Técnicas de imagen:
Aplicaciones prácticas de la ecografía en la consulta del médico de familia


ECOGRAFÍA OBSTÉTRICA

La ecografía por vía abdominal se utilizó por primera vez en obstetricia a finales de los años 50. Es un procedimiento seguro y no invasivo y los datos de que disponemos indican que no existen efectos biológicos confirmados sobre las pacientes ni sus fetos y que los beneficios que supone el uso prudente de esta técnica superan los riesgos.

La ecografía obstétrica ofrece al médico información acerca de la edad gestacional, la viabilidad fetal, la posición e implantación placentaria o la presentación fetal, entre otros muchos datos y permite el diagnostico del crecimiento intrauterino retardado o las malformaciones fetales. Por todo ello se ha convertido en un método de diagnóstico imprescindible que se practica rutinariamente en todas las gestaciones.

Hoy se realizan ecografías vía transabdominal, transvaginal y transperineal. Además del modo B y la ecografía en 3D se emplea la ecografía Doppler color para el estudio cardiológico fetal.

La exploración por vía abdominal se realiza con la paciente en decúbito supino. En el primer trimestre requiere repleción vesical (se recomienda beber 1 litro una hora antes y no orinar hasta la realización de la prueba). Se intentan obtener cortes longitudinales y transversales del feto y de las estructuras placentarias. Su principal dificultad son la obesidad y la falta de visualización de algunas estructuras en el primer trimestre, lo cual ha sido solventado hoy en día por la eco TV.

Las primeras exploraciones vía transvaginal datan de 1967. Desde el fondo de saco vaginal la distancia entre la sonda y los órganos genitales es menor, lo cual facilita la exploración en pacientes obesas. Además, al poder usar frecuencias mayores la resolución de la imagen es mejor. Las limitaciones de dicha exploración son las gestaciones mayores de 14 semanas, las estructuras anatómicas voluminosas y de gran profundidad y el rechazo por parte de algunas pacientes.

La ecografía transperineal se realiza con la misma sonda que la transabdominal protegida con un preservativo, con la paciente en decúbito supino y la sonda entre los labios mayores. Esta exploración ofrece una visualización del canal cervical desde su orifico interno hasta el externo y se emplea para descartar la placenta previa en situaciones de implantación baja y en el estudio de la incompetencia cervical y el prolapso de la bolsa amniótica.
La ecografía Doppler color se utiliza en la ecocardiografía fetal. Ayuda a identificar defectos de tabique, estenosis valvulares y flujos anómalos. Es útil en el examen de las arterias uterina materna y umbilical fetal para el estudio de los trastornos de flujo materno-placentario y fetoplacentario.

La ecografía tridimensional (3D) ha irrumpido en la Obstetricia con gran expectativa y lentamente se ha ido incorporando a la práctica clínica, disparándose desde entonces el interés por su investigación y desarrollo. No hay hasta el momento evidencia clara de su superioridad frente a la ecografía convencional (2D), a excepción de algunas situaciones puntuales tanto en Obstetricia (cálculo del peso fetal con menor error de predicción, detección de marcadores de cromosomopatía en el primer trimestre, diagnóstico de malformaciones: lesiones faciales, dismorfología en las extremidades,…) como en Ginecología (malformaciones müllerianas, patología endometrial y anexial). Por lo tanto, debe considerarse como un procedimiento complementario y justificar su realización sólo en casos seleccionados.

En una gestación normal, se recomienda hacer un mínimo de tres exploraciones: la primera entre la 8ª y la 12ª semana, la segunda de la 18ª a la 20ª semana, y la tercera de la 34ª a la 36ª semana. En la primera se recomienda la vía transvaginal, pero si se realiza por vía abdominal necesitará repleción vesical. Las otras dos se realizan por vía abdominal y no requieren preparación.

Cada una de estas exploraciones tiene unos objetivos bien definidos, encaminados al diagnóstico de las características de la gestación y a detectar lo más pronto posible un embarazo múltiple, malformaciones fetales, anomalías del crecimiento y el grado de bienestar fetal. Los objetivos y la patología que puede diagnosticarse en cada una de las tres exploraciones se expresan en las Tablas 6 y 7.

Otras indicaciones en la práctica clínica habitual que justifican exámenes adicionales son la determinación de la edad gestacional en mujeres con fecha de última menstruación incierta o en aquellas que se sospecha deficiencias del crecimiento fetal, el estudio de sangrado genital que haga sospechar patologías como placenta previa, abruptio placentae, amenaza de aborto o mola hidatidiforme y como soporte técnico a procedimientos invasivos tales como la amniocentesis, la biopsia de vellosidad crónica y la cordocentesis.

ECOGRAFíA DEL PRIMER TRIMESTRE

Es aconsejable realizarla entre la 8 y la 12 semana. Sus objetivos son: el diagnóstico de gestación (Fig. 43), número de embriones y su vitalidad y la estimación de la edad gestacional mediante la medición del saco gestacional en los primeros momentos y de la longitud coronilla-nalgas (CRL) del embrión con posterioridad. Además permite el diagnóstico del embarazo ectópico, del huevo huero y de la patología placentaria (hematoma retrocorial), así como para descartar anomalías del útero y los ovarios.


ECOGRAFÍA DEL SEGUNDO TRIMESTRE

Se realiza entre las semanas 18 y 20. Es fundamental para el diagnóstico de las malformaciones fetales. Sus objetivos son: el estudio de la viabilidad fetal, del número de fetos, de los movimientos fetales y cardiacos, de la biometría fetal (Fig. 44), de la anatomía fetal (Fig. 45), de la posición fetal, de la localización y estado de la placenta, del cordón umbilical y la valoración del líquido amniótico.


ECOGRAFÍA DEL TERCER TRIMESTRE

Se realiza entre la 34 y 36 semanas. Además de seguir la misma sistemática que en la ecografía del segundo trimestre (Fig. 46), se debe valorar la existencia de crecimiento intrauterino retardado con la medición del cociente circunferencia cefálica/circunferencia abdominal. También es útil para valorar el perfil biofísico fetal (frecuencia cardiaca, valoración del líquido amniótico, movimientos respiratorios fetales, movimientos corporales fetales y tono fetal).


Volver