Ética en la consulta:
Las voluntades anticipadas

ARGUMENTOS
A FAVOR DE LAS VOLUNTADES ANTICIPADAS POR SUS ASPIRACIONES FUNDAMENTALES

Argumentos basados en el principio de autonomía de la bioética


Las decisiones han de ser tomadas de todos modos y lo preferible es que reflejen los valores del paciente

Mientras el paciente está inconsciente alguien debe tomar las decisiones. Cuando no existen voluntades anticipadas, son los familiares o el médico los que deciden de acuerdo a sus propios valores, pero Diego Gracia nos recuerda que "en una sociedad secular y plural resulta difícilmente discutible que, en principio, quien primariamente debe decidir sobre su vida y su muerte es la propia persona. Ningún otro ser humano, incluido el médico, tiene en principio derecho a tomar ese tipo de decisiones en vez del propio sujeto". Las voluntades anticipadas posibilitan que el paciente pueda jugar un papel más activo en los cuidados de su salud.

Las voluntades anticipadas no se escriben para desafiar al médico o a los familiares, sino para ayudarles a comprender mejor los deseos del paciente, que es, a fin de cuentas, quien tiene el derecho de asumir las decisiones sobre las cuestiones que le afectan. Estos documentos permiten conocer esos deseos. Al respecto, Carlos María Romeo Casabona ha señalado la importancia de las voluntades anticipadas diciendo que "no debe desconocerse su valor indicativo sobre las preferencias del paciente".

Pedro Silva-Ruiz , que defiende la libre voluntad del paciente para tomar decisiones, considera que han de respetarse las decisiones del paciente formuladas en sus voluntades anticipadas, porque sólo desde el respeto a la autonomía es concebible una muerte digna. Y otros autores, como Arnd T. May, destacan la importancia de que se produzca una verdadera reflexión por parte del otorgante sobre sus deseos y valores, en el momento de elaborar estos documentos, para que realmente hablemos de defensa de la autonomía del paciente. De este modo, "las voluntades anticipadas extienden la autonomía de pacientes capacitados a situaciones futuras en las que el paciente es incapaz".

Posibilitan que
el paciente exprese
su voluntad cuando todavía es capaz
de hacerlo

David John Doukas y William Reichel escriben: "Sabemos por experiencia que es mejor dedicar algo de tiempo a pensar sobre estos asuntos cuando usted está bien que esperar hasta que caiga enfermo". Las personas enfermas tienen dificultades para tomar decisiones a causa de su debilidad. A veces están demasiado enfermas para tomar decisiones sobre los cuidados de su salud.

Son un recurso en manos del paciente
para vencer el paternalismo propio
de la "conspiración
de silencio",
y recobrar su
derecho a la confidencialidad

El paternalismo médico lleva a los profesionales sanitarios a ofrecer poca información a los pacientes sobre su estado y evolución previsible de su enfermedad "por el bien del paciente". También la familia trata de proteger al paciente ocultándole información. Según Valerio Pocar, Filippo D'Ambrogi y Luciano Orsi, esta complicidad entre el médico que está a su cargo y los familiares para proteger a la persona enferma, "determina de hecho la frecuentísima exclusión de la persona misma de la posibilidad de intervenir en los momentos cruciales en los que se toman decisiones". Esto lleva al paciente a un estado de aislamiento en el cual se percibe como envuelto en una "conspiración de silencio". También viola el derecho a la confidencialidad reconocido en muchos códigos de deontología donde suele decirse que la información debe ser transmitida al paciente y sólo puede ser transmitida a otras personas si éste lo autoriza. Según estos autores, las voluntades anticipadas son un mecanismo en manos del paciente para evitar la "conspiración de silencio" y recuperar su derecho a la confidencialidad y su derecho a tomar decisiones en las cuestiones que le afectan.
Las personas en general desean realizarlas cuando se les explica adecuadamente en qué consisten

Linda L. Emanuel y sus colaboradores, realizaron un estudio sobre 405 pacientes externos de 30 médicos de un hospital de Boston y 192 personas en general de la misma ciudad. Una vez explicadas adecuadamente, "las voluntades anticipadas fueron deseadas por el 93 por ciento de los pacientes externos y el 89 por ciento de los miembros del público general". Los jóvenes y sanos expresaron tanto interés como los ancianos de salud delicada. Los principales motivos que daban para no haber rellenado antes estos documentos era que el médico no había tomado la iniciativa. El hecho de que el tema de la muerte fuera inquietante no era considerado como un impedimento para elaborar estos documentos.


Argumentos basados en las metas de la medicina y en los principios de no-maleficencia y beneficencia

Permiten que el paciente defina su noción de "calidad de vida" y "futilidad"

La calidad de vida tiene un marcado carácter valorativo. Tal y como nos recuerdan Kielstein y Sass, las voluntades anticipadas son un mecanismo para "la formulación de criterios individuales y personales de la calidad de vida y el proyecto de la propia historia de vida".

John La Puma piensa que el debate sobre las voluntades anticipadas "no es sobre derechos y el derecho a morir, sino en lugar de eso, sobre la calidad de vida y las relaciones en una comunidad médica y social".

Por otro lado, el progreso en la medicina, especialmente en extender la vida de pacientes que sufren de enfermedades mortales crónicas, permite una gran variedad de opciones de tratar a un paciente. Según Hans-Martin Sass "qué es lo 'bueno para el paciente' y la definición de 'futilidad' son difíciles de definir sin la comunicación con el paciente y la cooperación en la toma de decisiones". Las voluntades anticipadas vienen a cubrir este vacío.

Kevin M. McIntyre diferencia entre la futilidad cuantitativa y la cualitativa. La futilidad cualitativa "es una determinación que debe basarse en las preferencias del paciente, no en las conclusiones subjetivas del médico". La propia consideración de la futilidad debe estar presente en la redacción de las voluntades anticipadas.

Un motivo importante para el surgimiento de las voluntades anticipadas es el progreso tecnológico en la medicina, que permite prolongar la vida biológica del paciente, así como diversas opciones de tratamiento que afectan a la cantidad y a la calidad de vida.

Las voluntades anticipadas tienen como finalidad que el paciente muera a su debido tiempo, evitando sufrimientos innecesarios y sin esperanza de mejoría. Estos documentos no tienen como objetivo que el paciente muera demasiado pronto, sino, como dice Harry M. Kuitert, evitar que muera demasiado tarde.

Reducen el sufrimiento del paciente en el final de la vida

Terry J. Barnett considera que las voluntades anticipadas dan al paciente la tranquilidad de que su voluntad va a ser tenida en cuenta en las decisiones que le afecten en el final de la vida. Según este autor, un factor muy importante en la moral de las personas seriamente enfermas es su expectativa sobre cómo serán tratadas, incluyendo si sus elecciones personales sobre la vida y la muerte serán respetadas. "La anticipación de que ellas no serán respetadas puede causar intenso sufrimiento".

Puesto que evitan sufrimiento, Peter A. Singer escribe: "Como tales, las voluntades anticipadas parecen promover las metas de los cuidados paliativos".


Mejoran la confianza del paciente en el médico y en su representante

Según Rita Kielstein y Hans-Martin Sass, las voluntades anticipadas mejoran la relación de confianza entre el médico y el paciente, pues éste siente que sus deseos van a ser respetados por el médico que acepta sus voluntades anticipadas.

Por otro lado, estos documentos no pretenden que el representante acierte completamente con la decisión que el paciente habría tomado en las circunstancias concretas en las que la decisión debe tomarse, pero sí expresan la confianza en que, llegado el momento, el representante será capaz de tomar una decisión que, por lo general, concuerde con los valores del paciente.

Argumentos basados en el principio
de justicia

Permiten el ahorro en gastos sanitarios respetando un mínimo decente

En un estudio realizado por Christopher V. Chambers y otros, se analizó la relación de las voluntades anticipadas con la reducción de gastos en los hospitales que reciben ayudas del Estado. Se analizaron los casos de 474 pacientes que murieron en un hospital subvencionado entre el 1 de enero y el 30 de junio en 1990, 1991 ó 1992. El resultado fue que "el gasto medio por paciente de los 342 pacientes sin documentación sobre voluntades anticipadas fue más de tres veces superior al de los 132 pacientes con tal documentación". Los gastos se reducen porque los pacientes tienden a solicitar que no se les prolongue la vida más allá de lo razonable. El desarrollo de las voluntades anticipadas puede, por lo tanto, reducir los gastos sanitarios destinados a los pacientes terminales respetando a la vez su autonomía.

Pero este argumento es peligroso, porque encierra una presión sobre el paciente difícil de evaluar.

Cabe destacar que siempre se debe garantizar un mínimo decente de tratamientos a todos los pacientes que firmen voluntades anticipadas. La dignidad del paciente y la buena práctica médica debe estar por encima de cualquier aspiración a reducir gastos.



 

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