Habilidades
en patología cardiovascular:
Manejo de la insuficiencia cardiaca con
función sistólica preservada
ÚLTIMAS
NOVEDADES
Debido a su importancia,
cada vez son más los trabajos, estudios y revisiones que se publican sobre
IC. De hecho, el mismo concepto de IC-FSP es novedoso, aunque probablemente lo
utilizaremos cada vez con mayor frecuencia. Vamos a resumir las principales novedades
aparecidas en los últimos años en IC en general y en IC-FSP en particular
dividiéndolas en tres apartados: definición y clasificación,
diagnóstico y tratamiento.
Definición
y
clasificación
La IC se define como un síndrome
clínico caracterizado por intolerancia al esfuerzo, retención hidrosalina
y reducción de la longevidad secundarios a una disfunción del ventrículo
izquierdo (sistólica o diastólica) y a la activación crónica
de distintos mecanismos neurohormonales. En base a ello, la Sociedad Europea de
Cardiología propuso en 2001 una definición operativa de IC que recoge
estos términos (Tabla
1), incluyendo la demostración objetiva de algún tipo de disfunción
ventricular. Ese mismo año, las Asociaciones Americanas de Cardiología
y del Corazón (ACC-AHA) propusieron una clasificación en estadios
(Tabla
2) que parte no ya de la IC clínica, sino del momento en que el factor
causal comienza a ejercer efectos deletéreos sobre el corazón. De
esta manera, se hace especial hincapié en los aspectos preventivos de la
IC (actuación en los estadios A y B).
En cualquier caso, el diagnóstico
de IC exige la valoración de la función ventricular (sistólica
y diastólica) y la demostración de alteraciones de la misma, siendo
la ecocardiografía la principal herramienta diagnóstica con la que
contamos. Aunque son múltiples los parámetros que pueden determinarse,
es la fracción de eyección (FE) del ventrículo izquierdo
el que se ha establecido como patrón de referencia de la normalidad de
función ventricular sistólica, valor que es además fácilmente
cuantificable. Sin embargo existe mayor controversia en la definición de
los parámetros adecuados en el diagnóstico de la disfunción
ventricular diastólica, además de que son más difíciles
de medir, y alguno de ellos imposible en pacientes con fibrilación auricular,
entidad frecuentemente asociada a IC. Por ello, en muchos pacientes con IC clínica
y FE normal o casi normal, no llega a objetivarse de forma inequívoca la
presencia de una disfunción ventricular diastólica. Por tanto, de
forma operativa se dice que estos pacientes presentan IC con función sistólica
preservada (IC-FSP), que aunque no es estrictamente sinónimo de IC por
disfunción diastólica, en la práctica clínica se utiliza
indistintamente. De modo más práctico, el término IC-FSP
incluye al de IC por disfunción diastólica, si bien no "exige"
de forma inequívoca la demostración de una alteración de
la función diastólica. Hay que recordar que existen situaciones
comunes (por ej, fibrilación auricular) donde es difícil valorar
el llenado ventricular, aunque podría hacerse a través del flujo
de las venas pulmonares. Datos más fáciles de obtener, como la presencia
de hipertrofia ventricular izquierda y/o la dilatación auricular apoyan
fuertemente la existencia de DD.
Aunque puede parecer obvio, en estos pacientes
con IC-FSP tiene aún más importancia el diagnóstico clínico
de IC, ya que podrían incluirse aquí otras enfermedades capaces
de provocar síntomas similares. Muchos autores sugieren que en estos pacientes
podría exigirse adicionalmente la elevación del BNP para el diagnóstico,
pero aún no existe acuerdo en este sentido. El término IC-FSP refleja
mejor la realidad cotidiana en la clínica con las dificultades inherentes
que en ocasiones encontramos para llegar a un diagnóstico preciso de IC.
Diagnóstico
de IC
Como consecuencia directa del apartado anterior,
la primera novedad es la importancia cada vez mayor que tiene la ecocardiografía
en el diagnóstico inicial de IC. Por ello, todos los pacientes con IC deben
tener realizada al menos una ecocardiografía en el momento del diagnóstico.
Probablemente
la mayor novedad en este campo es la irrupción en los últimos años
de los biomarcadores de IC, en especial el péptido natriurético
cerebral (brain natriuretic peptide, péptido natriurético tipo B,
o BNP). El BNP es una proteína sintetizada y liberada desde ambos ventrículos
cardíacos en respuesta a estímulos que provoquen aumento en la tensión
de la pared ventricular y/o dilatación. Sus principales efectos fisiológicos
son vasodilatadores, diuréticos, natriuréticos y antiproliferativos.
Los niveles séricos se elevan desde fases muy precoces y aumentan o disminuyen
en función del aumento o disminución de la tensión parietal
a menudo en relación con el tratamiento. Estas características son
las que definen su valor como marcador bioquímico en cardiopatías
en general y en la IC en particular. Además su determinación se
puede realizar en la misma consulta en 15 minutos con una pequeña muestra
de sangre venosa, mediante un aparato portátil, similar al de control del
INR.
Todos los estudios han puesto de manifiesto que el BNP tiene una elevada
sensibilidad. En una persona sana con niveles normales de tensión parietal
las cifras de BNP no superan los 20 pg/ml. Existen circunstancias como la edad
avanzada o el sexo femenino que pueden elevar sus concentraciones, pero en general
éstas no serán mayores de 50-60 pg/ml. Por ello, el valor predictivo
negativo (VPN), en cualquier circunstancia clínica en la que se ha medido,
siempre ha sido muy elevado. Sin embargo, los valores de especificidad no han
sido tan llamativos. Ello se debe no tanto a que el BNP no sea específico
de aumento de tensión parietal (que sí lo es), sino a que son muchas
las circunstancias, tanto cardiacas como extracardiacas, que pueden provocar aumentos
en la tensión de la pared ventricular. Por ello, el valor predictivo positivo
(VPP) va a depender en gran medida de cual sea el trastorno concreto que estamos
buscando, y de la población en la que lo buscamos.
En este aspecto,
los mejores resultados se han obtenido en los pacientes con disnea aguda, en los
que la prevalencia de IC como causa de la disnea es mayor del 50 por ciento, la
tensión parietal es máxima, y donde el punto de corte del BNP se
ha situado en 100 pg/ml. En el estudio de Dao y cols. (Figura
1), el BNP no solo diferenció a los pacientes con disnea aguda por
IC del resto de causas, sino que además pudo distinguir a los pacientes
que presentaban disfunción del ventrículo izquierdo pero cuya disnea
no se debía a dicha disfunción. Por todo ello, las guías
de práctica clínica ya recomiendan la utilización del BNP
en el diagnóstico diferencial de la disnea aguda en los servicios de urgencias
y son cada vez más los hospitales que lo utilizan.
Existen algunas
condiciones clínicas tanto cardiacas (hipertrofia del ventrículo
izquierdo, fibrilación auricular, valvulopatías) como extracardiacas
(EPOC-cor pulmonale, tromboembolismo pulmonar, cirrosis hepática con gran
retención hidrosalina) que pueden ser causa de falsos positivos en la determinación
del BNP. También pueden existir falsos negativos (por ej, disfunción
ventricular asintomática). Dado el grado de solapamiento que se presenta
en estos niveles, el VPP ha mostrado cierta variabilidad, dependiendo de la prevalencia
de la enfermedad buscada en la población de estudio y del nivel en que
se sitúe el punto de corte. Sin embargo, los valores de BNP se han mantenido
elevados en estas poblaciones. Esta es la situación que aparece en los
estudios realizados con pacientes que presentan síntomas y signos clínicos
compatibles con IC. Cuando estos pacientes son estudiados con ecocardiografía,
el diagnóstico se confirma entre un 25 y 50 por ciento de los casos. El
VPP no es lo suficientemente elevado como para poder establecer el diagnóstico
de IC con gran fiabilidad, pero desde un punto de vista práctico esto no
es crucial. La ecocardiografía en los pacientes con BNP elevado está
indicada no sólo con fines diagnósticos, sino también etiológicos
y pronósticos, por lo que debe realizarse. En el caso de que el BNP fuese
normal en un paciente con síntomas, su mayor utilidad radica que su elevado
VPN hace que prácticamente pueda descartarse la IC como causa de los síntomas.
Podría entonces evitar la realización de una ecocardiografía
y dirigir nuestro esfuerzo a la búsqueda de otras causas que expliquen
el cuadro clínico. En el caso de los pacientes con presumible IC disfunción
diastólica, en los que el diagnóstico puede ser complejo incluso
con ecocardiografía, el BNP puede ser una herramienta de gran ayuda tanto
para apoyarlo como para descartarlo. Por todo ello, las más recientes guías
de práctica clínica incluyen el BNP como paso previo a la realización
de estudios ecocardiográficos (rule out) (Figura
2).
Tratamiento
A
pesar de la gran cantidad de ensayos clínicos publicados en pacientes con
IC, tan solo un subgrupo del estudio DIG, realizado con digoxina, había
incluído pacientes con fracción de eyección normal. En el
año 2003 se publicó el estudio CHARM-preservado, realizado en pacientes
con IC-FSP, siendo por tanto el primer, y único hasta la fecha, estudio
amplio publicado en este tipo de pacientes con objetivos de morbimortalidad. Los
resultados de ambos se analizarán más adelante.
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