Habilidades
en patología cardiovascular:
Manejo de la insuficiencia cardiaca con
función sistólica preservada
PUNTOS
CLAVE
1- La IC se define como un síndrome clínico
caracterizado por intolerancia al esfuerzo, síntomas y signos de retención
hidrosalina y reducción de la longevidad, junto con la demostración
de una disfunción ventricular sistólica o diastólica.
2-
La disfunción ventricular sistólica es fácilmente valorable
mediante la fracción de eyección, pero no sucede lo mismo con la
función diastólica, más compleja y difícil de valorar.
3-
Los pacientes con diagnóstico clínico de IC y fracción de
eyección normal o casi normal (superior a 0.45-0.50) pueden decirse que
presentan insuficiencia cardiaca con función sistólica preservada
(IC-FSP).
4- Estos pacientes pueden presentar en la ecocardiografía
signos de disfunción diastólica (cociente E/A alterado), pero a
menudo no están presentes o no son valorables (pacientes en FA). Otros
datos indirectos serán mucho más comunes y útiles en la práctica
clínica; HVI y/o aumento auricular izquierdo, empeoramiento de los síntomas
en relación con taquiarritmias o elevación anormal de la TA, etc.
5-
El péptido natriurético ventricular tipo B (BNP) estará significativamente
elevado en los pacientes con IC clínica (independientemente del tipo de
disfunción ventricular subyacente), por lo que puede ser de una enorme
ayuda en el diagnóstico de IC, y en particular, si la FE está conservada.
6-
Los objetivos del tratamiento de la IC-FSP deben centrarse en el alivio sintomático,
control estricto de la enfermedad de base (HTA-HVI, cardiopatía isquémica)
y la reducción de ingresos hospitalarios.
7- Aunque aún no existen
estudios que demuestren un beneficio pronóstico en estos pacientes, es
esperable que el tratamiento óptimo tenga también un impacto en
la supervivencia como sucede en la IC sistólica.
8- La educación
sanitaria al paciente y familia es un punto crucial del tratamiento, incluyendo
el autocontrol del peso corporal, restricción moderada del consumo de sal,
ejercicio físico apropiado (reposo sólo en desestabilizaciones),
prevención de infecciones (vacunación) y optimizar la adherencia
al tratamiento.
9- Los diuréticos son la base del tratamiento sintomático
de la IC-FSP. Deben ser usados a la dosis más baja posible en pacientes
estables, y aumentarla a la dosis necesaria en las desestabilizaciones.
10-
Otros fármacos recomendados son: nitratos (alivio sintomático por
reducción de precarga), digoxina (sobre todo en pacientes en fibrilación
auricular), fármacos bradicardizantes (beta-bloqueantes, verapamilo o diltiazem,
para mejorar el llenado diastólico), inhibidores del sistema renina-angiotensina
(IECA o ARA-II, en pacientes con HTA y/o HVI).
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