Abordaje de los problemas de salud mental:
Trastornos somatomorfos en Atención Primaria

 

CLASIFICACIÓN

Una aproximación práctica a la realidad de la Atención Primaria es la que diferencia las somatizaciones en agudas y crónicas.

Las somatizaciones agudas se dan en personas con una personalidad y un nivel previo de adaptación normales y que como consecuencia de un estrés psicosocial presentan síntomas somáticos, pero que en general son fáciles de orientar a la verdadera naturaleza del problema y así intervenir adecuadamente. El problema que presentan es que sin una orientación adecuada pueden llegar a cronificarse.

Los somatizadores crónicos son pacientes que con un nivel previo de adaptación insatisfactorio y frecuentes problemas de personalidad, que presentan desde hace mucho tiempo, un mínimo de 6 meses, diferentes síntomas físicos inexplicados y que les producen una importante incapacidad. Son los que incluimos como trastornos por somatización siempre que el paciente lo atribuya a un problema médico y en consecuencia busque un diagnóstico y tratamiento médico a pesar de que la información de que se dispone descarte esta posibilidad.

Otras situaciones que nos podemos encontrar en Atención Primaria y que hay que tener en cuenta son:

o La existencia de síntomas funcionales (somatizaciones) en el contexto de enfermedades orgánicas.
o La existencia de síntomas somáticos en enfermedades psiquiátricas, sobre todo del espectro de la depresión y de la ansiedad.

Las somatizaciones están incluidas en los trastornos somatomorfos, los cuales tienen una diferente clasificación en la CIE-10, Clasificación internacional de las enfermedades de la OMS, y en el DSM-IV-TR, Clasificación de las enfermedades mentales de la Asociación de Psiquiatría Americana revisada.

Hay una serie de diferencias claras entre ambas clasificaciones lo que viene a decir que el problema de la clasificación de estos trastornos dista mucho de estar resuelto (Tabla 1).

1. Los trastornos conversivos se incluyen entre los trastornos somatomorfos en el DSM-IV y entre los disociativos en la CIE-10, así esta última mantiene el concepto de histeria clásica).
2. La CIE-10 incluye una categoría trastornos vegetativos somatomorf
os que no aparece en el DSM-IV
3. La CIE-10 considera la dismorfofobia como un subtipo de hipocondría, apareciendo como categoría independiente, trastorno dismórfico corporal en la DSM-IV
4. La CIE-10 acepta la existencia de un síndrome de fatiga crónica como categoría aparte.
Todas estas circunstancias han determinado que, en la actualidad, la sección de los trastornos somatomorfos sea una de las más criticadas de las clasificaciones psiquiátricas.



 

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