Salud e inmigración
Salud reproductiva y diferencias de género en la población inmigrante

DIFERENCIAS
DE GÉNERO

El género en sentido amplio, es "lo que significa ser varón o mujer, y cómo define este hecho las oportunidades, los papeles, las responsabilidades y las relaciones de una persona". ONU, 2000.

El sistema sexo/género (definido por Rubin en 1975) considera que la sexualidad, incluidos la identidad de género, el deseo sexual, la fantasía, los conceptos de infancia etc., son una construcción social, la visión del sexo y el género como sistema en el que interactúan tanto lo biológico de la sexualidad, como lo psicológico, social o cultural, posibilita analizar los consensos y comportamientos de mujeres y varones en cualquier sociedad patriarcal, con relaciones asimétricas entre los sexos. Sexo y género es un sistema que permite entonces visualizar lo que está oculto con respecto a la diferencia entre los sexos.

Por lo tanto, ya desde la misma definición de género se pueden comprender su relación e implicación en la salud de las mujeres inmigrantes:

Nos facilita la comprensión de los diferentes modos de enfermar, sanar y morir que se relacionan con roles o modos de ser femeninos y masculinos con características propias construidas (construcciones sociales, desde la perspectiva antropológica) en relación a las condiciones de vida, de la división sexual del trabajo y la distribución desigual del poder en la sociedad:

a. Asignación desigual de los recursos para la protección de la salud.
b. Desigual participación de mujeres y varones en el cuidad de la salud (por construcciones sociales de poder).
Las mujeres inmigrantes están sujetas a una carga "extra" de violencia social y psicológica ya que a la situación desfavorable de inmigrante, que comparten con los hombres, se suma la de género. Los informes anuales sobre Desarrollo Humano que publica el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) demuestran que la desigualdad en condiciones de vida y en oportunidades sociales entre mujeres y hombres es una característica común al mundo pobre y al mundo rico.

La Salud y los derechos de las mujeres no se pueden abordar sin tener en cuenta la situación social, económica y jurídica en la que viven.

Cultura

La consideración social de la mujer inmigrante está influenciada por la cultura de la sociedad de la cual procede, por lo que nos centraremos en algunos aspectos que tienen su explicación en sus países de origen.

Las mujeres que proceden de culturas tradicionales, siguen viviendo en el seno de familias que exigen de ellas comportamientos tradicionales, aunque también se espera de ellas que trabajen y vivan en contextos postindustriales que no valoran los mismos papeles. Por un lado, la mayor incorporación de mujeres al mercado laboral no ha venido acompañada de un reordenamiento de las responsabilidades en el ámbito doméstico y, por otro, este trabajo se ha visto incrementado por la disminución de muchas de las responsabilidades del Estado en materia de salud, alimentación y educación. Todo ello ha supuesto una sobrecarga de trabajo para las mujeres y por tanto una precarización de sus condiciones de vida y de salud.

Educación

El acceso a la educación es fundamental para la autonomía de las mujeres, para ampliar su autoestima y su capacidad de participación y decisión, para abrir el marco de sus oportunidades y el optar a espacios de desarrollo.

Los datos globales señalan un aumento del número de niñas y mujeres que acceden a los niveles básicos de educación en los países en desarrollo .Sin embargo las cifras también señalan grandes diferencias por regiones por regiones y países y también entre mujeres y hombres. Esta discriminación en el acceso de las niñas a la educación, se debe a la creencia generalizada en todas las culturas de que éstas se deben preparar para asumir los roles tradicionales .La niñas y las jóvenes abandonan pronto la escuela y con mucha mayor frecuencia que los chicos, debido a que comienzan a realizar tareas domésticas desde edades muy tempranas.

Existe una relación inversamente proporcional entre el nivel educativo de las mujeres y el número de hijos. Aunque el análisis de este vínculo es complejo, se debe fundamentalmente a la relación que existe entre una mayor educación y un mayor número de oportunidades en la vida de aquellas, dándoles la opción de elegir libre y responsablemente el número que desean tener. Sin embargo, no es únicamente el acceso educativo y tampoco un nivel suficiente de formación lo que va a permitir cambios en su situación. La alfabetización o los primeros años de la primaria -niveles que en la mayoría de los países en desarrollo no suelen sobrepasar -no son grados suficientes para desarrollar autonomía y capacidad para tomar decisiones en relación con sus derechos sexuales y reproductivos y con su vida en general.

Está demostrado, que para que la educación tenga una repercusión en la inserción laboral y social de las mujeres, son precisos al menos ocho años de escolarización continuada.

A la importancia del acceso de las niñas y mujeres a todos los niveles educativos y de forma continuada, hay que añadir la necesidad de incorporar la educación sexual a los currículos educativos, por las profundas repercusiones que tiene para la vida de hombres y mujeres.

Cuando éstas acceden a mayores niveles de formación se encuentran en mejores condiciones para cuidar de si mismas y participar en el mundo laboral, social y político y, así, tomar decisiones.

La formación de las niñas y mujeres es un avance estratégico, pero será el nivel de formación suficiente y el desarrollo de su autonomía lo que propicie otros procesos de transformación en sus vidas.

Trabajo

En las sociedades de acogida, en nuestro caso España, el trabajo está limitado al sector servicios (servicio doméstico, sector administrativo) y otros sectores considerados como "apropiados" para las mujeres, siempre con peor retribución y en condiciones de precariedad laboral (contratos eventuales, a tiempo parcial, etc.).

La mujer inmigrante llega con grandes expectativas de un grandioso recibimiento laboral, social y, por qué no decirlo, económico; pero, al corto tiempo comienza la realidad causando frustración en sus aspiraciones, y la urgente necesidad de subsistir. Obligadas a ser víctimas de la violación de sus derechos básicos, por no contar con la legalidad de su documentación, que le acredite su estancia en este país, se encuentran totalmente desprotegidas por la ley. Razón para ser víctimas de los abusos laborales, malos tratos psicológicos, explotación laboral, teniendo que trabajar más del tiempo estipulado por ley y sometidas a ser relegadas al empleador, que es conocedor del estado irregular en que su empleada se encuentra en el país y que conoce la invalidez del contrato verbal.

Las mujeres que trabajan como internas en el servicio doméstico, sufren un mayor aislamiento al ser más difícil relacionarse con sus redes sociales nativas en el país de acogida y se limitan sus posibilidades de integración social.

Todo esto se traduce en la consulta de Atención Primaria como manifestaciones de malestar con síntomas vagos o poco precisos, como astenia, cansancio, cefaleas, lumbalgias y cervicalgias, tristeza, insomnio, y depresiones leves. Sobre esta realidad existen diversos estudios que insisten en que la mujer inmigrante tiene una mayor propensión que el hombre a presentar alteraciones psicológicas causadas por el desarraigo, el estrés, la ansiedad y la adaptación (World Health Organization, 1998: Gender and Health: Technical Paper. Carballo M et al. 1996).

La falta de capacitación específica para desarrollar actividades laborales, si nunca los realizaron en sus propios países, la situación de indocumentación, cuando existe, y que dificulta su integración en el mercado laboral normalizado, y la necesidad urgente de buscar dinero para sustentar a su familia o para reunir el dinero suficiente que garantice un retorno desahogado a su medio de origen, les impulsa, con frecuencia, a dedicarse a la prostitución. Otras veces, como se sabe, no es una opción voluntaria.

Muchas mujeres vienen engañadas por las redes y mafias de la prostitución, o bien acaban en ella ante la necesidad de reunir dinero para su familia o para su regreso. Estas mujeres quedan expuestas a enfermedades de transmisión sexual, abusos sexuales, embarazos no deseados…

Reproducción

Siguiendo con aspectos socioculturales que hacen más vulnerable a las mujeres ante muchos problemas de salud-enfermedad y, como no, al VIH/SIDA que aquí nos compete, no podemos dejar de hablar de la mujer y la reproducción, función a la que siempre se ha asociado de manera implícita, en un sistema patriarcal o androcentrista, es decir en una organización social que valora lo masculino como superior y desvaloriza lo femenino. La relación sexual con propósito reproductivo es uno de los elementos más viejos y resistentes en la perpetuación del patriarcado y el poder masculino en todas las sociedades.

De nuevo nos volvemos a encontrar con claros influjos culturales ya que la cultura proscribe qué se debe hacer y qué no se debe hacer, y en el caso de la mujer, lo aceptado tiene carácter obligatorio. Lo aceptado es desarrollar una sexualidad que se realice en la procreación. Lo prohibido es el erotismo que no esté ligado a la procreación y fuera de la relación de pareja constituida para la procreación, fundamentalmente en sociedades de África, Latinoamérica y Asia.

El cuerpo está en el centro de la sexualidad, en el centro de la condición de la mujer, es la maternidad a través de la cual se realiza la vida, es una síntesis biopsico-socio-cultural, experimentado, "vivido" desde la propia subjetividad.

El enfoque de bienestar ha sido, posiblemente el que ha dominado más que ningún otro en el mundo de la cooperación y las propuestas de desarrollo y es en este enfoque donde la maternidad se ha supuesto que es el rol más importante de la mujer en la sociedad, y la crianza de los niños el rol más efectivo de la misma en todos los aspectos del desarrollo.

Siguiendo con ese enfoque, las mujeres son receptoras pasivas del desarrollo más que participantes en el proceso.

Así pues, en el modelo tradicional a los varones se les presupone como ideales para:
- Trabajo público.
- Alcanzar una posición social.
- Demostrar logros.
- Sostener económicamente a la familia.
- Mantener posición de propiedad y autoridad sobre la mujer.
- Función paterna como sostenedor de autoridad.

Y para la mujer tradicional, las relaciones concordantes con su ideal serían:
- Función materna: engendrar y criar hijos
- Trabajo doméstico y abastecedor de cuidados.
- Mantener relación de pertenencia y subordinación al hombre.


La violencia
de género

La violencia que en todo el mundo se ejerce contra las mujeres, atenta contra los derechos humanos y tiene consecuencias importantes para la salud.

Ante las situaciones de privación de derechos, los recursos legales son difíciles para las mujeres y existen obstáculos culturales, sociales y políticos que dificultan las denuncias de aquellas, y en el caso de que se realicen, su tramitación y resolución.

Por todo ello se carece de procedimientos fiables para la recopilación de información. No obstante se han desarrollado indicadores y se tienen estadísticas que reflejan la gravedad y la frecuencia del problema.


La violencia doméstica

El espacio doméstico (Tabla 5) representa para las mujeres el lugar de mayor riesgo. Es el hogar dónde éstas son víctimas de la mayor violencia por parte de sus compañeros o esposos, lo cual tiene graves consecuencias directas para su salud física, mental y emocional.

La violencia doméstica también llega a producir la muerte de las mujeres, lo que en muchas ocasiones explicaría el miedo y la sumisión que ayuda a perpetuar este tipo de actos y favorecer la transmisión de ITS, en el caso de violencia sexual.


La violencia sexual

Se produce violencia sexual cuando se realizan prácticas sexuales forzadas, bajo coacción o violencia, es decir sin el libre consentimiento de las mujeres, con independencia del tipo de relación que pudiere existir.

Este tipo de violencia incluye las violaciones y abusos sexuales (tanto en el ámbito privado como público), el acoso sexual en al trabajo, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada. En relación con esto, cabe destacar que en la Conferencia de Beijing, por primera vez en una conferencia internacional, se consideró "la violación por el marido" una forma de violencia. Sin embargo muchas legislaciones vigentes no contemplan la violación dentro del matrimonio.

La sociedad ha ido asumiendo la violencia sobre la mujer de una forma altiva y, en ocasiones, como signo de poder del hombre y de sumisión y vergüenza absoluta por parte de la mujer. En el siglo XVI se creía que la violación seguida de embarazo significaba consentimiento por la parte femenina...

La violencia contra las mujeres, y especialmente la violencia sexual, transgrede el derecho de las mismas a ejercer control sobre su sexualidad y reproducción y tiene consecuencias para su salud. Además, dada su incidencia, constituye un problema de salud pública.

Entre las consecuencias más importantes para la salud estarían:
- Embarazos no deseados.
- Pérdida de la autoestima.
- Dificultades para establecer relaciones afectivas y sexuales.
- Abortos espontáneos.
- Enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/sida.

Además estas situaciones suelen disuadir a las mujeres de utilizar los servicios sanitarios.

La salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres forman parte de los derechos humanos fundamentales.

Son elementos básicos para el desarrollo humano. Sin embargo, todavía muchas mujeres se encuentran muy lejos de tener acceso a estos derechos básicos y disfrutar de sus beneficios.

Analizar estos derechos requiere identificar los determinantes que inciden en la vida de las mujeres, en su posibilidad de decisión y sus condiciones de salud y la disponibilidad y acceso a los recursos. Existe una íntima relación entre las posibilidades de disfrute de la salud, el acceso a los servicios y el reconocimiento de los derechos; de poco sirve el reconocimiento de estos si no se logra que sean efectivos en la práctica por falta de servicios o que, por el contrario, la atención en salud no se base en el respeto de los derechos individuales. Por eso, es de particular importancia, contemplar el contexto económico, social, cultural y político en el que se desarrolla la vida de las mujeres.

Es fundamental que una mujer pueda decidir sobre su maternidad, viva sin temor a ser agredida, y no tenga que requerir al tutelaje del padre o del marido para acceder a un servicio de salud... Estos son importantes indicadores del desarrollo de una sociedad.

Entre la mayoría de las mujeres del Sur la adolescencia es una realidad inexistente; el concepto es moderno, occidental y urbano.

La precariedad, la desigualdad y el fuerte peso de muchas tradiciones consolidan la permanencia de ideas y necesidades ligadas a los roles tradicionales asignados a mujeres y hombres. Estas circunstancias obligan a las niñas y a las jóvenes a asumir responsabilidades domésticas y papeles maternales desde edades tempranas lo cual no sólo limita su proceso de formación, sino que limita en gran medida su futuro, su acceso a la educación, su desarrollo personal, cierra oportunidades y, además, las expone a embarazos tempranos, lo que ineludiblemente tendrá repercusiones sobre su salud sexual y reproductiva.

Mutilación genital

La mutilación genital femenina (MGF) es una práctica tradicional en el África subsahariana (más de 28 países) y en algunas zonas de Asia (Figuras 3-5). Debido al aumento de inmigrantes procedentes de estas zonas ésta práctica se está incrementando en Europa, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

De hecho, existe evidencia de casos de MGF realizados en España o en niñas inmigrantes que ya viven en nuestro país y que son mutiladas aprovechando algún viaje ocasional a su país de origen o el de sus padres.

Actualmente está prohibida y declarada delito en muchos países y en España constituye un ataque contra la integridad física de la persona y su práctica se condena con penas que van desde los 6 meses hasta 12 años de prisión.

En nuestras consultas deberemos intentar detectar la posibilidad de que se vaya a realizar y evitarla para así subsanar las complicaciones inmediatas. Habrá que tener en cuenta la pertenencia a etnias que practiquen la mutilación o a una familia en la que la madre y/o las hermanas mayores la hayan sufrido y el pertenecer a un grupo familiar que tenga muy presente el mito del regreso al país de origen.

No se sabe cuál es el origen de la tradición de la MGF. Los motivos por los que se practica son numerosos: tradición religiosa y social, forma de honor familiar, higiene, razones estéticas, protección de la virginidad y prevención de la promiscuidad, aumento del placer sexual del marido, aumento de la fertilidad, tener la sensación de pertenecer a un grupo social, incremento de la posibilidades de matrimonio, etc. (Figura 6).

Definición

La MGF abarca todos los procedimientos por los que se extirpan parcial o totalmente los genitales femeninos externos por motivos culturales o por cualquier otra razón.

Clasificación de la MGF

a. Tipo I: Conocida como "clitoridectomía", consiste en la remoción del prepucio del clítoris, con o sin la extirpación de la totalidad o parte del mismo.
b. Tipo II: conocida como "ablación", consiste en la extirpación del prepucio, el clítoris y de la totalidad o parte de los labios menores.
c. Tipo III: conocida como "infibulación", consiste en la extirpación de la totalidad o parte de los órganos genitales externos cosiendo a continuación la abertura vaginal de forma que sólo quede un pequeño orificio para expulsar la orina y el flujo menstrual.
d. Tipo IV: aquí se incluyen procedimientos como el punzamiento, la perforación, la cauterización, el corte o la utilización de sustancias para remover la totalidad o parte de los órganos genitales externos.
Se suele realizar sin medidas de asepsia y bajo unas condiciones higiénicas escasas. Generalmente no se utiliza anestesia.

Efectos perjudiciales en la salud sexual y reproductiva
de las mujeres

Complicaciones médicas

Las intervenciones que realiza la ngnansimbah se ejecutan con limitados conocimientos de "cirugía", instrumentos no esterilizados (hojas de afeitar, cuchillos, cuerdas, espinas de acacia, etc.), sin anestesia o bien con medicinas locales (barros, clara de huevo, café, hierbas, cenizas, etc.), y bajo el sufrimiento de las niñas. Por ello, el corte y la sutura de la herida pueden resultar inadecuados y producir lesiones en los órganos próximos a las zonas escindidas, infecciones, hemorragias y en algunos casos, dependiendo de la resistencia que oponga la niña, fracturas.

Podríamos clasificar (WHO, 1997) las complicaciones médicas en:

Complicaciones inmediatas

Existe la posibilidad de que alguna o varias complicaciones se produzcan durante la intervención o durante el periodo de cicatrización de la herida. Necesariamente, y por razones de espacio sólo vamos a mencionar las más frecuentes y severas, que incluso pueden causar la muerte.

a. Hemorragias: la amputación del clítoris se realiza a través de la arteria clitoral, con un fuerte fluido de sangre y una alta presión arterial. Incluso el corte a través de la arteria pudenda interna puede causar serios sangrados, que si no son bien controlados, conducen a la muerte de la niña.
b. Shock: se produce debido a la repentina pérdida de sangre y al dolor.
c. Tétanos: falta de instrumental quirúrgico esterilizado y vacunación antitetánica.
d. Trauma de las estructuras adyacentes: uretra, esfínter anal, paredes vaginales, etc.
e. Retención urinaria aguda: esto ocurre en la mayoría de los casos debido al dolor y sensación de escozor que produce la orina sobre la herida abierta, o bien porque se daña la uretra y los tejidos adyacentes, o porque los labios se adhieren produciendo obturación.
f. Infección de la herida e infección urinaria: debido a la retención urinaria y a la
g. utilización de instrumentos y materiales (emplastes) no esterilizados.
h. Fiebre y septicemias, prolongación de la cicatrización de la herida y anemias.
i. Infección por HIV: generalmente se suelen utilizar los mismos instrumentos cortantes en todas las niñas iniciadas, y con ello se crea una fuente de propagación del virus.
j. Muerte: puede ocurrir como consecuencia de hemorragias o shocks sépticos, tétanos, etc., y a la falta de accesibilidad/proximidad de centros de salud.
Complicaciones a medio plazo
a. Anemias severas provocadas por las hemorragias y problemas de malnutrición.
b. Infección pélvica: infección del útero y la vagina que provocan necrosis.
c. Dismenorrea: debido a la infección pélvica o a la obstrucción del orificio vaginal (en caso de infibulación)
d. Formación de cicatrices queloides debido al lento o indebido proceso de cicatrización de la herida y a las infecciones producidas.

Complicaciones a largo plazo

a. Hematocolpos: en casos de infibulación, la clausura de la vulva produce retenciones de sangre menstrual en la vagina y el útero.
b. Infertilidad: debido a infecciones pélvicas crónicas, no diagnosticadas o mal tratadas, que bloquean las trompas de Falopio. Contínuas infecciones que producen abortos.
c. Formación de fístulas rectovaginales y vesículovaginales.
d. Dificultad en orinar al haber sido dañada la uretra. Incontinencia urinaria y anal.
e. Formación de cálculos/piedras en la vagina.
f. Transmisión del HIV a través del sangrado de pequeñas úlceras vaginales.
g. Complicaciones obstétricas debidas a infecciones perineales, hemorragias, desgarros, etc. que conducen en muchos casos a la práctica del parto cesáreo.
h. Riesgos fetales por la prolongación de los partos, obstrucción, incremento del riesgo de transmisión del HIV, entre otros.

Complicaciones sexuales

a. Desinfibulación parcial como parte del rito de matrimonio para permitir la penetración.
b. Dolores coitales.
c. Frigidez debida a infección pélvica, dispareunia, etc.
d. Anorgasmia debida a la amputación del glande del clítoris.

Complicaciones psicológicas

a. Enfermedades psicosomáticas, depresión, psicosis, etc.
b. Sentimientos de humillación, vergüenza, terrores noctunos, etc.
c. Síndrome "genitally focused anxiety-depression" caracterizado por una constante preocupación sobre el estado de los genitales y pánico a la infertilidad.
d. Sentimiento de traición, engaño y decepción por parte de mujeres migrantes.
e. Consideraciones clínicas apuntan la idea de anorgasmia, aunque otros estudios cualitativos (Lighftoot-Klein, 1989; Amnistía Internacional, 1998, entre otros), demuestran una disparidad de criterios que sugieren procesos compensatorios o el mayor desarrollo de otras zonas erógenas (Kaplan, 1998), en las que las mujeres afirman tener deseos sexuales y gozar en sus relaciones.
Actuación desde Atención Primaria

Abordaje de la familia con riesgo

Hay que considerar la MGF como una forma de violencia contra la niña y contra la mujer adulta y que por tanto va en contra de los derechos humanos de este colectivo. No se debe considerar una cuestión de diversidad cultural y así lo deberemos transmitir a la familia de riesgo. Muchas de las mujeres de estas culturas creen que la ablación genital es necesaria para ser aceptada por su comunidad y no son conscientes de que esta práctica no se realiza en el resto del mundo. Este es uno de los principales motivos por los que las madres permiten la práctica de la MGF en sus hijas. Por todo ello se puede pensar que, si se abarca este tema de forma global y planteándolo como el problema de salud que es, que si se garantiza a estas mujeres y a sus familias una información adecuada, así como una buena situación laboral, social y cultural en nuestro país, que garantice una plena integración en la sociedad de acogida, el problema tendrá una posible solución. Todo ello, deberemos hacerlo con el mayor respeto hacia otras creencias o tradiciones culturales de sus países de procedencia, siempre y cuando no atenten contra la dignidad de las personas (Figura 7).

Poner en conocimiento de la autoridad legal competente

La ablación total o parcial de los órganos genitales femeninos constituye un delito de lesiones, penado en el art. 147 del Código Penal.

Cuando estamos ante la evidencia de que se haya practicado o se vaya a practicar una MGF y siguiendo las indicaciones anteriores, se debe denunciar al Ministerio Fiscal o Fiscalía de Menores, al Juez de instrucción o Juez de Guardia o al funcionario de policía mas próximo, si el delito es flagrante o inminente.








 

volver