Atención
a la mujer:
Alteraciones del ciclo menstrual
DIAGNÓSTICO
DIFERENCIAL
En las hemorragias
uterinas debemos inicialmente diferenciar entre las causas funcionales y las orgánicas.
Comenzaremos descartando un embarazo, causas iatrogénicas y ginecológicas
y posteriormente, evaluando enfermedades sistémicas, como ya se ha indicado
anteriormente. Completada esta fase, por exclusión, diagnosticaríamos
una causa funcional. Para ello siempre se debe tener en cuenta la edad de la mujer
y la presencia de peri y postmenopausia.
ADOLESCENTES
Las
alteraciones del ciclo son frecuentes debido a una incompleta maduración
del eje hipotálamo-hipofisis-ovario, que se produce habitualmente entre
los 18 y 24 meses tras la menarquia, aunque puede retrasarse entre 2 y 5 años.
El 80 por ciento de los ciclos son anovulatorios en los 2 primeros años
y la mayoría de los sangrados se explican por anovulación.
El
95 por ciento de las HUA son disfuncionales. Otras causas de anovulación
pueden no ser fisiológicas como el hiperandrogenismo, las disfunciones
hipotalámicas (anorexia, ejercicio), endocrinopatías y fallo ovárico
prematuro.
MUJERES EN EDAD FÉRTIL
Para
realizar un adecuado abordaje es necesario evaluar si el patrón de sangrado
se ajusta a un patrón cíclico o no. Al hablar de hemorragias con
ciclos conservados nos referimos a polimenorreas, hipermenorreas y sangrados intermenstruales.
a)
En casos de hemorragias con ciclos conservados, es lícito realizar un ensayo
terapéutico asumiendo, si no hay datos en la exploración o anamnesis,
que se trata de una hemorragia disfuncional. La conducta diagnóstica debe
adaptarse a las características de cada paciente y al tipo de HUD. Un factor
determinante en la exhaustividad del estudio es la edad de la paciente, puesto
que la probabilidad de una neoplasia y por tanto la necesidad de descartarla es
muy baja por debajo de los 35 años. La sospecha de malignidad debe contemplarse
en mujeres mayores de 40 años, obesas o con alteraciones crónicas
de la ovulación. La probabilidad de encontrar alguna patología endometrial
en pacientes por debajo de los 40 años es menor del 1 por ciento si los
ciclos son regulares y, por tanto, en este tipo de pacientes no está justificado
el estudio histológico.
En el caso de que el tratamiento no controle
la hemorragia en dos o tres ciclos, o que exista seria repercusión hemodinámica
(hemoglobina inferior a 10 gramos) se derivará a ginecología por
sospecha de HUD orgánica. Se ha de valorar igualmente la derivación
en caso de que la paciente tenga los factores de riesgo de cáncer de endometrio
descritos anteriormente.
Si la hipermenorrea es secundaria leiomiomas,
se deben tratar los síntomas y se ha de realizar cirugía (miomectomia
o histerectomía) si hay fracaso del tratamiento médico para controlar
el sangrado, presenta anemia recurrente, trastornos por compresión vesical
o el mioma es pediculado.
El sangrado intermenstrual ocurre durante la
ovulación cuando el nivel de estrógenos cae y en general no requiere
tratamiento. Se debe descartar la insuficiencia estrogénica como la que
se observa por el uso de ACO, cervicitis, vulvovaginitis y embarazo.
b)
Si presenta hemorragias acíclicas se aconseja derivar a ginecología
para estudio endometrial.
MUJER MENOPÁUSICA
En
la mujer menopaúsica se presentan una serie de trastornos menstruales que
se pueden resumir en tres fases.
Inicialmente se produce
un acortamiento del ciclo por disminución de la fase folicular (20-24 días)
y es normal que pueda tener dos menstruaciones en el mes. En esta fase se mantienen
lo niveles de estrógenos a costa de un aumento de FSH.
Posteriormente
se produce una caída mayor de los niveles de estrógenos, que son
insuficientes para desencadenar un pico preovulatorio de LH. La consecuencia son
ciclos anovulatorios más largos y el sangrado menstrual suele ser más
intenso y duradero. En esta fase se produce un hiperestronismo relativo al no
poder ser neutralizada la acción de los estrógenos por la progesterona;
y el endometrio prolifera excesivamente por lo que se produce una hemorragia anormal
y excesiva. A medida que transcurre el tiempo, la reducción progresiva
de la producción estrogénica conducirá a la instauración,
primero temporal y posteriormente definitiva, de la amenorrea. Sigue incrementándose
el nivel de FSH, de mane-ra que se invierte el cociente FSH/LH.
Para la
correcta clasificación de la hemorragia debe valorarse el calendario menstrual
durante al menos dos ciclos. Si el sangrado no se ajusta a ningún patrón
cíclico, estaremos en presencia de una metrorragia, que deberá ser
estudiada en un servicio especializado para descartar sin demora una enfermedad
orgánica. Si, por el contrario, la anamnesis permite descartar de forma
razonable esta posibilidad, el tratamiento estará indicado con los siguientes
objetivos: controlar el sangrado, prevenir las recidivas y corregir la anemia,
en caso de haberla. Cuando el sangrado sea de difícil clasificación
o la respuesta al tratamiento no sea la esperada (por ejemplo, si no se obtiene
mejoría tras dos ciclos de tratamiento), deberá plantearse estudio
endometrial.
En el caso de mujeres en amenorrea, si la edad y la clínica
hacen sospechar menopausia, no es necesario continuar el estudio; si hay dudas,
se determina la FSH los valores superiores a 40 U/ml son sugestivos de insuficiencia
ovárica.
MUJER POSMENOPÁUSICA
Todo
sangrado tras un año de amenorrea debe ser remitido para estudio a ginecología.
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