetas a factores como
la moda o la disponibilidad en el mercado. Drogas sintéticas como la fenciclidina
(PCP, polvo de ángel), los derivados de metacualona o los opiaceos de síntesis
(alfa-metilfentanilo, 3- metilfentanilo
) son prácticamente imposibles
de encontrar en el mercado ilegal en el momento actual a pesar de figurar en todas
las clasificaciones sobre drogas de síntesis.
Así y de cara
a un abordaje práctico, se repasarán las principales características
de las drogas sintéticas cuya presencia en espacios recreativos es más
importante durante la última década. Las características
farmacológicas de estas sustancias se detallan en la
Tabla 3.
Presentación
de
las sustancias
El primer problema con el que se enfrenta
el consumidor de drogas ilegales es el desconocimiento de la composición
cuantitativa y cualitativa de la sustancia que está tomando. Ya que los
efectos suelen ser dependientes de la dosis el riesgo de sobredosificación
o adulteración es mayor que el de las sustancias sometidas a controles
sanitarios. Cada droga puede presentarse en distintas formas (Tabla
4) que conllevan riesgos diferentes. Por ejemplo, la adulteración de
sustancias que se venden en polvo o líquidas por parte de los sucesivos
intermediarios es frecuente, lo que rara vez sucede con aquellas que se presentan
en comprimidos o cápsulas.
Así, polvos que se venden como
metanfetamina o anfetamina contienen a veces una mezcla de estas sustancias en
distintas proporciones, asociando a menudo cafeína y efedrina... Este riesgo
es extensible a cualquier otra sustancia de las que se presenta pulverizada (ketamina,
cocaína
).
Aproximadamente el 80 por ciento de los comprimidos
que se venden en España como "éxtasis" contienen como
principio activo MDMA, generalmente en dosis que oscilan entre 60 y 120 mg. En
muy raras ocasiones aparecen en el mercado español comprimidos que contienen
paracetamol, benzodiacepinas, anfetaminas o cafeína. En contra de la creencia
popular, jamás se han encontrado comprimidos que contengan heroína,
cocaína o sustancias tóxicas como matarratas o estricnina. Otros
mitos sobre el éxtasis extendidos entre los usuarios son los distintos
contenidos de las pastillas según el color o que la forma de presentación
de la MDMA en cristales es una droga diferente a "las pastillas".
Actualmente
es posible que los consumidores puedan determinar el contenido de sus pastillas
de éxtasis, mediante análisis cualitativos (test de Marquis) y cuantitativos
como los que realiza la Organización No Gubernamental Energy Control (www.energycontrol.org).
El
GHB suele presentarse en pequeños botes que contienen un líquido
salado e incoloro, las concentraciones en las que se encuentra son muy variables
ya que es una sustancia hidrosoluble y diluirlo es una práctica frecuente.
Esta circunstancia incrementa el riesgo de sobredosis.
Historia
y efectos deseados
Un error frecuente a la hora del
abordaje del uso de drogas es olvidar que el motivo fundamental de su consumo
son los efectos placenteros que producen. Esta perspectiva no puede ser obviada
a la hora de estudiar el tema, y es importante conocer las características
generales de la experiencia inducida por cada una de las sustancias objeto de
esta revisión. Una perspectiva alarmista, exagerada o centrada de forma
exclusiva en los aspectos negativos será difícilmente aceptada por
los consumidores al contrastar con su experiencia personal.
3,4-metilendioximetan-
fetamina
(éxtasis, MDMA)
Patentado originalmente en 1914
por la compañía Merck, la MDMA pasó desapercibida hasta mediados
de los setenta cuando comenzó a ser utilizada como fármaco coadyuvante
en psicoterapia por psicólogos y psiquiatras en EE.UU. De forma paralela
el éxtasis fue popularizándose en circuitos de música electrónica,
difundiéndose desde la isla de Ibiza en el verano de 1987 a toda Europa.
El incremento exponencial del uso recreativo de la MDMA motivó su ilegalización
en 1988. En la actualidad hay ensayos clínicos en marcha para valorar su
seguridad y eficacia en el tratamiento del trastorno por estrés postraumático
y trastornos de ansiedad en pacientes con cáncer terminal.
El "éxtasis"
induce un estado alterado de consciencia fácilmente controlable en el que
lo primordial son los efectos emocionales y sensuales. Es sencillo mantener el
control sobre los pensamientos y las acciones bajo los efectos de la MDMA, lo
que explica su popularidad como droga recreativa frente a sustancias que pueden
inducir experiencias profundamente alteradoras de la mente (ketamina, LSD) u otras
con un efecto básicamente estimulante (metanfetamina). Debido a estas características
singulares (sensación de intimidad y cercanía con otras personas,
confianza y seguridad en uno mismo, incremento para la capacidad de comunicarse,
disminución del miedo y barreras de origen neurótico) se ha propuesto
que la MDMA y sus análogos constituyen una familia distinta de las anfetaminas
y las feniletilaminas alucinógenas (con quienes presenta similitud estructural)
y a la que se ha propuesto el nombre de entactágenos.
La MDMA intensifica
la capacidad para percibir la música y los sonidos. Bajo sus efectos, los
ritmos repetitivos de música electrónica dejan de "escucharse"
para empezar a "sentirse", lo que explica su vinculación con
la música electrónica. La percepción visual (colores, formas
)
se intensifica, con connotaciones emocionalmente agradables. Las alucinaciones
visuales son un efecto muy infrecuente, que sólo suele presentarse ante
dosis elevadas, generalmente en forma de patrones geométricos al cerrar
los ojos. Tampoco puede considerarse una droga "afrodisiaca" en el sentido
habitual de la palabra, ya que si bien incrementa el deseo (entendido desde un
punto de vista más "sensual" que "genital") interfiere
directamente con los mecanismos fisiológicos de la erección.
Metanfetamina
(speed)
Sintetizada en 1919, la metanfetamina en un derivado
del sulfato de anfetamina 2-3 veces más potente que esta. Fue ampliamente
utilizada en la II Guerra Mundial para mejorar el rendimiento de las tropas, lo
que llevó a graves problemas sanitarios en Japón durante las siguientes
décadas por el elevado número de adictos. Su uso no médico
se extendió por EE.UU, y posteriormente por Europa durante las décadas
de los 60 y 70. Su uso terapéutico en la actualidad está restringido
al tratamiento del síndrome por déficit de atención-hiperactividad
en EE.UU. (Desoxyn©).
La metanfetamina es el modelo de droga sintético
de efectos netamente estimulantes. Sus efectos son relativamente similares a los
de la cocaína, de la que se diferencia fundamentalmente por una mayor duración
(4-6 horas frente a 1-2 horas a través del consumo intranasal). Produce
una activación general del sistema nervioso, reduciendo la sensación
de fatiga y la necesidad de dormir, euforia, locuacidad y sensación subjetiva
de autocontrol. Con los primeros usos los efectos pueden parecerse ligeramente
a los de la MDMA (apertura emocional, expansión intelectual
); estos
efectos se pierden después de las primeras experiencias, predominando el
componente estimulante.
Ketamina
La
ketamina fue sintetizada en 1962 mientras se buscaba un anestésico sustituto
de la fenciclidina (PCP), en desuso por las alucinaciones que producía
en algunos pacientes. La anestesia disociativa que produce la ketamina se caracteriza
por analgesia, sedación ligera, inmovilidad absoluta y amnesia. Induce
depresión respiratoria con muy escasa frecuencia y conserva el reflejo
faríngeo. A pesar de ser un anestésico muy seguro se utiliza con
poca frecuencia en los países desarrollados ya que cuando finalizan sus
efectos (estado de emergencia) induce un estado alterado de consciencia caracterizado
por alucinaciones, despersonalización, desrealización y cambios
en el ánimo.
Los consumidores recreativos buscan precisamente alcanzar
este estado, lo que puede conseguirse administrándose dosis menores (entre
un 10-25 por ciento de las utilizadas en anestesia), alcanzando concentraciones
plasmáticas equivalentes a las del estado de emergencia. Así, con
dosis bajas (10-30 mg) suele aparecer euforia, locuacidad e hilaridad, con ligera
pérdida de coordinación, dificultad para andar, hablar y moverse
Con dosis medias (30-50 mg) los efectos psiquedélicos se van incrementando:
sensación de flotar, alteraciones en la percepción visual, auditiva
y del propio cuerpo. Con dosis altas se alcanza un estado disociativo, en el que
es prácticamente imposible andar o moverse, se anulan las percepciones
a través de los sentidos y se desvanece la percepción del tiempo.
En ocasiones es posible "ver el propio cuerpo desde fuera" o alcanzar
"experiencias cercanas a la muerte" (abandono del propio cuerpo creyendo
que uno ha muerto y viajar a través de un tunel hasta alcanzar una luz
brillante que se identifica como divinidad). La ocurrencia de estos fenómenos
está suficientemente documentada desde un punto de vista científico.
Este tipo de efectos son más fáciles de alcanzar utilizando la vía
intramuscular o intravenosa que a través de la vía intranasal.
GHB
De
forma coloquial y en los medios de comunicación se usa el término
éxtasis líquido para referirse al gamma-hidroxibutirato (GHB). El
nombre es inadecuado, ya que el GHB no guarda relación alguna con la MDMA
y tiene un perfil farmacológico y toxicológico completamente diferente
a éste. El GHB fue desarrollado en 1961 como anestésico, y actualmente
se utiliza únicamente en EE.UU. en algunas formas de narcolepsia-cataplejia.
Durante los años 80 fue utilizado en dosis bajas por culturistas para mejorar
el desarrollo físico (estimula la liberación de GH) y posteriormente
como droga asociada a espacios recreativos.
Los efectos buscados por los
consumidores incluyen un estado placentero de relajación y tranquilidad,
euforia moderada, desinhibición y locuacidad, y son relativamente parecidos
a los del alcohol en dosis medias aunque con una duración mayor. El GHB
incrementa las sensaciones de tipo táctil y se ha definido como "afrodisiaco"
si bien no existe evidencia científica al respecto.
LSD
La
LSD es un compuesto sintético perteneciente a la familia de las indolaminas
sintetizado por primera vez en 1938 por Albert Hoffmann. El consumo recreativo
de LSD vivió su momento de mayor auge durante las décadas de los
60 y 70, asociándose a la cultura hippy. Pese a ser una sustancia de uso
minoritario en la actualidad, su uso, al menos ocasional, sigue estando extendido.
Se
suele utilizar el término "alucinógeno" para referirse
a los efectos de la LSD, aunque "psiquedélico" (revelador de
la mente) sea más adecuado. Los primeros efectos (que suelen manifestarse
como hilaridad incontrolable) aparecen una hora después de la ingesta y
la experiencia puede prolongarse durante 8-10 horas más. La LSD actúa
como un amplificador no selectivo de la consciencia, produciendo modificaciones
en la percepción de la realidad habitual a través de los sentidos,
del espacio interior y en las relaciones entre ambos, en la percepción
del tiempo y del espacio. El lenguaje, el pensamiento creativo y asociativo y
la percepción del propio cuerpo suelen modificarse. Las alucinaciones visuales
(con los ojos cerrados o abiertos) son posibles aunque en la mayoría de
las ocasiones el sujeto es consciente de que ha tomado una sustancia psicoactiva
y que lo que ve o siente es efecto de ésta.
La LSD constituye el
patrón o modelo de droga psiquedélica. Pero son muchas otras las
drogas de efectos parecidos y que presentan diferencias en cuanto a su duración
de acción, características de la experiencia, potencia
A la
misma familia de la LSD (triptaminas) pertenecen la psilocibina y psilocina (4-hidroxi-dimetiltriptamina),
principios activos presentes en hongos de los géneros Psilocybes spp y
Panaeolus spp, así como sus derivados sintéticos. Muchas feniletilaminas
psicoactivas de origen natural (mescalina) o sintético (TMA-2, 2C-B,2C-I
)
pueden producir efectos similares dependiendo de la dosis.
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