Salud
e inmigración
Salud reproductiva y diferencias de género en la
población inmigrante
VIH/SIDA
Las
mujeres son más susceptibles biológica, social y económicamente
a la infección por VIH. La violencia de género es un factor que
les hace aún más vulnerables. A finales del año 2004, alrededor
del 50 por ciento de los 39,4 millones de personas con VIH, eran mujeres. En los
últimos años la proporción de mujeres VIH positivas ha ido
aumentando (en 1997 constituían el 41 por ciento del total de infectados).
Se estima que alrededor de 3 millones de personas murieron de VIH/sida en el 2003
(2,2 millones en África Subsahariana). El sida está afectando con
mayor severidad a las mujeres en aquellos lugares donde las relaciones heterosexuales
constituyen un modo predominante de transmisión del VIH (África
Subsahariana, Caribe). Las mujeres adultas y mujeres jóvenes representan
casi el 57 por ciento de los adultos que viven con el VIH en África Subsahariana.
En conjunto, las tres cuartas partes de todas las mujeres con VIH a nivel mundial
viven en esta zona. Según encuestas recientes de población por hogares,
las mujeres adultas en África subsahariana tienen una probabilidad 1,3
veces mayor de estar infectadas por el VIH que sus homólogos masculinos
(ONUSIDA, 2004). Esta desigualdad es máxima entre las mujeres jóvenes
de 15-24 años, que tienen aproximadamente una probabilidad tres veces mayor
de estar infectadas que los varones jóvenes de su misma edad.
En
estos países las mujeres resultan doblemente estigmatizadas: como personas
que viven con el VIH/sida y como mujeres. Las mujeres biológicamente también
son más vulnerables, la transmisión del VIH del hombre a la mujer
es 2 veces más probable que en sentido contrario (Figura
1).
En España, la notificación de casos de sida de procedencia
extranjera, ha aumentado desde 0,9 por ciento en 1992 hasta el 12,9 por ciento
en 2003, con un ascenso en la incidencia de casos en los últimos años
de Europa, África y Latinoamérica. Los mecanismos implicados en
la transmisión reproducen a los específicos de sus países
de origen, menos en el colectivo de África del Norte. En este grupo de
inmigrantes una vía de infección frecuente es a través del
uso de drogas por vía parenteral, un mecanismo infrecuente en sus países,
pero que sí es frecuente en nuestro país debido a que el 25 por
ciento de estos inmigrantes se han podido infectar en España. Por ello
la probabilidad de infección en los inmigrantes va a depender de las conductas
de riesgo previas y de las que adquieran en nuestro país. La transmisión
del VIH en nuestro país ha ido cambiando y actualmente la vía de
contagio más frecuente es la sexual.
Resulta difícil saber
si el aumento de sida en inmigrantes indica un aumento en la tasa de incidencia
o solo refleja el aumento de la presencia de este colectivo en nuestro país.
La
vulnerabilidad de estos colectivos a la infección viene determinada por
la precariedad socio-económica, la falta de información el desarraigo
cultural y afectivo. Esta vulnerabilidad también se refleja en el retraso
diagnóstico de la infección por VIH entre los inmigrantes respecto
a los autóctonos.
Ante el diagnóstico de tuberculosis, por
su frecuente asociación en los inmigrantes (mayor en subsaharianos), habrá
que descartar infección por VIH.
En inmigrantes que proceden de
países con alta prevalencia de la infección VIH (África Subsahariana)
o que presenten conductas de riesgo, debe realizarse un cribado sexológico
de la infección, previo consentimiento informado y garantizando la confidencialidad
de los resultados. La OMS indica que el cribado de VIH es ineficaz para prevenir
la propagación de la infección por el mundo, y solo debe realizarse
para proporcionar tratamiento adecuado en los casos positivos, en caso contrario
no debe realizarse (Figura
2).
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