Sintomatología
neurológica
Cefalea crónica no migrañosa
CASO
CLÍNICO
Y REVISIÓN TEÓRICA
INTRODUCCIÓN
Las
cefaleas crónicas diarias, constituyen un problema de salud bastante común
en la práctica clínica y suponen un importante desafío diagnóstico
y terapéutico tanto para el médico de Atención Primaria como
para el Neurólogo. Su importancia viene delimitada por su alta prevalencia
en la población general, la demostrada disminución de la calidad
de vida de quien la padece y su frecuente comorbilidad con otros procesos tanto
a nivel psiquiátrico como somático, especialmente a nivel de aparato
digestivo y sistema músculo-esquelético, sin olvidar los problemas
derivados del mal uso de los medicamentos empleados de forma crónica para
su tratamiento. En la mayoría de los casos no esta relacionada con alteraciones
estructurales subyacentes y por lo tanto pueden ser consideradas como primarias.
Aunque
la IHS (Internacional Headache Society) no reconoce la existencia de las cefaleas
crónicas primarias como un grupo homogéneo, y por tanto establece
criterios diagnósticos diferenciales para cada una de las mismas, todas
ellas tienen un rasgo común general que permite definirlas como: aquellas
cefaleas presentes más de 15 días al mes durante 3 o más
meses al año. Otro rasgo que las caracteriza es su duración, superior
a 4 horas/día, que las permite diferenciarse de otras cefaleas crónicas
de corta duración.
Quedan excluidas de esta definición todas
aquellas cefaleas crónicas secundarias a otros procesos orgánicos
o ingesta de substancias, así como la cefalea en cúmulos crónica
y otras cefaleas crónicas trigémino autonómicas, caracterizadas
todas ellas por su mayor brevedad (<4 horas / día) y su asociación
con la presencia de síntomas característicos, que son definidas
y clasificadas en sus correspondientes apartados.
Desde un punto de vista
práctico para el médico de Atención Primaria las cefaleas
crónicas pueden ser clasificadas en 3 grandes grupos: a) cefaleas crónicas
diarias primarias, b) cefaleas crónicas diarias secundarias a abuso de
medicamentos y c) cefaleas crónicas diarias secundarias a causa orgánica
subyacente (Tabla
1). De estos tres grupos centraremos nuestra interés en los dos primeros
por ser los más prevalentes y abordables desde la Atención Primaria,
indicando cuales son los criterios diagnósticos de sospecha de una cefalea
secundaria orgánica que, en su mayoría, van a requerir Atención
Hospitalaria.
La prevalencia de la cefalea crónica en nuestro país
es de un 4,7 por ciento si bien su distribución por edad y sexo es muy
dispar. Así, mientras que en los varones nunca supera el 2 por ciento,
en las mujeres, especialmente en edades medias-avanzadas de la vida, puede llegar
al 13 por ciento. En su mayoría son migrañas o cefaleas de tensión
crónicas (50 por ciento en ambos casos), siendo muy poco prevalente la
cefalea crónica diaria de inicio reciente (<0,1 por ciento) y prácticamente
inexistente la hemicránea continua. Un 1,5-2 por ciento de los sujetos
presentan cefalea crónica por abuso de medicamentos, fundamentalmente en
mujeres (2,6-3 por ciento frente a un 0,19 por ciento en los varones), llegando
al 5 por ciento en mujeres en edades superiores a los 50 años. Dos terceras
partes de los casos corresponden a migrañas crónicas diarias (0,9
por ciento), mientras que el tercio restante ocurre en sujetos con cefalea de
tensión crónica (0,4 por ciento). Un 35 por ciento abusan de analgésicos
simples, el 22 por ciento de ergóticos. El 12,5 por ciento de opiáceos,
un 2,78 por ciento de triptanes y un 27,8 por ciento abusan de combinaciones de
medicamentos, fundamentalmente ergóticos con analgésicos y opiáceos.
MOTIVO
DE CONSULTA
Mujer de 51 años
de edad, ama de casa y trabajadora a tiempo parcial como limpiadora en un establecimiento
hostelero, sin enfermedades previas de interés ni antecedentes de traumatismo
craneoencefálico, que acude a consulta por amenorrea de 17 meses de evolución,
síntomas menopáusicos, fundamentalmente vasomotores, solicitando
una revisión ginecológica. Muestra una actitud algo distante con
su médico de Atención Primaria, si bien la relación es cordial.
Su médico la indica la necesidad de realizar una revisión ginecológica
en consulta programada, además de aportar información sobre la menopausia.
Antes de finalizar la consulta la paciente solicita unas recetas de analgésicos
(paracetamol con codeína) sin especificar para que los necesite. A requerimiento
de su médico la paciente indica que los utiliza habitualmente para tratar
su dolor de cabeza desde hace varios años, comprándolos sin receta
dado su bajo coste, y que cuando los deja, presenta una cefalea que, si bien no
le impide realizar sus actividades, es muy molesta, persistente y diaria sino
emplea algún analgésico.
El presente caso muestra unos rasgos
muy característicos de los pacientes con cefalea crónica diaria
como son el bajo número de consultas que realizan por este proceso, la
tendencia a la automedicación en un porcentaje elevado de casos, y la actitud
pasiva ante su cefalea.
Por tanto la actitud del médico de Atención
Primaria ante estos pacientes, deberá ser de búsqueda activa para
poder detectar y tratar adecuadamente estos casos. Está detección
deberá realizarse en los grupos de mayor riesgo, fundamentalmente en mujeres
en edades medias de la vida, con un nivel socio cultural bajo y escasa autoestima,
y todos aquellos sujetos en los que se constate una demanda o consumo de analgésicos
excesiva, inadecuada o no justificada por otros procesos.
DIAGNÓSTICO
CLÍNICO
Cuando el médico
de Atención Primaria se encuentra ante un paciente que consulta por cefalea,
bien sea episódica o crónica, debe centrarse en realizar una historia
clínica y una exploración física que, dentro de su brevedad,
le permitan responder a tres preguntas básicas específicamente en
el orden que se indican:
- Se trata de un proceso urgente.
- Es un proceso
primario o secundario.
- Tratamiento del proceso.
Su correcta realización
nos permitirá dar respuesta a estas tres preguntas quedando las pruebas
complementarias aplicables desde nuestro nivel asistencial, en un segundo plano,
aportando en general muy poca información, y en ningún caso sustituyéndolas.
Tanto la historia clínica como la exploración pueden y/o deben realizarse
de forma simultánea teniendo en cuenta la situación en la que nos
llega el paciente. Así, si nos encontramos ante un sujeto en el cual predomina
el síntoma cefalea, pero el mismo no se acompaña de manifestaciones
neurológicas aparentes, procederemos a realizar tanto de la historia clínica
como la exploración física de forma reglada. Si, por el contrario,
el sujeto manifiesta de forma más o menos evidente alteraciones neurológicas,
la historia clínica puede ser reducida al mínimo necesario siendo
más importante la cuantificación de estas alteraciones así
como el traslado urgente del paciente a un centro especializado. Es muy importante
tener en cuenta que en una cefalea primaria el diagnostico se fundamenta en la
historia clínica, ya que la exploración neurológica será
rigurosamente normal, y por lo tanto si el paciente no está correctamente
diagnosticado por la historia, la exploración difícilmente nos va
a aportar nuevos datos. Por tanto si disponemos de poco tiempo, el 90 por ciento
del mismo, lo deberemos destinar a la historia clínica y, si con la misma
no hemos realizado ya una primera aproximación diagnostica, la mejor actitud
que podemos tomar es volver a realizar una nueva historia. A pesar de los últimos
avances tecnológicos en neuroimagen, el diagnóstico de la cefalea
sigue siendo fundamentalmente clínico.
La historia clínica
en cefalea en el ámbito de la Atención Primaria debe basarse en
una entrevista clínica semiestructurada, que recoja como mínimo
12 preguntas básicas (Tabla
2). Al igual que ocurre en otros procesos clínicos no debemos olvidar
que la cefalea no se produce con un hecho aislado, sino que se desarrolla en un
contexto general de un paciente en el cual pueden coexistir otros condicionantes
de salud, tanto personales como de su entorno, que deben ser debidamente estudiados,
más en el caso de las cefaleas crónicas, ya que existen numerosos
factores, a nivel social y familiar, que influyen en la transformación
de una cefalea episódica en crónica. Así se deberá
tener en consideración la edad del paciente, hábitos tóxicos,
otros antecedentes patológicos y familiares relacionados o no con la cefalea
actual (no olvidar el componente hereditario de las cefaleas primarias). La existencia
de otros procesos mórbidos, ya sea a nivel de estructuras maxilofaciales,
cuello y órganos de los sentidos, ó a nivel somático general,
pueden justificar la etiología de la cefalea, bien como un síntoma
más de la propia enfermedad o como efecto secundario de alguno de los medicamentos
empleados en el tratamiento de la misma. Por otra parte, la coexistencia de otras
enfermedades (hipertensión arterial, diabetes, bronquitis crónica,
vasculopatía arterial periférica y cardiopatías), pueden
condicionar nuestra actitud terapéutica.
Los antecedentes familiares
son de gran utilidad, sobre todo en aquellos pacientes que se sospeche migraña
episódica o crónica, ya que existe un marcado componente hereditario.
Aunque,
después de la anamnesis, el diagnóstico nos pueda parecer obvio,
es obligado realizar una exploración clínica, tanto sistémica
como neurológica y fondo de ojo, que nos permita determinar si existen
signos físicos sospechosos de enfermedad relacionada con la cefalea. Es
importante tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, la exploración
será normal, dado que las cefaleas primarias son las más prevalentes
y por lo tanto la persona que las padece se encuentra sana (Tabla
3).
Cuando la historia clínica es típica de una cefalea primaria,
bien sea en sus formas episódica o crónica, de larga evolución
y se cumplen los criterios diagnósticos admitidos actualmente, en ausencia
de síntomas o signos de alarma (Tabla
4), no es necesario realizar pruebas complementarias para establecer el diagnóstico.
Las
pruebas complementarias accesibles al médico de Atención Primaria
son escasas y en general aportan muy poca información. Únicamente
son de utilidad para establecer el diagnóstico de algunas cefaleas secundarias,
la radiología simple de cráneo-cuello (procesos infecciosos en boca
y macizo craneofacial, alteraciones en la morfología ósea congénitas
o degenerativas, metástasis óseas), el hemograma con VSG (arteritis
temporal, policitemia, procesos infecciosos, anemia) y pruebas inmunológicas
o bioquímicas cuando la historia clínica y la exploración
sugieran alguna enfermedad sistémica, que pueda ser causante de cefalea,
y precise ser confirmada.
La paciente refiere que su cefalea comenzó
a los 25 años de edad, siendo inicialmente muy episódica pero con
los años la ha ido aumentando en frecuencia, muy especialmente en los dos
últimos años, coincidiendo con sus trastornos menstruales y la marcha
de uno de sus hijos a vivir fuera del ámbito familiar, llegando a ser casi
diaria. La cefalea se caracteriza por ser opresiva, no pulsátil, en región
frontal con irradiación a calota craneal y región occipital si no
la trata en sus fases iniciales. No se asocia a náuseas, vómitos
ni fotofobia pero si a sonofobia. No se desencadena ni empeora con el ejercicio
y le llega a desaparecer si se encuentra distraída y en época de
vacaciones. La cefalea mejora con paracetamol con codeína 1-2 comprimidos
al día y la paciente ha observado en el último año que si
desayuna 1 comprimido con su taza de café habitual, la cefalea no le aparece
en todo el día o ésta es muy leve, motivo por el cual ha adquirido
el hábito de tomarla diariamente para no tener que tomar más comprimidos
el resto del día. Dada la ausencia de efectos secundarios no considera
que su actuación sea inapropiada. También ha observado que el día
que no toma la medicación la cefalea no solo reaparece, sino que está
es más intensa de lo que era previamente y se asocia a sensación
nauseosa y ansiedad muy marcada. Se realiza una exploración completa por
su médico, incluida toma de constantes y fondo de ojo, siendo su resultado
totalmente normal.
De acuerdo con lo anteriormente expuesto, con los datos
disponibles hasta el momento, puede descartarse de forma evidente la presencia
de una cefalea que requiera una actuación urgente, ya que la misma es de
muy larga evolución, no presenta síntomas o signos de alarma y la
exploración de la paciente es normal. Por otra parte la cefalea cumple
los criterios propuestos por la IHS para las cefaleas crónicas, estando
además asociada a un consumo elevado de medicamentos (analgésicos).
Diagnóstico
diferencial
Como ya se ha comentado
con anterioridad las cefaleas crónicas constituyen un grupo heterogéneo
de cefaleas unidas por el rasgo común de su duración (> 15 días/mes
$ 3 meses > 4 horas/día). Si exceptuamos la cefalea crónica diaria
de inicio reciente, todas las demás cefaleas crónicas son el resultado
evolutivo final de sus correspondientes cefaleas episódicas que, por diferentes
causas (entre ellas el abuso de medicamentos), evolucionan en el tiempo siendo
cada vez más frecuentes, no necesariamente más intensas, hasta convertirse
en diarias o casi diarias (Figura
1). Esta evolución es bidireccional por lo que una cefalea crónica,
adecuadamente tratada, puede recorrer un camino inverso pasando a ser nuevamente
una cefalea episódica.
Para poder realizar un diagnostico diferencial
preciso es necesario conocer los criterios diagnósticos de los diferentes
tipos de cefaleas crónicas expuestos en
la Tabla 1 y que a continuación pasan a describirse.
Migraña
crónica
La IHS describe la migraña crónica como una
cefalea primaria, de características migrañosas, que se presenta
en sujetos con antecedentes de migraña episódica en los que, en
la medida que la frecuencia de los episodios va en aumento, los síntomas
asociados que la caracterizan como son las náuseas, los vómitos
y la foto-fonofobia se van haciendo menos intensos y frecuentes, aunque siguen
interfiriendo con las actividades de la vida diaria. En cualquier caso estas características
migrañosas deben mantenerse no siendo infrecuente que se presenten ocasionalmente
episodios típicos de migraña (Tabla
5).
Cefalea de tensión
crónica
Se presenta habitualmente en sujetos con historia previa
de cefalea de tensión episódica, aunque puede ser crónica
desde el inicio, siendo las características clínicas del dolor de
compresión o apretamiento, con localización bilateral o difusa,
afectando frecuentemente a la parte posterior de la cabeza y cuello o región
frontal, de intensidad leve o moderada, pudiendo inhibir pero no interrumpir actividades
de la vida diaria. No es infrecuente que se acompañe de sensación
nauseosa si bien su asociación con el vómito es inusual, por lo
que en caso de presentarse éste su etiología deberá ser investigada.
Su duración puede ser de minutos o días y también en este
caso deberá estar presente $ 15 días / mes > 3 meses para poder
ser considerada crónica (Tabla 6). La cefalea de tensión crónica
puede acompañarse de contractura muscular a la palpación de la musculatura
pericraneal, y en este caso se consideraría que nos encontramos ante una
cefalea de tensión con contractura muscular pericraneal. En el caso de
estar ausente se clasificaría como cefalea de tensión crónica
no asociada a contractura muscular pericraneal.
Cefalea
crónica de inicio
reciente
Se caracteriza por presentarse en
sujetos sin historia previa de cefalea, o si esta existe no tiene relación
con la cefalea actual, ni factores precipitantes tales como traumas o tensiones
psicológicas, siendo diaria desde su comienzo. Es una cefalea crónica
muy poco prevalente y, por su forma de inicio y posterior evolución (cumple
criterios de alarma), va a requerir siempre estudio por Neurólogo para
descartar cefalea secundaria. Su inicio suele ser abrupto con un desarrollo rápido,
inferior a 3 días, recordando el sujeto afecto en muchas ocasiones el día
exacto de comienzo. Sus características clínicas en cuanto a cualidad
del dolor, duración y localización son muy similares a las de la
cefalea de tensión crónica, con una intensidad moderada que, en
general, no impide actividades de la vida diaria, aunque si puede interferir con
ellas (Tabla
7).
Hemicranea continua
Es
una cefalea muy poco frecuente caracterizada por su localización siempre
unilateral, de carácter continuo y respuesta absoluta a la Indometacina,
siendo este uno de los principales criterios diagnósticos, aunque cada
vez más cuestionado. Se caracteriza por ser una cefalea continua, aunque
se acepta que pueda no serlo en sus fases iniciales, pudiendo presentar exacerbaciones
de características punzantes, con una duración de 20 minutos a varios
días, llegando en ocasiones a interferir con el sueño. La intensidad
puede fluctuar de moderada a grave pero en general no impide realizar actividades
de la vida diaria. Su localización es unilateral, siendo excepcional que
pueda cambiar de un lado a otro. Puede acompañarse de síntomas autonómicos
leves, que se acentúan en las exacerbaciones, encontrando con frecuencia
fotofobia, hiperemia conjuntival, lagrimeo, congestión nasal y ocasionalmente
ptosis. Frecuentemente se asocia con sensación de pinchazo o sacudida y,
aunque no se desencadena por los movimientos del cuello, pueden localizarse zonas
dolorosas en él (Tabla
8).
Cefaleas crónicas
diarias secundarias a abuso de medicamentos
La IHS recoge, en su apartado
8.2, las cefaleas secundarias a utilización de substancias o su supresión.
En él, se describen todas aquellas cefaleas secundarias a fármacos
o substancias que puedan ser empleadas por un paciente para tratar sus cefaleas
primarias. Aunque dependiendo del medicamento del cual se abusa las características
de la cefalea pueden cambiar, todas ellas muestran un rasgo común, cual
es, que la cefalea deberá estar presente al menos 15 días/mes y
que exista ingesta de fármaco para su tratamiento al menos 10 días
al mes (15 para los analgésicos) durante los 3 meses previos al diagnóstico
(Tabla
9).
Diagnóstico definitivo
En
resumen nos encontramos con el caso de una mujer que presentaba en sus fases iniciales
una cefalea de características tensionales que, durante unos años,
ha sido episódica pero que ha ido aumentando en frecuencia e intensidad
cumpliendo criterios de cefalea de tensión crónica y que en el último
año, en relación con una ingesta abusiva de analgésicos,
ha evolucionado a cefalea crónica diaria por abuso de medicamentos (analgésicos),
siendo éste el diagnóstico en el momento actual.
Como ya
se ha comentado con anterioridad, este tipo de evolución es muy frecuente,
con la excepción de la cefalea crónica de inicio reciente, en la
mayoría de las cefaleas crónicas diarias.
¿Por qué
una cefalea primaria episódica se convierte en crónica?. Esta cuestión
sigue sin presentar una respuesta única o claramente definida. La identificación
de posibles factores que induzcan o faciliten la transformación es un trabajo
realmente complejo, debido, fundamentalmente, a la dificultad para establecer
un vínculo causal entre los eventos psicológicos o patológicos
y el agravamiento de la cefalea. A lo largo de estas dos últimas décadas
se han reconocido multitud de trastornos concomitantes en pacientes con cefalea
crónica diaria. Para algunos de ellos se han propuesto que, más
que simples hechos coincidentes o asociados al dolor de cabeza, sean verdaderos
factores precipitantes o responsables de la cronificación de una cefalea
episódica. Posiblemente la combinación de varios factores, tanto
exógenos como endógenos, junto con una predisposición constitucional,
sea la causa de esta transformación. En la (Tabla 10) se recogen los factores
de transformación más relevantes.
La presencia de comorbilidad
psiquiátrica ha sido uno de los factores más relacionados con las
cefaleas crónicas diarias y que mejor ha sido documentada mediante numerosos
estudios epidemiológicos, tanto en población general, como en centros
especializados. Existen multitud de estudios que han demostrado la existencia
de un perfil de personalidad alterado en este tipo de pacientes, aunque no debemos
olvidar que también existen estudios, en general menos relevantes, que
demuestran que los problemas psicológicos que presentan estos pacientes
son secundarios al dolor, más que agentes causantes de su aparición,
no estando en el momento actual totalmente aclarada la relación biológica
entre cefalea crónica diaria y la comorbilidad psiquiátrica.
En
general puede afirmarse que la coexistencia de trastornos tales como depresión,
ansiedad y cefalea crónica diaria es frecuente, lo que ha tratado de explicarse
desde diferentes perspectivas. Por un lado, la depresión podría
ser reactiva al dolor de cabeza crónico. Por otro lado, ya que los neurotransmisores
que se alteran en la depresión parecen ser los mismos que se afectan en
la cefalea, podría haber una relación causal directa entre las dos
entidades, de tal manera que el dolor de cabeza y los trastornos de humor fuesen
el resultado de una reacción idiosincrática y biológicamente
determinada, frente a hechos vitales significativos, siendo la serotonina la base
común de esta comorbilidad.
Otro factor de transformación
es la historia familiar. Hasta en un 90 por ciento de los casos de cefalea crónica
existe una historia familiar de cefaleas, que vendría determinado no solo
por el componente genético, sino por la estructura familiar.
El
estrés es otro de los factores de transformación que con más
frecuencia se asocia con la cefalea crónica diaria. Situaciones tales como
el matrimonio, el divorcio, la viudedad, los problemas familiares, el trabajo,
relaciones sociales y acontecimientos traumáticos en la vida de los pacientes,
se presentan con mucha frecuencia acompañando a la cefalea crónica
diaria.
Finalmente también ha podido observarse que muchos pacientes
con cefalea crónica, en estudios realizados en clínicas de cefalea
y en población general, refieren alteraciones en el tipo y calidad del
sueño tales como apneas, ronquidos, exceso o déficit de sueño.
No
se puede terminar este apartado sin hacer referencia al abuso de medicamentos
como causa de cronificación de una cefalea episódica, por ser uno
de los principales y más frecuente factores de transformación. Aunque
no existen ensayos clínicos controlados con placebo, está demostrado
que la utilización inapropiada de cualquiera de los medicamentos empleados
para el tratamiento de las cefaleas episódicas primarias, bien sea migraña
o cefalea tensional, pueden facilitar la evolución a una cefalea crónica.
Para que esta evolución se produzca, es necesaria una predisposición
constitucional, ya que no todos los pacientes que abusan, van a presentar este
tipo de cefaleas.
En el presente caso la paciente muestra varios factores
de transformación (cambios hormonales, cambios en la dinámica familiar
y abuso de analgésicos), si bien no queda clara la existencia de factores
de transformación a nivel de aspectos psicológicos, ingesta de tóxicos,
satisfacción con su vida actual etc, que debieran ser investigados, ya
que su presencia va a influir de forma importante en la actitud terapéutica.
MANEJO
TERAPÉUTICO
De lo expuesto
anteriormente puede deducirse que el abordaje terapéutico de las cefaleas
crónicas es una tarea compleja y prolongada en el tiempo, que va a requerir
en la mayoría de los casos, una actuación multidireccional y multiprofesional,
abordando aspectos biológicos (tratamiento farmacológico de la cefalea,
abuso de medicamentos), psicológicos (trastornos de personalidad, enfermedades
psiquiátricas) y sociales (factores de transformación asociados
al entorno social y familiar). Los pacientes que presentan este tipo de cefaleas,
sobre todo aquellos que presentan años de evolución, abusan de medicación,
presentan comorbilidad psiquiátrica, bajo nivel cultural, bajo nivel de
frustración y alta dependencia física o emocional, van a presentar
importantes dificultades en su abordaje terapéutico. A pesar de este panorama
tan aparentemente desalentador, con un tratamiento integral apropiado, puede conseguirse
un control adecuado de este tipo de cefaleas hasta en un 70 por ciento de los
casos.
El médico de Atención Primaria va a constituir el
eje de la atención a este tipo de pacientes por ser, en la mayoría
de los casos, quien mejor conoce el entorno social y familiar así como
la evolución clínica de todos los procesos que pueden estar implicados,
precisando en ocasiones el apoyo de otros profesionales dentro y fuera del Centro
de Salud para complementar su acción terapéutica.
El tratamiento
de las cefaleas crónicas, al igual que ocurre en la mayoría de los
procesos crónicos, deberá basarse en los siguientes aspectos:
-
Relación médico-paciente adecuada
- Diagnóstico preciso
de la cefalea:
- Descartar cefalea secundaria.
- Diagnosticar el tipo de
cefalea crónica.
- Detección de factores de transformación.
-
Presencia de comorbilidad asociada.
- Abordaje terapéutico integral:
-
Tratamiento de la cefalea.
- Actuación sobre los factores de transformación.
Relación
médico paciente
El hecho
de que nos encontramos ante un proceso de larga evolución, que va a requerir
un contacto prolongado en el tiempo, con un paciente en ocasiones complejo, al
cual no le podemos ofertar una curación sino una mejoría de su proceso,
frecuentemente relacionado con factores de transformación, en los que nuestras
posibilidades de actuación son escasas, requiere una relación médico
paciente compleja, no exenta de dificultades, que debe ser adecuadamente abordada
por ambas partes.
La perspectiva de un paciente difícil, que va
a consumir abundantes recursos sanitarios, fundamentalmente de nuestro tiempo
de consulta, que además no consulta habitualmente por su proceso y que
convive de forma aparentemente normal con él, puede generar una actitud
de rechazo en el médico que no va a favorecer en absoluto una disposición
a abordar el proceso de forma activa.
Por otra parte, desde el punto de
vista del paciente, existe en general poca motivación para abordar de forma
activa su cefalea por considerar que se trata de un proceso trivial y poco importante,
que generalmente puede combatir relativamente bien con medicamentos baratos de
fácil adquisición sin receta médica, así como la escasa
confianza en las posibilidades terapéuticas del Sistema Sanitario.
Ante
esta perspectiva es importante que médico y paciente adopten una actitud
positiva, activa y sincera de mutua colaboración ya que está bien
demostrado, mediante estudios de calidad de vida, que los pacientes con este tipo
de cefaleas presentan un importante deterioro en muchos aspectos de la misma,
además de presentar numerosos riesgos para su salud derivados del abuso
de medicamentos, cuando existe, o de sus trastornos psiquiátricos crónicos.
Uno de los aspectos básicos, es el manejo de una información
suficiente y adecuada para ambas partes. Una explicación realista del proceso,
adaptada a la realidad cultural de cada paciente y a sus necesidades, será
uno de los elementos fundamentales a la hora de establecer esta comunicación.
Es muy importante explicar que la cefalea crónica es una enfermedad que
en un porcentaje elevado de casos puede mejorar de forma dramática si se
establece un tratamiento y seguimiento adecuados. Por otra parte también
es importante establecer objetivos terapéuticos realistas advirtiendo al
paciente de que, si bien podemos mejorar su cefalea pasando de crónica
a episódica, nunca podremos ofrecerle su curación total para no
generar falsas expectativas.
Toda esta información deberá
ser lo más fluida posible y transmitida de una forma empática y
respetuosa evitando transmitir falta de interés o iniciativa.
Diagnóstico
de la cefalea
Aunque el diagnóstico
de cefalea crónica puede establecerse por criterios evolutivos (meses-años)
y cronológicos (> 15 días al mes), siempre será preciso
comprobar, en primer lugar, que no nos encontramos ante una cefalea secundaria
y establecer el diagnóstico preciso del tipo de cefalea crónica
que presenta el paciente.
En general en los pacientes con cefalea crónica
diaria, teniendo en cuenta los criterios expuestos
en la Tabla 4, es relativamente sencillo descartar una cefalea secundaria
dado que son cefaleas de muy larga evolución, muy estables en sus síntomas
clínicos y la exploración neurológica es normal. No obstante
la cefalea diaria crónica de inicio reciente, como ya hemos comentado anteriormente,
si va a requerir estudios específicos ya que cumple uno de los criterios
de alarma más relevantes, cual es el de ser una cefalea reciente y progresiva,
que, además, suele presentarse en edades medias de la vida. También
en aquellos casos que exista una duda razonable, fundamentalmente relacionada
con cambios en la evolución del proceso o la respuesta al tratamiento,
puede requerirse el concurso de un Neurólogo para descartar una cefalea
secundaria.
Una vez descartada una cefalea secundaria de causa orgánica
es preciso establecer si la cefalea crónica diaria que presenta el paciente
es secundaria a abuso de medicamentos. El diagnóstico de la cefalea crónica
diaria por abuso de medicamentos constituye un punto fundamental desde el punto
de vista clínico, ya que ninguno de los tratamientos que se instauren,
tanto para combatir la cefalea y sus síntomas asociados, como el tratamiento
preventivo, obtendrá resultados positivos mientras no se produzca la supresión
de este abuso. Si se detecta abuso de medicamentos, también será
importante conocer el tipo de fármaco del cual se abusa ya que puede condicionar
nuestra actitud terapéutica, fundamentalmente en el aspecto referido al
lugar en el que deberá realizarse el tratamiento de supresión (Hospital
o Atención Primaria). También en estos casos es importante determinar
cual es el tipo de cefalea crónica diaria que ha inducido el abuso de medicamentos,
ya que, una vez que se haya producido la supresión, será importante
administrar un tratamiento preventivo para evitar una nueva recaída.
Si
el diagnóstico es de cefalea crónica diaria primaria, utilizando
los criterios de la IHS expuestos en las Tablas 5-8, podrá establecerse
el diagnóstico específico del tipo de cefalea crónica que
presenta nuestro paciente. No obstante, en la práctica diaria, puede existir
una importante dificultad para establecer un diagnóstico preciso ya que,
lo más habitual, es que coexistan cefalea tensional episódica y
migraña en un mismo paciente, siendo difícil en ocasiones determinar
cual de las dos cefaleas ha evolucionado a su forma crónica.
Detección
de factores
de transformación
Uno
de los aspectos más importantes a la hora de abordar el tratamiento de
las cefaleas crónicas es conocer aquellos factores que hayan podido influir
en la transformación de una cefalea episódica en crónica,
ya que, en numerosas ocasiones, su presencia va acondicionar de forma relevante
nuestra actitud terapéutica.
Es poco frecuente que no pueda detectarse
un factor de transformación, pero existen situaciones en que esto es así.
Habitualmente se trata de sujetos que nunca han sido debidamente estudiados, por
diferentes motivos, y no han recibido un tratamiento adecuado para sus dolores
de cabeza. La instauración de un tratamiento apropiado para la cefalea
y su correspondiente tratamiento preventivo, de una forma pautada y controlada,
suele ser suficiente para lograr la reversión de la cefalea crónica
a la correspondiente cefalea episódica en un porcentaje elevado de sujetos.
Sin
embargo, lo más habitual, es que se detecte algún factor de transformación
evidente que nos obligue a realizar una doble o múltiple intervención,
que nos permita actuar no solo con medidas farmacológicas apropiadas al
tipo de cefalea, sino sobre el factor/factores de transformación, ya que
su no resolución va a impedir que las medidas farmacológicas puedan
tener los resultados deseados. Dada la variedad de estos factores, su origen multietiológico
y su presencia en sujetos con comorbilidad psiquiátrica, en numerosas ocasiones
va a obligarnos a requerir la ayuda de otros profesionales, sanitarios y no sanitarios,
para realizar un abordaje apropiado.
Presencia
de comorbilidad asociada
Ya
se ha comentado en apartados anteriores la alta prevalencia de comorbilidad asociada
en este tipo de pacientes tanto a nivel psicológico como del entorno socio-familiar
y biológico.
Es importante conocer si existen procesos sistémicos
que puedan cursar con cefalea crónica como un síntoma más
entre otros síntomas propios de la enfermedad. Así, en pacientes
con EPOC, no es infrecuente la presencia de cefalea como consecuencia de sus alteraciones
respiratorias. Lo mismo puede ocurrir con otros procesos sistémicos. También
es frecuente que la cefalea crónica pueda ser un efecto secundario de los
diversos fármacos empleados en el tratamiento de estas enfermedades crónicas,
como ocurre con algunos hipotensores en pacientes con HTA o vasodilatadores en
pacientes con cardiopatía isquémica. En todos estos casos la cefalea
crónica será secundaria a estos procesos, o su tratamiento, y por
tanto, su abordaje, no deberá ir dirigido al síntoma cefalea sino
a la enfermedad de base que la origina y, si es posible, a la rotación
adecuada de fármacos para su tratamiento.
Si se detecta la presencia
de comorbilidad psiquiátrica, ésta deberá ser abordada de
forma apropiada bien en Atención Primaria o bien en una Unidad de Salud
Mental con apoyo de Psiquiatra y Psicólogo si es preciso. Es importante
recordar que la presencia de comorbilidad psiquiátrica como factor de transformación
es una de las causas de que una cefalea episódica se transforme en crónica
y sea el motivo principal de fracaso terapéutico a pesar de la utilización
de tratamiento farmacológico específico.
La presencia de
comorbilidad asociada a nivel sistémico es mayor en sujetos con cefalea
crónica que en aquellos que presentan cefaleas episódicas, especialmente
a nivel digestivo y sistema musculoesquelético, o la derivada del mal uso
de medicamentos empleados de forma crónica para tratar las cefaleas, por
lo que su detección y tratamiento son necesarios para abordar de forma
integral y eficiente este tipo de cefaleas.
Más difícil,
pero no por ello menos importante, es la detección y actuación sobre
los factores de comorbilidad a nivel sociofamiliar del paciente con cefalea crónica.
Su presencia puede indicarnos la necesidad de realizar un abordaje apropiado,
contando con otros profesionales del Centro como el Asistente Social, que permita
dar solución o alivio a estos problemas, facilitando el manejo del estrés
que los mismos generan y la actuación del resto de los profesionales.
La
presencia de cualquier tipo de comorbilidad asociada nos obliga de alguna manera
a realizar un abordaje integral y multidisciplinar de la misma, ya que de lo contrario
es muy difícil que la aplicación de un tratamiento farmacológico
apropiado sólo, pueda producir alivio del paciente. Difícilmente
un paciente con un problema orgánico, social o familiar que esté
condicionando la presencia de una cefalea crónica, va a mejorar solo con
tratamiento farmacológico sino somos capaces de dar respuesta a sus necesidades.
Abordaje
terapéutico integral
De
lo expuesto anteriormente puede deducirse que el tratamiento de las cefaleas crónicas
va a requerir de un tratamiento integral que abarque el tratamiento farmacológico
que alivie el síntoma cefalea y la actuación sobre los factores
de transformación y comorbilidad asociada. Esta actuación en la
mayoría de los casos deberá ser simultánea.
Tratamiento
farmacológico
El tratamiento
farmacológico sigue siendo el pilar fundamental sobre el cual se sustentan
los demás tratamientos que puedan ser aplicados al paciente. Antes de su
instauración es preciso determinar si existe abuso de medicamentos, ya
que en este caso nos encontraríamos ante la presencia de una cefalea crónica
secundaria, que precisa de un tratamiento de desintoxicación específico,
sin el cual es imposible tratar de forma apropiada la cefalea crónica primaria
(migraña crónica o cefalea de tensión crónica) de
la cual deriva.
Cefalea crónica
diaria con abuso de medicamentos
La cefalea crónica diaria por abuso
de medicamentos, dentro de las cefaleas crónicas, es la situación
de más difícil manejo tanto para el médico de Atención
Primaria como para el Neurólogo. Por tanto su mejor tratamiento es la prevención
y ésta, debe basarse en el adecuado manejo de las cefaleas episódicas
para evitar su evolución a crónicas o secundarias a abuso de medicamentos.
En
aquellas situaciones en que no haya podido evitarse esta progresión será
necesario realizar un primer tratamiento de desintoxicación durante 15
días aproximadamente, seguido de un tratamiento de consolidación
que podrá prolongarse entre 3 y 6 meses, si bien estos plazos pueden adaptarse
a la situación y necesidades específicas de cada paciente. En ambas
fases deberá tenerse en cuenta el diagnóstico de la cefalea crónica
previa de la cual deriva ya que va a condicionar el tratamiento preventivo que
se deberá instaurar desde el inicio de la fase de desintoxicación
(Figura
2).
El primer paso que debe darse es la supresión brusca del /
los medicamentos relacionados con el abuso, salvo que exista contraindicación
o su supresión pueda suponer un riesgo para la vida del paciente. En general,
la mayoría de los medicamentos causantes de la cefalea por abuso, pueden
ser suprimidos de forma brusca en Atención Primaria, sin que ello suponga
ningún riesgo para la salud. Las contraindicaciones para realizar esta
supresión son: a) abuso de opiáceos, barbitúricos o tranquilizantes,
b) presencia de procesos mentales severos, c) patología orgánica
asociada que pueda complicar el proceso de desintoxicación y d) antecedentes
de fracasos previos.
La fase de desintoxicación es la más
difícil ya que la presencia de síntomas de abstinencia aparecen
de forma inmediata y requieren un tratamiento específico desde el primer
momento, que faciliten un control adecuado y suficiente, ya que de lo contrario
es fácil que el paciente claudique, recayendo en el abuso de medicamentos.
Por tanto, además de la supresión brusca de medicamentos, se procederá
a pautar un tratamiento reglado durante 15 días para tratar y/o prevenir
los síntomas que se derivan de esta supresión (cefalea, ansiedad,
náuseas-vómitos). Para prevenir la cefalea se pautarán AINEs
(naproxeno sódico 550 / 12 horas, desketoprofeno trometamol 25 mg / 8 horas,
ibuprofeno 600 mg / 8 horas) pudiendo doblarse la dosis en momentos puntuales
si se precisa. En el caso de que la cefalea de la cual a evolucionado sea una
migraña crónica puede ser necesario añadir un triptán,
preferiblemente por vía nasal o subcutánea, aunque puede ser útil
la vía oral. Simultáneamente se aconseja tratar la aparición
de las náuseas-vómitos con antieméticos (domperidona o metoclopramida
10 mg/8 h) o neurolepticos (clorpromacina) si los vómitos son severos o
se asocian con ansiedad importante. De no darse esta circunstancia se iniciará,
también desde un principio, tratamiento con amitriptilina a dosis baja
(10-25 mg/día en toma nocturna) para disminuir la ansiedad derivada de
la abstinencia de medicamentos. En caso de contraindicación, o coexistencia
de un cuadro depresivo asociado, pueden utilizarse como alternativa los ISRS o
mirtazapina, si bien su eficacia está poco contrastada en estos casos.
El empleo de benzodiacepinas puede ser de utilidad en casos puntuales, si bien
su empleo nos es muy recomendable dada la dependencia que pueden generar y la
aparición de cefalea como efecto secundario.
Una vez realizada la
desintoxicación se procederá a continuar con la fase de consolidación
que evite y prevenga nuevas recaídas. En este caso es muy importante conocer
cual ha sido la cefalea crónica previa al abuso de medicamentos ya que
nuestra actitud terapéutica será muy diferente.
En el caso
de la cefalea de tensión crónica se procederá a retirar el
AINE pautado durante los 15 primeros días para el tratamiento de la cefalea,
si bien podrá volver a utilizarse solo si la cefalea muestra una intensidad
severa-fuerte (inhibe las actividades de la vida diaria). Como tratamiento preventivo
se mantendrá el antidepresivo que se haya utilizado durante la fase de
desintoxicación, por un periodo de 3-6 meses. Después se procederá
a su retirada de forma gradual según evolución. En
la Tabla 11 se recogen las dosis de todos estos fármacos así
como sus contraindicaciones.
En nuestro caso, éste sería el tratamiento
más apropiado ya que la paciente presentaba una cefalea tensional crónica
con abuso de medicamentos (analgésicos).
Si el paciente presenta
una migraña crónica diaria se procederá a retirar el AINE
o el triptán, si bien en este caso podrá realizarse de forma más
lenta, pudiendo volver a utilizarse, al igual que ocurre en la cefalea de tensión
crónica, cuando la cefalea sea de intensidad fuerte. El tratamiento preventivo
puede iniciarse con b-bloqueantes o calcioantagonistas, bien ya en la fase de
desintoxicación o bien en esta fase de consolidación. En el caso
de persistir ansiedad puede asociarse a amitriptilina. El periodo de duración
del tratamiento preventivo también será de 6 meses. En
la Tabla 11 se recogen las dosis y contraindicaciones de los distintos fármacos
empleados en este proceso.
Si existe contraindicación para iniciar
el tratamiento en Atención Primaria, o se produce un fracaso terapéutico
con las medidas farmacológicas consideradas de primer nivel expuestas anteriormente,
se procederá a derivar al paciente a una Unidad de Neurológia para
recibir tratamiento de segundo nivel mediante dihidroergotamina IV, neuromoduladores
(gabapentina, topiramato), neurolépticos de última generación
(olanzapina), agonistas a-adrenérgicos (tiazidina), corticoides o toxina
botulinica. Esta última solo ha demostrado su utilidad en el caso de la
migraña crónica.
Cefalea
crónica diaria sin abuso
de medicamentos
A diferencia de la cefalea
crónica diaria con abuso de medicamentos en estos casos no es necesaria
realizar una primera fase de desintoxicación si bien el tratamiento en
este caso será similar al realizado en la fase de consolidación
indicado en
la Figura 2 y que, en
la Figura 3, se describe con más detalle. Nuevamente el tratamiento
deberá ser ajustado e individualizado a las necesidades del paciente, siendo
su duración entre 3 y 6 meses, si bien este periodo de tiempo se puede
prolongar si la situación del paciente así lo aconseja.
EVOLUCIóN
Y
SEGUIMIENTO
En el momento actual
se desconoce cual es la evolución natural de la cefalea crónica
diaria en población general y probablemente nunca pueda ser estudiada tanto
por razones éticas como por las características del propio proceso.
Es importante recordar que todos los estudios epidemiológicos realizados
en este tipo de pacientes han demostrado una importante dificultad en la captación
y seguimiento posterior de todo el proceso, incluso en las mejores circunstancias,
siendo ésta una de las causas, junto con los factores de transformación
no resueltos, más relacionadas con el fracaso terapéutico.
No
existe ningún estudio que analice la respuesta al tratamiento en sujetos
con cefalea crónica diaria en población general a largo plazo y
los estudios existentes en unidades de cefalea y servicios de neurología
muestran unos porcentajes de recidiva que oscilan entre el 13 por ciento y el
30 por ciento.
Por los datos epidemiológicos anteriormente comentados
sabemos que los sujetos con cefalea crónica diaria en población
general presentan cuadros más leves siendo menor el abuso de analgésicos
por lo que cabe esperar que su respuesta al tratamiento sea mejor y más
duradera. Esta respuesta en gran medida estará condicionada por la actitud
del paciente, que deberá aceptar adherirse a un plan terapéutico
y de seguimiento, y por la actuación del propio médico que deberá
establecer este plan adoptando una actitud activa frente a este problema de salud.
No
obstante, como ya se ha comentado con anterioridad, la mejor profilaxis que se
puede realizar para evitar este tipo de cefaleas crónicas, es el diagnóstico
y tratamiento de las cefaleas primarias episódicas para evitar su evolución
a cefaleas crónicas.
CRITERIOS
DE
DERIVACIÓN
Las cefaleas
crónicas, como ocurre con la mayoría de los procesos crónicos,
deben ser abordadas siempre que sea posible en Atención Primaria, ya que
está demostrado que la eficacia de los tratamientos aplicados es mayor
cuando se realizan en el medio habitual del paciente, incluso si existe abuso
de medicamentos.
No obstante pueden darse determinadas circunstancias que
aconsejen su derivación a otros especialistas, casi siempre con una prioridad
normal, dado que nos encontramos ante un proceso crónico. Únicamente
en el caso de la cefalea crónica de inicio reciente puede ser necesaria
una derivación preferente, ya que es preciso descartar causa orgánica
siempre. El mismo procedimiento deberá seguirse en aquellos casos que se
sospeche la existencia de una causa orgánica subyacente como causa de cefalea
crónica diaria si la evolución de la cefalea o la respuesta terapéutica
no son las esperadas (Figura
4).
En el caso de que existan factores de transformación en
el ámbito socio-familiar no abordables en una consulta de Atención
Primaria, puede ser necesario el concurso de otros profesionales no sanitarios
que nos ayuden a dar solución a los mismos. Dada la variedad de circunstancias
que pueden plantearse tanto en la formación del médico de Atención
Primaria, sus posibilidades asistenciales según el ámbito sanitario
donde desarrolla su actividad y la coexistencia o no de otros profesionales sanitarios
y no sanitarios, no se puede dar una norma única en este aspecto, siendo
el buen criterio de cada profesional el que deberá primar. No obstante
deberemos ser muy conscientes que en un porcentaje elevado de estos pacientes
el tratamiento va a requerir una actividad multidisciplinar.
GESTIóN
EFICIENTE
DE LOS RECURSOS ASITENCIALES
A
modo de resumen de todo lo anteriormente expuesto puede concluirse que las cefaleas
crónicas primarias o secundarias a abuso de medicamentos:
1º
En general no suelen consumir recursos asistenciales ya que en su mayoría
consultan muy poco con el médico de Atención Primaria o el Neurólogo.
2º
Habitualmente su detección requiere una actitud de búsqueda por
parte del médico de Atención Primaria entre pacientes consumidores
habituales de analgésicos que demanden recetas de estos fármacos.
3º
Esta búsqueda deberá ir dirigida fundamentalmente a mujeres migrañosas
en edades medias de la vida y nivel socio-cultural bajo, ya que constituyen el
grupo social de mayor riesgo, siendo por tanto la rentabilidad de la detección
mucho mayor.
4º Para el adecuado diagnóstico de este tipo de cefaleas
no se precisan nada más que una historia clínica y una exploración
física al alcance de cualquier médico de Atención Primaria
independientemente del medio en que realice su actividad asistencial.
5º
En muy pocos casos será precisa la realización de pruebas complementarias
para establecer el diagnóstico y, aunque su coste económico es bajo
(radiología simple, hemograma con VSG, bioquímica general), su rentabilidad
generalmente es muy escasa.
6º Cuando sea preciso descartar una cefalea
secundaria, en la mayoría de los casos, será necesario realizar
pruebas de neuroimagen solo accesibles al Neurólogo.
7º El tratamiento
de este tipo de pacientes va a representar un coste elevado en tiempo de los profesionales
que puedan verse implicados, si bien el coste de los fármacos empleados,
fundamentalmente en el tratamiento de primer nivel, será bajo.
8º
El coste personal, social y económico de no tratar este tipo de cefaleas,
no ha sido adecuadamente determinado, si bien el coste en calidad de vida medido
mediante el cuestionario SF-36, ha demostrado ser muy elevado.
9º Cuando
se realiza una intervención apropiada, los estudios de calidad de vida
muestran una importante mejoría.
10º Los pacientes con cefalea
crónica presentan frecuentemente comorbilidad psíquica y somática
asociada, superior en cualquier caso a la que presentan los sujetos con cefaleas
episódicas, por lo que el tratamiento de las mismas se hace imprescindible.
Por
todo ello el abordaje terapéutico de este tipo de cefaleas justifica la
realización de un tratamiento integral, sostenido en el tiempo y multidisciplinar
ya que deberá implicar a distintos profesionales del Centro de Salud y
del resto del Sistema Sanitario. Aunque aparentemente el coste en tiempo de los
profesionales puede ser alto, más si tenemos en cuenta que la mayoría
de los pacientes no consultan, debemos ser conscientes que el gasto que generan
en pruebas diagnósticas y medicamentos es muy bajo y sin embargo el coste
de no tratar este tipo de cefaleas, tanto a nivel personal a corto plazo como
para el Sistema Sanitario a largo plazo, puede llegar a ser muy elevado.
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