Drogasde síntesis, ¿que podemos hacer?

Potencial de abuso y dependencia

En general las drogas de síntesis presentan un potencial de dependencia menor al de sustancias como el alcohol o la heroína según los criterios DSM-IV o CIE-10 (Tabla 8). Pero en el riesgo de desarrollar consumo problemático o dependencia intervienen múltiples factores: características farmacológicas propias de cada sustancia, frecuencia de consumo, vía de administración y personalidad del consumidor. Aunque el término "dependencia psicológica" resulta difícil de definir y no está universalmente admitido, la experiencia muestra que para algunas personas es más difícil frenar, rehusar o controlar el consumo de determinadas drogas, pudiendo llevar en algunos casos a patrones de consumo muy desadaptativos.

La tolerancia farmacológica es un fenómeno muy frecuente que hace necesario que los usuarios incrementen las dosis para alcanzar efectos similares. Con algunas sustancias como la MDMA, al incrementar las dosis o la frecuencia de administración desaparecen los efectos deseados (empatía, bienestar…) y se incrementan los efectos adversos (tensión mandibular, nerviosismo, sequedad de boca…) lo que actúa como un refuerzo negativo a la hora de producir dependencia. Los alucinógenos en general resultan demasiado agotadores para ser consumidos de forma frecuente.
No se han descrito síndromes de abstinencia con características clínicas específicas para la mayoría de las drogas de síntesis. Algunos consumidores pueden presentar tristeza, apatía, irritabilidad o nerviosismo cuando abandonan el consumo de drogas (de forma voluntaria o forzada), pero se trata de síntomas de tipo psicológico que pueden aparecer en muchas otras circunstancias de la vida cotidiana y que no constituyen en si mismos signos clínicos de un síndrome de abstinencia.

Una excepción importante lo constituye el síndrome de abstinencia por GHB, caracterizado por insomnio, alucinaciones visuales y auditivas, taquicardia, hipertensión, náuseas y vómitos y que puede llegar a ser mortal. Los casos descritos son pocos pero conviene recordar que el consumo de este tipo de sustancias es un fenómeno emergente y que su evaluación requiere de un seguimiento continuo.

Los criterios para dependencia 4, 5 y 6 (Tabla 8) son infrecuentes en la mayoría de los casos y drogas, con excepción de la ketamina. Esta sustancia tiene una forma de generar adicción relativamente parecida a la de la cocaína: deseo incontrolable de tomar la droga, elevada tolerancia, tendencia a consumir de forma abusiva sin síndrome fisiológico de abstinencia. Algunas personas consideran que la ketamina es una droga fácil para consumir de forma cotidiana ya que crea un estado de "enorme indiferencia". Con el consumo habitual las propiedades psicodélicas de la ketamina se atenúan, comportándose más como un estimulante/depresor. Los casos de dependencia a la ketamina descritos en la literatura científica son escasos, pero como en el caso del GHB conviene valorar el fenómeno con cautela ante la falta de perspectiva temporal suficiente.






 

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