Sintomatología neurológica:
Sindromes vertiginosos

CASO CLÍNICO
Y REVISIÓN TEÓRICA

INTRODUCCIÓN

El mareo es uno de los síntomas más desafiantes en medicina, y con frecuencia frustrante, porque los enfermos son incapaces de describir acertadamente cuáles son sus sensaciones. Además, no es infrecuente, sobre todo en la población anciana, que tengan más de un motivo de mareo como consecuencia de presentar alguna disfunción en varios órganos o sistemas con lo que la dificultad diagnóstica se incrementa. Se han descrito más de sesenta desórdenes como causa de mareo, ya sea como síntoma principal o como síntoma secundario de un cuadro más amplio. Además son innumerables los fármacos que pueden causar mareo como efecto adverso.

Desde los trabajos de Drachman en 1972 el mareo se ha clasificado en cuatro grupos: el vértigo, el presíncope, el desequilibrio y el mareo inespecífico.

Es un importante motivo de consulta entre los médicos de familia. Se calcula que para un cupo de 2.000 cartillas, al año nos consultan cuarenta personas diferentes por este motivo, suponiendo casi el 2 por ciento de nuestras consultas.

El mareo es un cuadro prevalente en la población adulta. La prevalencia estimada va del 1,8 por ciento en adultos jóvenes hasta más del 30 por ciento en ancianos. No obstante los estudios sobre la prevalencia del mareo han sido inconsistentes, sobre todo en la definición de mareo, pero de ellos podemos concluir, en primer lugar que el mareo es un síntoma frecuente entre los adultos siendo más común en las mujeres que en los hombres y en segundo lugar que la prevalencia aumenta con la edad.

Aunque, en general, el mareo no es una enfermedad grave, de hecho hay estudios que demuestran que no existe relación entre el mareo y pronóstico de vida, en ocasiones, puede provocar en el enfermo una manifiesta discapacidad.


MOTIVO DE CONSULTA

Juana es una mujer de 79 años, hipertensa y diabética desde hace alrededor de 20 años. Su TA está bien controlado con la asociación de enalapril 20 mg y 12,5 mg de hidroclorotiazida. Para la diabetes se le prescribió Metformina 875 mg dos veces al día y Glibenclamidal 1 comprimido de 5 mg tres veces al día. Es una buena cumplidora con su tratamiento. Su hemoglobina glicosilada suele oscilar entre 7,5 y 8,5. Hace 15 años sufrió un accidente doméstico por el que perdió la visión del ojo derecho. En el ojo izquierdo presenta una catarata que le provoca una moderada disminución de la agudeza visual. Desde hace tres años ha consultado en varias ocasiones por presentar mareos. Ella los describe como una sensación de inestabilidad y miedo a caerse, por ello desde hace meses no se atreve a salir de casa si no va acompañada. En todo este tiempo le han visto varios médicos, se le realizó incluso un scanner cerebral que fue normal, pero ninguno le ha dicho a que se deben sus mareos. Acude en esta ocasión a consulta porque desde hace 15 días su situación ha empeorado, refiriendo que cada vez que se agacha o mueve la cabeza nota que le da vueltas todo durante unos segundos. Cuando el mareo es intenso tiene sensación nauseosa. Oye bien y no refiere acúfenos.

A la exploración la auscultación cardiaca es rítmica a 70 de frecuencia, sin soplos. Su tensión arterial (TA) es de 140/80 tanto en decúbito como en ortostatismo a los tres minutos. No presenta nistagmus. Al hacerle caminar en la consulta, al realizar el giro se debe sujetar a la pared para evitar caerse. En la maniobra de Romberg la paciente se balancea ostensiblemente. No percibe el movimiento del diapasón en varias eminencias óseas de ambas extremidades inferiores y al realizar la maniobra de Dix-Hallpike hacia el lado derecho la paciente refiere mareo y presenta un nistagmo que comienza a los cinco segundos, bate hacia el suelo y desaparece aproximadamente veinte segundos después. Al incorporarse se vuelve a marear. Al examen oftalmoscópico del ojo funcionante se detectan opacidades en el cristalino.


DIAGNÓSTICO CLÍNICO

Hace más de 30 años Drachman y Hart describieron cuatro subtipos de mareo. Desde entonces la comunidad científica ha aceptado esta clasificación como la más adecuada y viene siendo utilizada por la mayoría de los investigadores.
El vértigo

Es una falsa sensación de movimiento del propio sujeto (vértigo subjetivo) o de su entorno (vértigo objetivo), generalmente rotatoria. En muchas ocasiones, sobre todo en las formas graves se acompaña de náuseas y vómitos, palidez y sudoración como manifestaciones de una excesiva actividad del sistema nervioso autonómico. El vértigo se produce por un desequilibrio en el sistema vestibular, ya sea en su porción periférica (oído interno y VIII par) o central (tronco, conexiones y cerebelo).


El presíncope

Es la percepción de pérdida de consciencia inminente y denota una disminución de la perfusión cerebral difusa transitoria y súbita. Se considera una forma frustrada de síncope, en él que sí existe pérdida de consciencia y del tono postural.

Aunque no sea debido a disminución de la perfusión algunos trastornos metabólicos como la hipoxia, hipocapnia, hipoglucemia, trastornos hidroeléctricos y anemia también se suelen incluir dentro del presíncope.


El desequilibrio

Es una sensación de caída inminente y está caracterizado por inestabilidad en bipedestación y a la marcha y desaparece al sentarse o tumbarse. Se hace más evidente en la oscuridad y al andar sobre una superficie blanda. En el mantenimiento del equilibrio intervienen principalmente tres sistemas: el visual, el vestibular y el propioceptivo. Toda la información generada por estos sistemas es conducida e integrada en el cerebro. Estos tres sistemas se complementan y compensan en caso de disfunción de uno de ellos. En ocasiones, los pacientes con mareo deben recurrir a otros sistemas como el tacto e incluso el oído para ayudarse a mantener el equilibrio.


Mareo inespecífico

Se trata de una sensación vaga, difícil de definir que no puede ser incluida dentro de las tres categorías anteriores y con frecuencia suele ser descrita por el paciente con mucha imprecisión. En muchas ocasiones se asocia a cuadros psiquiátricos como ansiedad generalizada, ataques de pánico o depresión.


DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Todo médico de A.P. debe estar familiarizado con el diagnóstico diferencial, evaluación y manejo del mareo. En la Figura 1 planteamos un algoritmo diagnóstico.

Ante un enfermo que consulta por mareo el primer objetivo debe ser clasificarlo en uno de los cuatro grupos anteriormente citados, ya que se ha visto que esto facilita extraordinariamente el diagnóstico y nos dirigirá el examen físico y las pruebas complementarias a realizar. En segundo lugar deberemos descartar una causa grave de mareo. La historia clínica es la base del diagnóstico, de tal manera que con una buena anamnesis y una exploración física adecuada debemos llegar al diagnóstico en más del 80 por ciento de los casos.


Anamnesis

- Descripción del síntoma.
Debemos animar al enfermo a que nos describa con la mayor precisión posible sus sensaciones. Expresiones como tener la cabeza hueca, andar flotando, pesadez de cabeza, visión borrosa, estar como ebrio, irse a caer, darle vueltas la cabeza son habituales y pueden pretender describir diferentes causas de mareo. Con razón se ha dicho del mareo que su diagnóstico es de las tareas más frustrantes para el médico; sin embargo una anamnesis bien dirigida y un examen físico no necesariamente exhaustivo nos puede permitir salir exitoso de este desafío diagnóstico.

Los pacientes con lesiones vestibulares suelen describir una sensación de movimiento muchas veces rotatoria, que le aumenta con los movimientos cefálicos. Por el contrario los enfermos con desequilibrio relatan que su fallo no está en la cabeza sino en las extremidades inferiores o en el tronco y que son incapaces de mantenerse de pie. Los enfermos con presíncope describen su cuadro como un mareo que les va a llevar a perder el conocimiento. Por ultimo los enfermos con mareo inespecífico describen siempre sensaciones vagas, mal definidas con expresiones como la de ir flotando, cabeza hueca, etc.

Junto con la descripción del síntoma los aspectos a evaluar que más rendimientos nos van a aportar son: la relación del mareo con la posición y el movimiento, el perfil temporal de los síntomas, los síntomas asociados y los factores desencadenantes.

- Relación con la posición y el movimiento.
Este es un aspecto fundamental. Así la hipotensión ortostática ocurre siempre en posición erguida tras incorporarse del decúbito, los VPPB ocurren con los cambios rápidos de posición. El desequilibrio de causa multisensorial ocurre únicamente cuando el paciente está de pie o andando y desaparece al sentarse o tumbarse. Existen otras muchas condiciones que no se afectan por la posición ni los movimientos como son las arritmias cardiacas y los episodios de vértigo en el Menière.

- Perfil temporal.
El vértigo periférico casi siempre ocurre en episodios, usualmente de comienzo abrupto, y decrecen paulatinamente. El vértigo central comienza de manera más gradual y los síntomas son más continuos. La duración de estos episodios son de gran ayuda para clasificar el tipo de vértigo, así cuando duran segundos corresponde al VPPB, si minutos puede ser debido a isquemia cerebrovascular, si horas puede corresponder a un síndrome de Menière y si días a una neuronitis vestibular o una laberintitis. Entre las causas de mareo no vestibular que duran minutos se incluyen la hipotensión postural, las reacciones vasovagales y las arritmias cardiacas. Cuando el enfermo describe un mareo continuo, que no le desaparece ni de día ni de noche, se suele relacionar con mareos psicógenos.

- Síntomas asociados.
Gran cantidad de síntomas pueden asociarse al mareo, algunos incluso hacen que este pase a segundo término.
La pérdida de la audición y los acúfenos se suele encontrar en los vértigos.

Las náuseas y vómitos no son hallazgos específicos de los vértigos ya que se pueden encontrar en otros procesos, ahora bien cuando son de comienzo abrupto y muy intensos son sugestivos de vértigo laberíntico. La pérdida de la visión o la diplopia son sugestivos de vértigos centrales, sin embargo los episodios de visión borrosa son descritos más a menudo por pacientes con presíncopes e incluso como mareos psicógenos. El déficit local motor o sensitivo es típico de las lesiones del SNC, sin embargo los episodios de debilidad difusa no suelen tener este origen. El desequilibrio representa una pérdida de la función vestibuloespinal, propioceptiva o cerebelosa y son causas habituales la ototoxicidad, la neuropatía periférica, el ictus o el vértigo.

Una alteración del estado mental en el contexto de un cuadro vertiginoso indica un cuadro grave y urgente como una hemorragia o infarto cerebeloso. Esta misma alteración en un mareo no vertiginoso puede ser atribuida a toxicidad por drogas, arritmias, desórdenes metabólicos, anemia severa o alguna alteración que curse con hipotensión severa. La cefalea asociada a vértigo, salvo en el caso de etiología migrañosa siempre puede representar afectación del SNC y suponer una situación grave como una hemorragia intracraneal. Las palpitaciones o la disnea sugieren enfermedad cardiaca o hiperventilación.

- Factores predisponentes y desencadenantes.
La historia debe recoger antecedentes de traumatismos craneoencefálicos y enfermedades sistémicas. En el primer caso los vértigos pueden durar muchos meses, además consecuencia de este se puede producir una fístula entre el oído medio e interno. Una historia de infecciones crónicas en el oído puede sugerir un colesteatoma. En los enfermos con factores de riesgo cardiovascular elevados o enfermedad cardiaca ante un mareo habrá que contemplar siempre la posibilidad de que encierre un proceso grave. Los pacientes diabéticos además de los cuadros de hipoglucemia pueden presentar más habitualmente hipotensión ortostática y desequilibrio secundarios a su neuropatía autonómica. Muchos fármacos son capaces de provocar mareos por diferentes mecanismos. Una historia de alcoholismo o de uso de drogas ilegales también debe ser recogida así como factores de riesgo de contraer el sida.

Los mareos que ocurren en relación con sensaciones desagradables, calor, tras la comida, micción, tos suelen ser debidos a presíncopes vagales o situacionales. Cuando ocurren durante el ejercicio será necesario descartar estenosis aórtica y otros cardiopatías obstructivas, arritmias por esfuerzo, taponamiento cardiaco y robo de la subclavia; aunque puede ser debido a un presíncope vagal en personas jóvenes sin cardiopatía aparente. Por el contrario cuando la sintomatología disminuye con el ejercicio sugiere la existencia de componente psicológico.

- Edad.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es la edad del paciente. Así como las vestibulopatías periféricas se pueden dar a cualquier edad, los mareos por trastornos sensoriales múltiples, los accidentes cerebrovasculares, el parkinsonismo y otras enfermedades neurodegenerativas son más frecuentes en la población anciana. Por el contrario, la esclerosis múltiple, el vértigo migrañosos, los presíncopes vagales y por miocardiopatía hipertrófica, los ataques de pánico y la hiperventilación son más frecuentes en los jóvenes.

De la historia clínica de nuestro paciente podemos deducir que presenta como mínimo dos subtipos de mareo. Un subtipo crónico, de años de evolución que lo describe como inestabilidad y que lo debemos incluir dentro del subtipo de desequilibrio. Este juicio viene además apoyado por la edad, la diabetes y los trastornos de la visión. El segundo tipo de mareo lo presenta desde hace 15 días y lo describe como sensación de giro, de segundos de duración en relación con los movimientos cefálicos. Encajaría dentro del subtipo de vértigo. En este caso es fundamental descartar que se trate de un vértigo central secundario a un proceso grave. Aunque la historia clínica sugiere un vértigo posicional paroxístico benigno no podemos olvidar que se trata de una persona anciana con importantes factores de riesgo cardiovascular. Nos queda la duda si el miedo que presenta a salir de casa es debido a que está comenzando con un trastorno fóbico.


Exploración

Tras la anamnesis tenemos que haber sido capaces de incluir a nuestro paciente en uno de los diferentes tipos de mareos. En ocasiones, sobre todo en la población anciana, estos pacientes refieren dos o más tipos de mareos, en estos casos serán varios los grupos a considerar. El clasificarlo en uno de estos subtipos de mareo es fundamental, ya que el examen físico va a ser diferente dependiendo al grupo en que lo hemos incluido. No obstante, en todos los casos habrá que realizar tres exploraciones elementales como son la auscultación cardiaca, la toma de TA y la exploración del nistagmo. Las dos primeras porque su omisión nos podría hacer pasar por alto cuadros graves relacionados o no con el mareo. La tercera por la rentabilidad de la maniobra ya que el vértigo sigue siendo la causa más frecuente de mareo. Un examen exhaustivo es innecesario, poco eficiente y en muchas ocasiones imposible de llevar a cabo en nuestra práctica diaria. En la Figura 1 describimos la exploración mínima a realizar en los diferentes subtipos de mareo.

Exploración del vértigo
El objetivo fundamental es confirmar el diagnóstico de vértigo y diferenciar entre vértigo periférico y central.

- Nistagmo: es la primera prueba a realizar, ya que es un signo objetivo de vértigo, por ello se ha dicho que el vértigo es la manifestación subjetiva del nistagmo. Consiste en una oscilación involuntaria y rítmica de los ojos. Hay que valorarlo tanto en la en la posición central de la mirada como en las extremas, pero tendiendo en cuenta que en éstas es fisiológica la aparición de un nistagmo de baja amplitud. En todos los caso tendremos que definir el eje del movimiento: horizontal, vertical, rotatorio; la velocidad diferenciando si existe componente lento y rápido; la dirección del nistagmo que viene dada por la del componente rápido; la duración: si se agota o si por el contrario permanece constante; y por último la región anatómica afectada: periférica o central según las características halladas. En nuestras consultas sólo exploramos el nistagmo espontáneo. Para ello nos colocamos en frente del enfermo con éste sentado y la cabeza recta. Se le hace seguir con la mirada nuestro dedo índice situado a unos 40 cm en frente del enfermo y luego lo movemos a derecha, izquierda, arriba y abajo. Los especialistas en ocasiones exploran el nistagmo inducido mediante estimulación calórica en el oído externo. Tampoco solemos disponer de las gafas de Frenzel, que son unas gafas con lentes de altas dioptrías para dificultar la fijación de la mirada. Con estas lentes el nistagmo aumenta en el vértigo periférico mientras que no lo hace en el central. En la Tabla 1 se puede observar las diferencias entre el nistagmo central y el periférico así como las diferencias clínicas entre ambos.

El nistagmo espontáneo de origen periférico no cambia de dirección con la mirada hacia el otro lado, aunque si que aumenta de amplitud con la mirada en la dirección de la fase rápida (Ley de Alexander), por el contrario el nistagmo del vértigo de origen central si que varía la dirección con la mirada. Además el vértigo periférico es inhibido con la fijación de la mirada, se dice que se agota al contrario que el nistagmo de origen central. Además el nistagmo periférico desaparece en unos pocos días, sin embargo el central suele persistir semana e incluso meses. Característicamente el vértigo periférico se asocia a nistagmo horizontal y rítmico, mientras que el central se puede dar en cualquier dirección, siendo habitual que lo haga en dirección vertical y además, suele carecer de la ritmicidad del periférico. Los pacientes con un nistagmo atípico u origen indeterminado deberían ser profundamente estudiados para descartar vértigo central.

- Test de Dix-Hallpike (Nylen-Barany): se emplea para confirmar el diagnóstico del VPPB y consiste en una maniobra de provocación de vértigo y nistagmo. Se considera virtualmente patognomónica de este vértigo y su sensibilidad oscila entre el 50 y 88 por ciento. En la Figura 2 se describe con detalle como se realiza dicha maniobra.

- Test de los índices: el paciente se coloca de pie sin ningún otro apoyo con los brazos y los dedos índices extendidos hacia delante y se le hace cerrar los ojos. El médico coloca sus dedos índices enfrentados a los del paciente para que le sirva de referencia. Si existe un déficit vestibular el paciente desvía los dedos hacia ese lado. Se debe esperar por lo mínimo 30 segundos antes de dar por negativa la prueba.

- El reflejo vestíbulo-ocular: es un test muy simple que se puede realizar en la cabecera del enfermo y sirve para determinar el origen vestibular del mareo. Se le dice al paciente que fije la mirada en un punto concreto frente a él y el médico gira rápidamente 15º la cabeza del paciente. Si el paciente tiene que corregir la mirada se considera positiva la prueba. Se puede llevar a cabo haciendo que lea un texto mientras mueve la cabeza rítmicamente para un lado y otro. Si es incapaz de leer se considera que existe lesión vestibular.

- Exploración neurológica: aunque con la anamnesis y la exploración del nistagmo podemos casi asegurar que nos encontramos ante un vértigo periférico una mínima exploración neurológica se debe realizar. Esta debe incluir algunos pares craneales. Debemos realizar una oftalmoscopia (II par) para descartar un edema de papila y atrofia óptica, exploraremos el movimiento de los ojos (pares III, IV y VI) que lo habremos hecho al explorar el nistagmo, el reflejo corneal (par V), y la movilidad facial (par VII). Comprobaremos la función cerebelosa y la sensibilidad vibratoria, que serán descritas con más detalle en el apartado de exploración del desequilibrio. En caso de la mínima duda sobre el origen central del vértigo el examen neurológico habrá que ampliarlo al resto de pares craneales, sistema motor, sensibilidad, coordinación y marcha,

- Un examen otoscópico es obligatorio para descartar lesiones como tapones de cerumen o colesteatoma.

- Los test de Rinne y Weber: debemos incluirlos dentro de la exploración cuando el paciente refiera hipoacusia. Nos servirá a para averiguar si esta es por defecto en la transmisión del sonido o si por el contrario es neurosensorial.
Para llevar a cabo el test de Weber se coloca el diapasón vibrando, preferentemente uno de 256 ó 512 Hz, en cualquier punto la línea media del cráneo. Cuando la audición es normal el paciente notará igual en ambos oídos. Cuando existe hipoacusia de percepción (neurosensorial) el sonido se localiza en el oído sano. Cuando existe sordera de transmisión (conducción) el sonido se lateraliza al oído afecto.

El test de Rinne nos puede confirmar la presencia de sordera de conducción. Compara la sensación auditiva percibida por vía ósea con la percibida por vía aérea. El primer paso es colocar el diapasón vibrando en la mastoides del lado afecto y le decimos que nos avise cuando deje de oírlo. Posteriormente colocamos el diapasón vibrando a 2,5 cm a la altura del mismo oído. Normalmente la conducción área del sonido es mejor que la ósea y se percibe de manera más intensa. En la hipoacusia de transmisión se oye peor con el diapasón junto al oído, se dice entonces que la prueba es anormal, patológica o negativa. Cuando la hipoacusia es de causa neurosensorial ambas están disminuidas, pero es más manifiesta la afectación de la conducción ósea sobre la aérea y se dice que el test de Rinne es normal o positivo.

- Una audiometría estará indicada cuando se sospecha pérdida de audición, enfermedad de Menière o neurinoma del acústico. Además es útil para diferenciar ambos procesos ya que presentan un patrón diferente: en el primer caso existe reclutamiento positivo y en el segundo negativo.
- La electronistagmografía que registra por medio de electrodos los movimientos de los ojos durante diferentes maniobras como la mirada lateral, cambios de posición y test calóricos, tiene una sensibilidad y especificidad aceptables para la enfermedad vestibular, pudiendo identificar deficiencias unilaterales o bilaterales, pero no permite discriminar con seguridad entre vértigo central y periférico. Aunque se suele utilizar en caso de sospecha de vértigo vestibular, sus indicaciones no están claramente definidas.
- El test de la silla giratoria que evalúa el reflejo vestíbulo-ocular y la posturografía que evalúa la integridad del tracto vestibuloespinal, tiene unas indicaciones muy limitadas.
- Los potenciales evocados se pueden utilizar en casos de neurinoma el acústico y esclerosis múltiple, pero actualmente se prefieren las pruebas de neuroimagen.
- Pruebas de neuroimagen: en caso de sospecha de vértigo de origen central, están indicadas pruebas de neuroimagen como la TAC o la RMN.

Exploración del presíncope
- Tensión arterial. Ya hemos comentado que se debe tomar siempre. En caso de sospecha de hipotensión ortostática se debe obtener en posición supina y en bipedestación entre dos y cinco minutos después de adoptar esta posición. Se considera positiva si aparece uno de los siguientes: caída de la TAS de por lo menos 20 mm de Hg, caída de la TAD de 10 mm o síntomas de hipoperfusión cerebral.
- Auscultación cardiaca. Esta puede revelar un soplo de estenosis aórtica, o mixoma auricular. Además comprobaremos si existen trastornos del ritmo. Podemos comprobar también la frecuencia respiratoria, si existe taquicardia que pueda sugerir un TEP o por el contrario hiperventilación secundaria a causa psiquiátrica.
- Masaje carotídeo. La hipersensibilidad del seno carotídeo es una causa de síncope. Esta puede ser demostrada por medio del masaje. Aunque las complicaciones son muy raras, en los pacientes con evidencia de enfermedad carotídea o soplo a ese nivel no se debería realizar. En los ancianos debería ser aplicado delicadamente y con gran precaución. En todos los casos habría que realizarlo con monitorización electrocardiográfica y con canalización de una vía venosa. El test se considera positivo si se produce una pausa sinusal de tres segundos o más o se reproducen los síntomas.
- Electrocardiograma: se debería realizar en todos los casos de presíncope o síncope, ya que aunque presenta la limitación de la transitoriedad de las arritmias, puede en algunos casos facilitar el diagnóstico de la causa subyacente. En este sentido los hallazgos de interés con los que nos podemos encontrar son: bradicardia sinusal, bloqueos AV, bloqueos de rama y/o fasciculares o una prolongación el QT. La hipertrofia ventricular izquierda y los infartos de miocardio antiguo apoyan la posibilidad de presíncope por taquicardia. Además el ECG nos puede sugerir otros cuadros responsables de síncope o presíncope como el síndrome de Wolf-Parkinson-White, la miocardiopatía hipertrófica y el síndrome de Brugada.
- Monitorización ambulatoria del ECG: es una prueba diagnóstica muy limitada a no ser que ocurra el presíncope mientras está realizando la prueba.
- Ergometría: se debería obtener en los pacientes con presíncope inducido por el ejercicio.
- Ecocardiografía: nos sirve para detectar patología estructural y es diagnóstica en la estenosis aórtica, mixoma auricular, miocardiopatía hipertrófica y disfunción ventricular izquierda y se debe solicitar en caso de sospecha de estos cuadros como causa del mareo.
- Test de la mesa basculante (Tilt test): sólo se debería llevar a cabo esta prueba en los pacientes con síncope de origen desconocido, es decir cuando hay pérdida de consciencia ya que en el presíncope solo se consigue una positividad de la prueba en el 17 por ciento de los casos. Se considera positiva cuando se reproducen los síntomas del paciente. Para aumentar la sensibilidad de la prueba se utilizan fármacos como el isoproterenol y nitroglicerina sublingual.
- Otras pruebas como el estudio electrofisiológico, electroencefalograma, el Doppler de carótidas, la RMN tienen unas indicaciones muy limitadas.
- Análisis sanguíneo: aunque su rendimiento es muy bajo en ocasiones es conveniente llevarlo a cabo. Las pruebas que se aconseja a solicitar son un hemograma, glucemia, iones, función renal, hormonas tiroideas y serología luética.

Exploración del desequilibrio
Deberemos explorar los tres sistemas que se encargan del mantenimiento del equilibrio: visual, vestibular y propioceptivo.

- La marcha: ya que es en ésta donde se manifiesta la inestabilidad y es necesario confirmar ésta.
- Test de Romberg: el sujeto de pie, sin otro apoyo, debe cerrar los ojos. Una persona normal a penas se balancea, los pacientes con afectación vestibular caen hacia el lado afecto tras una latencia de breves segundos, los trastornos de la sensibilidad propioceptiva empeoran nada más cerrar los ojos y los enfermos con afectación cerebelosa no mantendrán el equilibrio ni con los ojos abiertos.
- La sensibilidad propioceptiva por medio del diapasón colocado en algunas eminencias óseas de ambos pies.
- Maniobras de coordinación como el dedo-nariz, maniobras alternantes rápidas de pronación y supinación (palma-dorso) evalúan la función cerebelosa.
- Un examen sencillo de la agudeza visual en nuestra propia consulta también es recomendable. Al llevar a cabo la oftalmoscopia habremos podido descartar o confirmar la presencia de cataratas.

Exploración del mareo inespecífico
En este grupo incluimos aquellos pacientes que no han podido ser incluidos en los grupos anteriores. La exploración tendrá que abarcar las maniobras fundamentales de los otros grupos.

Para aquellos pacientes con mareos en los que no se ha llegado a un diagnóstico, varios autores aconsejan llevar a cabo una batería de 8 maniobras de provocación del mareo que se puede llevar a cabo en la propia consulta en menos de 15 minutos. Para ello se necesita únicamente una camilla de exploración, una silla giratoria y un esfingomanómetro.

Después el paciente es preguntado sobre que maniobra es la que reproduce sus propios síntomas más exactamente. Algunas de ellas, como el masaje carotídeo, la maniobra de Dix-Hallpike y el test de presión arterial en decúbito y en ortostatismo han sido ampliamente explicadas. El resto son las siguientes:

- La rotación de Barany. Consiste en girar diez vueltas sobre una silla giratoria con la cabeza inclinada 30º hacia delante para estimular el canal semicircular horizontal. La identificación de la sensación provocada como su propia queja confirma se trate de un vértigo, aunque sin especificar la causa.
- Maniobra de Valsalva durante 15 segundos. Un test positivo supone la aparición de una sensación presincopal. Puede implicar origen cardiaco, tales como estenosis aórtica u otras lesiones valvulares, aunque puede ser positivo en los presíncopes vaso-vagales por reducción del retorno venoso al corazón. También se reproducen los síntomas en la fístula perilinfática.
- Marcha con giro: el paciente camina unos pasos y luego da un giro rápido de 180º volviendo a la posición inicial. Un test positivo, habla a favor de un desequilibrio causado por pérdida multisensorial.
- Giro de la cabeza en posición de sedestación: mientras el paciente está sentado es requerido para que gire la cabeza como si observase un aeroplano en vuelo cruzado por el cielo. Para provocar los síntomas es suficiente realizar una vez la maniobra. Produce desequilibrio en los pacientes con pérdida sensorial múltiple.
- Hiperventilación: si tras tres minutos o menos de hiperventilación se reproducen los síntomas indican posible presencia de ansiedad o causas psicógenas.

Por la anamnesis hemos deducido que nuestra paciente presenta dos tipos de mareos: vértigo y desequilibrio. Esto nos va ser de una ayuda extraordinaria a la hora de dirigir el examen físico. En todos los enfermos con mareo debemos realizar una auscultación cardiaca, toma de TA y exploración del nistagmo espontáneo. En nuestra paciente las tres pruebas eran normales. Por el hecho de presentar desequilibrio exploramos la marcha, el test de Romberg y la sensibilidad vibratoria. Estas son claramente positivas, lo que nos confirma la existencia de un trastorno del equilibrio. Existe una neuropatía periférica, frecuente en ancianos diabéticos y además presenta un trastorno visual importante, por lo que debemos sospechar estemos ante un déficit sensorial múltiple. Por otro lado la positividad de la maniobra de Dix-Hallpike con un nistagmo horizontal, con latencia y que se agota en unos segundos nos confirma el diagnóstico de VPPB.


PRINCIPALES ENTIDADES
Y SU TRATAMIENTO

Vértigo

Como regla general en la fase aguda del vértigo, cuando este es intenso, además del reposo en posición adecuada, se debe utilizar medicación para aliviar la sintomatología. Siempre deberá ser por pocos días ya que los fármacos sedantes vestibulares pueden retrasar los mecanismos de adaptación del sistema nervioso central a los trastornos del sistema vestibular. Los fármacos más utilizados son:

- Las fenotiacinas: el más usado es la tietilperazina, que además de por vía oral tiene una presentación para administrarla por vía rectal que puede ser útil en caso de vómitos.
- Los antihistamínicos: el más conocido es el dimenhidrinato que se ha utilizado ampliamente en la cinetosis. Otros fármacos de este grupo son la ciclicina, difenhidramina y prometazina.
- Los antagonistas del calcio como la cinarizina. Este fármaco se debe emplear durante breves periodos de tiempo, ya que induce parkinsonismo.
- El sulpiride, que es otro neuroléptico también se puede emplear en la crisis aguda de vértigo.
- Benzodiacepinas: con la que más experiencia se tiene en vértigos es el diazepan.
- Antieméticos como la metroclopramida también se pueden utilizar en caso de vómitos.
En ocasiones puede ser útil asociar fármacos de diferentes grupos, sobre todo ansiolíticos o antieméticos con otros antivertiginosos.

En la Tabla 2 se reflejan los fármacos más usados con sus correspondientes dosis.

Una vez pasada la fase aguda se aconseja la rehabilitación vestibular, con movimientos de cabeza al principio lentos y luego más rápidos. Además se deben realizar ejercicios que incluyan movimientos de los ojos y cambios posturales. Así por ejemplo es importante realizar maniobras de estabilización de la mirada a través de ejercicios que estimulen el reflejo vestíbulo-ocular como mover la cabeza mientras se lee un texto o mover el texto mientras se lee. Estos ejercicios se repiten según tolerancia e incrementando el tiempo dedicación las primeras seis u ocho semanas.

Vértigo fisiológico
Ocurre cuando existe una alteración en la información recogida por alguno de los tres sistemas que intervienen en el mantenimiento del equilibrio y la postura o cuando se somete al sistema vestibular a movimientos para los que no está adaptado. La primera situación sería por ejemplo cuando una persona se pone gafas por primera vez o mira por la ventana mientras viaja y la segunda cuando viaja en barco. En estas situaciones el sistema vestibular y el resto de sistemas que intervienen en el mantenimiento del equilibrio están intactos.

Vértigos periféricos

Vértigo posicional paroxístico benigno
Los vértigos suponen más del 50 por ciento de las causas de mareo y dentro de ellas el VPPB es la más frecuente. Los pacientes se quejan de vértigos provocados por movimientos de cabeza que duran menos de un minuto, generalmente segundos, durante semanas o meses para remitir espontáneamente. Las recurrencias son muy habituales. Se pueden asociar a náuseas y vómitos. Se le atribuye a la formación de cuerpos libres flotando en la endolinfa de un canal semicircular. Esta canalitiasis puede, en teoría, afectar a cualquiera de los tres canales semicirculares, aunque el canal semicircular posterior es que el se afecta la mayoría de las veces, mucho más raro es el compromiso del horizontal, siendo excepcional la afectación del superior. El desecho que flota libremente actúa como un pistón, que causa un movimiento continuo de la endolinfa incluso después de que el movimiento haya cesado. Esto produce el movimiento de la cúpula, inclinando las vellosidades de las células ciliadas y provoca el vértigo. El diagnóstico se sospecha por la clínica de vértigos de segundos de duración en relación con los movimientos cefálicos y se confirma con la positividad de la maniobra de DIX-Hallpike. Un resultado negativo no descarta el VPPB. En estos casos si la sospecha es alta podemos realizar una maniobra de reposición canalicular, como la maniobra de Epley. La respuesta al tratamiento confirmaría también el diagnóstico.

En ocasiones la hipotensión ortostática puede ser confundida con esta entidad, ya que ambas se provocan por los cambios de posición. Sin embargo la hipotensión ortostática nunca ocurre con los giros en la cama o estando tumbado al contrario que en los VPPB donde es muy frecuente. Es necesario realizar también el diagnóstico diferencial con los vértigos migrañosos cuando cursan sin cefalea. Esta es una entidad a la cada vez se le está dando más importancia ya que parece ser de una alta prevalencia. Efectivamente la migraña es causa de vértigo episódico que remeda el VPPB. Las claves para diferenciarlos es que en el vértigo migrañoso las recurrencias son más cortas, de horas a días y más frecuentes. En muchos pacientes comienzan en la juventud, en ocasiones se acompañan de sintomatología migrañosa y el nistagmo es atípico respecto al del VPPB. Por último hay que diferenciarlo del vértigo posicional de origen central, sobre todo del de origen cerebeloso. Las características del nistagmo nos suelen dar la clave.

Tratamiento
Como regla general no se deben utilizar fármacos, sólo en caso de recurrencias muy frecuentes se puede utilizar sedantes vestibulares como tratamiento previo a las medidas físicas. El VPPBB es autolimitado y la mayoría de los casos se resuelve en menos de seis meses. El tratamiento de elección consiste en la realización de ejercicios laberínticos, siendo los más útiles la maniobra de Epley, la de Semont y los ejercicios de Brandt-Daroff.

La maniobra de reposicionamiento canalicular de Epley la debe realizar el propio médico en consulta (Figura 3). A esta sencilla maniobra se le atribuye una eficacia cercana al 90 por ciento con una sola sesión. A los 30 meses de seguimiento la recurrencia es del 30 por ciento. Una reciente revisión Cochrane concluye que es una maniobra segura y eficaz para el VPPB del canal posterior, aunque no hay ensayos controlados a largo plazo. Pocas veces en nuestro trabajo con una medida tan sencilla podemos resolver un problema médico de la entidad del VPPB, por ello todo médico de familia debería conocerla y utilizarla en su práctica profesional. Además presenta muy pocos efectos adversos, únicamente la provocación del vómito y los trastornos cervicales pueden limitar la maniobra. La maniobra liberatoria de Semont fue descrita por este autor en 1988, tiene una eficacia similar a la de Epley, requiere movimientos bruscos de la cabeza, es menos confortable para el paciente que la de Epley y ha sido menos evaluada. Los ejercicios de Brandt-Daroff los debe realizar el paciente en su casa (Figura 4). En circunstancias extremas, los pacientes con vértigos frecuentes e intratables pueden requerir tratamiento quirúrgico como la neurectomía vestibular o la obliteración del canal semicircular posterior.

Neuronitis vestibular

La afectación del nervio vestibular se piensa que está causada por una infección viral, siendo el virus del herpes simple el germen que más sospechas levanta.

Se caracteriza por un comienzo abrupto de vértigos severos acompañados frecuentemente de sintomatología vegetativa como náuseas, vómitos y diaforesis. No hay afectación coclear (ni pérdida de audición ni acúfenos). Los síntomas severos duran de uno a cinco días, aunque durante varias semanas el paciente suele referir una sensación vertiginosa leve. Es fundamental diferenciarlo de otros tipos de vértigo central, En general las trastornos del tronco cerebral se asocia a otra sintomatología que incluso hace que el vértigo pase a un segundo lugar, como es la diplopia, disartria, disfagia, hemiparesia y trastornos visuales. No ocurre lo mismo con las hemorragias e infartos cerebelosos que pueden manifestarse únicamente como un vértigo o desequilibrio. La exploración del nistagmo, la gran dificultad a la marcha, en contraste con el vértigo periférico, y la exploración de la coordinación van a ser las claves diagnósticas. Una neuronitis vestibular que no mejora en varios días nos debe hacer sospechar un proceso vascular agudo cerebeloso.

Tratamiento
El objetivo de este es disminuir los síntomas usando medicación antivertiginosa. Esta medicación se debe administrar muy pocos días, ya que su excesiva prolongación, evita la compensación vestibular. Esta se consigue más rápidamente con la realización de ejercicios vestibulares una vez que ha cedido la sintomatología severa. Un reciente estudio ha demostrado que la metilprednisolona a dosis altas y descendentes durante tres semanas mejora la función vestibular en un seguimiento de 12 meses. Por el contrario el Vanciclovir no demostró eficacia.

La medicación principal a utilizar son los antihistamínicos, neurolépticos y benzodiazepinas. Los diferentes fármacos con sus dosis vienen expuestos en la Tabla 2.

Laberintitis aguda
Es un cuadro similar al anterior, pero en este, en lugar de estar afectado el nervio están afectadas otras estructuras, por ello se acompaña de sintomatología coclear refiriendo el enfermo sordera y acúfenos. Es menos frecuente y en general más grave que el cuadro anterior. Puede cursar con fiebre sobre todo cuando se asocia a infecciones bacterianas. La laberintitis bacteriana se puede complicar con una meningitis. El tratamiento del vértigo es como en la neuronitis vestibular. Las formas bacterianas requieren un tratamiento antibiótico sistémico e intensivo e incluso en ocasiones si existe colección purulenta realizar drenaje quirúrgico.

Enfermedad de Menière
Después de los VPPB es el vértigo más frecuente. Esta enfermedad se caracteriza por la asociación de vértigo que dura minutos u horas, acúfenos, sordera neurosensorial fluctuante para las frecuencias bajas y sensación de plenitud en el oído. Se atribuye a un aumento de la presión endolinfática. Típicamente los ataques ocurren bruscamente con un vértigo incapacitante, acúfenos unilaterales y pérdida de audición ipsolateral. Suelen estar asociados a náuseas y vómitos. El curso clínico es muy variable siendo la sordera reversible en los estadios iniciales y permanente en estadios posteriores. El vértigo afecta notablemente la calidad de vida del enfermo.

Tratamiento
Está encaminado a disminuir la presión en el laberinto. Para ello se aconseja una dieta hiposódica y diuréticos aunque su eficacia es muy limitada. La betahistina es un fármaco que se ha empleado ampliamente para prevenir los ataques y la gravedad de estos. Una revisión Cochrane concluye sobre la betahistina que no existe ninguna evidencia de que ésta sea eficaz o ineficaz en pacientes con enfermedad Menière. Parece ser bien tolerada. Ningún fármaco ha demostrado disminuir el número de ataques o su gravedad, ni evitar la pérdida de audición ni acúfenos ni detener el curso de la enfermedad. En la crisis aguda se pueden utilizar sedantes vestibulares o bajas dosis de diazepan. En ocasiones se debe recurrir a la cirugía para tratar la hidropesía endolinfática con medidas descompresivas. La sección del nervio vestibular también se ha empleado en pacientes con vértigos discapacitantes. Se han utilizado también inyecciones de corticoides intratimpánicas, famciclovir oral durante varios meses y últimamente tratamientos ablativos utilizando instilaciones de gentamicina, pero todavía se necesitan más estudios para determinar realmente su eficacia.

Fístula perilinfática
Es una causa rara de mareo. Representa una anormal comunicación entre el oído medio y el interno y muchas veces ocurre tras un traumatismo, ya sea por golpe directo, fractura ósea o desplazamiento del estribo. Puede ocurrir indirectamente por esfuerzos, tos, estornudo o buceo, es decir situaciones de Valsalva muy forzado o barotrauma.

Deberemos sospechar el diagnóstico en enfermos que refieren pérdida de la audición y episodios de vértigos desencadenados por esfuerzos, tos, estornudos o en general situaciones que favorecen el Valsalva. La reproducción de los síntomas por medio de la aplicación de presión positiva por neumootoscopia puede ser útil. El tratamiento inicialmente es conservador con reposo, elevación de la cabeza y evitar las situaciones que aumenten la presión en el oído. En casos refractarios se debe recurrir a la cirugía.

Síndrome de Ramsay-Hunt
Se trata de un herpes zoster de localización ótica. Típicamente presenta la tríada de parálisis facial, otalgia y erupción vesicular externa. En ocasiones se asocia a pérdida de la audición y vértigo. El tratamiento específico será con agentes antivirales como el aciclovir, valaciclovir y famciclovir. La mayoría de autores aconsejan asociar corticoides.

Neurinoma del acústico
Es un tumor benigno derivado de las células de Schwann de la rama vestibular del octavo par. Se le ha relacionado con el trauma sonoro de más de diez años de evolución. Es más frecuente en los enfermos con neurofibromatosis no siendo en ellos extraordinaria su presentación bilateral. La pérdida de la audición es prácticamente constante, aunque en muchas ocasiones el enfermo no es consciente de ello. Dos de cada tres enfermos con este tumor presentan acúfenos.

No suelen presentar vértigos verdaderos sino sensaciones vertiginosas leves. Si el tumor sigue creciendo puede afectar al nervio trigémino, y manifestarse con parestesias faciales, hipoestesia y dolor. Más rara es la afectación del nervio facial que cuando ocurre produce paresias faciales. Si el tamaño del tumor progresase podría afectar otros pares craneales y dar sintomatología cerebelosa o de tronco por su compresión. El diagnóstico se sospecha por la clínica y la demostración de una sordera neurosensorial que se puede poner de manifiesto por el test de Rinne. Las pruebas de neuroimagen TAC o RMN confirmarán el diagnóstico.

Tratamiento
Es fundamentalmente quirúrgico. El riesgo de parálisis facial residual es alto dependiendo sobre todo del tamaño del tumor. La disfunción vestibular también es frecuente tras la cirugía.

Vértigos centrales

Vértigo migrañoso
Es un síndrome vestibular causado por la migraña y que se presenta con ataques de vértigo, en muchas ocasiones posicional, de duración muy variable que puede ir de segundos a días y síntomas migrañosos durante los ataques. Para muchos autores este vértigo es una causa muy común de vértigos recurrentes a pesar de no haber sido incluido por la Sociedad Internacional de Cefaleas (IHS) en su clasificación de cefaleas recientemente publicada. La IHS únicamente reconoce el vértigo paroxístico benigno del niño dentro del grupo de síndromes precursores de la migraña.

Este vértigo puede cursar con episodios de sintomatología similar a los VPPB o incluso a la enfermedad de Menière en estadios iniciales cuando todavía no existe pérdida de audición, en presencia o no de cefalea. La forma de presentación del vértigo es variable, la cefalea está ausente en muy pocos casos y la fonofobia y fotofobia son habituales. El tratamiento con triptanes y ergotamina parece ser eficaz También los sedantes vestibulares como la prometazina, dimenhidrato y mezlizina. Los tratamientos profilácticos para la migraña como los betabloqueantes y calcioantagonistas son también beneficiosos.

Migraña tipo basilar
Llamada anteriormente migraña basilar. Esta rara forma de migraña se caracteriza porque presentan un aura que en general precede a la cefalea caracterizado por vértigo, acúfenos, disminución de la audición, disartria, diplopia, ataxia, paresia y parestesias bilaterales. La clasificación de la Sociedad Internacional de cefaleas exige únicamente dos síntomas de los anteriores para considerarla como una migraña tipo basilar. El tratamiento es el de la propia migraña.

Esclerosis múltiple
Hasta en un 10 por ciento de las veces el vértigo puede presentarse en el primer episodio sintomático de esta enfermedad y un tercio de estos pacientes presentan vértigos en el curso de la enfermedad. El diagnóstico se confirma por medio de la RMN y punción lumbar. Además del tratamiento de fondo con interferón e inmunosupresores, los corticoides pueden reducir la duración de los episodios vertiginosos así como de otros síntomas.

Isquemia o infarto vertebrobasilar
El vértigo se suele acompañar de otra sintomatología que en general domina el cuadro como es la disartria, disfagia, diplopia, hemiparesia y trastornos visuales. Debemos sospecharla siempre que nos encontramos con pacientes con factores de riesgo cardiovascular elevados o personas ancianas. El tratamiento consiste en el control de los factores de riesgo y antiagregantes plaquetarios. Si el vértigo es intenso se pueden emplear sedantes vestibulares.

Síndrome de Wallengerg
O infarto medular lateral que ocurre por la oclusión de la arteria cerebelosa posteroinferior. Además del vértigo el paciente puede presentar ataxia, disfagia, diplopia, síndrome de Horner, entumecimiento facial ipsolateral y trastornos de la sensibilidad térmica y dolorosa contralateral. El tratamiento será como el caso anterior.

Lesiones cerebelosas agudas.
Infarto o hemorragia

En ocasiones, sobre todo el infarto, puede manifestarse únicamente como un trastorno del equilibrio progresivo que se acompaña de nauseas y vómitos y confundirnos con la neuronitis vestibular. La hemorragia suele manifestarse de manera más abrupta y además de los síntomas anteriores se suele asociar a cefalea intensa, parálisis facial y rigidez de nuca.

Tumores cerebrales
Son los localizados en la fosa posterior los que más frecuentemente producen vértigo o desequilibrio. Se suelen acompañar de otros síntomas y signos de focalidad neurológica.

Epilepsia
Se han descrito sensación vertiginosa como manifestación de una crisis parcial simple, formando parte de una parcial compleja o precediendo como aura epiléptica a una crisis generalizada. Este vértigo epiléptico es infrecuente y, en general, se asocia a otras manifestaciones epilépticas que dominan el cuadro. Se trata con los fármacos antiepilépticos habituales.

Degeneración espinocerebelosa
Son enfermedades raras como las ataxias hereditarias, que aunque suelen provocar inestabilidad, algunos sufren vértigo.

Malformación de Arnold-Chiari
Se trata de una herniación congénita de las amígdalas cerebelosas asociado a descenso en diverso grado del tronco cerebral. Se suele manifestar en la edad adulta. Se asocia a hidrocefalia y en ocasiones a siringomielia. Suele ser característica la cefalea provocada por la tos y son frecuentes los síncopes provocados por la maniobra de Valsalva. La mayoría de las veces presentan nistagmus que característicamente es vertical. Su tratamiento es quirúrgico.

Vértigo posttraumático
Los mareos son un síntoma habitual después de un trauma craneal ya que tanto el tronco cerebral como el oído interno son especialmente vulnerables . El vértigo posicional durante días o semanas es frecuente después de un trauma. Suele responder también a las mismas medidas físicas que el VPPB. El síndrome postcontusional está caracterizado por un conjunto de síntomas como el mareo, cefalea, irritabilidad, insomnio, dificultad para concentrarse, amnesia y pérdida de iniciativa. El mareo suele ser muy inespecífico y los pacientes lo describen con poca precisión, ya que no se trata de auténtico vértigo, a no ser que se asocie a una lesión laberíntica. El síndrome postcontusional se trata sintomáticamente.

En los casos severos la medicación antidepresiva puede ser de ayuda. El síndrome de latigazo secundario a los accidentes de tráfico se asocia a vértigo entre un 40 y un 80 por ciento de los casos.

Robo de la subclavia
Suele ser debido a estenosis de la arteria subclavia, generalmente por arteriosclerosis, y se debe sospechar por la discrepancia en la tensión arterial en ambos brazos y la presencia de soplo. Además del vértigo puede provocar clínica de insuficiencia vertebrobasilar con el ejercicio del brazo, por derivación del flujo cerebral hacia el miembro superior correspondiente.

Vértigo cervical
Causa controvertida de vértigo. Para los que defienden su existencia el vértigo se provocaría con los movimientos del cuello. Existirían dos tipos de vértigos cervicales, el primero sería aquel resultante de la disminución de la perfusión cerebral causada por compresión de las arterias vertebrales debida a anormalidades de la columna cervical. El segundo tipo sería debido a trastornos de los receptores propioceptivos en el ámbito de músculos y articulaciones del cuello. Los defensores de la existencia de vértigos de esta etiología aconsejan medidas posturales y ejercicios del cuello para aliviar los síntomas. No obstante todos los estudios realizados sobre vértigos cervicales tienen tres puntos débiles: la imposibilidad de confirmar el diagnóstico, la falta de test específicos y la discrepancia existente entre pacientes con dolor cervical severo sin vértigo y pacientes que refieren vértigo discapacitante sin apenas otro tipo de sintomatología cervical.

En el ámbito de la Neurología hay gran escepticismo respecto a la existencia de esta entidad nosológica. En AP no deberíamos llegar a atribuir esta etiología a nuestros pacientes con vértigo.


Presíncope

Hipotensión ortostática
El diagnóstico se sospecha por el hecho de desencadenarse al levantarse y se confirma con la toma de TA en decúbito y en bipedestación. Es un problema frecuente y los síntomas secundarios a hipoperfusión cerebral son debilidad, mareo, diaforesis, visión borrosa y en los casos severos pérdida de consciencia. Los mecanismos son los trastornos del sistema autonómico, la depleción de volumen y algunos fármacos. Dentro del primer grupo se incluyen la disfunción primaria del autonómico (Shy-Drager), la enfermedad de Parkinson, demencia con cuerpos de Lewy, neuropatías periféricas como la diabética o la amiloidea, la neuropatía autonómica autoinmune y la neuropatía autonómica paraneoplásica. Es habitual encontrarse con más de una causa. Las causas principales de depleción de líquidos son las hemorragias, vómitos y/o diarreas y la toma de diuréticos.

El tratamiento de la depleción de volumen será su reposición. Cuando la causa es una disfunción autonómica tendremos que tomar medidas no farmacológicas y farmacológicas. Dentro de las primeras es importante enseñar al enfermo a incorporarse de la posición de decúbito lentamente sobre todo por la mañana. El paciente debe evitar actividades que disminuyan el retorno venoso como son los esfuerzos que provocan Valsalva, tos y caminar con temperaturas altas. Levantar ligeramente la cabecera de la cama y el utilizar medias de compresión gradual en las extremidades inferiores pueden ser también útiles. El aumento de la ingesta de sal y abundante agua también es recomendable. Si con estas medidas no conseguimos controlar el cuadro puede ser necesaria la instauración de medicación. En este sentido el fármaco de elección es la fludrocortisona un mineralcorticoide bien tolerado que se emplea a dosis iniciales de 0,1 mg día y que puede aumentarse según respuesta.

Presíncope neurocardiogénico
o vasovagal

Cuadro muy común, su diagnóstico se basa en la historia clínica y en los desencadenantes, pero la historia no siempre es típica. En estos casos es necesario llegar al diagnóstico por exclusión. La mesa basculante puede ser útil en los casos graves y de difícil diagnóstico. La positividad de la prueba viene dada por la aparición durante la prueba de síncope por bradicardia e hipotensión. Suelen ser personas sanas, muchas veces jóvenes, que comienzan con nauseas, palidez, mareo y diaforesis. Si el episodio no se resuelve llegan a perder la consciencia. Muchas veces se desencadena por situaciones como extracciones de sangre, estímulos dolorosos, exposición al calor, miedo y ejercicio. La situación se resuelve rápidamente en cuanto el paciente adopta el decúbito y se restaura la perfusión cerebral.

En general no requiere tratamiento, salvo la adopción del decúbito en cuanto comienzan los primeros síntomas, no obstante en algunas profesiones, como conductores o pilotos, cuando los episodios son repetitivos se impone tratarlos. La primera medida es evitar los desencadenantes del cuadro. Otras medidas utilizadas en el caso de la hipotensión ortostática como el empleo de medias de compresión, la ingesta de sal y la fludrocortisona pueden ser útiles. Maniobras como tensar los brazos con los puños fuertemente cerrados, las contracciones de la musculatura de las piernas o cruzar estas puede evitar el síncope o por lo menos retrasarlo dando tiempo al enfermo para adoptar la posición de decúbito. Los fármacos más utilizados han sido los betabloqueantes. Los inhibidores de la recaptación de serotonina como la paroxetina también parecen haber demostrado su utilidad. En los caso graves se ha llegado a implantar marcapasos.

Hipersensibilidad del seno carotídeo
El cuadro clínico es similar al anterior y además ambos son consecuencia de un aumento del tono vagal. El diagnóstico se alcanza si se reproducen los síntomas o se produce una asistolia de tres segundos con el masaje del seno carotídeo.
El tratamiento será evitar en lo posible los desencadenantes como afeitarse, giros bruscos de cabeza etc. Los inhibidores de la recaptación de serotonina pueden ser de ayuda. En los caso graves se puede llegar a implantar marcapasos con lo que se consigue disminuir el número de síncopes sin suprimirlos.

Arritmias
Tanto las taquiarritmias como las bradiarritmias pueden provocar presíncope o síncope. En este sentido las más habituales dentro de las bradicardizantes son la enfermedad del seno, las secundarias a drogas como betabloqueantes (incluidas los colirios) y los bloqueos A-V de segundo y tercer grado. Dentro de las taquicardizantes se encuentran la taquicardia ventricular sostenida y la taquicardia supraventricular. En general el tratamiento definitivo de las enfermedades que cursan con bradicardia suele ser la implantación de marcapasos. En la urgencia y de forma transitoria la atropina es el medicamento más utilizado.

Cardiopatías
Las causas más habituales son la estenosis aórtica y la miocardiopatía hipertrófica. Causas menos frecuentes son la estenosis pulmonar, hipertensión pulmonar primaria y mixomas auriculares.

Trastornos metabólicos o tóxicos
Entre estos hay que destacar la hipoglucemia y la hipoxia. La hipoglucemia se caracteriza por mareo, fatiga y debilidad, sudoración, temblor, confusión e incluso coma. Es frecuente en diabéticos en tratamiento con antidiabéticos orales y/o insulina, pero también puede ocurrir en pacientes con insulinoma o hipoglucemia postpandrial. La hipoxia y la intoxicación por monóxido de carbono también pueden dar cuadros que el paciente lo describe como de mareo. La tirotoxicosis también puede ser causa de mareo.

Presíncopes situacionales
Son los secundarios a la tos, micción, deglución, defecación y neuralgia glosofaríngea. El desencadenante nos dará la clave diagnóstica.


Desequilibrio

Por pérdida de la sensibilidad somatosensorial y propioceptiva
Esta en común en enfermos diabéticos y con insuficiencia renal. La sintomatología empeora marcadamente en la oscuridad o al cerrar los ojos. El diagnóstico se basará en la exploración de la marcha, Romberg y exploración de la sensibilidad vibratoria.

Enfermedad de Parkinson
Esta se asocia a trastornos motores y posturales. Los pacientes caminan típicamente con el cuerpo en flexión y la cabeza inclinada hacia abajo. Los pasos son cortos y cada vez se hacen más rápidos pudiendo hacer que el paciente caiga. Esta inestabilidad postural responde mal a la levodopa. Los ejercicios vestibulares pueden mejorar el desequilibrio.

Parálisis supranuclear progresiva
Este raro trastorno extrapiramidal puede presentarse con desequilibrio y tendencia a las caídas.

Déficit neurosensorial múltiple
Es el cuadro más representativo de desequilibrio, muy habitual en los ancianos, en los que se asocia pérdida de la visión, neuropatía periférica, enfermedades ostearticulares y trastornos vestibulares. La presencia de desequilibrio en personan jóvenes obliga a descartar enfermedad neurológica.

El tratamiento se basará en corregir las áreas sensitivas susceptibles de mejora. La corrección de la visión es un aspecto fundamental ya que ésta puede compensar otros déficit. En este sentido no se aconsejan las lentes bifocales en estos pacientes cuando caminan. La iluminación de la vivienda debe ser adecuada. La corrección del déficit auditivo puede mejorar algo su desequilibrio. Estos enfermos caminan mejor cuando utilizan el sentido del tacto, por eso barandillas o muebles estratégicamente dispuestos pueden facilitar su autonomía. La corrección de los problemas ortopédicos mejorará la marcha en estos pacientes. La terapia física puede mejorar la fuerza muscular y la coordinación. Es necesario revisar toda la medicación y eliminar las que no sean imprescindibles.

Hidrocefalia a presión normal
Caracterizada por la tríada de demencia, incontinencia urinaria y ataxia, puede ser descrita por el paciente como desequilibrio. La RMN con estudio de la dinámica del flujo del líquido cefalorraquídeo es la prueba de neuroimagen que mejor valora este cuadro. La TAC también es muy útil. El tratamiento es quirúrgico.

Fármacos
Son innumerables las drogas capaces de causar mareos y son también los ancianos, además de ser habitual en ellos la polifarmacia, los pacientes más sensibles al efecto de éstos. En la Tabla 3 se reflejan los grupos de medicamentos más importantes causantes de mareo.

Mareo inespecífico

Trastornos psiquiátricos
Son la primera causa de mareo no específico y para algunos autores suponen la tercera parte dentro de todas las causas de mareo. Dentro de ellos hay que destacar la ansiedad generalizada y los ataques de pánico, la depresión, los trastornos por somatización, la dependencia alcohólica y algunos trastornos de la personalidad. La agorafobia, la ansiedad y los ataques de pánicos se acompañan muchas veces de hiperventilación. Por otro lado tampoco es excepcional que pacientes afectos de vértigos episódicos puedan desarrollar secundariamente agorafobia. La comprensión de la naturaleza de sus mareos es una de las medidas más importantes en la terapia de estos enfermos. La ansiedad generalizada y los ataques de pánico pueden responder a los ansiolíticos y antidepresivos. Estoa últimos junto la terapia conductual son útiles en la agorafobia.

Hiperventilación
Es una causa habitual de mareo en las personas jóvenes. Además del mareo los pacientes presentan entumecimiento o parestesias periorales y en zonas acras e incluso espasmos carpales, respiración profunda, sensación de ahogo y dolor torácico. La provocación de la hiperventilación además de valor diagnóstico tiene también terapéutico. Los enfermos pueden ser enseñados a limitar sus ataques enseñándoles a respirar por la nariz y menos profundamente, así como a respirar dentro de una bolsa cerrada para evitar la hipocapnia que es la responsable de la vasoconstricción cerebral.


Diagnóstico definitivo y manejo terapéutico

Hemos llegado a la conclusión que Juana presenta dos tipos de mareo: por un lado un trastorno neurosensorial múltiple de años de evolución y por otro lado un VPPB. Deberíamos revisar la medicación y asegurarnos que ésta no contribuye también a sus mareos. En este sentido tanto los antidiabéticos orales como los antihipertensivos son causa de mareo, los primeros por hipoglucemia y los segundos por hipotensión. Aunque el cuadro no sugiere ninguna de estas causas, podíamos realizarle varios perfiles de glucemia y aconsejar a algún familiar que controle su TA en el domicilio. El abordaje terapéutico deberíamos comenzar en la misma consulta por medio de la maniobra de Epley. Los ejercicios de Brandt-Daroff, para realizarlos en el propio domicilio del enfermo, no son adecuados para un paciente de esta edad que difícilmente los iba a comprender y además exige adoptar durante mucho tiempo unas posiciones que requieren cierta destreza. Al llevar a cabo la maniobra de Epley tendremos que realizarla con delicadeza ya que a esta edad los pacientes pueden presentar cierta rigidez y dificultad para los giros del cuello. Una vez realizada le aconsejaremos que en 24 horas permanezca con la cabeza elevada por encima de 45º. El abordaje del trastorno sensorial múltiple es más complejo.

Habrá que optimizar el tratamiento de su diabetes y derivar al oftalmólogo a que valore conveniencia de intervención de cataratas. Un ordenamiento de alguna sala de su vivienda, como colocación de muebles estratégicamente, para que pueda realizar ejercicio físico, sin riesgo de caerse, mejoraría su sistema osteomuscular y la coordinación.


Tendríamos que hacer un seguimiento a los pocos días para comprobar si la maniobra de Epley ha sido eficaz. Si no lo ha sido podemos repetirla. Habrá que aprovechar las revisiones de sus enfermedades crónicos para seguimiento de la probable fobia a salir de casa. En caso de que el grado de sospecha sea alto se podría probar con un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina y reevaluar. La terapia conductual, con exposiciones progresivas a la situación fóbica, también suele ser útil.







 

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