Ética en la consulta:
Las voluntades anticipadas

ARGUMENTOS
EN CONTRA
DE LAS VOLUNTADES ANTICIPADAS

Argumentos basados en el principio
de autonomía
de la bioética

Etiquetan al otorgante como persona que desea morir

Partiendo de una experiencia personal ocurrida con su hermana, Jim Stone ha ido comprobando en diferentes centros sanitarios como norma habitual algo alarmante. Cuando un paciente firma una orden diciendo que, en caso de hallarse en situación terminal, no desea reanimación cardiopulmonar, inmediatamente se le incluye en su historia clínica la indicación "no reanimar" aunque no se encuentre todavía en la situación terminal. Cualquiera de ellos puede dejar de respirar en cualquier momento y, sin embargo, las enfermeras tienen orden de dejar morir a los pacientes que hayan firmado una orden de no reanimación. La mayoría de los pacientes no saben que el documento se aplica desde el momento de firmarlo porque lo rellenan mientras se está realizando la admisión al centro sanitario sin recibir el adecuado asesoramiento médico. Firmar el documento se percibe como una condición para la admisión. No se trata por tanto de un equivalente del consentimiento informado, ya que falta la información relevante al respecto.

Cualquier documento de instrucciones sobre el cuidado de la salud, acaba siendo considerado como una orden de no reanimación, aunque el paciente sea capaz, pues los médicos y enfermeras no alcanzan a distinguir una cosa de otra. Por lo tanto, la mayoría de los que firman estos documentos no saben lo que significa.

En la actualidad la asociación estadounidense Choice in Dying está consiguiendo que se introduzca no sólo el documento de instrucciones y la designación de un representante para cuidados de la salud, sino también la llamada "representación automática". Esta última establece un orden de jerarquía entre los familiares y amigos a los que el centro sanitario debe pedir que representen a un paciente incapaz que nunca haya firmado una voluntad anticipada. En Estados como el de Oregón, este representante tiene poder para solicitar que se retiren los tratamientos de soporte vital. El temor de los pacientes a que se les designe un representante no deseado les incita a que firmen voluntades anticipadas, lo cual no parece muy adecuado ya que se produce bajo un cierto tipo de presión.

En muchos Estados el representante debe respetar lo indicado por el paciente en su documento de instrucciones, lo cual es muy peligroso. Stone rechaza el documento de instrucciones por sus expresiones confusas y sus consecuencias no deseadas, pero sí acepta la designación de un representante.

Danielle Blondeau dice que la reivindicación del derecho a morir dignamente se confunde a menudo con la reivindicación del derecho a morir. En ese sentido parece estar solicitándose la asistencia al suicidio y la eutanasia. Pero el derecho a la vida prevalece al ejercicio de los otros derechos. "Dentro de sociedades donde el derecho a la vida es protegido, el reconocimiento de un derecho a la muerte se inscribe a contra-corriente y se percibe como una paradoja".

El paciente podría haber cambiado de opinión
si no hubiera perdido
la capacidad

Todos cambiamos nuestra manera de pensar. Octavi Quintana nos recuerda que los médicos cuya especialidad les permite ver morir a muchas personas, saben lo imprevisible que es la actitud de las personas que se sienten morir. Así, "no es raro que el paciente se aferre con todas sus fuerzas a cualquier atisbo de esperanza de prolongar su vida, independientemente de su ideología previa y de lo que hubiera manifestado verbalmente o por escrito". Las voluntades anticipadas contemplan la posibilidad de ser modificadas en cualquier momento si el firmante lo considera necesario a causa de un cambio de opinión. Pero no se puede saber si esos cambios de opinión se podrían haber producido también después de perder la capacidad. Con lo cual, en el fondo, nunca podremos saber si lo que hacemos respecto al cuidado de la salud de un paciente que ha perdido la capacidad es realmente lo que ese paciente habría deseado.

A. A. Howsepian escribe: "Las personas que se han vuelto incapaces, como las que se encuentran en un estado vegetativo persistente, han cambiado mucho respecto a cuando eran capaces y las decisiones que tomarían si pudieran comunicarse podrían ser diferentes". Es incoherente aceptar los argumentos de un capaz por los de un incapaz.

No podemos prever
ni la situación específica futura ni cómo nos sentiremos

Las situaciones médicas con las que nos podemos encontrar en el final de nuestra vida son tan numerosas que es imposible expresar nuestra opinión por anticipado sobre cada una de ellas. Algunos autores aconsejan que se exprese una opinión sobre las situaciones más habituales, como son la diabetes, las enfermedades de corazón, cáncer, Alzheimer, senilidad, infecciones del tracto urinario, etc. Cuanto más específica sea la voluntad anticipada más probabilidades tiene que sea tenida en cuenta. Algunos autores consideran que nunca se podrán prever todas las situaciones y eso supone una enorme debilidad de las voluntades anticipadas.

King plantea el argumento de la "caja negra". "Este argumento mantiene que no debería permitirse a nadie tomar decisiones sobre tratamientos bajo circunstancias completamente más allá de nuestra experiencia". Mientras se redacta una voluntad anticipada es imposible experimentar un estado vegetativo persistente o una demencia severa irreversible. Esos estados son como una "caja negra" para nosotros.

Es posible que los pacientes en estados de demencia severa experimenten una vida interior a la que no podemos tener acceso.

Por otro lado, es poco probable que los pacientes en estados de demencia severa o en estado vegetativo persistente, puedan sentir pérdida alguna de dignidad o experimentar su existencia como degradante. "Esos dolores psíquicos son sentidos sólo por personas conscientes capaces de tomar decisiones, que se imaginan a sí mismas en tales condiciones".

Este planteamiento se complementa con el argumento del "extraño". Según este argumento, las personas capaces de tomar decisiones no son más que extraños para los pacientes inconscientes en que ellos se convertirán. De hecho los verdaderos extraños toman mejores decisiones por los incapaces que las voluntades anticipadas, pues no están tentados a compararlos con la persona que fueron, sino que se preocupan sólo de sus necesidades actuales. "Estos argumentos así reemplazan las voluntades anticipadas por una valoración estrictamente contemporánea del mejor interés".

Los olvidos
al redactarlas pueden volverse en contra
de la persona

Este tipo de documentos enumeran los tratamientos y cuidados que la persona desea o no desea en determinadas circunstancias. Monique Ouellette entiende que eso es peligroso, pues "un olvido desafortunado convierte a la voluntad anticipada en casi inoperante". Esta autora propone el uso de términos amplios, que respondan a las necesidades generalmente expresadas. "Una enumeración precisa ocasiona olvidos y riesgos de conflicto por desembocar en lo que se quería evitar: a saber, el encarnizamiento terapéutico".


Argumentos basados en las metas de la medicina y en los principios de no-maleficencia y beneficencia

Promueven el suicidio
y la eutanasia activa

Utilizando un argumento similar al de la pendiente deslizante, algunos autores están en contra de legalizar las voluntades anticipadas, porque piensan que de este modo se da un paso muy importante hacia la legalización de la eutanasia activa y del suicidio asistido. Entre los defensores de estos documentos se encuentran las Asociaciones que defienden también la eutanasia activa, así que podrían verlo como una primera batalla ganada en el camino hacia la legalización de la eutanasia.

Luke Gormally sobre las voluntades anticipadas dice que "si tal práctica fuera autorizada equivaldría a la práctica de la eutanasia no voluntaria". Además, si la práctica de la eutanasia no voluntaria pasiva se autoriza no habría motivo para prohibir la eutanasia activa.

Según A. A. Howsepian la polémica entre matar y dejar morir es una reducción de un problema que, en realidad, plantea cuatro posibilidades: matar intencionadamente, matar no intencionadamente, dejar morir intencionadamente, y dejar morir no intencionadamente.

Somos moralmente responsables por las muertes que causamos intencionadamente. La petición de retirar o no aplicar tratamientos de soporte vital no puede ser aceptada porque en ese caso se deja morir intencionadamente, con lo cual se actúa de manera inmoral.

Incitan a renunciar
a tratamientos antes
de tiempo

Los médicos no saben siempre si un tratamiento intensivo permitirá al paciente recobrar la salud. Roy, William, Dickens y Baudouin escriben: "El documento de instrucciones sobre cuidados de la salud puede incitar a los médicos a renunciar a tratamientos cuando el paciente podría recobrar la salud, sobre todo si ellos creen que serán perseguidos por la justicia por no haber respetado las voluntades del paciente". Este documento puede poner enormes problemas a los médicos en presencia de pacientes inconscientes que necesitan cuidados de urgencia.

Además, si damos a estos documentos un valor legal y vinculante se corre el riesgo de que no se le apliquen al paciente nuevos fármacos o terapias desarrolladas después de la redacción de la voluntad.

Causan, como reacción, que muchas personas rellenen "declaraciones de deseo de vivir", al socavarse la confianza en el médico

En Holanda la proliferación de la eutanasia ha socavado la confianza en el médico. En este país es creciente el número de pacientes que desarrollan hacia los médicos actitudes de miedo, sospecha o desconfianza, y que se abstienen de acudir a la consulta o que se niegan a tomar los medicamentos recetados. Herranz comenta que "aunque allí son muchos los que llevan encima su testamento biológico, su 'tarjeta de crédito para la muerte dulce', está creciendo, especialmente entre los ancianos, el número de los que se proveen de una 'declaración de deseo de vivir y de ser tratado médicamente en caso de enfermedad o accidente'". Cuando se establece como práctica social aceptada el que el médico pueda acabar con la vida del paciente, por muy restrictiva que sea la legislación, necesariamente se relajará la actitud de dedicación sacrificada del médico como cuidador de la vida, y los pacientes dejarán de confiar en los médicos.


Argumentos basados en el principio
de justicia

Se ejercerá presión sobre los que rellenen estos documentos para contener costes

Aunque se diga al paciente que puede escoger entre diversas posibilidades, o que su tratamiento está económicamente disponible, lo cierto es que en la actualidad se transmiten continuamente mensajes sobre la necesidad de reducir gastos sanitarios. Según Gormally, "si las instrucciones sobre cuidados de la salud llegan a tener la autoridad que sus abogados desean, se ejercerá presión sobre los individuos para rellenarlas precisamente con una perspectiva de contención de costes".






 

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