Salud
e inmigración
Salud reproductiva y diferencias de género en la
población inmigrante
EMBARAZO
La
Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los
extranjeros en España y su integración social, establece en su artículo
12, el derecho a la asistencia sanitaria de los extranjeros que se encuentran
en España, con derecho a la asistencia en embarazo, parto y puerperio en
el caso de las embarazadas.
Ante una primera consulta de una mujer inmigrante
embarazada, tendremos que hacer una historia clínica y exploración
general, así como un interrogatorio dirigido a los antecedentes previos
ginecológicos y obstétrico, seguimiento de los embarazos previos,
y posibles distocias del parto.
Las mujeres latinoamericanas y magrebíes
no nos van a hablar de embarazo en término de semanas sino que lo cuantifican
en meses. No reconocen estar embarazadas hasta después de unos tres meses
por miedo al aborto o por una vivencia no tan planificada como en nuestra sociedad;
también pueden ocultarlo por motivos laborales, por miedo a perder un trabajo.
Por estas barreras culturales y económicas acceden tarde al control del
embarazo, con frecuencia posteriormente al sexto mes de gestación. Esto
favorece el desarrollo de enfermedades relacionadas con el embarazo que no son
detectadas a tiempo, la imposibilidad para realizar un diagnóstico precoz
de las malformaciones fetales, como la dificultad para acceder a la interrupción
voluntaria del embarazo por anomalía fetal o enfermedad materna.
Las
mujeres inmigrantes embarazadas suelen ser jóvenes sanas que no sufren
en general patologías distintas a las españolas pero que empeoran
su nivel de salud por esta falta de acceso a los servicios sanitarios.
Se
ha observado mayores tasas de bajo peso al nacer, partos prematuros y complicaciones
en el parto entre las inmigrantes de África Subsahariana y América
Latina, que en las españolas. También se han descrito en estudios
Europeos mayores tasas de anomalías congénitas y de mortalidad materna.
La incidencia de parto prematuro entre las mujeres africanas que paren en los
hospitales españoles es casi el doble que entre las mujeres españolas
y el bajo peso al nacer es aproximadamente el 11,5 por ciento entre las primeras
comparado con el 5,5 por ciento en las segundas (Jansa et al. 1994).
Estas
diferencias se han asociado a las condiciones socio-sanitarias de las inmigrantes
y a la falta de control y seguimiento del embarazo, más que a la procedencia
de las madres.
Este peor seguimiento del embarazo va a estar influenciado
por:
a. Desconocimiento del sistema sanitario y de su derecho a la prestación
sanitaria sobretodo en las recién llegadas.
b. Barreras lingüísticas.
c.
Las barreras laborales en cuestión de horarios o miedo al despido,
d.
Las situaciones de aislamiento que implican menor asistencia prenatal.
e. Por
cuestiones de género cuando dependen de su pareja para acceder al sistema
sanitario.
f. Frecuentemente muchas mujeres en sus países no tienen
acceso a estos programas y al sentirse sanas no van a percibir esta necesidad.
Todo
ello implica su captación para estos programas y explicación detallada
del número de visitas con la matrona y/o ginecólogo, la utilización
de los mediadores, la flexibilización de los horarios, la formación
intercultural, la adaptación de los consejos a las situaciones culturales
.independientemente
de su situación administrativa. Hay asociaciones en nuestro país
que realizan campañas con apoyo institucional, de atención prenatal
precoz en las inmigrantes para romper estas barreras culturales, para que no acudan
solamente en el momento del parto como en ocasiones ocurre.
En estudios
hospitalarios realizados en nuestro país la primera causa de ingreso hospitalario
en el colectivo inmigrante es la paridad y los problemas derivados del aborto
y parto. El diagnóstico de alta más frecuente fue "complicaciones
de embarazo, parto y puerperio".
El protocolo a seguir en una mujer
embarazada inmigrante asintomática, siempre dependiendo del país
de origen y tiempo de estancia en nuestro país, podría incluir:
a.
PPD
b. Parásitos en heces (si han llegado al país de destino
hace < 5 años, zonas de alta prevalencia).
c. Serologías:
VIH 1-2, Hepatitis B y C, Rubéola, VDRL, Varicela, Toxoplasma y paludismo
(mujeres recién llegadas de zonas endémicas).
En estos países
es frecuente que no exista inmunidad frente a la varicela, al contrario que en
nuestro país, por lo tanto debemos evitar los contactos en mujeres con
serología negativa, igual que en el caso de la rubéola, ya que no
suelen estar vacunadas.
En toda embarazada hay que descartar una parasitación
intestinal ya que el estrés del parto o la anestesia pueden provocar la
migración del gusano adulto.
Aunque no son frecuentes nos podemos
encontrar con patologías tropicales que tienen repercusión fetal
y en la embarazada, como la malaria (afectación de la madre con incremento
de aborto y prematuridad), la amebiasis puede producir diseminación en
el recién nacido, reactivación de la lepra en la embarazada con
niños de bajo peso, anemias en las embarazadas por uncinarias que también
afectará al feto
en todas estas situaciones deberá realizarse
un seguimiento hospitalario.
Hay que preguntar que tipo de alimentación
realizan durante el embarazo, hay que tener en cuenta que poseen una alimentación
poco equilibrada y variada, y que suelen mantener varios años su cultura
culinaria. Los déficits nutricionales durante el embarazo pueden originar
bajo peso al nacimiento. Muchas mujeres utilizan la lactancia como método
anticonceptivo además de cómo alimentación básica
para el niño, Hay que introducir la alimentación suplementaria a
partir del 5º-6º mes de vida ya que si no lo realizan puede provocar
anemia ferropénica (Tabla
4).
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