Avances en enfermedades digestivas
Aproximación al paciente con síntomas dispépticos

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

En primer lugar, no hay que olvidar las características de la atención médica en Atención Primaria respecto a especializada. En este último, la mayor prevalencia de morbilidad subyacente se acompaña de valores predictivos superiores para determinadas patologías, lo cual determina el algoritmo de decisión diagnóstico terapéutico.

Estrategia de manejo en la dispepsia
no investigada

En la dispepsia, el debate se centra en las opciones diagnósticas para evaluar su severidad y discriminar entre organicidad y trastorno funcional.

El episodio puede presentarse en pacientes con un diagnóstico previo de un proceso orgánico ya diagnosticado o bien suceder como un cuadro clínico dispéptico de novo o sin diagnóstico previo y por tanto responde a una dispepsia no investigada.

Inicialmente la evaluación del médico debe delimitar si la clínica referida por el paciente es susceptible de incluirse en el concepto de dispepsia, y cuales a pesar de acompañarse de manifestaciones digestivas corresponden a patologías de otro orden (enfermedad por reflujo gastroesofágico, síndrome de intestino irritable...), o debido a transgresiones dietéticas o farmacológicas puntuales, ya que en estos últimos el abordaje es específico de la entidad de sospecha.

Los algoritmos disponibles sobre el abordaje de la dispepsia, tras asumir que estamos ante un proceso dispéptico, atienden en un primer escalón a factores discriminativos como son la edad y la presencia de manifestaciones clínicas de alarma, así como la reiteración de los episodios dispépticos en el tiempo (Algoritmo 1). Es importante recordar que las recomendaciones globales se ofrecen para patrones clínicos comunes, por lo que el juicio del médico debe individualizar la decisión última sobre el paciente.

En los casos que el paciente presente una clínica de alarma o sufra un cuadro clínico persistente en mayores de 55 años, debería ser objeto de un estudio endoscópico del tracto digestivo superior. Es una recomendación de carácter empírico sustentada en la probabilidad de detectar una patología grave en el caso de una clínica alarmante, y también en la mayor prevalencia de neoplasias según los tramos etarios de la población. Se advierte que la recomendación basada en el corte de edad es un criterio de consenso, que puede ser desigual en las distintas poblaciones. Por otro lado, la periodicidad de la clínica depende del tiempo considerado como de posible riesgo.

En el caso de no ser susceptible de una endoscopia inicial, las opciones de manejo de un paciente con dispepsia no investigada son variadas, con distinta solidez en la literatura, y muy influenciadas por el entorno sanitario de referencia:
o Tratamiento empírico erradicador del Helicobacter pylori. Con independencia de evaluar la situación de colonización del paciente, se ha argumentado la ventaja en términos de coste-utilidad de ofrecer terapia de erradicación empírica frente la opción de cribado de infección del H. pylori y tratamiento según el resultado. Se pretende reducir el coste generado por la intervención de screening de H. pylori en la población dispéptica y permitir una selección de sujetos susceptibles de endoscopia. Esta opción, no dispone de evidencias sólidas, no resulta aplicable en todas las poblaciones al señalar la intervención según la prevalencia estimada de H. pylori en la población, estimula la sobreprescripción erradicadora en sujetos que no lo necesitan, facilita la potencial resistencia antibiótica, y no se dirige a la causa del problema.

o Endoscopia sistemática a todo sujeto afectado por dispepsia. La evaluación endoscópica inicial podría acompañarse de una reducción, no significativa, del riesgo de recurrencia de la clínica dispéptica recurrente si se compara con una prescripción farmacológica inicial, eliminando la incertidumbre de organicidad tanto para el paciente como para el médico. Si bien no admite discusión desde el punto de vista de excluir dicha organicidad, resulta claramente ineficiente sobre todo en Atención Primaria y en sujetos jóvenes donde la prevalencia de patología orgánica es escasa, sin olvidar el riesgo de yatrogenia secundaria. No es una alternativa válida en la actualidad.

Por el contrario las alternativas más eficaces y recomendadas son las siguientes:

- Tratamiento empírico antisecretor en dispepsia no investigada.

Se admite que un porcentaje notable de pacientes no realizará consultas sucesivas por el mismo episodio pudiendo llegar incluso a la resolución clínica sin precisar una actitud terapéutica farmacológica específica, observándose respuestas positivas con placebo a corto plazo hasta en el 50-60 por ciento de los individuos. Se ha defendido clásicamente una pauta farmacológica con carácter empírico, anteriormente según el patrón clínico predominante utilizando procinéticos o antisecretores, pero en la actualidad prácticamente con antisecretores dada la ausencia de comercialización de la cisaprida como fármaco más evaluado en los ensayos clínicos.

Un plan terapéutico no superior a 4-8 semanas, permitiría valorar la respuesta clínica del paciente, aceptando que la resolución clínica suele ser favorable a un curso de antisecreción ácida, siendo la situación más común en el ámbito de Atención Primaria donde la mayoría de las dispepsias responden a una naturaleza benigna (Algoritmo 2). Se ha sugerido asimismo una cierta optimización del número de endoscopias a solicitar, pudiéndose manejar de forma pragmática un problema de salud de forma longitudinal en el tiempo y teniendo en consideración la disponibilidad de recursos y pruebas complementarias.

No obstante, esta opción no excluye la incertidumbre diagnóstica, por lo que no está exenta de objeciones. En primer lugar, se asume el riesgo de instaurar una terapia que derive en una larga prescripción, mejorando la clínica pero no investigando la causa subyacente y no excluyendo la presencia de un proceso ulceroso donde se estaría abordando inapropiadamente la pauta terapéutica, o incluso retrasando la identificación precoz de un cuadro neoplásico.

La ausencia de una respuesta clínica a las 4-8 semanas del ensayo terapéutico empírico antisecretor, en algún algoritmo ha planteado la disyuntiva de efectuar un cribado de Helicobacter pylori y tratar según hallazgo o bien derivar directamente para endoscopia. La actitud razonable actualmente sería la evaluación endoscópica, que en todo caso ofrecería adicionalmente la información de la infección por H. pylori si se precisara su investigación.

- Efectuar una estrategia de test and treat donde el objeto es evaluar mediante una prueba indirecta la infección por H.
pylori (prueba del aliento o serología que no requiere endoscopia) y pautar terapia de erradicación a continuación ante un resultado positivo. Es una estrategia recomendada en población dispéptica joven, sin síntomas de alarma, y especialmente en ámbitos donde la prevalencia de infección por H. pylori sea superior al 15-20 por ciento (en EEUU se cita con un porcentaje $10 por ciento) (Algoritmo 3).

La comparación de las estrategias del test and treat y endoscopia inicial, muestra que ambas son efectivas, si bien la alternativa del test and treat ofrece la ventaja de reducir el número de endoscopias a solicitar hasta un 60-70 por ciento de los sujetos. Así mismo el coste efectividad es netamente favorable en esta opción frente a la endoscopia inicial.

La comparación de la estrategia test and treat frente a la terapia antisecretora empírica en sujetos con infección demostrada por H. pylori, señala que el tratamiento erradicador reduce las recidivas sintomáticas, disminuye la clínica dispéptica y aporta una mejora de la calidad de vida en un primer tratamiento, siendo más efectivo que el antisecretor en estos casos. La comparación de ambas estrategias en pacientes con dispepsia no investigada señala en los últimos años una creciente inclinación hacia la opción de test and treat. Sin embargo, en términos de coste efectividad aplicado a la población de nuestro entorno, no dispone todavía de estudios concluyentes, dependiendo además de factores clave como son la prevalencia de infección por H. pylori en la población a estudio y los costes derivados de los recursos empleados.

La estrategia del test and treat basa su eficacia en la resolución clínica de pacientes con potencial enfermedad ulcerosa ya que sujetos con dispepsia funcional y H. pylori positivos responden en un discreto porcentaje. Se entiende que donde la infección por H. pylori sea más alta, también los porcentajes de enfermedad ulcerosa y el coste efectividad de esta alternativa será superior, de ahí que la recomendación de adoptarse esta opción en poblaciones donde la prevalencia para la infección por H. pylori sea superior. Así el tratamiento antisecretor empírico mejoraría el coste efectividad si la prevalencia de infección por H. pylori fuese inferior al 20 por ciento. En España la prevalencia media oscila alrededor del 50 por ciento (población con dispepsia), habiéndose observado que bajo endoscopia un 20 por ciento de los dispépticos presenta una ulceración y en un 30 por ciento de los positivos para H. pylori.

En caso de negatividad al test del H. pylori se ofrecería una pauta antisecretora hasta 4-8 semanas, evaluando la respuesta clínica. En el caso de un curso favorable el sujeto tiene una recuperación a la normalidad, mientras que en aquellos con persistencia clínica deberían ser incluidos en un estudio endoscópico.

Una opción referida en la literatura, pero sin suficiente solidez en las evidencias, sería la del test and endoscopy, donde se pretende optimizar la solicitud de endoscopia y efectuar la erradicación sólo en población que habiendo sido cribada para la infección por H. pylori es objeto de endoscopia selectiva. El test del cribado del H. pylori y endoscopia aumenta los costes aunque no ofrece una tasa de mejora de síntomas significativa.






 

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