Habilidades en patología cardiovascular:
Seguimiento del paciente post-infartado en Atención Primaria

 

REHABILITACIóN CARDIACA

 

La rehabilitación coronaria o cardiaca puede definirse como el ejercicio y asesoramiento que disminuirá los síntomas y mejorará la función cardiaca. En un sentido más amplio la OMS la define como "El conjunto de actividades necesarias para asegurar a los cardiópatas una condición física, mental y social óptimas que les permita ocupar por sus propios medios un lugar tan normal como les sea posible en la sociedad" . Clásicamente se distinguen dos tipos de rehabilitación cardiaca: "solo ejercicio" y la rehabilitación cardiaca integral. Esta última incluye programas de entrenamiento físico, modificación de estilos de vida, educación y apoyo psicológico.

Sus objetivos abarcarían una doble vertiente:

a) Calidad de vida:
Mejorar la capacidad funcional.
Corregir los deterioros psicológicos.
Mejorar las relaciones sociales y sexuales.
Conseguir un retorno precoz al trabajo.

b) Prevención secundaria:
Facilitar el control de los F.R.
Disminuir incidencia complicaciones.
Evitar la muerte súbita.
Aumentar la supervivencia.


Fases de la rehabilitación cardiaca

Fase 1. Comprende el periodo de ingreso hospitalario. Durante esta fase las actividades prioritarias son: evaluación médica, la movilización precoz y la planificación del alta.
Fase 2. Corresponde al periodo inmediato tras el alta hospitalaria. Es conveniente el seguimiento mediante visita domiciliaria o telefónica.
Fase 3. Comprende la fase de inicio del programa de entrenamiento físico, junto con intervenciones educacionales, psicológicas y valoración de factores de riesgo. Tradicionalmente esta fase se realizaba en el hospital, sin embargo actualmente se acepta que en pacientes de bajo riesgo puede ser seguido de manera segura en AP.
Fase 4. Comprende los cambios de estilo de vida y la realización de ejercicio a largo plazo.

Ejercicio físico

Grados de recomendación
El entrenamiento físico debe ofrecerse a todo paciente que ha sufrido un IAM (A).

El ejercicio físico es una faceta fundamental en los Programas de Rehabilitación Cardiaca Integral, no sólo como recuperación del deterioro producido tras un IAM, sino porque el ejercicio regular protege frente a nuevos eventos cardiovasculares. Una revisión Cochrane en la que se incluyeron hombres y mujeres de todas las edades que habían padecido un IAM, revascularización, angina o enfermedad coronaria diagnosticada por angiografía, que analizaba el efecto del ejercicio físico sólo y de la rehabilitación cardiaca integral frente a la atención clínica habitual, demostró una reducción de la mortalidad total (OR 0,73 y 0,87 respectivamente), mortalidad cardiovascular (OR 0,96 y 0,74 respectivamente), morbilidad cardiovascular y resultados combinados (mortalidad, IAM no mortales y revascularizaciones) (OR 0,81 en ambos casos).

La incidencia de eventos coronarios en los programas de rehabilitación cardiaca es baja, así la incidencia de parada cardiaca se estima en 1/112.000 pacientes-hora, la de IAM no fatal en 1/294.000 pacientes-hora y la mortalidad en 1/784.000 pacientes-hora.


Características

Los pacientes considerados de bajo riesgo podrían seguir un "programa de rehabilitación domiciliaria" ya que se ha demostrado que con este método se consigue una mejoría de la capacidad funcional similar a la del ejercicio supervisado. Se recomiendan ejercicios aeróbicos: paseos, bicicleta y jogging. La frecuencia cardiaca del paciente durante el primer mes de entrenamiento, no deberá alcanzar el 50-75 por ciento de la alcanzada en la prueba de esfuerzo. La intensidad de las actividades deberá ser prescrita teniendo en cuenta la frecuencia cardiaca alcanzada después de 5 a 10 minutos de dicho ejercicio. Este puede ser expresado en METs (1 MET equivale a 3,2 mL/Kg de oxígeno consumido).

Cuando no es posible valorar la intensidad del ejercicio, actualmente se recomienda utilizar la escala del esfuerzo percibido de Borg (Tabla 4), la cual es una escala de 15 categorías, desde el 6 al 20, con una descripción del esfuerzo desde muy, muy ligero (7) al muy, muy duro (19), correspondiéndose con la intensidad del ejercicio y el por ciento de frecuencia cardiaca máximo.

Según las características del paciente puede regularse el mismo la progresión y tipo del ejercicio o bien podemos entregarles programas pautados, como los de las Tablas 5 y 6.

Este tipo de programa es especialmente recomendado en pacientes con experiencia previa y con apoyo de familiares. Sin embargo el gran inconveniente los programas domiciliarios es que un alto porcentaje de enfermos abandona las pautas de ejercicios, por lo que los pacientes poco motivados, sin apoyo familiar, así como los obesos, fumadores y aquellos que se sientan psicológicamente muy afectados sería conveniente que acudieran a un programa de rehabilitación supervisado, pues es poco probable que por si solos
realicen el programa.

Abordaje de los aspectos psicológicos

Grados de recomendación
Debe descartarse ansiedad y/o depresión utilizando los tests adecuados en todos los pacientes que han padecido un IAM (B).

Todos los pacientes que han padecido un IAM y han sido diagnosticados de depresión deben ser tratados (A).

La depresión en muy común entre los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio: entre un 15 y un 20 por ciento padecerán una depresión mayor, y un porcentaje similar sufrirán de una depresión menor. La depresión en el paciente post-infartado se asocia con mayores tasas de mortalidad, aunque el mecanismo preciso aún es desconocido. Muchos autores recomiendan en los pacientes que han sufrido un IAM la realización de un test de cribado de depresión e incluir, durante las entrevistas con estos pacientes, las preguntas necesarias que nos permitan detectar la presencia de estos trastornos, y si se presentan tratarlos sin demora.

Respecto al tratamiento de estos trastornos el uso de benzodiacepinas se considera seguro y efectivo en el tratamiento de la ansiedad, especialmente en las fases agudas, ya que su utilización a largo plazo puede dar lugar a dependencia. Así mismo no están indicadas en monoterapia en el tratamiento de la depresión, en la cual habrá que añadir un antidepresivo.

Sin embargo, a pesar de la prevalencia de síntomas depresivos tras un IAM, la proporción de pacientes que reciben tratamiento antidepresivo es baja, lo cual puede explicarse por los efectos secundarios cardiológicos de los antidepresivos tricíclicos. Los inhibidores de la recaptación de la serotonina, parecen ser mas seguros, sin embargo hay que tener en cuenta sus interacciones farmacológicas, y que no existen ensayos sobre su efectividad en el pronóstico a largo plazo, en los pacientes con IAM. Los resultados del estudio SADHART (Sertraline Antidepressant Herat Attack Randomized Trial), a pesar de las limitaciones del estudio derivadas principalmente de la duración y del bajo poder para detectar eventos raros, ofrecen evidencias de que la utilización de la setralina, durante las 24 semanas iniciales, tras un IAM es segura.

Abordaje del hÁbito tabáquico

Grados de recomendación
Los pacientes que han sufrido un IAM deben abandonar el hábito tabáquico (B).
Debe darse consejo antitabaco a todo paciente con IAM (B).
La terapia sustitutiva con nicotina debe ser recomendada en los fumadores importantes (más de 10 cigarros/día) como estrategia para dejar de fumar (B).

El abandono del hábito tabáquico, en pacientes con IM, produce una reducción significativa de la mortalidad (RR=0,64; IC 95 por ciento: 0,58 a 0,71). El consejo médico resulta efectivo para dejar de fumar . El material de apoyo diseñado personalizado es más efectivo que los materiales estándar. La terapia sustitutiva con nicotina es efectiva como estrategia para dejar de fumar, sobretodo en los que fuman más de 10 cigarrillos al día. No se ha observado que la sustitución nicotínica mediante parches transdérmicos en personas con CI estable incremente la incidencia de eventos cardiovasculares.

Los estudios observacionales encontrados demuestran que la mitad de los beneficios se obtienen en el primer año de haber dejado de fumar siguiéndose de una disminución más gradual del riesgo, alcanzando el mismo nivel de riesgo que los no fumadores al cabo de varios años de abstinencia. El riesgo a los 2-3 años de los pacientes que dejan de fumar se iguala con el de los que nunca han fumado manteniéndose este beneficio en el tiempo. Los beneficios obtenidos por el abandono del hábito tabáquico, son similares a los que se obtendrían del tratamiento con BB en pacientes postinfartados.

El Grupo Cochrane de Tabaquismo ha realizado diferentes revisiones sistemáticas sobre la efectividad de las diversas intervenciones en el abandono del hábito tabáquico. Sin embargo no existe actualmente ninguna revisión específica en prevención secundaría, aunque si existe una revisión sistemática en proceso de realización.


Consejo antitabaco

Existe evidencia de que el consejo dado por los médico, las intervenciones estructuradas de enfermería, así como el consejo (counselling) individual o en grupo resultan intervenciones efectivas para dejar de fumar. El material de apoyo diseñado personalizado es más efectivo que los materiales estándar.

El consejo antitabaco adquiere especial importancia tras el diagnóstico de la enfermedad coronaria o previamente a la práctica de una prueba diagnóstica invasiva. La propia hospitalización se convierte en un estímulo para el paciente. El consejo deberá ser dado durante el programa de rehabilitación cardiaca y posteriormente deberemos reforzarlo desde el equipo de AP, aprovechando las sucesivas consultas.

Aconsejaremos enérgicamente al paciente que deje de fumar, insistiendo en que también lo haga el resto de la familia. Reforzaremos positivamente a aquellos que ya han abandonado el hábito tabáquico y ofreceremos nuestro apoyo, informando de los efectos perjudiciales del mismo a los que manifiesten su deseo de no dejarlo.


Terapia sustitutiva con nicotina

La terapia sustitutiva con nicotina, se utiliza como estrategia terapéutica para dejar de fumar. Un metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados realizado por la Cochrane ha mostrado que esta terapia es efectiva como estrategia para dejar de fumar, sobretodo en los que fuman más de 10 cigarrillos al día. En este metaanálisis se ha determinado la efectividad para dejar de fumar de los diferentes métodos de terapia sustitutiva con nicotina (chicles, parches, spray nasales, inhaladores y tabletas). Comparando el grupo control con el grupo de terapia sustitutiva con nicotina para el grado de abstinencia se ha obtenido un a OR= 1,74; IC 95 por ciento: 1,64-1,86. Las OR para cada forma de administración de nicotina fueron: 1,66 para el chicle, 1,74 para los parches, 2,27 para el spray nasal, 2,08 para la nicotina inhalada y 2,08 para las tabletas sublinguales. En el caso de los fumadores con mayor dependencia hubo un beneficio significativo con 4 mg de chicle en comparación con los 2 mg (OR= 2,67, IC 95 por ciento=1,69-4,22). En este metaanálisis se encontró un solo estudio en el que se comparaba la terapia sustitutiva con nicotina con otros fármacos, encontrándose que el bupropion fue significativamente más efectivo que los parches de nicotina o el placebo.

En dos ensayos clínicos recientes no se encontró ninguna evidencia de que la sustitución nicotínica mediante parches transdérmicos en personas con CI estable incremente la incidencia de eventos cardiovasculares, por lo que el uso de parches de nicotina en personas con CI parece seguro .

Las contraindicaciones relativas del uso de la terapia sustitutiva con nicotina son: hipersensibilidad a la nicotina, IM reciente (menos de 3 meses), angina inestable, angina variante Prinzmetal, arritmias cardiacas severas o accidente cerebro vascular en fase aguda.

En los pacientes con IM o enfermedad coronaria se debe empezar la terapia sustitutiva con nicotina a dosis bajas. Esta dosis puede ir aumentándose bajo una vigilancia estrecha, si no aparecen síntomas.

Los síntomas por sobredosis de nicotina que pueden aparecer son: dolor abdominal, epigastralgia, nauseas, vómitos, diarrea, taquicardia, alteraciones auditivas o visuales, dolor de cabeza, enrojecimiento, confusión e hipotensión.

En caso de estar utilizando una infradosis pueden aparecer: irritabilidad, ansiedad, alteraciones del sueño, dificultad para la concentración, hambre, aumento de peso o depresión.

En la Tabla 7 se representan diferentes pautas del manejo de las dosis en terapia sustitutiva con nicotina.

No hemos encontrado revisiones sistemáticas de bupropion utilizado para el abandono del tabaco en prevención secundaria de la CI ni tampoco para otras medidas farmacológicas. Por lo tanto, en el momento actual, no puede recomendarse su empleo en estos pacientes.

En una revisión sistemática realizada para la utilización de un antihipertensivo (clonidina), se encontraron 6 ensayos clínicos en los que había evidencia de su eficacia pero con importantes efectos adversos como sedación e hipotensión.


Riesgos

En dos ensayos clínicos recientes no se encontró ninguna evidencia de que la sustitución nicotínica mediante parches transdérmicos en personas con CI estable incremente la incidencia de eventos cardiovasculares78,79, por lo que su uso en pacientes con CI parece seguro.


 

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