Novedades
en riesgo cardiovascular:
Nuevos factores de riesgo cardiovascular. Su aplicación
en la práctica clínica
BIBLIOGRAFÍA
COMENTADA.
-
Danesh J, Collins R, Peto R. Lipoprotein(a) and coronary heart disease. Meta-analysis
of prospective studies. Circulation 2000; 102: 1082-1085.
Se trata de un meta-análisis
de estos prospectivos con al menos de un año de seguimiento de trabajos
publicados antes del año 2000. Para cada uno de los estudios se recogía
localización geográfica, tamaño de la muestra, tipo de cohorte
(poblacional o seleccionada por enfermedad previa), edad, duración de seguimiento,
duración el almacenamiento de la sangre, métodos de análisis
sanguíneo, grado de ajuste de parámetros de confusión y relación
de la medida de la Lp(a) con el consiguiente riesgo cardiovascular. Se observaron
en los 27 trabajos que se analizaron 5.436 muertes por EC o por infartos de miocardio
no fatales durante un seguimiento medio de 10 años. Al comparar el tercio
de individuos con las concentraciones más altas de Lp(a) con el tercio
con las concentraciones más bajas se observó un riesgo relativo
combinado de 1,6 (IC95%: 1,4 a 1,8, p<0,00001), con hallazgos similares cuando
el análisis se restringió a los 18 estudios de población
general (RR combinado de 1,7, IC95%: 1,4 a 1,9; p<0,00001). Uno de los 18 estudios
incluidos en este subanálisis incluía la mitad de los casos pero
el RR observado de 1,66 es muy similar al observado en todo el subgrupo de estudios
poblacionales. Esto supone que los que presentan una concentración más
elevada de Lp(a) presentan un 70% más de posibilidades de presentar un
proceso de EC que aquellos que presentan unos niveles más bajos. A pesar
de las diferencias existentes entre los distintos estudios en cuanto a las técnicas
de almacenamiento de la sangre y de los métodos analíticos en su
determinación, no se observó heterogeneidad alguna en cuando a los
resultados de los 18 estudios poblacionales seleccionados en este meta-análisis
o entre los 9 estudios de pacientes con enfermedad previa. De forma global, en
los 9 estudios donde se incluyeron a pacientes con comorbilidad asociada, el riesgo
relativo combinado observado fue de 1,3 (IC95%: 1,1 a 1,6; p<0,005). Del mismo
modo, uno de los estudios incluidos aportaban el mayor número de sujetos
con infarto agudo de miocardio previo mientras que los otros ocho se trataban
de estudios con tamaños muestrales pequeños. Sólo se observó
una correlación leve entre las concentraciones de Lp(a) con los factores
de riesgo cardiovascular clásicos y el ajuste por estos factores no mostró
diferencias importantes en los riesgos relativos observados cuando no se ajustó
inicialmente por estos factores de riesgo. Hay algunas limitaciones de este estudio
que merecen especial atención: en primer lugar, en estos momentos todos
los laboratorios pueden efectuar mediciones de Lp(a) pero no antes, cuando se
reclutaron estos casos; de manera que en la actualidad pueden no haberse tenido
en cuenta otros estudios. Hay que pensar siempre en el sesgo de no publicación
en el sentido de que es posible que estudios con poca relación causal no
se hubieran publicado y, por lo tanto, no hayan podido incluirse en este meta-análisis,
exagerando la relación causal. Además, algunas enfermedades crónicas
como las enfermedades inflamatorias, pueden haber alterado las concentraciones
de Lp(a) y asociarse a la enfermedad isquémica del corazón. Los
autores de este meta-análisis concluyen diciendo que los estudios prospectivos
escogidos en este trabajo muestran una clara asociación entre las concentraciones
de Lp(a) e incidencia de EC, aunque piensan que dicha relación puede ser
causal y que por tanto se deberían diseñar nuevos estudios para
acabar de comprobar si esto es real o no.
- Guallar-Castillona
P, Banegas JR, García MJ, Gutiérrez-Fisaca JL, López E, Rodríguez-Artalejo
F. Asociación de la enfermedad cardiovascular con el sobrepeso y la obesidad
en España. Med Clin (Barc) 2002; 118: 616-618.
Este estudio tenía
por objeto examinar la relación del exceso de peso con la presencia de
trastornos cardiovasculares. Para ello se recogieron los datos procedentes de
la Encuesta Nacional de Salud de España de 1993 (16.692 sujetos con índice
de masa corporal (IMC) medio de 18,5 kg/m2. Después de ajustar por edad,
consumo de tabaco y tamaño del municipio, se observó una relación
dosis-respuesta positiva (p para la tendencia lineal < 0,05) del IMC: 18,5
kg/m2 con la hipertensión, la hipercolesterolemia y la diabetes en varones
y mujeres, y con las enfermedades del corazón en las mujeres. Estas asociaciones
disminuían con la edad. A pesar de las limitaciones de los datos que proceden
de una encuesta nacional de salud, este trabajo tiene indudable interés
ya que aporta información de todo el Estado Español y la metodología
permite establecer comparaciones con los resultados de años anteriores.
Según esta encuesta, la prevalencia de sobrepeso se ha incrementado en
un 2,2% en el periodo comprendido entre los años 1987 y 1997 mientras que
la prevalencia de obesidad entendida como un IMC ³ 30 kg/m2 ha aumentado
en un 3,9% en el mismo periodo de tiempo. Los autores del artículo alertan
sobre el incremento potencial de las enfermedades derivadas de la obesidad y del
sobrepeso por lo que es previsible que se produzca en los próximos años
un aumento de procesos patológicos como la diabetes y la hipertensión
arterial, que ya son muy prevalentes en nuestro medio. Los autores alertan también
del hecho de que dado que la obesidad es más frecuente en las mujeres,
el aumento de estos problemas de salud será, previsiblemente, mayor entre
ellas y puede acentuar la mayor carga de ECV que soportan en relación con
los varones. La mayor prevalencia de enfermedad cardiovascular observada en los
sujetos con sobrepeso (IMC: 25-29,9 kg/m2) es relevante porque el sobrepeso es
bien aceptado culturalmente en España, en especial por las personas de
mediana edad. Los resultados son consistentes con estudios que señalan
un mayor riesgo de enfermedades crónicas en las personas con sobrepeso,
e incluso entre las que están en valores superiores dentro del rango considerado
normal (IMC 18,5-24,9 kg/m2). Las razones de prevalencia obtenidas en este estudio
son muy similares a las comunicadas en Estados Unidos excepto para la diabetes.
Los autores de este artículo concluyen diciendo que el exceso de peso se
asocia a mayor frecuencia de trastornos cardiovasculares en España.
-
Laaksonen DE, Niskanen L, Nyyssönen K, Punnonen K, Tumainen TP, Salonen JT.
C-reactive protein in the prediction of cardiovascular and overall mortality in
middle-aged men: a population-based cohort study. Eur Heart J 2005 Apr 8 [Epub
ahead of print]; doi:10.093/eurheart/ehj237.
La proteína C reactiva
es un marcador inflamatorio que eleva la probabilidad de morbimortalidad cardiovascular,
incluyendo infarto agudo de miocardio, mortalidad coronaria, ictus y mortalidad
vascular, tanto en hombres como en mujeres con o sin ECV previa. Este trabajo
tenía por objetivo valorar la asociación de los niveles de proteína
C reactiva con la mortalidad cardiovascular en una cohorte poblacional de 2.321
hombres de mediana edad por la presencia de enfermedad cardiovascular basal. Las
concentraciones de proteína C reactiva se categorizaron siguiendo las recomendaciones
actuales (1 y 3 mg/l). El seguimiento medio fue de 14,6 años y durante
este tiempo murieron de ECV 77 pacientes en prevención primaria y 121 en
prevención secundaria. En los hombres sin ECV previa (n= 1.476), la mortalidad
ajustada por edad fue 4,1 veces mayor (IC95%: 2,1 a 8,2) en aquellos con valores
de proteína C reactiva entre 3 y 9,9 mg/l al inicio respecto aquellos con
valores menores de 1 mg/l. Entre los hombres con ECV previa, los niveles de proteína
C reactiva entre 3 y 9,9 mg/l al inicio presentaban 3,3 veces más mortalidad
cardiovascular que aquellos pacientes con concentraciones de proteína C
reactiva menores de 1 mg/l después de ajustar por edad (IC95%: 2-5,3).
Esta asociación se suavizó al ajustar por otros factores de riesgo,
principalmente al ajustar por tabaquismo, donde el riesgo era 2,9 a 3,5 veces
mayor entre los que presentaban concentraciones superiores a 3 mg/l. Los autores
concluyen que los cortes de las concentraciones de proteína C reactiva
recomendados actualmente identifican bastante bien el riesgo de estos pacientes
independientemente de la presencia o no de otros factores de riesgo en base a
los resultados de este seguimiento observacional de una cohorte de hombres finlandeses.
-
Harjai KJ. Potencial new cardiovascular risk factors: left ventricular hypertrophy,
homocysteine, lipoprotein (a), triglycerides, oxidative stress, and fibrinogen.
Ann Intern Med 1999; 131:376-386.
Se trata de una excelente revisión
sobre los denominados FRCV emergentes aunque no todos porqué sólo
repasa la hipertrofia ventricular izquierda, la homocisteína, la Lp(a),
los triglicéridos, es estrés oxidativo y el fibrinógeno.
En cambio, no se comentan otros factores como los agentes infecciosos como Chlamydia
pneumoniae, Helicobacter pylori y citomegalovirus, los marcadores inflamatorios
como la proteína C reactiva y el amiloide y los productos procoagulantes,
tales como el plasminógeno, el factor VII, el inhibidor del activador del
plasminógeno y el factor Willebrand. En cuanto a la hipertrofia ventricular
izquierda la odds ratio para eventos coronarios duros oscila entre 1,4 y 5,4 comparado
con los que no la presentan y que la incidencia de eevntos disminuye cuando se
reduce la misma. Muestra de manera clara y contundente la asociación de
la homocisteína con la enfermedad vascular isquémica en sus diversas
manifestaciones, (ictus isquémico, síndromes coronarios agudos y
arteriopatía periférica). Explica los mecanismos patogénicos
por los cuales la homocisteína, mediante un efecto tóxico directo
sobre el endotelio, participa en el desarrollo inicial y progresión posterior
de la arterioesclerosis. En un meta-análisis se observa que un aumento
de 5 mmol/l en las concentraciones de homocisteína aumenta el riesgo de
EC 1,6 a 1,8 veces más; hasta la fecha de esta publicación no se
habían publicado ensayos clínicos aleatorios con tamaños
muestrales grandes para comprobar si la reducción en los niveles de homocisteína
se acompañan de reducciones en la tasas de eventos. Sobre el papel de la
lipoproteína(a) existe mayor evidencia de la asociación positiva
entre los niveles altos de este sustancia (> 30 mg/dl) con la ECV. En este
caso tampoco disponemos de terapias que hayan demostrado reducir los niveles de
Lp(a) y por lo tanto, tampoco se conoce si su reducción se acompaña
de una reducción en el RCV. Sobre la hipertrigliceridemia, en un meta-análisis
se ha observado que por cada incremento de 1 mmol/l de las concentraciones de
triglicéridos, se incrementa el riesgo relativo de ECV en un 1,14 entre
los hombres y del 1,47 entre las mujeres; el bezafibrato redujo la incidencia
de infartos de miocardio fatales y no fatales entre los pacientes hipertrigliceridémicos
(>200 mg/dl) en el Bezafibrate Infarction Prevention Study. Se ha observado
que la modificación oxidativa del colesterol-LDL juega un rol central en
la aterogénesis y que entre los pacientes con enfermedad coronaria, la
vitamina E puede inducir una reducción en el riesgo de infarto fatal y
no fatal.. En relación al papel del fibrinógeno, no está
clara su relación causal con la ECV; muchos estudios han demostrado la
asociación, pero posiblemente este reactante de fase aguda, no sea más
que un mediador de otros FRCV, que nos este indicando un riesgo alto de formación
de trombos intravasculares y posterior desarrollo de síndromes isquémicos.
De todas formas, los autores observan cómo los individuos que presentaban
los niveles más elevados de fibrinógeno presentan al menos dos veces
más EC que aquellos que no lo tienen elevado y que además, la reducción
de las cifras basales de fibrinógeno en pacientes con concentraciones basales
elevadas se reduce la incidencia de ictus isquémico y de muerte cardiaca
súbita. De todas formas, son necesarios más estudios para comprobar
el papel de los niveles elevados de fibrinógeno en la aparición
de eventos.
- Welch GN, Loscalzo J. Homocisteine and Atherothrombosis.
N Engl J Med 1998; 338; 1042-1050.
Muestra de manera, en ocasiones difícil
de entender, los mecanismos patogénicos, directos e indirectos que explican
el papel de la hiperhomocisteinemia en el desarrollo de la aterosclerosis.
-
Wald DS, Law M, Morris JK. Homocysteine and cardiovascular disease: evidence on
causality from meta-analysis. BMJ. 2002; 325(7374): 1202.
Un correcto meta-análisis,
con una buena elección de los estudios clínicos que lo integran
y que refuerza de forma significativa el papel de la hiperhomocisteinemia como
factor de riesgo cardiovascular.
- Ridker PM, Cushman M,
Stampfer MJ, Tracy RP, Hennekens CH. Inflammation, aspirin and the risk of cardiovascular
disease in apparently healthy men. N Engl J Med 1997; 336: 973-979.
Uno de
los primeros artículos donde se pone de manifiesto que la inflamación
puede ser importante en la patogénesis de la aterosclerosis. Las cifras
de proteína C reactiva fueron superiores entre hombres que presentaron
infarto de miocardio o ictus,, respecto a los individuos sin eventos vasculares.
Los hombres en el cuartil superior de concentración de proteína
C reactiva presentaron un riesgo relativo cercano a 3 de presentar un infarto
de miocardio y dos veces más riesgo de accidente cerebrovascular isquémico
que los hombres en el cuartil inferior. Sanos.
- Woodward
M, Lowe G, Rumley A, Tunstall-Pedoe H. The Scottish Heart Health Study. Eur Heart
J 1998;19; 55-62.
Estudio prospectivo, en el que se muestra la relación
directa y contundente entre homocisteína y morbimortalidad coronaria y
mortalidad total. Se hace mención a la necesidad de hacer estudios que
demuestren que la normalización de las concentraciones de homocisteína
se siguen de descensos significativos de la morbimortalidad cardiovascular.
-
James J, Silbershatz H, Tofler G H, et al. Association of fibrinogen with cardiovascular
risk factors and cardiovascular disease in the Framinghan Offspring population
Circulation 2000;102: 1634-1642.
Este estudio observacional, pone en cuestión,
la asociación entre concentraciones elevadas de fibrinógeno y enfermedad
vascular, su aumento aparece en el contexto de la presencia de otros FRCV y se
lanza la hipótesis de que el fibrinógeno, posiblemente no sea más
que un mediador patogénico de los factores de riesgo clásicos.
-
Páramo JA, Beloqui O, Roncal C, Benito A, Orbe J. Validación of
plasma fibrinogen as a marker of carotid atherosclerosis in subjects free of clinical
cardiovascular disease. Haematologica 2004; 89: 1226-1231.
Estudio español,
realizado en Navarra en personas sin EC, y que muestra la fuerte asociación
entre el aumento de grosor intima/media (marcador muy específico de ateroesclerosis
subclínica y concentraciones elevadas de fibrinógeno. De verificarse
esta hipótesis, podría convertirse el fibrinógeno en un buen
marcador de ateroesclerosis subclínica a nivel carotideo.
BIBLIOGRAFÍA
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