Ética en la consulta:
Violencia en la consulta

Bibliografía:

1. Siurana JC. La legitimación ético-discursiva del monopolio de la violencia en el estado de derecho y el camino hacia un mundo sin violencia. XIV Congreso de la Asociación Española de Filosofía Moral y Política. La violencia: un análisis ético-político, Sevilla, 17, 18 y 19 de noviembre de 2004; 1-14 (en prensa)
Partiendo de la idea del ser humano como un proyecto de vida que sólo es posible desarrollar desde la relación con otras personas, el autor repasa los determinantes de violencia tanto en las relaciones interpersonales como en las relaciones entre los grupos humanos y termina desarrollando el papel que pueden desempeñar profesionales y empresas en la construcción de un mundo sin violencia. Respecto a los primeros, siguiendo a Juan González Anleo, afirma que una actitud vocacional, y que siempre considere las consecuencias de las decisiones que se tomen en todas las personas a las que afecte, contribuiría a la construcción de un mundo más justo y, en última instancia, más pacífico. En cuanto al papel de las empresas, siguiendo a Cortina, marca diez rasgos que caracterizan a la empresa ética, proactiva, es decir, que se anticipa a los problemas, capaz de motivar la creatividad de sus empleados, y con estilo directivo por valores.
2. Naish J, Carter YH, Gray RW, Stevens T, Tissier JM, Gantley MM. Brief encounters of aggression and violence in primary care: a team approach to coping strategies. Fam Pract. 2002 Oct;19(5):504-10. [citado el 30-3-2005]
Estudio cualitativo realizado en el ámbito de la atención primaria de salud, basado en entrevistas personales (n=30) y grupos focales de discusión (n=5), mediante el que se identificaron problemas clave. Subjetivamente se percibía una tendencia creciente a sufrir episodios de violencia y agresión, aunque no se pudo objetivar ya que en ningún centro existían registros de incidentes violentos. Se identificó a los trabajadores de admisión como los de mayor riesgo. La táctica más empleada en el manejo de estas situaciones fue la de apaciguamiento del paciente o la de exclusión del mismo. Se concluye recomendando un registro formal de los incidentes de violencia, la formación de los profesionales en talleres sobre habilidades de comunicación y la elaboración de protocolos para facilitar un adecuado manejo, por parte de todo el equipo profesional, de las situaciones que generan violencia. También se consideró importante mejorar las condiciones medioambientales de los centros de atención primaria.
3. Lyn Quine. Workplace bullying in NHS community trust: staff questionnaire survey. BMJ. 1999;318:228-32. [Visitada el 30-3-2005]
A través de una encuesta, cumplimentada por empleados del National Health Service, el autor determina la frecuencia con la que dichos trabajadores sufren intimidación en sus puestos de trabajo, así como el apoyo que reciben en dichas situaciones, tanto institucional como por parte de los compañeros, y las repercusiones que esta situación de intimidación tienen sobre su estado de salud. La tasa de respuesta fue de un 70% (n=1100 profesionales) Un 38% de éstos reconocían haber sido intimidados, y un 42% había presenciado la intimidación a otros. Los cargos directivos fueron los que intimidaron con mayor frecuencia. Dos terceras partes de las víctimas habían intentado reaccionar, con malos resultados. El personal de plantilla que había sufrido intimidaciones tenía menor grado de satisfacción laboral, mayor intención de abandonar la profesión y niveles mayores de estrés inducido por el trabajo, sufría con mayor frecuencia depresión o ansiedad, con diferencias estadísticas significativas en todos los casos (p<0'001) Se propone establecer medidas de apoyo regladas para tratar los conflictos.
4. Siurana JC, Conill J. Con-vivir y con-morir. En: Azucena Cruceiro, editora. Ética en cuidados paliativos. Madrid: Triacastela; 2004. p. 63-76.
5. OMC. Criterios básicos para el ejercicio médico en Atención Primaria; [en línea] 2003. [citado el 30-3-2005] Disponible en Wordl Wide Web: www.elmedicointeractivo.com/docs/documentos/atencionprimaria.pdf
Este documento se propone analizar la situación del ejercicio médico en
España e indicar las condiciones básicas necesarias para garantizar una práctica adecuada para las necesidades de los pacientes y de la sociedad, y para lograr la excelencia profesional. Analiza las áreas de formación, de organización del trabajo, de recursos humanos y materiales y de reconocimiento profesional. Los autores consideran que en los últimos años se está produciendo un aumento de las agresiones físicas y psíquicas por parte de algunos usuarios del sistema sanitario hacia los médicos. En ocasiones, los pacientes que tienen frustraciones con el sistema sanitario, del cual no siempre
reciben lo que esperan, arremeten contra el profesional que tienen cerca, y en otras ocasiones, los profesionales son intimidados por individuos que le exigen al médico actuaciones de dudosa legalidad, bajo amenazas de agresión.
En estas situaciones, cada vez más frecuentes y con escaso respaldo institucional, el médico se siente muy indefenso. Las autoridades sanitarias públicas del Servicio Nacional de Salud y del Ministerio de Sanidad deberían promover el respeto a la dignidad de los profesionales entre los usuarios del sistema, en otros niveles de asistencia, en los medios de comunicación y en la sociedad como conjunto.
6. Ordovás Casaurrán R. El paciente de trato difícil en Atención Primaria. En: Merino J, Gil VF, Orozco D, Quince F. Relación Médico Paciente. Ed Universidad Miguel Hernández; 2004 p. 230-252.
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8. Prieto-Orzanco A. Hostigamiento laboral (mobbing) y sus consecuencias
para la salud. Aten Primaria. 2005;35(4):213-6.
9. Hébert PC, Levin AV, Robertson G. Bioethics for clinicians: 23. Disclosure of medical error. CMAJ. 2001;164(4):509-13. [Visitada el 30-3-2005]
Se considera como errores médicos a aquellos acontecimientos adversos, por omisión o por comisión, que son prevenibles. Habría que diferenciar los errores inevitables de las negligencias, o acontecimientos adversos derivados de una praxis por debajo del estándar esperado, tanto en prudencia como en competencia profesional. Este artículo revisa la bibliografía publicada, en Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido, sobre errores médicos, analiza los aspectos éticos, legales y prácticos de tales situaciones, y reflexiona sobre cómo deben ser revelados a partir del planteamiento de casos clínicos. Los autores recomiendan informar de manera oportuna y sincera y proponen pautas sobre cómo informar y qué informar al paciente y/o a sus familiares cuando acontece un error.
10. Errar es humano, perdonar es divino [Editorial] Revista de la SEMG. 2003;58:646. [Visitada el 29-3-2005]
11. Ordovás Casaurrán R, Almendro Padilla C. Los errores médicos. En: Merino J, Gil VF, Orozco D, Quince F. Relación Médico Paciente. Ed Universidad Miguel Hernández; 2004 p. 177-193.
12. Rojas Marcos L. Las semillas de la violencia. Editorial Espasa Calpe. Madrid 1995.
13. Ness GJ, House A, Ness AR. Aggression and violent behaviour in general practice: population based survey in the north of England. BMJ. 2000; 320(7247):1447-8. [Visitada el 30-3-2005]
Los autores comentan los resultados de tres estudios, publicados en los 8 años anteriores, en los que se encuentra que los médicos sufren violencia verbal con una incidencia entre 25% y 59%, y se plantean conocer la frecuencia actual de agresividad hacia éstos profesionales encuestando a todos los médicos de atención primaria de salud que trabajan para la sanidad pública en un área geográfica de Inglaterra (n=419). A los participantes se les solicitó recordar las experiencias de agresión que habían sufrido en el trabajo durante el año anterior, organizadas en cuatro categorías: abuso verbal, amenazas específicas, acción física sin herida, e incidentes serios (incluyendo amenazas con un arma o ataques que conducen a herida física). Un 91% de los consultados devolvieron el cuestionario (244 hombres y 136 mujeres) Las mujeres informaron, con más frecuencia, haber sufrido violencia verbal, y los hombres fueron, con frecuencia más elevada, víctimas de actos de violencia con contacto físico (en 1 caso) o de incidentes graves.
14. Morrison J, Lantos J, Levinson W. Aggression and Violence Directed Toward Physicians. J Gen Intern Med. 1998;13(8):556-61.
15. Pickin M, Sampson F, Munro J, NichollJ. General practitioners' reasons for removing patients from their lists: postal survey in England and Wales. BMJ. 2001;322(7295):1158-9. [Visitada el 30-3-2005]
Los autores enviaron una encuesta a una muestra aleatoria de 1000 médicos. Se recuperaron 748 encuestas útiles. En los seis meses anteriores, 300 médicos habían solicitado cambio de uno o más pacientes. El comportamiento violento, amenazante o abusivo fue el motivo principal para solicitar el cambio en el 176 de los casos (59%; DE 53% a 64%) y un motivo adicional en 24 casos (8%). Otros motivos considerados principales fueron la quejas presentadas por algún paciente en 5 casos (2%), el incumplimiento del calendario de vacunación infantil en 4 casos (1%), y el incumplimiento con el examen citológico en un 2 (7%).
16. Fernández-López JA, Siegrist J, Rödel A, Hernández Mejía, R. El estrés laboral: un nuevo factor de riesgo. ¿Qué sabemos y qué podemos hacer? Aten Primaria. 2003;31(8):524-6 .
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18. Sjöström N, Eder DN, Malm U, Beskow J. Violence and its prediction at a psychiatric hospital. Eur Psychiatry, ed Esp 2002;9:166-72. [Visitada el 30-3-2005]
Se valoró el comportamiento agresivo de los pacientes de un hospital psiquiátrico, antes de y después de un curso de formación para los trabajadores, mediante las escalas SDAS y SOAS. Se contabilizó el número de bajas por traumatismos, entre los trabajadores, antes y después del curso. No se encontraron cambios significativos en ninguno de los parámetros valorados. Se encontró que los factores de riesgo de comportamiento violento eran el tener una personalidad agresiva y el comportarse con violencia verbal dirigida hacia los objetos.
19. Owen C, Tarantello C, Jones M, Tennat C. Repetitively Violent Patients in Psychiatric Units. Psychiatr Serv 1998;49(11):1458-61. [Visitada el 30-3-2005]
20. Weisinger H. Técnicas para el control del comportamiento agresivo. Barcelona: Editorial Martínez Roca; 1988.
Mediante técnicas cognitivo-conductuales, a lo largo de 200 páginas, el autor da pistas para detectar las zonas gatillo de la ira y hace diferentes propuestas de autocontrol que van desde la reconducción de los pensamientos automáticos, pasando por la identificación y remodelación de los sentimientos, hasta la propuesta de técnicas para la recuperación emocional de personas crónicamente airadas.
21. Neighbour R. La consulta interior. Cómo desarrollar un estilo de consulta eficaz e intuitivo. Barcelona: J&C, ediciones Médicas; 1998.
22. Aiarzaguena Sarriugarte JM. Manejo del paciente con malestar psicosocial en atención primaria. Intervención Depenas. Vitoria: Osakidetza; 2003.
La intervención D-E-P-E-N-A-S, dice el autor, se centra en la detección del sufrimiento psicológico para intervenir sobre éste aplicando una terapia multimodal es decir, interviniendo en diferentes niveles: biológico, cognitivo, afectivo, conductual e interaccional. Los consejos sobre detección de síntomas y de sentimientos enquistados, normalización (o manejo de la culpa), e intervención para el cambio, que en este libro se orientan hacia la atención a los pacientes, aportan al profesional pistas útiles para enfrentarse a emociones con ira tanto cuando se originan en los pacientes como cuando surgen en el profesional.
23. Delás Amat J. Lenguaje médico y ética. Med Clin (Barc). 2005;124(9):359-9.
24. Charles Vincent C, Taylor-Adams S, Chapman EJ, Hewett D, Prior S, Strange P, et al. How to investigate and analyse clinical incidents: Clinical Risk Unit and Association of Litigation BMJ. 2000;320;777-81. [Visitada el 30-3-2005]
Aunque una acción u omisión son, con frecuencia, la causa inmediata de un incidente susceptible de considerarse error médico, la investigación de los incidentes revela, con frecuencia, causas subyacentes a la considerada inmediata, que derivan del ambiente laboral o de la organización del trabajo. El análisis de incidentes es un método potente de aprendizaje que podrían utilizar las organizaciones sanitarias. En este artículo se propone la utilización de protocolos para investigar todos los incidentes críticos, ya que así: se asegura una investigación sistemática y eficiente, y se disminuye la posibilidad de explicaciones simplistas. El análisis de incidentes a partir de la organización permite diseñar estrategias para aumentar la seguridad del paciente. Sin embargo, para aplicar de forma adecuada el protocolo, es preciso un entrenamiento previo. Los autores presentan, a modo de ejemplo, un listado de problemas de organización de la atención sanitaria, situándolos después en su contexto clínico y analizando algunos incidentes.
25. Funes Lapponi S. Resolución de conflictos en la escuela: una herramienta para la cultura de paz y la convivencia. Contextos Educativos. 2000;3:91-106.
26. Epstein RM, Borrell I Carrió F. Pudor, honor, and autoridad: the evolving patient-physician relationship in Spain. Patien Edu Couns. 2001;45(1):51-7.
27. Cortina A. Ciudadanos del mundo. Hacia una teoría de la ciudadanía. Madrid: Alianza; 1997.
Haciendo un repaso de los diferentes modelos, Cortina analiza hasta qué punto una ciudadanía conscientemente asumida sintoniza con los dos sentimientos racionales más profundos, el de pertenencia a una comunidad y el de realización de la justicia en dicha comunidad. En el camino de construcción de una convivencia pacífica, este libro propone criterios para dilucidar acerca de lo aceptable y lo rechazable en el diálogo entre culturas, construyendo dichos criterios a partir de las cuestiones de justicia (que componen el mínimo deontológico) y las cuestiones de vida buena (o máximo sobre el que siempre hay discrepancias en las sociedades pluralistas) Se insiste en la importancia de educar en los valores cívicos de libertad, igualdad, respeto activo, solidaridad y diálogo. Hay un capítulo dedicado al papel de las profesiones, y de los profesionales. En él se repasa el origen histórico de las profesiones y su evolución hasta nuestros días, y se delimitan los rasgos constitutivos de una actividad para que se pueda considerar profesional. La autora termina afirmando, con Diego Gracia, que al profesional le es inherente ejercer la virtud física, que consiste en desarrollar competencia profesional, y la virtud moral, que exige poner la profesión al servicio de la sociedad.




 

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